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sábado, 30 de julio de 2016

Una Buena Fresneda Toledana



               La provincia de Toledo es tan rica y variada como la mayoría de las provincias españolas. Su superficie se puede dividir en función de sus suelos, aproximadamente la mitad son de naturaleza silícea, los situados al oeste y en los extremos norte (sierras de El Piélago y estribaciones del Sistema Central) y sur (Montes de Toledo e incursiones silíceas en La Mancha), y los suelos manchegos de naturaleza básica, entre los que se incluyen los suelos yesíferos de la cuenca del Tajo.


               Los fresnos son unos árboles que se tienen por silicícolas, si bien son capaces de prosperar en suelos neutros, como son todos aquellos bien lavados por ríos y arroyos en regiones de suelos básicos dominantes, donde en general forman fresnedas conformadas también por otros árboles y arbustos no tan silicícolas, como los olmos. Ocasionalmente aparecen fresnedas en laderas umbrosas con humedad edáfica y, caso más raro aún, en laderas sobre yesos.

Una fresneda de ladera sobre yesos

               Dicho esto, el 90% de las fresnedas se localizan en el oeste provincial y el resto en la inmediata vecindad de rocas de naturaleza ácida, ya sean cuarcitas o granitoides de la meseta cristalina del sur de Toledo o también en suelos aluviales arenosos procedentes de áreas graníticas de las estribaciones del Sistema Central (ríos Guadarrama, Tiétar y Alberche). Fuera de estas áreas, apenas aparecen ejemplares aislados en los pocos arroyos de caudal algo digno, en algún momento del año, de la leve divisoria de aguas entre Tajo y Guadiana.

Fresneda con algunos rasgos termófilos (lentiscos) en el cercano Guadiana en Los Montes

               Son los “sotos”, hoy tenidos por fresnedas de vega, antaño bosque mixto, al menos en áreas bajas ya menos oligótrofas, de fresnos y olmos. En el norte ibérico, este término geográfico señala a los castañares de fondo de valle. Antaño zonas muy apreciadas por ser los agostaderos de la cabaña ganadera no transhumante (trasterminante), por tanto de alto valor y casi siempre, cuando no dehesas boyales del común, en manos de la nobleza para conseguir rentas de los ganados ajenos. Los distintos tramos del curso medio de los ríos pasaban a denominarse con dicho topónimo: soto del Piul, soto de Viñuelas, soto Luzón, etc.., y en afluentes y arroyos menores, fueron los “sotillos”.


               La fresneda de la que voy a hablar aquí, es sumamente especial porque goza a nivel edáfico y por ende, a nivel botánico, de lo mejor de dos mundos. Es una mezcla poco común, y más para los tiempos que corren, de plantas silicícolas y basófilas en un mismo hábitat, tan abundante en agua que hace que no haya una preponderancia clara de una sobre otra, incluso llegan a aparecer algunas plantas de tendencia halófila.

Schoenus nigricans, un junco salino en medio de la fresneda

               Aparentemente todo lo que rodea a los arroyos que se reúnen en éste, es territorio cuarcítico, pero partes de terreno, constituidas por calizas marmorizadas y la inmediata vecindad de la planicie manchega, hacen que las aguas tengan carácter básico. Además el régimen climático, con sus ciclos de inundaciones y sequías de las áreas llanas que drena, hace que incluso estas aguas adquieran un leve contenido en sales.

Alysma plantago-aquatica, abundante en las aguas de la fresneda

               Esta gran área higrófila se da en un amplio valle en los extremos orientales de Montes de  Toledo. Se trata de un amplio valle donde confluyen varios arroyos de trazado meandriforme, dada la planitud de estas áreas. También aparecen aquí varios nacederos que crean otros tantos arroyuelos que se unen a los anteriores.

El enorme Senecio doria, antes abundante y ahora cada día más escaso

           Hace años el trazado y caudal de los arroyos principales era movible e intercambiable, formando casi una llanura de inundación, con lo que en el seno de este llano quedan cauces descolgados o abandonados, solo húmedos en épocas de lluvias, donde vuelven a renacer antiguas tablas con aguas sin apenas circulación.

Todo tipo de pequeñas áreas higrófilas distribuídas por el interior de la fresneda

               Toda esta área deprimida, cerrada frente a la boca o paso del Congosto, debió ser un enorme bosque tipo soto, de fresnos y olmos que con la desaparición de éstos a finales de los 80 y principios de los 90, y el “zarpazo” agrícola para cultivos en su interior, ha venido recortando esa antigua riqueza forestal hasta la que tenemos hoy en día, que aún sigue siendo espectacular y más para una provincia tan seca como la toledana

Un lirio de juncal entre el abundante Tetragonolobus maritimus

            Este amplio tramo del arroyo ha sido secularmente lugar ganadero, con una buena cabaña de todo tipo de especies que en las últimas décadas ha pasado a ser exclusivamente bovina, con una parte de reses de lidia y una creciente cantidad de bovino de carne.

Las orquídeas, como esta Orchis coryophora abundan en la fresneda

          La desaparición de las ovejas y el gran incremento del vacuno de carne, unido a los primeros “golpes” del cambio climático, ha hecho que cambien a peor, las condiciones que tiene que soportar la variada vegetación de este lugar.

Grandes cardales nitrófilos entran a competir con las especies más "nobles" y adaptadas

Se trata de un lugar histórico del antiguo camino de Toledo a Córdoba. Aún se mantiene en pie el castillo de las Guadalerzas, de construcción inicial árabe, pasó luego a la Orden de Calatrava, funcionando durante los belicosos años de la reconquista como Hospital de cuerpos y almas de monjes guerreros; posteriormente Felipe II vende el castillo al Cardenal Silíceo quien lo compra para instalar en su seno el Colegio de Doncellas Nobles de Toledo. Posteriormente el castillo se despobló y lo único que queda en la zona es la “cervantina” Venta de Juan de Dios.

Castillo de Guadalerzas tras la fresneda

En las crónicas de los viajes fundacionales de Santa Teresa, se llega a mencionar dicha fresneda: “a dos leguas del río Algodor, entre parajes desérticos, altos montes y una inmensa fresneda, se divisa el castillo de Guadalerzas junto al río Bracea” que en la fecha de su viaje era Calatravo. 


    Posteriormente, aprovechando esta gran distancia sin ninguna población del camino de Toledo a Andalucía, se instala la famosa venta. Llama la atención que la hoja topográfica 1:50.000 de Las Guadalerzas, sea de las pocas hojas españolas en donde no aparece una sola población.

Aquí abunda el "inexistente" en Toledo Plantago media

   No existe ninguna localidad tan rica y completa en vegetación como ésta en todos los Montes de Toledo, y mira que hay fresnedas, pero esta goza de una amplitud y variedad como pocas.

De gran tamaño, la Stachys germanica subsp. lusitanica prospera en esta fresneda

     La mayoría de los ríos y arroyos de Montes de Toledo tienen un cauce en el que inicialmente colonizan saucedas atrocinéreas, luego, si el caudal es permanente o retiene agua en verano bajo los bloques del lecho, aparecen alisedas, aunque más abajo al abrirse los valles y aumentar la evaporación y la dispersión sub-superficial del agua, ya solo pueden subsistir las fresnedas, al igual que ocurre, lo normal en toda la región, en los cauces más intermintentes.

Mancha de ciperáceas rodeando a unos fresnos

       Cuando el régimen del río es aún más seco, desaparecen los fresnos para dejar paso a tarayales o más comúnmente, tamujares (Flueggea tinctorea).

Hace pocos años que ya no encuentro el nenúfar blanco por aquí

      Conozco esta fresneda desde hace unos 25 años, nunca profundamente, pero lo suficiente como para haber visto en ella joyas botánicas que hoy en día ya no encuentro, y eso que son plantas tan llamativas como el nenúfar blanco Nymphea alba o el junco florido Butomus umbellatus, incluso, investigando, vi que se mencionaba hace tiempo por aquí una de las plantas más bellas y en peligro de toda la flora española, el “medio” nenúfar Hydrocharis morsus-ranae.

Hace muchos años que no he vuelto a encontrar al junco florido en esta fresneda

      No sé fehacientemente si se han extinguido, pero todo apunta a ello. Estas extinciones y la variación temporal de la vegetación, con un incremento constante, año a año, de la flora de tipo oportunista, ruderal o nitrófila, hacen que la increíble biodiversidad de esta localidad se esté reduciendo a ojos vista, haciendo peligrar una de las mejores localidades botánicas de todo el centro peninsular.


      Casi siempre he visto esta fresneda en primavera, pero no deja de ser impresionante en invierno, donde ramas y troncos de los fresnos se colorean de tonalidades anaranjadas de los líquenes que los cubren (Xanthoria parietina). Siempre que he parado, no he salido de mi asombro, aunque viese lo mismo que las veces anteriores. El espectáculo de esas masas de lirios, de orquídeas o de la vegetación higrófila, no me deja indiferente y más aún, siendo tan difícil encontrar localidades con una vegetación higrófila saludable por estos pagos manchegos.


Lirio español (Xiphion vulgare), alto, sin flor y de hojas estrechas, y lirio de junquera (Chamaeiris reichenbachiana), abajo con flor y hojas anchas

    En teoría, a nivel de vegetación, estamos en una fresneda caracterizada por Ranunculus ficaria, es decir, una fresneda mesomediterránea luso-extremadurense, diferente de otras fresnedas de cotas algo más altas como la fresneda con melojos, tan típica de las áreas frescas del Sistema Central.


Detalle de la  Dactylorhiza elata subsp. sesquipedalis

        Es una comunidad permanente riparia, la típica representación de soto o bosque galería de vegetación ligada al agua del subsuelo. En suelos más ricos en bases, pueden aparecer los fresnos, pero la alta presencia de olmos (al menos antaño) y la abundancia de álamos blancos y negros, hace que sea más una alameda, pobeda o chopera que una fresneda.

Retama loca, Osyris alba entre rosales al borde de un arroyo

Se trata de una fresneda muy rica en especies, compendiando flora de carácter higrófilo de todo el centro y oeste peninsular. Aquí no llegan como en otras fresnedas de Sierra Morena para el Sur o de los extremos sur-occidentales, la adelfa, el mirto o la zarzaparrilla. Los clásicos elementos silicícolas o neutros del centro peninsular son: Agrimonia eupatoria, Alysma plantago-aquatica, Apium nodiflorum, Arum italicum, Baldellia ranunculoides, Brachypodium sylvaticum, Cyperus longus, Galium verum, Filipendula vulgaris, Flueggea tinctorea, Lycopus europaeus, Lysimachia vulgaris, Lythrum salicaria, Mentha pulegium, Mentha aquatica, Phalaris arundinacea, Plantago media, Potentilla reptans, Prunella vulgaris, Oenanthe croccata, Ranunculus bulbosus subsp. alleae, Ranunculus ficaria, Thalictrum speciosissimum, Veronica anagallis-aquatica, etc.

La bella Ophrys apifera

Los elementos, entre otros, que individualizan a esta fresneda frente al resto de fresnedas silicícolas del oeste peninsular son: Achillea ageratum, Aegylops triuncialis, Aegylops ventricosa, Althaea officinalis, Bartsia trixago, Chamaeiris reichenbachiana, Centaurea cyanus, Cirsium pyrenaicum, Convolvulus lineatus, Lepidium heterophylum, Lepidium latifolium, Oenanthe lachenalii, Plantago marítima subsp. serpentina, Rhamnus alaternus, Senecio doria,  Stachys germanica subsp. lusitánica, Tetragonolobus maritimus, etc. Aparte también abundan numerosas especies que son indiferentes edáficos o propios de estos tipos de medios tan húmedos: como diferentes tipos de orquídeas, aunque faltan las Serapias; abundantes los lirios Limniris pseudacorus, Xiphion vulgare y Chamaeiris reichenbachiana, y muchas las especies de cárices, juncáceas y ciperáceas.

Achillea ageratum

      No me gusta señalar localidades interesantes, porque es exponerlas a que las visite más gente de la que debería o la menos adecuada, pero en este caso al menos llamar la atención de cómo, poco a poco, sin atentados ecológicos ni salvajadas, una buena localidad se va echando a perder poco a poco de una manera irreversible y espero que finalmente, no sea este el caso.

Filipendula vulgaris

     Está claro que en este tipo de localidades es el manejo agropecuario y el control adecuado de las aguas quien determina el estado de salud del medio. Han desaparecido varias importantes joyas botánicas nacionales, no por su enorme escasez, que también, sino joyas por su enorme belleza. No se puede consentir que desaparezca ninguna especie más.

El tamujo solo aparece en las partes más secas de la fresneda

Mucho se puede deber a la dura climatólogía de los últimos años, pero si no ponemos los medios para atenuar estos problemas, de nada servirá lamentarse o imaginar cómo debió de ser esta localidad en su día. Yo lo sé y eso que hay cosas que se me han escapado, pero no permitamos que se nos escape una localidad tan valiosa como esta.


      No hace falta hacerlo Parque Natural ni imponer severas prohibiciones, el manejo del lugar ha sido el adecuado hasta hace dos días. Es una cuestión de tacto y de saber qué es lo que se tiene entre las manos. Quizás una fresneda no sea algo tan emblemático como una lorera o un abedular, pero si vemos todo lo que encierra en su interior, sabremos que es una locura desperdiciar la oportunidad de conservar este lugar que ha podido llegar en su plenitud hasta nuestros días.



sábado, 11 de mayo de 2013

EL Pítano, más cerca de su extinción en Madrid





        Hace unos cuantos años hice una fantástica ruta  organizada por ARBA con amigos botánicos y arqueólogos. Partíamos de la Casa de la Monta en Aranjuez hasta el castillo de Oreja, allí los expertos arqueólogos nos mostraron y explicaron todo lo relacionado con el castillo de Oreja y los tiempos musulmanes de esta zona. El castillo imponente, pero como de costumbre en España, en un estado de conservación totalmente deplorable.
  


            Al poco de ver la histórica Casa de la Monta en la finca de  Sotomayor, a mediados de abril, me fijé en que las laderas yesosas que daban a la llanura aluvial del Tajo, estaban llenas de unos arbustos tan llenos de flores amarillas que no se veía nada más de ellos. Le comenté a Andrés Revilla que era la primera vez que veía esos escobones de retama negra (Cytisus scoparius) en toda la zona del sureste de Madrid; se rió y me dijo que no eran escobas sino pítanos, Vella pseudocytisus y que se trataba de la localidad clásica y más importante de todo el centro peninsular. Desde entonces en que lo vi en plena floración, me ha parecido la planta más llamativa de todas las que viven sobre los yesos y también podría ser la más representativa de ellos, de no ser por su extrema escasez.
  


            El pítano es una planta muy especial y lo que la hace tan especial, no es precisamente su estatus de planta en peligro de extinción, sino sus características y peculiaridades. Pertenece a la familia de la Crucíferas o Brasicáceas, plantas casi siempre herbáceas con unas características flores de cuatro pétalos en forma de cruz. Es la familia de los jaramagos, coles, etccétera; esta planta es la mayor especie española de las escasas plantas leñosas de esa familia. Las crucíferas leñosas ibéricas pertenecen a tres géneros: Vella, Euzomodendron y Boleum. Del género Vella hay tres especies, una exclusiva de las cercanías de Alicante (Vella lucentina), otra el piorno de crucetillas (Vella spinosa) que hace honor a su nombre específico y  es propia de las sierras subbéticas y, finalmente, Vella pseudocitysus, el pítano.
  

            Euzomodendrón bourgeanum y Boleum asperum, únicas especies de sus respectivos géneros, no llegan al medio metro de altura. La primera está especialmente adaptada a la zona subdesértica de Almería (desierto de Tabernas) y el asperillo, Boleum asperum, a lo más árido de la baja cuenca del Ebro. Vella pseudocitysus tiene dos subespecies peninsulares y una norteafricana. Está la subespecie psedocitysus de la zona margo-yesífera del límite toledano-madrileño, con una población mínima al norte de Almería, y la subespecie paui de menor tamaño y menos híspida, del Bajo Aragón, también bajo mínimos. 


            El estado actual de esta especie  es lamentable, su potencialidad se extendería a todas las áreas margo-yesíferas españolas de interior de carácter semi-árido, es decir, a casi todo: la baja cuenca del Tajo, la del Ebro y las “hoyas” de Andalucía oriental. El declive del pítano se ha debido a la mecanización agraria de los campos, a las repoblaciones forestales con pino carrasco, a la expansión de las urbanizaciones (legales e ilegales) y a las grandes infraestructuras de transporte.  De tal manera que el área actual manchego de la especie (el sur de Madrid también es la Mancha) se limita a unos 20km2 y con escasa regeneración.
         A pesar de que para germinar necesite primaveras relativamente húmedas y un gradual salto térmico al verano, lo que ocurre muy pocas veces en nuestro país, es una planta relativamente fácil de repoblar. A las escasas repoblaciones institucionales, se le unen algunas introducciones (¿ilegales?) de personas y grupos concienciados del valor y belleza de esta planta que crece en unas condiciones excepcionalmente duras como son las existentes sobre los yesos.


             Los yesos suponen por muchas razones (salinidad, sulfatos, escasísima retención de agua, ausencia de materia orgánica, etc.), uno de los medios físicos más inhóspitos para las plantas. Por esto es muy difícil que, una vez perdidas las condiciones forestales que neutralizan esta fuerte influencia del sustrato, se puedan volver a recuperar. En el mejor de los casos se puede apreciar en el aljezar, una mezcla de encinas con espartos y toda la gama de arbustos y matas intermedias; pero lo normal es que veamos un espartal o tomillar gipsícola con muy escasa cobertura y un medio ecológico característico de los yesos como es la “costra”, un espeso tapiz liquénico que recubre el escasísimo suelo.
  

            En estos parajes y paisajes desolados es donde medra el pítano que con su tamaño de hasta metro y medio, destaca sobre el clásico jabunal de los yesos. Solamente viendo sus hojas coriáceo-crasuláceas, semejantes a pequeñas palas de chumbera cubiertas con pelos dispersos, se hace uno a la idea de la enorme especialización botánica a un medio ecológico tan adverso. La propagación de las semillas se hace por dispersión balística al estallar la parte inferior del fruto.
  


            Como ocurre cuando existen tan pocas poblaciones para estudiar la ecología de una planta, las características y formas de una localidad se le aplican a la especie como si fuese su óptimo ecológico y se puede leer en la bibliografía que habita la parte baja de laderas de umbría y que rehúye la convivencia con otras plantas especialistas de los yesos. Tras observar varias poblaciones, he podido ver que va bien, incluso tiene mayores índices de propagación, en solanas compartiendo o solapándose con clásicas especies gipsícolas con especial afinidad por la jabuna, Gypsophila struthium.
  


            La situación del pítano es muy delicada, si en Castilla la Mancha está catalogada como en “Peligro Crítico de Extinción”, en la Comunidad de Madrid, famosa por su riqueza y por el desprecio e ignorancia institucional de sus grandes valores naturales, se la considera una especie “de interés especial” de la que ya solo queda la mencionada localidad. Como ocurre con la práctica totalidad de las muy especializadas plantas gipsícolas, el pítano tiene un insecto exclusivo que vive exclusivamente en él, la polilla Clepsis laetitiae.
  
Entre ellos encontré la que pensé que podría ser (por los pelos largos), la rarísima Clypeola eryocarpa pero es C. jonthlaspi

            Pero no contentos con que haya desaparecido del 99% de su antiguo areal, ahora ha surgido un estupendo proyecto que como viene siendo habitual, pretende hacer privada una finca pública, y no otra, sino la Dehesa de Sotomayor, la localidad clásica de esta especie, la única población madrileña y quizás la mayor y más densa de toda la península. El macro-proyecto que se cierne sobre la Dehesa de Sotomayor, es un sobre-dimensionado Centro Hípico con un gran centro turístico de cabañas de alto nivel y multitud de servicios accesorios, como embarcaderos, piscinas, campo de golf, centro social y aparcamientos...,  la versión ecuestre de Eurovegas. 

Ladera con abundante regeneración, cosa poco común con los pítanos silvestres.

            Las organizaciones ecologistas madrileñas ya se han puesto a la labor para que se reconozca el gran valor de esta finca que es de todos y plantean la escasa utilidad social de un proyecto elitista y especulativo que irremisiblemente, máxime conociendo a las autoridades madrileñas, acabaría con una gran parte de la finca y con la última población madrileña y un alto porcentaje de la población mundial de este extraordinario endemismo.
          Es una pena que el fruto de miles de años de evolución para conseguir el arbusto más bello y adaptado de nuestros aljezares, se vaya al traste por no saber cuidar y defender nuestro patrimonio natural.

- Añadido en 2023: Donde se ha repoblado con él, no solo lo hace bien, sino que se está reproduciendo con más éxito que las demás especies en el terreno sin competencia tras roturar las tierras para esa plantación. (Bosque Scania, en Rivas Vaciamadrid).
Existe una buena población de pítanos en Yeles (TO), recientemente ha cambiado de dueño la finca y el nuevo ha entrado como un elefante en una cristalería, haciendo y deshaciendo con maquinaria pesada, cerrando caminos públicos, etc., llevándose por delante numerosas plantas. Espero que las autoridades ambientales manchegas estén a la altura del gran legado ecológico que atesoran y puedan salvaguardarlo para las generaciones futuras.

martes, 23 de abril de 2013

Un abril florido y hermoso - De narcisos y orquídeas




           Tras la tempestad llegó la calma, una calma calurosa y desecante, aunque todo el mundo ansiaba que llegase el buen tiempo, a los pocos días ya oí a unas mujeres diciendo que tenían que "dormir encima de la colcha, y lo de dormir, un decir", una muestra callejera del fuerte contraste con el calor que hemos tenido.
  


            El campo ha estallado, un poco como un cohete, esplendoroso pero breve. Veo que me estoy volviendo un poco campesino y que el tiempo, con motivo o sin él, nunca acaba de ser de mi agrado. Tras la resaca de marzo, que le duró una semana a abril, vinieron unos días tranquilos y sin agua, y luego una semana de temperaturas disparadas que han estado un par de días rozando los 30ºC, parece que ya van bajando pero el tiempo sigue muy seco. 



            En mis últimas salidas al campo ya he visto las primeras calvas resecas en las solanas y amarillear algunos pastizales. Por no despabilar se me han ido unas espectaculares floraciones de cunetas y descampados que estaban de escándalo, me da reparo pararme en los arcenes de las grandes carreteras y por dejarlo para otro día, se me han escapado y a saber que año vuelven a coincidir unas lluvias  como las de esta primavera.
  


            A pesar del ansia por querer verlo todo, he podido llegar a disfrutar de algunos campos y momentos estupendos, ya sea descubriendo plantas especiales o contemplando la explosión floral de cunetas y cultivos. La inauguración estelar de la primavera, suele venir, para mí, de la mano de narcisos y orquídeas. En lo más álgido de las riadas hice virguerías, tales como pedalear casi cien metros en una carretera inundada por el Guadiana con el agua por encima del pedalier, por llegar a ver una buena localización de narcisos trompeteros (Narcissus hispanicus), que para mi desgracia ya se habían pasado hacía una semana.
  
Una foto de Narcissus fernandesii echada a perder por las gotas en el objetivo

            Volví a la busca de otros narcisos, primero unos, poco comunes, de unas laderas rezumantes (Narcissus fernandesii o N. assoanus), nunca los había visto tan abundantes, pero unas gotas de lluvia en la tapa del objetivo de la cámara echaron por tierra lo que pensaba era un buen reportaje. 



            Otro día busqué los que crecen en los bordes de algunos ríos y arroyos (Narcissus jonquilla), afortunadamente di con un par de arroyos que los tenían en una abundancia desacostumbrada, aunque por contra, en otros ríos que los he visto en cantidad otros años, se ha notado la crudeza de las riadas y apenas se veían algunos ejemplares floridos entre la broza arrastrada por las aguas tempestuosas.
  
En la valla queda el nivel alcanzado por la riada hace pocos días en una buena localidad de junquillos

            En cuanto a las orquídeas la temporada está siendo espléndida, aunque desigual, se nota las especies que se han quedado un poco tocadas por la meteorología reciente y aquellas a las que le ha venido bien.
  
La abejera Ophrys tenthredinifera

            Las abejeras (género Ophrys), han florecido de manera copiosa y temprana; como las Ophrys tenthredinifera, aunque el espejo de Venus, Ophrys speculum, lo ha hecho como otros años pero menos visible por la competencia con otras plantas muy crecidas. La abejera oscura, Ophrys sphegodes, aparece en igual cantidad que otros años pero con ejemplares de un porte muy considerable.
  
El espejo de Venus (Ophrys speculum). Con un saludo blog de Javier Atrio

            Las orquídeas del género Orchis, han florecido muy bien, ha sido muy abundante la O. papilionacea; abundante, aunque no tanto, la Orchis conica (antes llamada O. lactea u O. tridentata), el año pasado apenas levantaban del suelo y este año están, a pesar de ser una orquídea bajita, bastante altas, con una gama de pétalos que van del blanco rosado a los tonos violáceos oscuros.

Orchis conica

            Orchis morio (también llamada O. champagneuxii) también a florecido en abundancia y la muy escasa por estos pagos, Orchis italica,  ha estado normal pero con un buen tamaño de plantas.


Una abundante masa de Orchis morio, (al fondo asoma un capullo de tulipán)

           Esta orquídea solamente tiene una buena localidad en todo Ciudad Real y, que yo sepa, otra localidad con solo un par de ejemplares a mucha distancia de la anterior.
  


            Orchis italica tiene una plasticidad increíble, es lo que yo llamaría una flor "personada" pues realmente parece enteramente un hombre, con sus brazos, su cabeza con casco, ojos y sonrisa-mofletes, y unas piernas entre las que cuelga un fino miembro. De hecho hay lugares en la que se la llama flor de los muchachillos  o de los muñecos. Esta orquídea no está sola en su forma humana, otras orquídeas como Orchis simia, O. militaris y   Aceras anthropophorum, también son antropo-formes, aunque no aparecen por esta región, excepto la última especie, aunque muy escasa.
  


            Ha habido otras especies que no les ha ido tan bien, a la abejera amarilla Ophrys lutea, tanta competencia con hierbas altas le ha sentado mal, aparecen pocos ejemplares o no los encuentro entre la maleza. Pero no le ha ido tan mal como a la orquídea hedionda o barbada, el Himantoglossum hircinum; parece haber acusado mal las últimas bajas temperaturas o la virulencia de las precipitaciones, sus grandes hojas aparecen con heridas y malformaciones, en el peor de los casos he encontrado plantas mordidas por los jabalíes, con los trozos desperdigados cerca como de no haberles gustado.
  
Masa de orquídeas mariposa Orchis papilionacea

            La primavera está en plena marcha, llevamos una temporada sin lluvias y parece que el frío está a punto de volver, aunque sin agua. Abril no por ser el del famoso refrán es el mes de las lluvias, hay un escueto refrán campesino que reza, “abril vil” que le viene de tener encima la responsabilidad del resultado de todo un año agrícola y, normalmente, se depositan demasiadas esperanzas en ese mes. Parece ser, además que el abril de lluvias mil, es un refrán más mediterráneo que de la vertiente atlántica.
  


            Los días son largos, las noches son muy buenas de dormir, ya llegará el verano, estamos en lo mejor de la primavera.
              Salud y campo


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