jueves, 29 de enero de 2026

No a la Mina de Fontanarejo, Ciudad Real

 


      Hace pocos días me tocó presentarme en un juzgado, para defender un informe botánico que realicé sobre las afecciones de la proyectada mina de fosfatos de Fontanarejo, en Ciudad Real, frente, no solo al abogado de la empresa minera Alcudia Mining, sino también frente, a la abogada de la propia administración autonómica. La primera en la frente, ¿no deberían estar la administración en una posición neutral, y aportar su conocimiento del terreno, si acaso, a ambas partes?. No, la administración de esta Junta de Comunidades de Castilla la Mancha está con la empresa y apoyando sin paliativos, esta explotación minera.

La diversidad de ambientes y tipos de vegetación es casi una seña de identidad de esta zona

       El “No a la Mina, Sí a los Montes Vivos” ya fue claramente expresado en otra entrada (que recomiendo ojear), tras una excursión y presentación en un bar de Fontanarejo de nuestros argumentos en contra de la mina de fosfatos. Con posterioridad hicimos un trabajo botánico sobre el área de explotación y sus alrededores que es el que fue presentado para solicitar la nulidad de la Declaración de Impacto Ambiental (D.I.A.) positiva que se concedió a la explotación minera. Incluso actualmente, cuando esa Autorización Ambiental no es efectiva hasta que no se dirima la cuestión, las obras ya están en ejecución, la maquinaria pesada ya está abriendo las rojas heridas en el paisaje, ampliando pistas, preparando superficies y abriendo el camino a todo lo que viene.

Los primeros destrozos, incluso antes de dirimir la validez de la D.I.A.

       Hasta el Juzgado de Albacete viajamos varios especialistas-colaboradores de manera totalmente altruistas, con el único interés de que no se produzca este desastre ecológico en una zona tan valiosa y tan bella como esta salvaje región de la comarca de los Montes de Ciudad Real. Por la parte contraria, aparte de sendos abogados, los técnicos y jefes de servicio de la Junta en temas de medio ambiente o personal cualificado para hablar de sus especialidades, geología, vegetación o fauna.


       Su informe ambiental, estaba bastante poco detallado, con vaguedades e incluso, por su vertiente geo-hidrológica con varios gazapos y confusiones de arroyos y cuencas. Pero lo lamentable, es que no iban más allá de las cerca de 90 has. que delimitan el área de actuación minera, única y exclusivamente. Para ellos no habrá, por ejemplo, afección al paisaje, por el simple motivo de que por allí pasa poca gente que pueda apreciar los paisajes, y no significa nada que esta zona concreta, que no goza de ninguna protección expresa, ni alberga Hábitats de interés comunitario, esté completamente rodeada de áreas de altísimo valor ecológico.


       Insistía en mi anterior entrada, en que existe toda una gran área natural que, a título personal denomino Oretania que abarca, sin solución de continuidad, desde el río Tajo al río Guadalquivir y desde la mitad oeste de Castilla la Mancha, a buena parte de la mitad este de Extremadura y a la parte norte de Andalucía. 

La poco conocida salvaje región española de la Oretania. Fontanarejo en rojo

     Una región sin ninguna industria significativa, salvo en Puertollano; sin grandes infraestructuras de transporte; sin apenas población en pequeños pueblos bastante alejados entre sí; y con un terreno bastante quebrado de media montaña y una red hidrológica, como lo pueda ser la mayor zona de embalses de Europa, en la contigua Siberia extremeña. Bien, pues en el mismo corazón de esta gigantesca área salvaje, está proyectada esta mina de fosfatos.

Cerca del molino de la Murciana, en la vecina Arroba de los Montes

       El paisaje está formado por un maremágnum de serratas cuarcíticas entre los que se abre el valle de Fontanarejo y Arroba de los Montes, dirigido por el arroyo San Marcos, hacia el Guadiana más salvaje, tras salir del descomunal Estrecho de las Hoces, en la vecindad del molino de la Murciana. Lugar de un valor paisajístico envidiable e innegable. Geológicamente, el mismo yacimiento de fosfatos de Fontanarejo en sí mismo es un LIG, un lugar de importancia geológica, y en su inmediata vecindad, el Morro del Águila, es un puntal cuarcítico con una gran importancia geológica al ser el único lugar europeo con un especial tipo de fósil descubierto aquí para la ciencia.

El geológicamente importante Morro del Águila, ahora afeado y alterado por unas obras que nunca deberían haberse puesto en marcha. Abajo, fósiles exclusivos de este lugar

       Esta área de los fosfatos de Fontanarejo, está rodeada de reconocidas áreas de muy alto valor ecológico, tenemos el Parque Nacional de Cabañeros (ZEC-ZEPA Montes de Toledo ES4250005-ES0000093), al norte y sin solución de continuidad, con esta zona, aunque los técnicos de la Junta, declararon que era muy diferente ¿?; al este, una gran área montañosa en la que aparecen dispersas varias Microrreservas (Barranquillos y Hontanar) pertenecientes a la Zona Especial de Conservación ZEC ES4220019 de los Bonales de los Montes de Ciudad Real; toda la zona sur y suroeste, tiene la magnífica  y nada conocida ZEC ES4220003 de los Ríos de la cuenca media del Guadiana y laderas vertientes, así como la Reserva Fluvial de Riofrío. En el extremo suroeste, ya en tierras extremeñas, tenemos la enorme Reserva de la Biosfera de la Siberia extremeña.

Gran parte del valor ecológico de esta región es la enorme dimensión territorial de espacios en buen estado de conservación, prácticamente centrados en los montes de Fontanarejo. Abajo el protegido bonal de la vecina sierra de Hontanar

          Estas áreas protegidas, trufadas de una gran variedad de Hábitats de interés comunitario y con una riqueza faunística tan similar y por veces, mejor que Cabañeros (Estrecho de las Hoces), se encuentran a pocos kilómetros de la futura corta minera, pero no hace falta irse tan lejos, simplemente entre el kilómetro y los cien metros del borde perimetral de la mina, ya encontramos algunos de esos hábitats en los arroyos y roquedos cercanos (8220 Pendientes rocosas silíceas con vegetación casmofítica y 8230 Roquedos silíceos con vegetación pionera).

Una de las más bellas plantas rupícolas de la zona, Digitalis carpetana

       En el arroyo de Vallehornillo, inmediatamente al este de la zona minera perimetrada, aparecen valiosos ecosistemas higrófilos, primero de juncales churreros, luego de altas hierbas, cárices y también, mesegares de Molinia caerulea (6420 Prados húmedos mediterráneos de hierbas altas del Molinion-Holoschoenion), para llegar a formarse un arrosasriado bonal (7140 'Mires' de transición), incluso con un abombamiento de turbera (7110* Hábitat Prioritario: Turberas altas activas). También, en su borde, aparecen brezales (el Hábitat prioritario 4020* Brezales húmedos atlánticos de Erica tetralix.

Un brezo de humedal, Erica scoparia. Abajo las únicas orquídeas Serapias perez-chiscanoi, a pocos kilómetros de la corta minera.
Abajo el auténtico brezo de turbera, Erica tetralix, presente en los arroyos vecinos

       Los otros arroyos a norte (Muñana y Valdepajares) y oeste (del Puerto), o en el perímetro minero (del Riscal y los Llanos) están más alterados por pastoreo y vecindad al pueblo, que se encuentra a escasos kilómetro y medio de la mina. Aunque todos ellos, salvo los interiores, aguas arriba, tienen esos Hábitats, excluyendo las turberas y brezales, aunque sí debieron tenerlos. Ya aguas abajo del pueblo, solo puntualmente aparecen arboledas de fresnos, y sí los tamujares, siempre presentes en estas tierras Luso-Extremadurenses, dando nombre a numerosos arroyos, como el que se une a este arroyo del Puerto para dar lugar al río San Marcos.

Al fondo, cubeta del San Marcos, en primer término piruétanos, Pyrus bourgeana

       En estos arroyos y su vecindad hemos encontrado especies protegidas por la legislación autonómica, como Erica lusitanica, E. tetralix, Genista anglica, Scilla ramburei, Sphagnum spp., orquídeas como Orchis laxiflora, O. coriophora, etc., piruétanos (Pyrus bourgeana), etc., aunque no hemos ido en las mejores épocas ni investigado a fondo, pues muy probablemente existan más especies protegidas higrófilas o las propias de las turberas.

Scilla ramburei, una de las bellezas de los bonales y praderas juncales
Abajo un tipo especial de álamo, yo los llamo chopos oretanos, propios de los nacederos de estos montes

       A nivel faunístico seguimos al mismo alto nivel observable en toda esta área, pues es zona de campeo de todas las especies de grandes rapaces o cigüeñas negras, a semejanza del vecino Cabañeros, desde luego en el perímetro minero no anida ninguna especie protegida, pero en la vecindad, en un rango de 5 a 7 km. ya sí que podemos contar con el asentamiento de una pequeña colonia de buitre negro, al parecer, procedente de otra, hostigada por un incendio en los montes de Almadén. También se detectó el paso de lince, estando en expansión, con ejemplares en los montes ya más cercanos a Ciudad Real o en Cabañeros. Todos esos datos, contestados por los técnicos insistiendo que, aunque existían estas especies, no estábamos en su declarada Área Crítica. Tampoco se presupone afección a las aguas que bajen por el San Marcos al Valdehornos y Guadiana, ríos con presencia de grandes bivalvos protegidos y especies de peces autóctonos en peligro.

Buitres de campeo y abajo, Margaritiferas, una concha de agua dulce en peligro

       Según se desprendía de las contestaciones o aportaciones a nuestras observaciones, iba quedando claro que muchas de cuestiones importantes se dirimirán a posteriori. Una vez comprobados los fallos o cálculos errados, se procedería a su corrección, y en caso de no ser posible, a la suspensión de la actividad minera. Yo pensaba que un estudio de impacto ambiental, servía precisamente para eso, para adelantarse a los acontecimientos y no tener que corregir o cerrar luego, sino de prever, con la suficiente cautela y de acuerdo al principio de precaución, los posibles efectos adversos de la actividad minera sobre población o entorno.

Véase la inmediata cercanía del pueblo y la fácil probabilidad de polución por partículas fruto de la explotación minera y el tránsito de camiones y maquinaria

       Esta cuestión quedó manifiesta ante el testimonio de Ángel, solicitando un estudio de la posible radioactividad de los fosfatos. Todos los fosfatos, al igual que algunos minerales, como el granito, poseen una radioactividad natural que les es propia y puede devenir en problemas para la población y el medio. A pesar de ello, la empresa no había realizado ningún control o análisis de este tipo, remitiéndose a un informe de 1986 que decía que sí que existía cierto rango de radioactividad.

Toda esta región está injustamente infravalorada y sirve, junto con su despoblación, para que empresas mineras sin escrúpulos destrocen unos valiosos paisajes en magnífico estado de conservación

       Respecto a las posibles afecciones por emisión de partículas, bien por voladuras o bien en el transporte o movimiento del mineral, la empresa comunicó que estarían permanentemente regando caminos e instalaciones para evitar que esto se produjese ¿?. Respecto a la afección a las aguas, también declaraban tener una propuesta de vertidos cero, con reciclaje y reutilización de un agua que tampoco decían, al igual que con la vertida a los caminos, de donde sacarían, ni como auto-depurarían, pero que, desde luego, "a los arroyos no iba a llegar nunca", aunque ahora mismo ya está llegando.


         Tacharon de "mala fe" mi opinión de que eso me parecía simplemente imposible, preguntándome porqué lo dudaba, cuando en su informe decía que no habría emisiones. Ya solo de ejemplo, con estas lluvias de enero sobre las heridas abiertas por la maquinaria, ya estará llegando una corriente roja a los arroyos. No solo esto, hablando entre nosotros y vista la complicada tectónica de estos terrenos, llegamos a la conclusión de que van a tener verdaderos problemas para eliminar el exceso de agua que se les acumulará en el hoyo, muy verticalizado, de más o menos un hectómetro cúbico, es decir un Bernabeu de canto, que es la forma que ocupa este yacimiento de fosfatos.


       Tampoco aportaron datos concretos sobre la creación de empleo, que sería mucho ¿?, pero es de suponer, que fuera del momento inicial de la explotación, ya estas minas funcionan con muy poco personal y cualificado, que probablemente no salga de los pueblos vecinos. Eso sí, las otras opciones, agrícolas, cinegéticas, turísticas, etc., sí que van a quedar bastante tocadas. La Junta está eligiendo un modelo de desarrollo que va en contra de los otros posibles modelos de desarrollo respetuosos con el medio ambiente.


        Está claro que estos fosfatos deben ser trasladados a algún sitio, y al igual que con las afecciones más cercanas, pero exteriores al perímetro minero, tampoco se hace ningún estudio respecto a las afecciones a los espacios por donde pasará esta enorme cantidad de camiones pues, como comenté al principio, cualquier camino pasa o bordea zonas de muy alto valor ecológico, en cualquier dirección, pues estamos en una zona mal comunicada y alejada de cualquier centro donde estos fosfatos puedan ser procesados o comercializados.

Las escasas y mediocres carreteras que atraviesan espacios protegidos van a ver muy aumentado su tráfico de vehículos pesados. Posibles itinerarios fosfatos


       Esto es una carrera especulativa, amparada por una obsoleta legislación minera nacional y por Reglamento Europeo de Materias Primas Fundamentales que busca una menor dependencia externa en la actualmente desenfrenada carrera por los recursos que está conduciendo a nuestra “civilización” a los bordes de un conflicto mundial y a la desaparición de las vías diplomáticas o negociadas para solventar estos retos. Aquí, en la actividad minera reciente, aparecen dos tipos de actores, las mega-compañías multinacionales con un lobby de influencia capaz de mover voluntades políticas a su gusto, o por el contrario, mini-compañías creadas de la nada con un capital mínimo para empezar a andar que consiguen derechos mineros, para luego revenderlos, dar el pelotazo y desaparecer.

El cercano paraíso natural del Guadiana en el Estrecho de las Hoces

       El historial de actividades mineras ilícitas (véase el carbón asturiano o leonés) o la frecuente ausencia de restauración de los terrenos mineros una vez abandonada su actividad (arcillas ladrilleras, sepiolitas, áridos, carbón, etc.) forma una lista en la que aparecen pocas excepciones decentes, en un incumplimiento de la legislación nada despreciable. Este tipo de negocio lleva este tipo de riesgos asociados, siempre habría que aplicar el principio de precaución y estudiar alternativas viables para evitar la fuga demográfica. Si no quieres que tu comarca se hunda todavía más, con estas actividades insostenibles, te la estás jugando, quién va a querer vivir al lado de una ruidosa mina, aunque la presenten tan inocua y tan “residuos cero” como esta de los fosfatos de Fontanarejo.

El extraño y mágico lugar de Peñas Pardas, a pocos kilómetros, centro arqueológico y esotérico

       Por desgracia no es este el único proyecto minero en la región, va para adelante la explotación de El Moto, en Abenójar, en contra incluso de la propiedad de la finca, también en un estado de conservación natural magnífico, pero la Junta se ha volcado en este proyecto, hasta el punto que el alcalde de Abenójar no ha querido ni hablar de entrar en el Geoparque de los volcanes del Campo de Calatrava, por si eso significaba entorpecer la puesta en marcha de este proyecto. Tampoco faltan proyectos en la vecina Cáceres, incluso a veces se replantea el denegado proyecto de extracción de tierras raras del Campo de Montiel.

El pastoreo una actividad venida a menos pero con un gran potencial como carne de la mejor calidad

       El desarrollo rural de estas deprimidas regiones no pasa por deprimirlas más aún, y menos aún por coartar las posibles alternativas de desarrollo, aparte del enorme beneficio que supone para el planeta y para el país, tener una naturaleza salvaje en un estado de salud envidiable, un recurso difícil de valorar económicamente, pero con sus beneficios aportados a toda la comunidad. Esos minerales están ahí, quizás merezca la pena explotarlos en alguna ocasión, o tal vez no, pero nosotros no siempre vamos a estar aquí, tenemos que dejar algo de planeta a nuestros descendientes. Mala herencia sería si vamos dejando solo nuestra basura, nuestros residuos y las arcas vacías.

La jara uno de los símbolos vegetales emblema de la región

      Una herencia mucho mejor sería, aunque parece una ilusa carta a los Reyes Magos, sería unir Cabañeros a lo que sería el Parque Nacional del Guadiana, que sería una ampliación del anterior hasta casi conectar con Sierra Morena por el sur, y unirlo a la Reserva de la Biosfera de la Siberia. Eso sí que sería el mayor espacio natural protegido español, soportando todas las actividades respetuosas con el medio, caza incluida, y con el sello de calidad y la publicidad de este gran Parque Nacional como seña de identidad de esta enorme zona natural que ahora está en peligro de desvirtuarse. Por qué no soñar con ella. 

Parte sur de Cabañeros, con Fontanarejo y el sur del Guadiana, una inmejorable ampliación del Parque Nacional de Cabañeros, completándolo con ecosistemas fluviales y Zonas de Especial Conservación ya vigentes.



martes, 30 de diciembre de 2025

Campos, barrancos y aljezares del sureste madrileño

 


    Los paisajes yesíferos al sur del Tajuña, tienen una impronta muy especial que pocas personas valoran como se merecen. Para empezar, se trata de un interfluvio entre el Tajo y el Tajuña en cuyas partes más altas, con otras litologías como calizas o arcillas por encima de esos yesos, dan lugar a buenas zonas de cultivo y, por lo tanto, es el lugar donde se asientan los pueblos, como Villaconejos, Chinchón y Valdelaguna. El resto de las áreas, ya inferiores, son los famosos yesares del Tajo, tanto los de este río, como los del Tajuña o del Jarama.

Los olivos se cultivan, al igual que la viña, en las partes altas de esta zona y, en algunos rellanos


    En esta entrada, voy a hablar de los cerros y barrancos cubiertos de grandes espartales vertientes al valle del Tajuña, muy similares en casi todo, a aquellos otros barrancos vertientes hacia el Tajo al sur y, por lo tanto, algo más secos y calurosos, con una mayor impronta salina y una vegetación más acorde con esto, como buenos albardinales, tarayales y salobrales, formaciones protegidas como hábitats prioritarios de interés comunitario de la Red Natura 2000.

Abajo, laguna de Esteras, al oeste de Villaconejos

    Estas tierras apenas están frecuentadas, a pesar de situarse a pocos kilómetros del gigante demográfico madrileño. Estos campos se encuentran mucho menos valorados que la cada vez más saturada sierra del Guadarrama, y considerados más como unos “secarrales” que como una naturaleza salvaje en buen estado de conservación. Es algo lamentable, pero por contra, algo que se agradece, cuando tras largas horas de recorrido por sus campos y barrancos, no te encuentras prácticamente con nadie, lo que también, hace de estos territorios una zona de vertidos y desmanes de todo tipo sin la vigilancia que, aunque poca, tiene la vecina área del Parque Regional del Sureste, que no sabemos por qué, su tenue manto de protección, no acoge a estas áreas entre el Tajo y el Tajuña, tan necesitadas de protección, como las lagunas y arroyos salobres o sus grandes albardinales.

Productos de invierno en la huerta del Tajuña. Abajo, laguna colmatada en la vega

    Por el norte se extiende la feraz vega del Tajuña, aunque está cambiando su tradicional uso agrario, en otro múltiple, de esparcimientos de todo tipo y con una camuflada función residencial, acrecentada por la desmesura de los precios de la urbe. Antiguas casillas de aperos, aprovechadas para poder vivir; pequeñas urbanizaciones ilegales, incluso aglomeraciones de furgones, sirven de vivienda a quien no puede permitirse la “libertad” de Madrid capital o, mejor dicho, el Madrid del capital. Pegada a la vega, aparece una línea de escarpes y cantiles yesíferos, con cuevas, desprendimientos, etc., cantiles que  se prolongan hacia el sur, siguiendo la intrincada red hidrográfica que lleva a las llanuras cultivadas de las áreas superiores del interfluvio.

Vega del Tajuña con la laguna de San Juan en primer término

    Domina estas amplias extensiones de terreno una gramínea de gran talla, antaño fuente de material para diestros artesanos, el esparto, del que aún quedan alguna muestra de su cultura en lugares como Villarejo de Salvanés y tiendas de su artesanía en Chinchón. Pero hay más variedad, todavía hay lugares con restos de encinar y de coscojar, las áreas mejor conservadas; en otras se repobló con pino carrasco con desigual fortuna, algo lamentable sobre los yesos, donde la repoblación sirvió para romper la estructura de suelos y laderas y, con mejor fortuna sobre calizas, es decir, en las escasas áreas culminantes, donde incluso se puede presumir la autoctonía de un viejo pinar, el de la Encomienda, al noroeste de Villamanrique de Tajo aunque perteneciente a Villarejo de Salvanés aunque, con el último cambio de propiedad, devenido en criadero de venados.

La atocha o esparto, protagonista indiscutible de esta región

    Esta vega del Tajuña está casi totalmente utilizada agrícolamente,  este es un río muy constante y de caudal enjuto y, al contrario que su vecino Jarama, no acostumbra a abandonar nunca su cauce. En su vecindad existen varias zonas lagunares, pero casi todas muy colmatadas y llenas de carrizos, entre ellas la Laguna de San Juan. Esta vega contacta directamente con los cantiles, dejando un vega muy recortada y vertical en la margen izquierda del río, mientras que la norteña es mucho más tendida. En uno de esos promontorios destaca el venido a menos, castillo de Casasola que, aunque en estos yesos, arquitectónicamente inestables, merecería una seria restauración, como también se debería hacer en otro castillo situado más al sur, el castillo de Oreja, en una línea de fortificaciones y ermitas que jalonan el valle del Tajo, prácticamente cada 10-15 kms.

El castillo de Casasola dominando la vega del Tajuña

    Los cortados hacia el Tajuña, muestran toda la geomorfología típica de los cantiles yesíferos, sus numerosas fallas “panameñas”, que muestran paquetes verticales, en una línea de futuribles derrumbes, algunos enormes. También cerca de esos cortados, aparece una muy reciente, geológicamente hablando, torca o dolina que, aparte de ser una joya geológica, también se ha convertido en un lamentable vertedero que muestra a las claras, las relaciones del “Homo ibericus” con su inmediata naturaleza.

Cantiles cerca de la laguna de San Juan, abajo la enorme torca (basurero) cercana

    A partir de aquí, hacia el sur, empieza un maremágnum de retorcidos barrancos que en ocasiones llegan a alcanzar los 50m. de profundidad. Por aquí discurren los arroyos de Calabazas, del Montero, de los Olivones u Olivas Altas, del Pastor, de la Purga, de la Tobosa, Valdemalea, Valdegutiérrez, Valdezarza, Valjondo, Valtarroso o Valtamosa; uno de ellos, el de Villacabras, el arroyo principal, se origina en la antigua fuente de Villacabras, un histórico lugar que ya he visitado varias veces y que ahora acusa, un par de buenas primaveras, en que la vegetación ha impedido el paso a algunas de sus cisternas que dieron lugar a una pequeña, aunque internacional industria, la del agua de Villacabras.

Inaccesible una de las cuevas-manantiales de Villacabras. Abajo pilón-abrevadero

    Estas aguas medicinales, sulfatadas y calci-magnésicas, purgantes, eran recogidas de varias galerías excavadas en la roca y subidas en cántaras, a depósitos, donde posteriormente eran cargadas en cubas y transportadas, primero a Villaconejos y luego a Francia, donde primero lograron la autorización para la venta, embotelladas en frascos y vendidas allí. Posteriormente fueron declaradas de utilidad pública aquí en España, pero no tuvieron el éxito deseado y fueron agonizando hasta su triste estado actual.

Aguas de Villacabras

    Otro hito en estos paisajes es la visible Casa del Montero, también en lamentable estado de abandono, a pesar de haber sido una construcción señera del ocio cinegético de finales del XIX e inicios del XX. Casi es la referencia para no perderse por estos montes tan laberínticos y similares. No se puede decir lo mismo de la omnipresente cementera de Morata, situada en la parte alta del páramo entre Tajuña y el Jarama, y fuente de contaminación de sustancias tóxicas, debido a las basuras y residuos que queman en ella, parece que lo de menos es la fabricación de cemento.

La restaurable Casa del Montero y, abajo, la "dinamitable" cementera de Morata

    Más referencias históricas las tenemos en los numerosos búnkeres de la zona, importante en la famosa batalla del Jarama, donde estaban las posiciones republicanas que intentaban cubrir la ruta valenciana de suministros para una capital sitiada.

Ventana de un búnker hexagonal. Con un gazapo a la derecha...?

    Al otro lado del Tajuña ya hay más trincheras de mayor importancia, incluso el monumento a las Brigadas Internacionales, que aquí dejaron a muchos de sus miembros, muy cerca del cruce con el ramal que enlaza con la A-3.

Cueva aljibe al inicio del barranco, y profundización del barranco de Villacabras
..y más profundización del barranco

    Parte de esta zona pertenece a Villaconejos, famosa localidad melonera, donde hoy es difícil ver ese afamado arrope frutal, aunque tras informarme, parece que los de Villaconejos no eran famosos por sus melones, sino por lo bien que los cultivaban y vendían, en otros lugares, incluso lejanos. Parte de la zona norte y oeste de esta región, pertenece al mayor municipio de Chinchón, que casi parece englobar a Villaconejos por este lado y llegando por el norte hasta los altos del Pingarrón y el Butarrón, al otro lado del río Tajuña, marcando un artificial límite que delimita el llamado Parque Regional del Sureste, del que parece que la comunidad de Madrid, tiende a desentenderse, para mayor "libertad" de usuarios y propietarios.

La mayor de las euforbias madrileñas E. characias. Abajo, Teucrium pumilum
Blancos los carraspiques Iberis saxatilis y grises las efedras Ephedra fragillis

    Estamos en el reino de la vegetación de los yesos, el aljezar, lo gipsícola. Aquí las plantas tienen que sacar su elenco de adaptaciones para poder medrar en un medio tan hostil y tan seco, y existe toda una gama de vegetación gipsícola, desde la mejor formada, con encinas y efedras, hasta la exigua vegetación de la costra de los yesos, pasando por espartales, tomillares con jabunas, vegetación semi-rupícola o incluso salobre.

Vegetación casi rupícola a primeros de marzo

    Se trata de una riqueza y biodiversidad biológica, de la que llevo tiempo alardeando en esta página y que no me cansaré de mostrar y poner en valor, pues es necesario cuidar la buena naturaleza madrileña. Naturaleza que debemos conocer como parte de nuestro ancestral paisaje, usos y vida de nuestros predecesores. Estamos perdiendo toda una cultura popular en favor de una globalidad mal entendida de la que solo salen ventajosos, los que nos la venden y no vemos lo que vamos dejando atrás, que ya empieza a ser demasiado.


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