sábado, 29 de diciembre de 2018

El Nacimiento del Guadiana

La laguna Blanca recoge las aguas del Pinilla y de varios arroyos y manantiales iniciales del Guadiana

   El Guadiana es el río estrella del juego del escondite hidrológico español. Incluso para decir que alguien aparece y desaparece a voluntad, se dice de él que es un Guadiana. Para tratarse de un accidente geográfico, esto es toda una curiosidad científica y, de hecho, la polémica sobre este huidizo río, aún sigue vigente.


Presentación del libro de Manolo Toribio "Guadianas"

      Como en la reciente presentación del magnífico libro de fotografías de Manolo Toribio, “Guadianas”, no existe uno, sino muchos Guadianas: un Guadiana Viejo, un Guadiana de Daimiel, un Guadiana de Ruidera, un Alto Guadiana, un Bajo Guadiana, un Guadiana Seco, un Guadiana Desbordado, un Guadiana Despojado,…y en esto último andamos, en un río que por la sequía y el enorme consumo hídrico de la agricultura manchega, desaparece años enteros o en ciertas épocas del año, recorriendo sus afluentes y él, su lecho completo, solo en épocas excepcionalmente húmedas.


Riada del Guadiana antes de Luciana

      Así lo vimos en 2012 a finales de invierno y en primavera, donde se podrían completar casi 800 km. desde el nacimiento del Pinilla, hasta Ayamonte, mostrando su agua en superficie y recorriendo el Canal del Prior o Guadiana Viejo, desde la salida del Pantano de Peñarroya, donde terminan las lagunas de Ruidera, hasta la junta de los Ríos, con el Gigüela y el Záncara, al sur de Alcázar de San Juan, y de ahí hasta las Tablas de Daimiel, donde se juntaba con el agua procedente de los Ojos del Guadiana que son un rosario de manantiales que nacen, los primeros, a poco más de 15km. al este de las Tablas de Daimiel. En ese momento no cabría ninguna duda de cuál era el Guadiana y cual su cabecera, pero a lo largo de la historia, el mayor caudal y más continuo, siempre fue, con diferencia, el que nacía en los Ojos del Guadiana, verdadero nacimiento del Guadiana, aunque las extracciones agrícolas los hayan tenido, 35 de sus últimos 50 años, completamente secos.


Un Ojo del Guadiana manando entre el Nuevo y la Máquina

      Para los romanos que vivieron en una época cálida y seca parecida a la actual, el concepto de río principal era aquel de mayor cauce continuo y permanente que en el caso del Guadiana solucionaron estableciendo su nacimiento en las lagunas de Ruidera, a cuya salida se filtraba en la llanura manchega para renacer en los Ojos del Guadiana a 610m. de altura.


Manantial del Pilar de las Salinas de Pinilla

 Así lo estableció Plinio el Viejo y así lo estudié yo en mi infancia, aunque posteriormente quedó demostrado claramente que lo que nace en sus Ojos, es resultado del rebosamiento del gran acuífero subterráneo de la llanura manchega, recogiendo éste el agua que se filtra en ella procedente de cientos de arroyos, el de infiltración directa de las precipitaciones y, por supuesto, el aporte del Guadiana Viejo.


Demarcación Hidrográfica de la cuenca española del Guadiana

      Pero la realidad del Guadiana siempre estará sujeta a distintas interpretaciones, de las cuales, ésta es la mía, aunque también voy a señalar las demás.
    A los ríos se les reconoce allí dónde ya son verdaderos ríos y al remontarse a sus fuentes, a sus orígenes puede que entremos en conflictos o controversias. Ya ocurrió con el Nilo y sus polémicas fuentes, también con el Amazonas y, por qué no, con nuestro más modesto Guadiana. La polémica puede venir de manera artificial e interesada, como hace años cuando el juez José María Crespo del Tribunal Superior de Extremadura dictaminó que no existía río Guadiana aguas arriba de las Tablas de Daimiel. El interés de los demandantes fue el de adueñarse de las tierras que pocos años antes habían estado pletóricas de vegetación acuática y fauna; al poco tiempo el Tribunal Superior de Justicia dictaminó que esas tierras sí que eran un río (llevase agua o no) y por lo tanto Dominio Público Hidráulico inalienable.


Salinas de Pinilla, de probable origen pre-romano

      Pero el mal ya estaba hecho y las tierras usurpadas, vaciadas de su turba y llenas de pozos para cultivos de regadío que aún hoy, con el Dominio Público nuevamente deslindado (2017), siguen cultivándose ilegalmente. Espero que pronto, cuando se resuelva definitivamente, esos 16 km. de pastizales y áreas pantanosas, como se ha prometido, pasen a engrosar el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.


Borbotones o "zampullones" del agua surgente en un Ojo del Guadiana

      Hasta hace pocos años en Ciudad Real y con una buena carga de socarronería, se decía que el Guadiana nacía en la depuradora de aguas residuales de esta capital manchega; también, con más realismo, se llegó a decir que el Guadiana verdaderamente había desaparecido de toda la meseta y que quién aportaba el agua era el río Bullaque, el afluente que nace en Cabañeros y desemboca en Luciana, donde entonces pude apreciar en su junta que el escaso cauce del Guadiana vertía casi un palmo por encima del profundizado lecho del Bullaque.


Riada  del Guadiana en el puente viejo de Corral de Calatrava

      Los criterios para establecer cuál es el río principal de una cuenca, son varios y de diferente peso, por lo tanto, sujetos a cierta arbitrariedad y al peso de lo previamente establecido. Tiene la mayor importancia el caudal medio anual, por eso una consecuencia y criterio usado en las confluencias, es el de constatar qué río desemboca en quién, quien vierte desde una mayor altura al otro, algo más encajado en el lecho fluvial común. El otro factor de importancia es el tamaño de la superficie de cuenca drenada; un mayor caudal suele ir de la mano de una mayor cuenca.


Santuario de la Virgen de Pinilla, lugar actual de inicio del curso del río Pinilla

      Pero esto no siempre se cumple, por ejemplo el Guadalquivir saca más agua de la menor cuenca de la sierra de Cazorla que de la mayor cuenca del Guadalimar-Guadalmena, que con un caudal ligeramente menor, mantiene el rectilíneo trazado de Sevilla con el suroeste de Albacete. Lo mismo ocurre con el alto Guadiana con las mayores cuencas del Gigüela o del Záncara, que desde su junta con el Guadiana Viejo o Canal del Prior, al sur de Alcázar de San Juan, drenarían una mayor cuenca que llega hasta el Sistema Ibérico en Cuenca; concretamente ambos nacen en los Altos de Cabrejas, a 1150 m. el Gigüela y al 1090 m. el Záncara. Por eso algunos hidrólogos, no sin razón dada la actual ceguera de los Ojos, optan por tratar al Gigüela como el río principal de la cuenca alta del Guadiana, a pesar de su mayor irregularidad y menor caudal medio, respecto a los antiguos aportes del Guadiana de los Ojos.


Río Pinilla, entre sabinares, poco antes de la laguna Blanca

      También se ha pensado que el río Anas era el río de los ánades, de los patos, algo lógico a poco que se conozcan las numerosas "tablas" del río, pero parece cobrar más credibilidad que Anna fuese una antigua deidad, bien relacionada con la diosa primigenia de los celtas, aunque también venerada en Anatolia y posteriormente cristianizada como Ana, la madre de la virgen María; o  bien la romana ninfa Anna, o la Anna de los cauces permanentes, Anna Perenna.


Manantial de la Puerca entre carrizos aguas abajo de la Blanca, enfrente manantial de la Cogurria

    También se relaciona el Guadiana con dos ciudades romanas aún no encontradas (del todo), Caput Fluminis Anae y Laminium, la primera supuesta entre dos lagunas, la Colgada y Batana en Ruidera, aunque también se apunta en Viveros, cerca del llamado camino de Aníbal o via Augusta, y la segunda cerca de los Ojos del Guadiana (Laminium viene de Lamias o ninfas de los manantiales), aunque según otros se haya en Alhambra, ya en el río Cañamares.


Manantial de los Zampullones (Bernardo Sevillano - ruideratreasures.com)

      Las fuentes del Guadiana, se encuentran aguas arriba y alimentando las lagunas de Ruidera, a parte de sus muchos manantiales interiores, como la caudalosa y desconocida fuente de la Cañada del Hornillo que vierte a la Colgada en un frustrante final perpetrado para que sus avenidas no perjudicaran una instalación hotelera. 


Laguna de la Lengua en Ruidera

  De la cabecera de Ruidera, el arroyo más permanente de todos es el río Pinilla que nace al noreste de Viveros en Albacete, a veces en la fuente del Burro en la Lagunica a 988 m., otras en el manantial del Ojuelo a 978m. y las más, bajo unos grandes álamos a 972m. en el santuario de Nuestra Señora de Pinilla. A partir de aquí continúa unos 26 km, hasta la laguna Blanca, la primera y más aislada de las lagunas de Ruidera. El Pinilla poco antes del llegar a ella, recibe las aguas del buen manantial de los Zampullones, Zampoñones o Ponzoñón que todos esos nombres tiene y al que algunos consideran el manantial originario del Guadiana. Otro buen e importante manantial a unos 100m. de la Blanca, es el de los Borbotones que hace buen honor a su nombre.



La Lagunica y la fuente del Burro, al este de Viveros, inicio del Pinilla. Abajo humedal de Navalcaballo o la Nava que origina el arroyo Mimbrera que también desagüa en la Blanca

Arroyo de la Mimbrera, procedente de Navalcaballo, llegando a la Blanca

      Pero hay más arroyos, incluso más largos, como el Alarconcillo que desemboca en la laguna de San Pedro, con su origen en la lejana y efímera laguna de Navalcudia a 1050 m., al este de El Bonillo, más distante de Ruidera que el nacimiento del Pinilla, pero menor en caudal. También se podrían contar como fuentes del Guadiana otras, bastante tocadas por los enormes “pivots” del Campo de Montiel, como la lagunilla de Navalcaballo y otros nacederos cercanos a Viveros en el origen de Cañada Honda, el de Hoya Morena o los manantiales de las magníficas salinas de Pinilla.


Almacén y abajo, el  manantial salino, con Antonio y su hijo mostrándomelo
Vista desde arriba con sus magníficas piedra de cantería

  Las salinas de Pinilla son espectaculares, sus manatiales, como la fuente del Pilar de las Salinas a 978m. alimentan una buena zona húmeda que casi llega a contactar con el no muy lejano cauce del Pinilla. El menor de los manantiales quizás sea el que alimenta de sal a esta instalación, pues es necesario sacarle agua para que emerja más y así alimentar a las distintas “"eras"” desde los estanques “calentadores” al que llega el agua izada por un complejo y antiguo mecanismo.


Lagunas de las salinas y el micro-endemismo Limonium pinillense

   Allí tuve la enorme suerte de encontrarme con Antonio de Viveros y su hijo, que me explicó magistralmente el funcionamiento de las salinas, no en vano el fue uno de los últimos trabajadores de allí a principios de los 90,’ en un intento final por sacarle rentabilidad a estas sales. Con el recorrí esas lagunas donde tuve la suerte de ver a una pareja de imperiales cazando patos y también un buen bando de grullas asentadas en estas lagunas. No esperaba encontrar tanta fauna salvaje, incluso ese día ha sido el que más imperiales he visto nunca.


Sabinares entre las Salinas y la laguna Blanca

      De allí me fui, siguendo la "ruta del Quijote" a la laguna Blanca, pletórica de agua y vida. Desde allí busqué los distintos manantiales, muchos de ellos escondidos entre la alta vegetación de carrizos y otros en las “cañadas” que vierten a la laguna Blanca.


Cabecera de las lagunas de Ruidera (laguna Blanca) y sarpullido de los pivots agrícolas

   De camino me topé con maquinaria pesada levantando rocas de varias fincas entre  los magníficos sabinares del Campo de Montiel, para distintos cultivos algunos arbóreos (almendro y pistacho) y otros de viñas. Entonces comprobé lo que veía en la imágenes de los mapas. Un enorme sabinar, que Antonio me dijo que era el mayor de España (con permiso del de la sierra de Solorio), lleno de los huecos redondeles de los pivots que como de un sarpullido infeccioso, estaban vaciando estos montes de sus majestuosas sabinas.


Cabecera y actual fuente del Pinilla bajo los frondosos álamos del santuario

    Esta meseta montielense es geológicamente un punto clave del juego de fuerzas tectónicas penínsulares, es el llamado proyecto de investigación ABCO (Antepaís Bético Castellano Oriental) de los geólogos, relacionadas con un entorno litosférico flexural por la dinámica convergente de las placas Euroasiática-Ibérica y la Africana, que ha sido identificado como fenómeno explicativo de la dinámica eruptiva del Campo de Calatrava y también del abombamiento de esta región, convirtiéndola en nudo hidrológico clave, donde convergen las cuencas del Guadalquivir, del Júcar y del Guadiana. De hecho al sur del nacimiento del Pinilla, entre la finca Mirones y Matas Negras, coinciden tributarios de estas tres grandes cuencas peninsulares.


Alta meseta con nacederos entre Viveros y El Bonillo


      Estos son los hipotéticos lugares de nacimiento del Guadiana. Un año rico en lluvias y con una distribución dada, el Guadiana inicial, llevará mayor caudal en un lugar o en otro, también otros años secos, algunas de las lagunas de Ruidera se secarán y darán lugar a un cauce inconexo. Solo en escasísimas ocasiones, se podrá ver un contínuo entre el nacimiento del alto Guadiana y el Guadiana de los Ojos.


Por debajo de la Blanca, ya es Guadiana

 En mi opinión el Guadiana nace claramente en los Ojos del Guadiana de Villarrubia-Daimiel, pero si nos referimos al extremo total de la cuenca, el Guadiana nace en el Campo de Montiel,  al reunirse las aguas de todos esos altos manantiales y lagunazos que van a dar a las lagunas de Ruidera. La laguna Blanca es el referente de esa asamblea de las aguas y el río Pinilla es quién aporta el mayor caudal, aunque no es desdeñable, a pesar de su menor caudal, el Alarconcillo, con su lejano y alto nacimiento en Navalcudia, una de las lagunas de El Bonillo.


Al fondo se intuye la Conceja, la primera, tras la apartada laguna Blanca, del rosario de lagunas de Ruidera

      Hidrológicamente, aunque creo que he sido entendido al hablar del Alto Guadiana, se da por hecho que el Guadiana nace en los Ojos, por lo que, delimitando tramos (Confederación Hidrográfica), el Alto Guadiana iría desde éstos, hasta el Estrecho de las Hoces, en el límite provincial de Ciudad Real, donde comienza el escalón del borde de la meseta, aprovechado por las presas de Cijara, García Sola y Orellana que dar paso al curso medio del Guadiana que llega hasta la frontera portuguesa, donde ya tendríamos su curso bajo que termina en Ayamonte. En cifras: es el cuarto río más largo y y cuarto más caudaloso de la península ibérica con 744 km.; su caudal medio de 78 m³/s. (curiosamente tras pasar Badajoz su caudal es de 26 m³/s.); su cuenca se extiende a lo largo de 67.733 km², siendo 55.527 españoles.


Siguiendo un arroyo que iba a dar a la laguna Blanca, me dí de bruces con varios grandes muros que nivelaban el terreno para cuando se creo el círculo de este pivot, ahora plantado de árboles, antes de la zona húmeda, otra de las fuentes de la laguna Blanca


     Pero este río es la expresión palpable de la lucha entre una naturaleza desbordante y un desarrollo económico mal entendido, llevado hasta el extremo, con sus arroyos convertidos en canalillos, cuando no en cloacas. Nadie vigila, nadie denuncia o si acaso, tarde. Este río es el que más y mejores llanuras de inundación tiene en toda la península, pero están en trance de desaparición por la avaricia de los propietarios vecinos a ellas o por las viejas canalizaciones y drenajes que nadie osa revertir. Es el mejor y mayor pasillo ecológico en sentido oeste-este de toda la meseta y no le ponemos más que obstáculos y zancadillas.


Pivots en los sabinares del nacimiento del Guadiana y preocupantte previsión de la variación hídrica peninsular 

   Para cuando un Guadiana sano y respetado. En el Plan Hidrológico del Guadiana se prevé que de los Ojos, convertidos en claro testigo y medida del consumo de agua manchego, manen entre 50 y 70 Hm3 al año, una vez se racionalice el exceso de consumo actual. Pero yo solo veo como aumentan los regadíos y las plantaciones en su cuenca y pocos son los que alzan la voz por un consumo tan superior a las entradas de agua.



Gracia a Antonio de Viveros, a la información de Bernardo Sevillano, a Guadalupe Díaz, a Ramón y al ejemplar hacer fotográfico (desde aquí mi envidia) de Manolo Toribio.




viernes, 30 de noviembre de 2018

La Lagunilla de Prado Redondo


        La laguna de Prado Redondo es una gran desconocida para la práctica totalidad de los habitantes de Ciudad Real, incluso de los más camperos. No es de extrañar, pues se trata de una pequeña laguna tras una valla, dentro de una propiedad privada y al borde de la buena llanura de inundación de Picón-Alarcos en el Guadiana, por lo que muchos pescadores, cangrejeros y amantes del campo, van a estas tablas y no reparan en la pequeña laguna que hay en el centro del anfiteatro formado por estos montes.


A la derecha se ve la laguna en el anfiteatro formado por los montes de la sierra de Picón

  Por estos lares, el fantástico río Guadiana empieza a mostrar sus mejores galas como río, tras pasar por los cuasi artificiales esplendores de las Tablas de Daimiel, por las atribuladas Tablas de Calatrava y tras dejar el “pajarero” pantano del Vicario, se constriñe en las primeras serrezuelas del macizo ibérico, tras abandonar la Mancha y en este punto, tras pasar bajo el puente de Picón, comienza a vivir el esplendor de una llanura de inundación poco alterada.

Parte de la llanura de inundación y vista de la misma desde la ermita de Alarcos

      El Guadiana, tras el puente de Picón, en Santa María, recibe al arroyo del Raso, donde se amplía enormemente la llanura de inundación para luego irse estrechando en un entorno que, de no haberle sido claramente usurpado al Guadiana por la agricultura en su lado norte (Santa María) o por la ganadería en su lado sur (Sedano), gozaría de unas características medioambientales muy similares a lo mejor de las Tablas de Daimiel, aunque menos salobres y problemáticas; incluso en el entorno de esta junta de cauces, se encuentra un “ojuelo” protegido por una valla para que no caiga ganado en él. 


Llanura de inundación de la margen izquierda claramente usurpada
Espantapájaros y valla rodeando un ojo o nacedero en medio de la llanura de inundación en la junta de los ríos

 Tras esta considerable ampliación del valle, el río forma la tabla de la Patata, donde hay una pequeña área recreativa, para luego, volver a estrecharse al ser atravesar una serrata que crea un pequeño congosto, a la salida del cual, se vuelve a ampliar definitivamente en la llanura de inundación de Alarcos y aparece, en la orilla derecha, al pie de la ladera que mira al sur, la laguna de Prado Redondo.


A partir de esta laguna se ensancha la llanura de inundación

       A pesar de encontrarse en el borde de la llanura de inundación del Guadiana, esta laguna se encuentra rodeada de montes, una mitad al norte y otra al sur del río, formando un círculo de montes que da nombre al lugar, “Prado Redondo”, y en su centro se encuentra esta especial laguna. Especial porque pocas lagunas, y hay muchas, en todo el campo de Calatrava, tienen ese origen y dinámica tan particular. Esta laguna se encuentra en la terraza fluvial y, aunque se encuentre solo a poco más de un metro por encima del nivel actual del río, las riadas no llegan hasta ella.


El Guadiana y al fondo derecha, a unos 100m. en el llano verde, el borde de Prado Redondo

Su secreto, su singularidad, consiste en que, al pie del encinar de la loma más cercana a ella, nace un buen manantial que alimenta un arroyuelo con olmeda que se prolonga, ya sobre la llanura, dando lugar a esta laguna. Esa fuente de agua pura, probablemente es la que haya ido disolviendo con el paso de los siglos, esos materiales calizos de la terraza y haya profundizado el fondo de la laguna hasta enrasar con el nivel del cercano Guadiana, con unos tres metros de profundidad respecto al campo que la rodea.


Tras los manantiales y su olmeda, viene otra olmeda lineal que desemboca en la lagunilla. (Foto: J.M. Hernández)

El nombre de “prado” le viene de antiguo, pues al pie de las lomas esos manantiales alimentaban un buen prado que a su vez se unía a los húmedos pastizales de la llanura de inundación del río y que afirmaba bien a las claras, la vocación netamente ganadera de este enclave. Aquí empieza la gran llanura de inundación que va desde este pequeño congosto, hasta el puente y la histórica ciudad ibérico-medieval de Alarcos, edificada sobre la escarpada sierra que se alza sobre el Guadiana.

Llanura de inundación con Alarcos al fondo y detalle excavaciones

  Pero ya hace años que desapareció la vocación ganadera de este lugar para pasar a ser claramente agrícola, por decisión de sus propietarios. Desde entonces parece ser que la laguna no fue más que un mero estorbo para las labores agrarias de esa finca.



En 2007 se aprecia el rastro del paso de tractores para verter escombros. Luego en 2011:

Comprobando su estado actual y viendo la evolución de las imágenes aéreas, podemos asistir a una especie de lucha del hombre por dominar la naturaleza, a una larga batalla por irle ganando metros para el cultivo, por ir haciendo desaparecer la laguna. Hace muchos años, la laguna llegó a tener salida hacia el río, y el prado, que dio nombre al lugar, haber sido mucho más amplio e importante, pero la sucesión de imágenes muestra el trabajo de continuo vertido de escombros y brozas agrarias sobre ella, para ir reduciéndose a su lamentable estado actual.


Restos de broza y escombro vertidos al interior de la lagunilla


  Aparte de su singular belleza paisajística, este rincón atesora una gran riqueza botánica y faunística, a pesar de sus reducidas dimensiones. En muy pocos metros cuadrados tenemos representados varios ecosistemas naturales de interés, en la loma un buen encinar manchego, rico en orquídeas; al pie de la loma y alimentada por varios manantiales, una olmeda que en tiempos debió de llegar hasta la orilla del Guadiana; un pastizal-juncal, es decir un prado higrófilo, con multitud de especies de este tipo de medios, desgraciadamente en trance de desaparición en toda Castilla la Mancha y, finalmente, una buena laguna con su orla de vegetación parcialmente bien conservada.


Vegetación tras el secado de la laguna a finales de verano

  Conozco esta laguna desde hace muchos años y, aunque no fuese de dominio público, seguía teniendo una importante vida animal y vegetal. Pero tras las últimas alteraciones sufridas a finales de este invierno en esta finca, ya no puedo silenciar más, la alta probabilidad de desaparición total de este magnífico enclave natural.


Zanja lateral uniéndose a la zanja lineal de drenaje del empradizado

 A las tradicionales acciones de retirada de piedras y broza del campo de cultivo que eran vertidas al vaso lagunar, este último invierno, se han arado los bordes del arroyo y de la olmeda apurando al límite; también se ha hecho o re-excavado una zanja de drenaje que recoge el agua de la olmeda de pie de monte y también, en el arroyo que vierte directo a la laguna, para así reducir el área inundable, desecándola y aumentando la superficie de cultivo, arando hasta el borde de la zanja, dejando la olmeda lineal final, reducida a su mínima expresión, y retirando maleza y troncos de olmos caídos, hacia la laguna.


A la derecha de la anterior, cultivos hasta el mismo borde del arroyuelo, con su zanja de drenaje, abajo

Solo con ver algunas de sus plantas, como el aquí abundante lirio, Iris spuria subsp. maritima (hoy Chamaeiris reichenbachiana) o la oreja de liebre, Senecio doria (hoy Senecio laderoi), ya tengo información suficiente para saber que este lugar es un fiel testigo de lo que fueron y, aún hoy deberían ser, los ecosistemas húmedos del entorno del Guadiana. El lirio, teóricamente extinto en la cuenca del Guadiana y el senecio, también desaparecido recientemente de sus escasas localidades pasadas, nos dan la idea de lo que es la vegetación de las aguas sin contaminar y la de los cauces inundables.


El lirio Iris spuria, (Chamaeiris reichenbachiana) y detalle de la flor

  A estas especies hay que añadir una buena cantidad de plantas poco comunes y aquí reunidas, como Agrimonia eupatoria, Althaea officinalis, Carex spp., Centaurium tenuiflorum, Cyperus fuscus, Equisetum ramosissimum, Euphorbia hirsuta, Juncus bufonius, Kikxia lanígera, Linum tenue, Lythrum tribracteatum, Ornithogalum umbellatum, Phalaris caerulea, P. minor, Potentilla reptans, Pulicaria paludosa, Rosa pouzinii, Samolus valerandi, Schoenoplectus lacustris, y otras ya más comunes como Asphodelus albus, Epilobium hirsutum, Dipsacum fullonum (cardencha), Juncus spp., Lactuca serriola, L. saligna, Lytrum salicaria, Medicago spp., Rumex conglomeratus, R. crispus, R. pulcher, Scirpioides holoschoenus, Scolymus hispanicus, Trifolium spp., Verbena officinalis o  Xanthium extrumarium entre otras.

  
Las grandes hojas de la oreja de liebre (Senecio laderoi) junto al lirio amarillo (Limniris pseudacorus)
Linum tenue y Samolus valerandi

Este lugar sería un candidato idóneo para llevar a cabo una ejemplar recuperación ambiental de estos ecosistemas. Habría que delimitar dentro de la finca, el terreno a intervenir; por un lado, el de la arboleda, prados y arroyo, y por otro, el de la propia laguna. En la laguna, lo primero sería desescombrar completamente, con cuidado de no llevarse la parte de terreno libre de escombros que posee el humus, plantas de interés y el banco de semillas del suelo.


Tras la retirada de escombros la laguna ganaría en superficie y en profundidad

   La superficie total lagunar ampliaría considerablemente su perímetro, aumentándole para suavizar las pendientes de caída a la lámina de agua y dando margen perimetral para una transición vegetal acorde y suavizar las posibles afecciones del arado de la zona agraria de la finca.


Prado Redondo parece demasiado estorbo para la rectilínea labor de los tractores (Foto: J.M. Hernández)

La recuperación hídrica pasaría por deshacer o suavizar las zanjas de drenaje y la canalización del arroyuelo, para que el agua se desparrame superficialmente y abarca con su humedad, la mayor cantidad de terreno posible, para que riegue la olmeda y una buena superficie de pastizal. El banco de semillas aún se encuentra en el suelo y la recuperación vegetal sería relativamente rápida, cuidando de eliminar las abundantes plantas nitrófilas fruto de la alteración y remoción del terreno, actual o fruto de los trabajos de restauración.


Este rincón atesora un encinar, una olmeda, un buen prado y una laguna junto al Guadiana

Prado Redondo, a parte de la intervención de recuperación, requiere un protección efectiva e inmediata, bajo alguna figura de protección como bien pudiera ser la de Microrreserva, la de Monumento Natural o uniéndola a su entorno, como Paisaje Protegido. Una de las formas de recuperación debería ser a través de intervención colectiva, dirigida por la propiedad, el ayuntamiento de Picón y organizaciones ambientales, educativas o sociales, por medio de una Custodia del Territorio, siempre contando con el apoyo de la propiedad de la finca o en su defecto, con la de su adquisición pública.



Prado Redondo nos ofrece la poco común oportunidad de que en una única localización, se puede mostrar una buena gama de los ecosistemas de esta zona, una auténtica “aula de la naturaleza”, siempre cuidando de no alterar la fauna y los procesos biológicos que dan la vida a estos ecosistemas. Aquí podría mostrarse conjuntamente el encinar, la olmeda, la vegetación dulce-acuícola de arroyos, una buena pradera-juncal y un completo ecosistema lagunar y fluvial, al contar también con la inmediata llanura de inundación del Guadiana y los montes aledaños.



 Toda esta área del noroeste de Ciudad Real capital, cuenta con áreas de importancia natural sin igual, para colmo todas en un más que inestable estado de conservación. Aquí aparecen lagunas de génesis hidromagmática, llanuras de inundación fluviales, elementos geomorfológicos singulares como puedan ser los volcanes o los cortados rocosos cuarcíticos, arroyos con vegetación de influencia volcánica, retazos de mesas calizas delimitadas por la red fluvial, y un buen número de arroyos y lagunillas en buen estado de conservación que merecerían mucha más atención de la que las autoridades han demostrado hasta ahora hacia ellas. 



   Mención aparte merecen los numerosos vestigios históricos aledaños (castillo y ermita de Alarcos, poblado ibérico de Taiba, castillo de Benavente, torre de Galiana, ermita de Sancho Rey, caserón de Santa María, ermita y casas de Sancho Rey, molino de Gaijón, etc.).


Unión del arroyo de Benavente con la llanura de inundación de Alarcos, también usurpada al río. Esta llanura podría ser una de las mejores zonas naturales de Ciudad Real si se recuperaran. Al fondo volcán de Peñarroya

 A los crónicos problemas de ocupación ilegal del Dominio Público Hidráulico que el estado debería estar obligado a recuperar, hay que añadir la intensificación agraria extrema (ej: viñedos de Pagos del Vicario), el exceso y permisividad de usos lúdicos como el motocross o el abundante vertido de escombros en cunetas, bordes de caminos y arroyos, dada la cercanía de la capital manchega.


  Ya va siendo hora de que se ponga freno a la destrucción de un medio natural que parece que los ciudarrealeños no valoran lo suficiente como para defenderlo, pensando en que lo van a hacer quienes les administran. De hecho incluso el recién diseñado Camino Natural del Guadiana, evita pasar por lo mejor de esta arteria fluvial, dando un rodeo, por no entrar en conflicto con los propietarios de las propiedades aledañas al río.


Parte superior de Pradorredondo hacia Fuente Guillén

Yo sigo insistiendo en que podríamos tener el mayor corredor ecológico y uno de los mejores espacios naturales de la península, definido por un Guadiana indómito y desconocido que desde Extremadura, vertebraría con su protección, ya como Parque Nacional o con cualquier otra figura de protección eficaz, hasta las mismas lagunas de Ruidera, pasando por estas tablas fluviales y por las de Daimiel. Sería la manera de aunar toda esa serie de Monumentos Naturales, Microrreservas, L.I.C.s, lagunas volcánicas que bordean su cauce ancestral y cuyo re-nacimiento en los Ojos del Guadiana estamos cercanos a ver, si continúa lloviendo como debe y si comenzamos a regar como se debiera.


Un Guadiana salvaje y desconocido en el occidente de Ciudad Real

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