jueves, 27 de febrero de 2020

Por las Barrancas de Talavera


       Hace unos años, en un hueco navideño, me di un corto paseo con mi hermano por el sur de Talavera. A pesar de lo inapropiado de la época, encontramos unas pocas plantas sin flor aún, de la orquídea ibérica más escandalosa, la Barlia robertiana o Himantoglossum robertianum.

Grupo de Barlias con el primer sol matinal

       Tenía que volver alguna vez para verlas floridas y hace pocos días, he podido hacerlo y disfrutar tanto con ellas, como con los espectaculares paisajes y rincones de este tramo de las impresionantes Barrancas de Talavera que forman parte del conjunto de barrancos (los más nombrados son los de Burujón) que la erosión remontante de los cortos arroyos que dan al Tajo, han formado sobre los débiles materiales sedimentados desde hace millones de años en sus orillas.



El origen del terreno que estoy pisando, arcosas (arenas compactadas con arcillas), es del terciario y está formado por materiales erosionados de las estribaciones de Gredos por el norte, y fundamentalmente, de Montes de Toledo por el sur. Tras la apertura hacia el Atlántico, de la gran zona sedimentaria del centro peninsular, (Cuenca de Madrid), ésta comenzó a disecarse, abarrancarse, aterrazarse y vaciarse paulatinamente, hasta conformar el relieve actual.

Cárcavas y espolones coronados por enebros

      Toda esta topografía accidentada es la que define y da una personalidad propia a toda esta área de barrancas del Tajo que va desde los alrededores de Toledo, sobre las rojizas facies Toledo (influencia de las cabeceras del Jarama-Henares) o sobre las blancuzcas facies Madrid (influencia de las cabeceras del Guadarrama y Alberche) hasta el límite provincial occidental, donde ya penetra en los granitos, pizarras y cuarcitas del Zócalo Ibérico donde se inician los "riberos" del Tajo.


Estos paisajes abarrancados, las Bad Lands de los norteamericanos, han preservado gran parte de estos montes salvajes e ignorantes del arado y se han convertido en un reducto de montes incultos, cuya única utilidad práctica ha sido el pastoreo, la caza y el esparragueo, al que tan aficionados son los Talaveranos.


Tras subir el primero de los empinados barranquillos de la umbría, veo que progresar me cuesta más de lo que pensaba; el avance por esas cuestas casi verticales de arenas poco consolidadas es bastante penoso y tengo que agarrarme a ramas y retamas, descubriendo casi a arañazos en la cara, las plantas de la zona: grupillos de los madrugadores nazarenos, palomillas Platycapnos spicata, jaramagos, caléndulas, etc.

Grupillo de nazarenos Muscari neglectum, una de las flores más madrugadoras

  De ese primer repaso florístico veo que son abundantes las plantas nitrófilas, pero aquí, al contrario que en sembrados o cunetas, donde éstas aparecen por alteraciones humanas, aquí lo hacen por tratarse de un sustrato tan sumamente erosionable como estas arcosas, cuya remoción produce inestabilidad y alteración, dando una vegetación con numerosos tipos de cardos, ortigas, lenguas de perro, etc. Plantas que yo creía poco comunes en áreas inalteradas por el hombre como éstas, como el hinojo Foeniculum vulgare, la basta gramínea Piptaptherum milliaceum, etc.

Arum italicum, abundante en los umbrosos fondos de valle

  Desde el primer vistazo de la región, oteándola desde un punto alto, con unas magníficas vistas al valle del Tajo y con los barrancos cayendo hacia el río y a la multitud de vaguadas que cuajan esta región, me di cuenta que la vegetación arbórea dominante es, sin ninguna duda, el almendral.

¿Quién dijo que el almendral no es una vegetación autóctona ibérica?

       Una pena está pasada semana de calores extemporáneos, colofón de un invierno que no ha conocido ninguna helada relevante, porque otro año más “normal” lo hubiera contemplado en todo su esplendor floral; ahora ya solo quedan algunos almendros en flor en umbrías o fondos de barranco.

El almendral es sin dudarlo la vegetación "natural" dominante

  Fuera del almendral, el encinar le sigue en importancia y, de una manera muy peculiar, el enebral se impone en los crestones, solanas y en las pendientes más complicadas. Puntualmente aparecen acebuches, creo yo, porque están en áreas muy alejadas de olivos cultivados y por sus pequeñas aceitunas. En el fondo de las vaguadas aparecen tarayes, algunos de gran talla y puntualmente, álamos blancos muy aislados; de los olmos, solo algunos esqueletos en las zonas más proclives.

Barlia y acebuche al borde de un crestón

  Voy recorriendo cordales, subiendo y bajando barranquillos. La vegetación cada vez me parece más peculiar, tras los almendrales, me llamó la atención la conjugación de los retamares con la aromática ontina Artemisia herba-alba que también forma parte de los tomillares, los retamares locos de Osyris alba, las Ballota nigra, las Artemisia glutinosa de los fondos de valle arramblados por las aguas, etc.

Ontinas entre el alto pastizal de Hyparrhenia hirta

       En umbrías y fondos de valle, un oscuro matorral de retama loca Osyris alba, en solanas romerales y altos pastos de la térmica Hyparrenia hirta, en bordes de cortados compactos setos de uñas de gato Sedum sediforme, etc.

Viejas matas de retama loca Osyris alba cargadas de líquenes

  El terreno que antaño yo creía silicícola, muestra abundantes signos de vegetación caliza, como la presencia de este matorral de ontinas, jazminorros, jaras estepas, salvias varias, orquídeas basófilas, Sedum sediforme, etc. Ya estudié en geografía, con Julio Muñoz, esta influencia caliza en las facies terminales de las grandes rañas que, desde las faldas de los Montes de Toledo, llegan hasta el borde del Tajo; este final de raña, combinado con su mezcla con las terrazas más altas, en su época regadas con aguas carbonatadas, les termina dando esa fuerte impronta caliza.

Los basófilos nazarenos Muscari neglectum y Salvia verbenaca detrás

  El manto amarillento de los jaramagos se enseñorea de todas las lomas en esta época, pero en un altozano distingo un tono de amarillo mucho más intenso. Cuando remonto la loma y me acerco, compruebo que es una gran mancha de narcisos, uno de los más escasos de Castilla la Mancha, Narcissus fernandessi, no reconocido por Flora Ibérica que lo asimila al aragonés Narcissus assoanus, pero a pesar del parecido, somos muchos los que pensamos que es una clara especie independiente y una errata de este libro. Afortunadamente, una nueva y buena localidad para esta arrinconada especie.

Una muy buena población del escasísimo Narcissus fernandesi

      La fauna es uno de los alicientes de esta área, uno de los últimos reductos del águila perdicera, a la que pude ver en un breve instante y deducir su presencia, por los restos de plumas de lechuza que vi en lo alto de un espolón; vi aún más muestras de festines emplumados, de palomas, ahora probablemente de halcón, otra rapaz cada vez menos común en el campo y más en las capitales.

Plumas de lechuza, lástima, una especie en peligro como la perdicera se como a otra especie protegida; también he conocido el caso inverso, búhos que se han comido nidadas de perdicera

      Recuerdo de chaval, fijarme en la carretera del Cerro Negro, tatuada con la multitud de grandes serpientes atropelladas, algo común entonces, pero que he comprobado que hoy en día, es muy difícil de ver una sola, y menos aún de gran tamaño. Una prueba más del terrible declive reptiliano nacional.


      Yo aún conservo recuerdos de mi infancia talaverana y algunos nombres de esa salvaje parte sur del Tajo, la Labranza el Alto, el Cerro Negro, el barranco del Diablo o el del Águila. Alguna excursión con mi padre y mucho esparragueo con mi abuelo y familia. Siempre me llamó la atención los magníficos pies de enebro que parecían como colocados ahí, para adornar esos  montes y barrancos, con formas redondeadas o picudas que más parecían sabinas que enebros.

Grupo de enebros asomados a un barranco

      Hace pocos años me enteré de que esta zona se había nombrado Lugar de Importancia Comunitaria, posteriormente Zona de Especial Conservación de Las Barrancas de Talavera, con casi 1200 has., me alegró que se tuviera en cuenta un lugar tan especial, pero la importancia de este reservorio de diversidad, en un medio tan humanizado como el valle del Tajo, es incuestionable. Lamentablemente la protección solo se concentra en dos áreas, dejando fuera mucha más cantidad de hectáreas de, al menos, igual importancia.

La mayor planta de orquídea que ví, fue pasto de algún excursionista desaprensivo, es una pena no haber podido verla en todo su esplendor. Sé que es muy llamativa, pero todos tenemos derecho a su disfrute

      Hoy la intensificación de cultivos, en busca de subvenciones más que de producción o la ganadería semi-intensiva de vacuno, dejan el suelo muy degradado en estos terrenos tan susceptibles a la erosión. La vocación de estos terrenos es la de permanecer como han llegado hasta nosotros en la actualidad.

Masas y de gran altura de la cebolla albarrana Urginea maritima

      Generaciones de campesinos nos han legado estos terrenos sin roturar, bien vegetados para la producción de leñas, aprovechamiento cinegético y, de rebote, para la protección contra una erosión que aquí sería galopante, si desapareciera este manto protector.

Canteras de áridos al pie del barranco del Águila. Paisaje protegido??

      Leí la declaración de protección de estas Barrancas de Talavera y luego pude comprobar como desaparecía el espíritu y la protección dada, al ver como las explotaciones de áridos se están comiendo por la base algunos de los mejores lugares de toda la zona, a pesar de las limitaciones impuestas por esta normativa; otras veces tras la explotación de áridos se aprovechan esas cavidades como vertederos, legales o no.


         Ahí están las numerosas e impresionantes barrancas del Tajo, terreno áspero y difícil de recorrer, quizás con bastantes fincas privadísimas, pero con una naturaleza abundante y sana, capaz de limpiar los aires sobrecargados del valle del Tajo, un buen pulmón para Toledo y Talavera y aún, fuente de posibles descubrimientos botánicos o faunísticos. Esta región hace de puente, por el norte con las dehesas cuasi extremeñas y las estribaciones de Gredos y por el sur con los Montes de Toledo. Se trata del mejor pasillo ecológico que pone en comunicación el valle del Tajo con el del Guadiana.

Aquí los almendros llegan incluso hasta los carrizales del Tajo

miércoles, 30 de octubre de 2019

La Cárcel de los Ríos


        La Junta de los Ríos es la compleja región de la unión de los ríos Záncara y Gigüela en el mismo centro de la llanura manchega, en la provincia de Ciudad Real. Esta Junta o Cárcel de los Ríos venía a ser, una mezcla de zonas palustres, salobres y esteparias en un aparente caos meandriforme que dominaba enormes extensiones. Todo salpicado de someras depresiones inundables, saladares, bosquetes de taráis y, ahora, rectilíneos canales que encauzan los efímeros cursos de unos ríos cada vez más ausentes, mezclándose extensas zonas cultivadas con áreas re-naturalizadas o que aún permanecen en relativo buen estado de conservación.


Cerro de las Cabezuelas entre taráis y céspedes oscuros de Frankenia pulverulenta

       La Junta de los Ríos nos habla de la unión del Záncara y el Gigüela, pero son varios más, el Gigüela ha recibido 23 kms antes, a su simétrico Riansares, cuyo ornitológico nombre lo dice todo de su pasado. El Záncara recoge pocos kilómetros antes, el Canal del Guadiana  y el Canal del Gran Prior o Guadiana Viejo que son los que recorre este río poco después de salir del pantano de Peñarroya tras las lagunas de Ruidera. También acoge al triste y encauzado río Córcoles, por aquí llamado Acequia de Socuéllamos, procedente del Campo de Montiel albaceteño.


Viña, llanura de inundación y sierra de Herencia

     A partir de esta Junta, el Gigüela sale hacia el suroeste recogiendo también las aguas del Amarguillo, aquí llamado Valdespino, y poco después, en Villarta de San Juan, pasa por debajo del mayor puente de toda la Mancha, (47 ojos que fueron algunos más) para desembocar (ya solo ocasionalmente), 26 kms al suroeste en un Guadiana, renacido 10-15 kms antes (con permiso de las extracciones), en los Ojos del Guadiana. Esta unión configura las Tablas de Daimiel, lugar antes conocido como Laguna de las Islas y que hoy, ni con la artificial ayuda de cuatro diques, consigue rememorar sus antiguos esplendores.



       Esta área también tiene un singular nombre, la Cárcel de los Ríos, nombre más que significativo y aunque su denominación pueda tener otra procedencia, para mí es un buen nombre para definir esta confluencia, juego o desaparición de los mayores ríos manchegos, al menos los de antaño.


Ortoimagen actual de la Junta, predominando los degradados suelos grises 

      La Cárcel de los Ríos propiamente dicha, está un par de kilómetros aguas arriba del puente de Guerra y es la zona donde desaparecía el misterioso Guadiana, entre el Guadiana Viejo o Canal del Prior (de la Orden de San Juan) y Villacentenos, mítica y desamparada localidad que contó con castillo-iglesia y batán, donde moría el Canal Izquierdo del Guadiana. Río desde aquí subterráneo y que ya no volverá a la superficie hasta cinco leguas a occidente, en los Ojos del Guadiana.


Bebedero en una sola pieza de arenisca y puente de Guerra sobre el Záncara

     Villacentenos fue una localidad pleiteada largamente por Alcázar, Herencia e incluso Villarta, por sus buenos pastizales y dehesas que abastecían a miles de ovejas, vacas y ganado de tiro en aquellos tiempos. La historia de esta feraz localidad y su debacle demográfica, ecológica y material, va en paralelo y nos cuenta fielmente, lo que fueron y en lo que se han convertido, los espacios naturales manchegos. Antaño todos estos ríos (hoy secos canales), inundaban someramente toda esta gran área donde convergían, haciendo de ella la mayor área inundable del país, a excepción de Doñana.


Mapa geológico: en amarillos: costra calliza, punteado playas secas, mamelones playas húmedas y medias lunas: arenales

     Geológicamente estamos en el epicentro de la gran llanura manchega. Hasta hace un par de millones de años, fue una gran cuenca interior cerrada y continua de norte a sur, desde Guadarrama-Ayllón, hasta Sierra Morena. Pero varios miles de años después, esta cuenca comenzó a bascular ligeramente hacia el oeste, para irse abriendo hacia el Atlántico. El Tajo comenzó a profundizar sus valles hacia el oeste y aislando la mitad sur de Madrid de la Mancha, luego vendría la España de las autonomías y completaría la separación, pero no hay duda que, de la estación de Atocha para abajo, estamos en La Mancha.


Pastizales limo-arenosos, con presencia de artemisias

     No ocurrió lo mismo con el Guadiana, cuya capacidad erosiva apenas ha podido erosionar ligeramente, el portal occidental del Campo de Calatrava y sus serrezuelas cuarcíticas transversales. Las escasas precipitaciones y la alta permeabilidad del sustrato de la llanura manchega, restan casi toda su potencia erosiva a unos ríos que apenas fluyen por su superficie. Por eso no han profundizado sus lechos, ocasionando en épocas de lluvias, grandes desbordamientos superficiales, dando al término geológico, “llanura de inundación”, su inequívoco significado.

Área de llanuras de inundación de la Junta de los Ríos

 En estos ríos las aguas quedan retenidas en amplias, pero someras láminas llamadas “tablas” o “tablazos”, de hecho, otra denominación de esta Junta es la de Tablas o Tablillas del Záncara. En un reciente pasado geológico no ocurrió lo mismo, pues el agua circulaba por numerosos pequeños valles fluviales, llenos de curvas y que hoy ya no son funcionales y tienen la mayoría sus fondos roturados, con o sin canalillo central.

Un vallejo o cañada, en este caso la de Guerra, el único buen encinar cercano a la Junta

  Son las famosas “cañadas” manchegas, buenos pastizales de fondo de valle, rutas y rutinas ganaderas que por esto mismo acuñaron ese nombre. Hoy la casi extinción del pastoreo manchego ha favorecido, como causa y efecto a un tiempo, la desaparición de las grandes llanuras de inundación manchegas tan bien aprovechadas por aquellos ganados. Salvando los pretéritos tiempos de la mesta, este gremio no ha tenido la fuerte influencia política que sí ha conseguido el, aquí omnipotente, sector agrario.
    
Vuelo americano de 1956: humedales, saladares, albardinales y arenales ocupan el 90% de la superficie

       En la foto aérea de los años cincuenta, el famoso “vuelo americano”, aparece un área natural tan vasta, variada y rica que bien podría rivalizar con Doñana, no en vano este tipo de lugares, se están dando en llamar “marismas manchegas”, término que viene a denominar el conjunto de esas grandes llanuras de inundación y las numerosas lagunas endorreicas del entorno, todas fluctuantes y salobres, como las verdaderas marismas costeras. Algunas de éstas se han querido rescatar/proteger en la denominada Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda, lo que ha promovido varios proyectos LIFE que han sido bastante eficaces, poniendo además en valor, entre la población local, un nicho ecológico que hasta hace relativamente poco tiempo estaba muy desacreditado.


Mapa Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda, (recuadro de la Junta de los Ríos)

       A los humedales de la Junta de los Ríos se le une la singular laguna,  dada su génesis de vaciado eólico, la de Cerro Mesado, centro del Lugar de Importancia Geológica TM130 (Complejo de dunas limo-arcillosas y depresiones eólico-lacustres al sur de Alcázar de San Juan). Pero ésta no es sino una mínima muestra del amplio elenco lagunar de esta zona central manchega, pues aparte de las llanuras de inundación y sus tablas, cuenta con muchas lagunas más o menos temporales, agrupadas en grandes conjuntos o complejos lagunares como los de Lillo, Villacañas, Quero, Villafranca, Alcázar, Muletero-Pedro Muñoz-Las Mesas, Manjavacas, etc.


Típica laguna endorreica manchega con sus bordes con plantas salobres y albardinales

       Las mayores de estas lagunas están protegidas o disfrutan de algún proyecto de recuperación, pero lamentablemente son muchas más las desaparecidas o usurpadas. Solo con ver en cualquier visor geográfico, la toponimia o las redondeadas manchas de tonos blancos o grisáceos en medio de campos ocres o rojizos, se puede apreciar lo que en tiempos debió de ser la auténtica “Mancha Húmeda”.


Restos de tarayales, saladares de fondo de cauce y zanjas entorno a la Junta

      Obstinadamente, contra pronóstico, tras unas lluvias decentes, las aguas rompen las zanjas y los esquemas de quienes las pusieron en explotación, y las vuelven a colmar de vida, recuperando milagrosamente gran parte de sus biológicos esplendores. En teoría todas las lagunas, por muy temporales que éstas sean, son Dominio Público Hidráulico. No sé qué títulos de propiedad, ni que legitimidad, obra en poder de sus explotadores.


Un elemento del paisaje específico de esta región, estas "motas" de contención de las arenas venteadas

      Estas grandes confluencias fluviales han sido el área fuente que ha generado amplios campos de arenas y formas dunares que hoy en día se encuentran diluidas por su cultivo en su práctica totalidad, encontrándose casi totalmente despojadas  de un tipo de vegetación sumamente especial y magníficamente adaptada a vivir en esto medios móviles y estériles. Algunos bardales de separación de fincas o de bordes de caminos, han sido respetados por el arado y resaltan como diques, para contener el avenamiento de las propiedades vecinas en los episodios ventosos que movilizan las arenas.


Altas macollas de Imperata cylindrica al borde de un arenal

       En algunos lugares, esos diques de arenas (alrededor de metro y medio de alto por unos cinco de ancho), son los únicos espacios que albergan algo de vegetación natural en kilómetros a la redonda. En ellos se pueden encontrar restos de albardinal, artemisias o incluso en uno encontré la rara gramínea Imperata cylindrica. Por toda la región, de la vegetación natural original, solo restan algún pequeño retazo de encinar, breves tomillares de cuesta y retazos de taráis de las antaño grandes áreas inundables que, con su irregular trazado, a pesar de los encauzamientos, todavía son difíciles de doblegar.


Ralo albardinal salino rico en especies protegidas

      Al sur de la Junta todavía se pueden ver algunos pastizales de suelos limo-arenosos, desdibujado por los años en que se araron, con un mosaico de vegetación función de la salinidad de los suelos, de la humedad y de la textura de los mismos, variando la colonización desde un carrizal, juncal, calaminar, albardinal, a un pastizal salino, calcícola o incluso sabulícola. 


Artemisia campestris es el arbusto más representativo del matorral sabulícola manchego

       En la vecindad de unos buenos pastos, la línea recta del arado muestra al otro lado grandes extensiones de suelos totalmente desertizados en donde me hundo al pisarlo. En algún otro caso veo los raros y especiales pastizales sabulícolas (arenosos), totalmente removidos, bien para plantar almendros o pistachos o, lo que es peor, para repoblarlos con pinos u otras especies que dan al traste con las últimas muestras de su especial vegetación.


Pastizal sabulícola recién destrozado para plantar almendros

       En mi paseo entro a la Junta de los Ríos desde el sur, cruzo el cauce vacío del Záncara y llego al canal del Gigüela, el kilométrico y rectilíneo surco está lleno de tarayes y los caballones de Limonium, orzagas Atriplex halimus y conejeras a mansalva. Los terrenos al oeste, muestran hectáreas de terrenos blancos salobres, con los restos ralos de un vasto cultivo de cereal improductivo; al lado oriental, un enorme y blanco barbecho reciente, ocupado por especies anuales salinas (Frankenia pulverulenta, etc.), orlado de Limonium spp. por sus costados, ambas especies símbolos de un Hábitat protegido por Natura 2000, lo que muestra a las claras la vocación de estos suelos.


Enorme extensión de terreno salobre "ganado" al río sin ningún beneficio. Las marrones matillas de Frankenia pulverulenta denotan que es un  teórico Hábitat de Interés Comunitario

       Vuelvo sobre mis pasos y vuelvo a cruzar desde el sur hacia la Junta de los Ríos, justo donde aparece lo que yo pensaba que era una "motilla", el cerrillo de las Cabezuelas, pero al subir a su cima veo grandes bloques de costras calizas que desmontan mi teoría. Aun así, es un mirador incomparable en el justo centro de la llanura fluvial más importante de toda la Mancha, punto demasiado significativo como para que haya pasado desapercibido en cualquier época anterior a la nuestra. De hecho, en sus cercanías encontré un neolítico molino de mano.


Calaminares del cerrillo de las Cabezuelas, mirador de la Junta de los Ríos

       La peana de las Cabezuelas es un amplio calaminar que se extiende por toda su base y se resuelve en un almajal de Suaedas, tarayales y céspedes de Frankenia hacia el sur, mientras que hacia el norte topa con algunas zanjas artificiales y otras no tanto, que cobijan al Záncara cuando fluye, justo un poco antes de la Junta con el Gigüela, unión tapada por un bosque de taráis, espesos herbazales y carrizales. Desde aquí hacia el norte, probablemente sea donde se encuentre la mayor superficie europea de tarayales, unos naturales como estos primeros, y la gran mayoría de repoblación. Tras la canalización del Gigüela y el fracaso económico de la puesta en cultivo de muchas de estas tierras, se decidió, lamentable paradoja, plantar tarayales como los que ya existían anteriormente y el resultado son cientos de monótonas hectáreas de formaciones rectilíneas de taráis.


Rodalillo de la escasa Frankenia laevis en la cubeta de una área encharcadiza

      Al pasar al lado norte, compruebo la existencia de zanjas y caballones mucho más someros que los del anterior canal del Gigüela. Sobre uno de estos caballones hay una amplia cabaña de observación de aves. La gran cantidad de plantas taponando la entrada, muestran el poco uso que se hace de esta instalación, supongo que, motivado por la ausencia de agua al otro lado de sus ventanas, sobre las que cuelgan posters de las aves objeto de posible observación. Este recinto cercado/cerrado por este caballón donde se asienta el observatorio, delimita lo que es el paraje restaurado de la Junta de los Ríos, escaso, por no decir escuálido (150 has)*, respecto a la enormidad de hectáreas que podría tener este espacio natural, si se hubiese restaurado en la amplitud que este lugar (3500 has inundables)*, sin lugar a dudas, merece.               (*Ver mapas más abajo)


Caseta-observatorio de aves sobre la mota-caballón que cierra un recinto inundable

       Tras este sofocante verano, estoy oyendo hablar mucho de la peor cara del calentamiento global, de los incendios del Amazonas, de Siberia o de la desertización. Es lamentable ver cómo miramos detrás de la valla y no nos percatamos de lo que acontece en nuestro propio jardín, delante de nuestras narices. No hay que irse fuera para horrorizarse por cómo han desaparecido el lago Chad en África o el mar de Aral en Asia, solo hay que seguir la secuencia cronológica, cartográfica y fotográfica de esta región interior española, para comprobar que no podemos echar balones fuera, que aquí en casa, somos un flagrante ejemplo de lo que es la desertización claramente inducida por el hombre y sus espurios intereses.


A pesar de la riqueza agraria, la debacle del mundo rural, ha expulsado al hombre y a lo silvestre de estas llanuras

   Increíblemente, la muerte de tantísimas hectáreas de áreas naturales de llanura interior, con sus albardinales, saladares, arenales, tablas fluviales, lagunas, dehesas, etc., la historia de este desastre, no sólo ha pasado casi desapercibida, sino que continúa engullendo los últimos rincones naturales de este vasto territorio. Es una desaparición ahora ya a pequeña escala, pero masiva. Son rincones, bordes de arroyos, bardales, linderos antes arbolados de almendros, bordes de caminos, retazos de cuestas que se van recortando y haciendo retroceder, etc. Laderas que se llenan de caliches desde el campo de cultivo desempedrado de la mesetilla superior o pequeños eriales donde se acumulan basuras, caliches o aperos. Incluso se hacen desaparecer lagunas temporales pasando una y otra vez las rejas hasta allanar completamente el terreno, despojándolo de la escasa, pero magistralmente adaptada vida vegetal y animal que hubiera podido albergar con anterioridad.


Las curvas de los surcos denotan lomillas y concavidades que el arado tiende a recortar y colmatar

       Ahora mismo se está planteando, probablemente ya esté aprobado, un trasvase de nada menos que 20 Hm3 de agua desde la cabecera del Tajo a las Tablas de Daimiel. No conozco ninguna organización ecologista que esté de acuerdo con esta medida, pero la Comunidad de Usuarios de la Masa de Agua Subterránea Mancha Occidental I que es quien realmente tiene voz y voto en esta región, así lo ha solicitado a Parques Nacionales.


Improductivo campo cerealista donde antes hubo unos ricos y variados ecosistemas

      Es necesario recalcar que si bien, el Gigüela ya estaba canalizado, los pasados trasvases desde el Tajo-Segura a Las Tablas de Daimiel, se realizaron aprovechando el canal del Gigüela y esto fue la puntilla definitiva a todas estas áreas fluviales y lagunares que formaba este río manchego. Esto llevó a la re-elevación de caballones, la impermeabilización y sellado del canal, el cierre de compuertas a determinadas lagunas “privadas” que, con finalidad cinegética, mantenían aún con vida las últimas áreas palustres de esta arteria. Todo para bien poco, para alimentar un bebedero para patos, igual que podían haber inundado cualquier otro humedal seco, como las decenas de ellos que había de camino.


Interesante hábitat sabulícola, artificiosamente reforestado en una situación disclimácica

      Ahora se esgrime que es a través de una tubería y que apenas habrá pérdidas (que incluso llegaron hasta el 90%), pero eso no quita la enorme arbitrariedad, artificialidad y falta de concordancia, con lo que son los vaivenes climáticos naturales de nuestro clima mediterráneo. Quizás esta sea la ocasión de que las Tablas se libren por fin y de forma natural, de la plaga de carpas que están acabando con sus valiosas praderas de “ovas” y dejar de dilapidar tanto dinero en la extracción y muerte de estos animales. Hay que asumir que las Tablas de Daimiel son un ecosistema natural y que se tiene que comportar de acuerdo a las condiciones que afectan a su entorno del que, para bien y, más a menudo para mal, no pueden disociarse.



      ¿Cómo serían las Tablas si no se hubiera parado in extremis su desecación?, está claro, solo hay que ver el estado actual de esta Junta de los Ríos, además igualmente aquí existía una mezcla de aguas dispares, las salobres del mismo Gigüela con las dulces del Záncara que daban más riqueza aún a estas tablas. Hay que recalcar que esta es una situación fácil y perfectamente reversible, que los terrenos ganados a la naturaleza, apenas producen lo que se gasta en su explotación y que si se deshicieran zanjas y caballones, tendríamos un gran espacio temporalmente inundable, lleno de variados ecosistemas ligados a las aguas, a la salinidad, a los variados tipos de sustrato y además tendríamos, un magnífico sumidero que alimentase el magnífico y práctico acuífero que existe bajo el subsuelo manchego.


Áreas actuales, relativamente bien conservadas en torno a la Junta, (recuadro negro: restauración)

    Así se ha demostrado, muy parcialmente, al desmontar y rellenar algunas zanjas y crear caballones para no avenar tierras vecinas, con el resultado del parque de las Tablillas del Záncara, promovido por el Ayuntamiento de Alcázar y recrear 150 has. Inundables de las 3500 que hubo en el pasado.


Áreas salobres semi-inundables que podrían crear un espacio natural mayor y más variado que las Tablas de Daimiel

      Todo es proponérselo, es una opción de futuro, probablemente más seria que el intentar seguir manteniendo una agricultura, en estas áreas en concreto, que jamás será rentable de no ser por unas incongruentes subvenciones o por el poder de algunos propietarios que probablemente no lo eran cuando (se) promovieron estas grandes desecaciones.



Última hora: Una muy buena noticia, al parecer la Junta de Comunidades de CCM iniciará los trámites para declarar a los ríos Záncaar y Gigüela Reservas Fluviales


https://www.lanzadigital.com/provincia/alcazar-de-san-juan-provincia/la-junta-iniciara-los-tramites-para-declarar-los-rios-zancara-y-ciguela-reservas-fluviales/



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