viernes, 27 de febrero de 2026

La Acebeda de Robregordo en Madrid


   El acebo es un árbol muy poco corriente en el mismo Sistema Central, y mucho menos más hacia el sur, pero existe una localidad donde es verdaderamente abundante, dando lugar a una acebeda de cierta entidad. Esta localidad es Robregordo, pequeño municipio muy cercano al puerto y pueblo de Somosierra, situado por encima de otro pueblo similar, cuyo nombre, Acebeda, viene a hacer honor a este emblemático árbol.




      Estamos en el macizo de Somosierra, con su cima más alta en el pico Cebollera (o Tres Provincias) a 2.128m, situada al noreste del pueblo de Somosierra, pues hacia occidente del puerto los cordales no llegan a los 1.900m, como en el Colgadizos 1.883m, aunque también a este tramo, entre el puerto de Navafría 1.774m que lo separa del macizo de Peñalara 2.430m y sierra del Guadarrama, y el puerto de Somosierra 1.445m, también es denominado como Montes Carpetanos. Ya hacia el este del puerto, se suceden la Sierra de Ayllón, que engloba los macizos del Pico del Lobo de 2.274m y del Ocejón 2.046m que se prolonga en cordales o sierras ya más bajas hacia oriente, como la sierra de Alto Rey 1.952m, sierra de Pela 1.521m y, finalmente Altos de Barahona 1.265m y Sierra Ministra 1.312m que ya contactarían con el Sistema Ibérico.

Vista desde la Najarra de Somosierra y más al fondo, Ayllón


       Este rincón madrileño es de lo más variado y ricos de toda la sierra, que llega a ser una cuarta parte del territorio madrileño. Aquí entre orientaciones variadas y la gran altura media de la zona, se llega a conformar un microclima que hace esta región más cercana al norte cantábrico que a la sierra de Madrid, algo parecido ocurre con el cercano valle del Paular, cuya orientación y protección contra el calor, hace que en estos territorios se asiente una vegetación de marcado carácter norteño. Muestra clara de este aspecto es la presencia, no de acebos, sino de auténticas y genuinas acebedas que nada tienen que envidiar a las cantábricas.

Espesura formada por la reunión de muchos troncos de acebos

       Igualmente ocurre con otras especies, no hay en todo Madrid, aparte de esta acebeda, ningún otro abedular y ningún otro avellanar de semejante entidad, en esta zona, de la que tampoco muy alejada, está el hayedo de la cabecera del río Jarama. Clima y una litología de micaesquistos y otras resistentes rocas metamórficas, contribuyen a la riqueza en manantiales y áreas húmedas que han hecho de esta región una zona muy rica en bosques y en pastos ganaderos de montaña. A pesar de ellos también aparecen numerosas repoblaciones forestales con pinos silvestres que afean, con sus rectilíneos contornos, los bordes externos del homogéneo pinar.

Artificial límite del pinar con el puerto de Cotos al fondo, con más nieve días después

       Bien es verdad, que el pinar aquí también es autóctono, pero es de cotas más altas que las actuales, sobre suelos por encima de los 1.650m o topografías más expuestas al frío en cotas menores o también en terrenos más rocosos o pedregosos; no en vano un cercano monte en las laderas orientales de este valle lleva el topónimo de La Pinilla 1.821m, como la vecina área y estación de esquí de La Pinilla, en Ayllón. En el entorno de esas alturas es donde debería estar el difuso límite entre la vegetación del roble Quercus pyrenaica, que es quien verdaderamente domina todas estas laderas hasta las cotas bajas, más cercanas a Buitrago 950m., o cotas inferiores, donde ya empiezan las encinas.


       En las áreas inferiores, más que encinares hay encinas sueltas en las exposiciones de solana, ocurriendo un habitual ecotono entre robles, encinas y fresnos en lo más húmedo de estos pedregosos pagos situados entre los 800 y los 1000m. donde se hace sentir la continentalidad de este alto interior peninsular. Aquí también es muy frecuente en los fondos de valle una inversión de pisos de vegetación, estando los robles en las áreas más bajas y afectadas por los fríos anticiclónicos y las encinas en áreas poco más altas, pero alejadas de ese estancamiento del frío de las grandes o pequeñas “navas”.

Otro personaje del Señor de los Anillos, un "ent" paseando y cuidando del bosque

       La Acebeda de Robregordo se salvó de ser roturada y plantada de pinos al ser un monte comunal de este municipio, su dehesa boyal, el lugar de los vecinos donde podían disponer para tener su ganado particular, muchas veces caballerías de tiro y carga, en un lugar cercano a sus vecinos sin tener que pagar arrendamientos. Es relativamente pequeña, de unas 30has. pero densa y rica en arroyos, el principal el Madarquillos, y fuentes para abrevaderos.

Una de las congeladas fuentes del Madarquillos

   Ocurre por zonas que el robledal aparece con un subvuelo de acebeda, a modo de orla o espeso acompañamiento del roble. Se trata de una conjunción bastante característica, como si el acebo fuese propio del cortejo del roble en lugares más frescos y húmedos, pero con su crecimiento ilimitado, no como las otras especies del cortejo habitual del robledal, finalmente acaba compitiendo con el o completando un espeso bosque, cuyas copas están señaladas por el roble, pero con una espesa acebeda que llega hasta los 7-8m. de altura bajo el dosel del roble. Esto mismo lo he podido comprobar en el magnífico Monte Ijedo en Cantabria, donde a la sombra de un espeso robledas de Quercus petraea, aparecía una acebeda aun más espesa que hacía de este monte un lugar casi impenetrable.


Bajo los robles un subvuelo de acebos

  Se notó mucho hace años, la prohibición de la corta de ramas para su venta en navidad en la madrileña Plaza Mayor, lo que junto con una disminución de la carga ganadera y del acopio de leñas para los hogares, ha permitido que en las últimas décadas, la superficie y número de acebos haya ido en aumento, tendencia visible para cualquier observador acostumbrado a pasar a lo largo del tiempo, por el puerto de Somosierra, viéndose cada vez más ejemplares que progresan a pequeños rodales, en las laderas orientadas al oeste según se sube el puerto. Su progresión ya es más lenta, pero acontece, en el interior de los pinares, siendo usualmente respetado dada su protección, en los tratamientos silvícolas de los mismos, aunque es más apreciable en las laderas norteñas de la sierra, ya en Segovia.

Acebos prosperando ya fuera de la dehesa boyal

       El acebo es un árbol totémico, duro, valioso, venerado por los primeros pobladores europeos, de donde el mismo J.R. Tolkien los alaba en su Señor de los Anillos, con la pareja de acebos gigantes que guardaban las puertas de Moria, en Eregion (La Acebeda).


     Fuera de mitologías varias, incluso las reinventadas, posee el gran valor de ser una prolongada fuente de alimento para las aves en la época más desfavorable del año, (aquí es de los pocos sitios donde se podría ver el camachuelo), amén de crear en su espeso interior, buenos espacios libres de nieve que aguanta por encima de sus copas, creando verdaderos refugios para la fauna de gran tamaño y el ganado. Protección que en estos tiempos cambiantes ahora es más usada para esquivar el mediodía veraniego que aquellos nevazos invernales.

Tremenda densidad de troncos de acebo, entonces la nieve queda por arriba, cerrando un espacio protegido en su interior a modo de igloo

       En esta excursión fuimos buscando precisamente la nieve, algo que, a pesar de toda la caída días antes, fue desapareciendo rápidamente en un par de días de sol, luego volvería a caer con generosidad y en repetidas ocasiones, pero esas primeras, tras las navidades, eran una novedad después de años timoratos en nieve por las áreas bajas de esta zona. Subiendo desde Madrid, cada vez la nieve aparecía más lejos, incluso las cimas tenían muy poca cantidad, incluso subiendo desde Buitrago, tampoco la había hasta que fuimos acercándonos a Somosierra, entonces empezó a aparecer y abundante, en los primeros valles de orientación este, acto seguido, comenzó a nevar, incluso ya aparcando, el suelo estaba totalmente congelado.

Charco congelado en varias heladas sucesivas señaladas por las distintas curvas. Días más tarde la nieve cubriría toda la sierra. Abajo, inusual aspecto del norte de La Pedriza

       Ese era el ambiente invernal perfecto para apreciar, por contraste, la negrura de las acebedas en este níveo paisaje. La nieve y las numerosas bolitas rojas de los acebos rememoraban la reciente navidad, el interior de la acebeda, era una bóveda negra llena de pequeñas ventanas al blanco fulgurante, sin que se colase ni un solo copo de nieve. También, cómo no admirar las tonalidades del pinar nevado, haciendo destacar las cortezas asalmonadas de los árboles, y ya, si aparecen tejos entre el pinar, el espectáculo está servido.

Tejo en medio del pinar. Abajo pimpollos de pino nevados



       Había bastante ganado por la zona, pero afortunadamente no en el interior de la acebeda. Digo afortunadamente porque no sabía que el ganado se comía las hojas del acebo. Es de todos conocido el hecho de que las hojas pinchudas del acebo, sirven para protegerse del diente de los herbívoros y que crecen solo hasta determinada altura para esquivarlos, pero pude comprobar con asombro, como las vacas las comían sin ningún miramiento, en ejemplares jóvenes totalmente pinchudos. Sé del paladar de las vacas que es duro e incluso difícil imaginar, como les gustan las hierbas más duras, como las carquesas (Genista tridentata) o como se usa mucho en Galicia, para mullir los establos, el tojo (Ulex europeus).

Vaca masticando sin vacilaciones, las hojas pinchudas de un joven acebo. Abajo, entre especies cinegéticas y ganado, dan forma con el diente al borde de la acebeda

       La única economía que aquí se le saca al monte, es este uso ganadero y la caza, pero no estaría de más proteger esos jóvenes acebos y más sabiendo que es buena comida para las vacas en los momentos desfavorables del año. Incluso para la misma caza, es refugio y comida para todo tipo de animales. También como muchos árboles de climas más húmedos que el general clima actual madrileño, es bastante malo para quemar en verde, por lo que hace de retardante en propagación de los fuegos, verdadero peligro, junto con el calentamiento climático, de este tipo de ecosistemas.

Abajo un maillo o manzano silvestre (Malus sylvestris)
Abajo tronco de un cerezo silvestre

       Las áreas vecinas a la Acebeda de Robregordo están trufada de espacios, especies, y lugares de interés, normalmente desde el punto de vista botánico. La Dehesa Bonita de Somosierra es una joyita botánica en unos blandos y forestales suelos, más parecidos a los que hay en las húmedas montañas atlánticas que a lo que hay por estas latitudes. Incluso paisajísticamente está el valle de cabecera del segoviano río Duratón que en sus nacientes (viene del pico Cebollera) es madrileño aunque alimenten al Duero. Este río al introducirse en los relieves cársticos del sur de Segovia, se acompaña de vetustas sabinas, con todo su cortejo de especies vegetales, tan difíciles de ver en el ámbito madrileño.

Abedules en ambiente de nieve y niebla

       En estos rincones del extremo norte madrileño existen puntualmente especies de orquídeas o de rosas, que solo se encuentran en esta esquina madrileña, también para completar la imagen bucólica de esta región, sirva de ejemplo la cascada de los Litueros, en el arroyo del Chorro, una de las fuentes del Duratón. Aunque no entre en la Parque Nacional del Guadarrama, laguna difícilmente explicable, su valía hace que por lo menos, gran parte de esta área se encuentre protegida, estando incluida dentro de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte, que forma parte de la Red Natura 2000.


jueves, 29 de enero de 2026

No a la Mina de Fontanarejo, Ciudad Real

 


      Hace pocos días me tocó presentarme en un juzgado, para defender un informe botánico que realicé sobre las afecciones de la proyectada mina de fosfatos de Fontanarejo, en Ciudad Real, frente, no solo al abogado de la empresa minera Alcudia Phosphates S.L., sino también frente, a la abogada de la propia administración autonómica. La primera en la frente, ¿no deberían estar la administración en una posición neutral, y aportar su conocimiento del terreno, si acaso, a ambas partes?. No, la administración de esta Junta de Comunidades de Castilla la Mancha está con la empresa y apoyando sin paliativos, esta explotación minera.

La diversidad de ambientes y tipos de vegetación es casi una seña de identidad de esta zona

       El “No a la Mina, Sí a los Montes Vivos” ya fue claramente expresado en otra entrada (que recomiendo ojear), tras una excursión y presentación en un bar de Fontanarejo de nuestros argumentos en contra de la mina de fosfatos. Con posterioridad hicimos un trabajo botánico sobre el área de explotación y sus alrededores que es el que fue presentado para solicitar la nulidad de la Declaración de Impacto Ambiental (D.I.A.) positiva que se concedió a la explotación minera. Incluso actualmente, cuando esa Autorización Ambiental no es efectiva hasta que no se dirima la cuestión, las obras ya están en ejecución, la maquinaria pesada ya está abriendo las rojas heridas en el paisaje, ampliando pistas, preparando superficies y abriendo el camino a todo lo que viene.

Los primeros destrozos, incluso antes de dirimir la validez de la D.I.A.

       Hasta el Juzgado de Albacete viajamos varios especialistas-colaboradores de manera totalmente altruistas, con el único interés de que no se produzca este desastre ecológico en una zona tan valiosa y tan bella como esta salvaje región de la comarca de los Montes de Ciudad Real. Por la parte contraria, aparte de sendos abogados, los técnicos y jefes de servicio de la Junta en temas de medio ambiente o personal cualificado para hablar de sus especialidades, geología, vegetación o fauna.


       Su informe ambiental, estaba bastante poco detallado, con vaguedades e incluso, por su vertiente geo-hidrológica con varios gazapos y confusiones de arroyos y cuencas. Pero lo lamentable, es que no iban más allá de las cerca de 90 has. que delimitan el área de actuación minera, única y exclusivamente. Para ellos no habrá, por ejemplo, afección al paisaje, por el simple motivo de que por allí pasa poca gente que pueda apreciar los paisajes, y no significa nada que esta zona concreta, que no goza de ninguna protección expresa, ni alberga Hábitats de interés comunitario, esté completamente rodeada de áreas de altísimo valor ecológico.


       Insistía en mi anterior entrada, en que existe toda una gran área natural que, a título personal denomino Oretania que abarca, sin solución de continuidad, desde el río Tajo al río Guadalquivir y desde la mitad oeste de Castilla la Mancha, a buena parte de la mitad este de Extremadura y a la parte norte de Andalucía. 

La poco conocida salvaje región española de la Oretania. Fontanarejo en rojo

     Una región sin ninguna industria significativa, salvo en Puertollano; sin grandes infraestructuras de transporte; sin apenas población en pequeños pueblos bastante alejados entre sí; y con un terreno bastante quebrado de media montaña y una red hidrológica, como lo pueda ser la mayor zona de embalses de Europa, en la contigua Siberia extremeña. Bien, pues en el mismo corazón de esta gigantesca área salvaje, está proyectada esta mina de fosfatos.

Cerca del molino de la Murciana, en la vecina Arroba de los Montes

       El paisaje está formado por un maremágnum de serratas cuarcíticas entre los que se abre el valle de Fontanarejo y Arroba de los Montes, dirigido por el arroyo San Marcos, hacia el Guadiana más salvaje, tras salir del descomunal Estrecho de las Hoces, en la vecindad del molino de la Murciana. Lugar de un valor paisajístico envidiable e innegable. Geológicamente, el mismo yacimiento de fosfatos de Fontanarejo en sí mismo es un LIG, un lugar de importancia geológica, y en su inmediata vecindad, el Morro del Águila, es un puntal cuarcítico con una gran importancia geológica al ser el único lugar europeo con un especial tipo de fósil descubierto aquí para la ciencia.

El geológicamente importante Morro del Águila, ahora afeado y alterado por unas obras que nunca deberían haberse puesto en marcha. Abajo, fósiles exclusivos de este lugar

       Esta área de los fosfatos de Fontanarejo, está rodeada de reconocidas áreas de muy alto valor ecológico, tenemos el Parque Nacional de Cabañeros (ZEC-ZEPA Montes de Toledo ES4250005-ES0000093), al norte y sin solución de continuidad, con esta zona, aunque los técnicos de la Junta, declararon que era muy diferente ¿?; al este, una gran área montañosa en la que aparecen dispersas varias Microrreservas (Barranquillos y Hontanar) pertenecientes a la Zona Especial de Conservación ZEC ES4220019 de los Bonales de los Montes de Ciudad Real; toda la zona sur y suroeste, tiene la magnífica  y nada conocida ZEC ES4220003 de los Ríos de la cuenca media del Guadiana y laderas vertientes, así como la Reserva Fluvial de Riofrío. En el extremo suroeste, ya en tierras extremeñas, tenemos la enorme Reserva de la Biosfera de la Siberia extremeña.

Gran parte del valor ecológico de esta región es la enorme dimensión territorial de espacios en buen estado de conservación, prácticamente centrados en los montes de Fontanarejo. Abajo el protegido bonal de la vecina sierra de Hontanar

          Estas áreas protegidas, trufadas de una gran variedad de Hábitats de interés comunitario y con una riqueza faunística tan similar y por veces, mejor que Cabañeros (Estrecho de las Hoces), se encuentran a pocos kilómetros de la futura corta minera, pero no hace falta irse tan lejos, simplemente entre el kilómetro y los cien metros del borde perimetral de la mina, ya encontramos algunos de esos hábitats en los arroyos y roquedos cercanos (8220 Pendientes rocosas silíceas con vegetación casmofítica y 8230 Roquedos silíceos con vegetación pionera).

Una de las más bellas plantas rupícolas de la zona, Digitalis carpetana

       En el arroyo de Vallehornillo, inmediatamente al este de la zona minera perimetrada, aparecen valiosos ecosistemas higrófilos, primero de juncales churreros, luego de altas hierbas, cárices y también, mesegares de Molinia caerulea (6420 Prados húmedos mediterráneos de hierbas altas del Molinion-Holoschoenion), para llegar a formarse un arrosasriado bonal (7140 'Mires' de transición), incluso con un abombamiento de turbera (7110* Hábitat Prioritario: Turberas altas activas). También, en su borde, aparecen brezales (el Hábitat prioritario 4020* Brezales húmedos atlánticos de Erica tetralix.

Un brezo de humedal, Erica scoparia. Abajo las únicas orquídeas Serapias perez-chiscanoi, a pocos kilómetros de la corta minera.
Abajo el auténtico brezo de turbera, Erica tetralix, presente en los arroyos vecinos

       Los otros arroyos a norte (Muñana y Valdepajares) y oeste (del Puerto), o en el perímetro minero (del Riscal y los Llanos) están más alterados por pastoreo y vecindad al pueblo, que se encuentra a escasos kilómetro y medio de la mina. Aunque todos ellos, salvo los interiores, aguas arriba, tienen esos Hábitats, excluyendo las turberas y brezales, aunque sí debieron tenerlos. Ya aguas abajo del pueblo, solo puntualmente aparecen arboledas de fresnos, y sí los tamujares, siempre presentes en estas tierras Luso-Extremadurenses, dando nombre a numerosos arroyos, como el que se une a este arroyo del Puerto para dar lugar al río San Marcos.

Al fondo, cubeta del San Marcos, en primer término piruétanos, Pyrus bourgeana

       En estos arroyos y su vecindad hemos encontrado especies protegidas por la legislación autonómica, como Erica lusitanica, E. tetralix, Genista anglica, Scilla ramburei, Sphagnum spp., orquídeas como Orchis laxiflora, O. coriophora, etc., piruétanos (Pyrus bourgeana), etc., aunque no hemos ido en las mejores épocas ni investigado a fondo, pues muy probablemente existan más especies protegidas higrófilas o las propias de las turberas.

Scilla ramburei, una de las bellezas de los bonales y praderas juncales
Abajo un tipo especial de álamo, yo los llamo chopos oretanos, propios de los nacederos de estos montes

       A nivel faunístico seguimos al mismo alto nivel observable en toda esta área, pues es zona de campeo de todas las especies de grandes rapaces o cigüeñas negras, a semejanza del vecino Cabañeros, desde luego en el perímetro minero no anida ninguna especie protegida, pero en la vecindad, en un rango de 5 a 7 km. ya sí que podemos contar con el asentamiento de una pequeña colonia de buitre negro, al parecer, procedente de otra, hostigada por un incendio en los montes de Almadén. También se detectó el paso de lince, estando en expansión, con ejemplares en los montes ya más cercanos a Ciudad Real o en Cabañeros. Todos esos datos, contestados por los técnicos insistiendo que, aunque existían estas especies, no estábamos en su declarada Área Crítica. Tampoco se presupone afección a las aguas que bajen por el San Marcos al Valdehornos y Guadiana, ríos con presencia de grandes bivalvos protegidos y especies de peces autóctonos en peligro.

Buitres de campeo y abajo, Margaritiferas, una concha de agua dulce en peligro

       Según se desprendía de las contestaciones o aportaciones a nuestras observaciones, iba quedando claro que muchas de cuestiones importantes se dirimirán a posteriori. Una vez comprobados los fallos o cálculos errados, se procedería a su corrección, y en caso de no ser posible, a la suspensión de la actividad minera. Yo pensaba que un estudio de impacto ambiental, servía precisamente para eso, para adelantarse a los acontecimientos y no tener que corregir o cerrar luego, sino de prever, con la suficiente cautela y de acuerdo al principio de precaución, los posibles efectos adversos de la actividad minera sobre población o entorno.

Véase la inmediata cercanía del pueblo y la fácil probabilidad de polución por partículas fruto de la explotación minera y el tránsito de camiones y maquinaria

       Esta cuestión quedó manifiesta ante el testimonio de Ángel, solicitando un estudio de la posible radioactividad de los fosfatos. Todos los fosfatos, al igual que algunos minerales, como el granito, poseen una radioactividad natural que les es propia y puede devenir en problemas para la población y el medio. A pesar de ello, la empresa no había realizado ningún control o análisis de este tipo, remitiéndose a un informe de 1986 que decía que sí que existía cierto rango de radioactividad.

Toda esta región está injustamente infravalorada y sirve, junto con su despoblación, para que empresas mineras sin escrúpulos destrocen unos valiosos paisajes en magnífico estado de conservación

       Respecto a las posibles afecciones por emisión de partículas, bien por voladuras o bien en el transporte o movimiento del mineral, la empresa comunicó que estarían permanentemente regando caminos e instalaciones para evitar que esto se produjese ¿?. Respecto a la afección a las aguas, también declaraban tener una propuesta de vertidos cero, con reciclaje y reutilización de un agua que tampoco decían, al igual que con la vertida a los caminos, de donde sacarían, ni como auto-depurarían, pero que, desde luego, "a los arroyos no iba a llegar nunca", aunque ahora mismo ya está llegando.


         Tacharon de "mala fe" mi opinión de que eso me parecía simplemente imposible, preguntándome porqué lo dudaba, cuando en su informe decía que no habría emisiones. Ya solo de ejemplo, con estas lluvias de enero sobre las heridas abiertas por la maquinaria, ya estará llegando una corriente roja a los arroyos. No solo esto, hablando entre nosotros y vista la complicada tectónica de estos terrenos, llegamos a la conclusión de que van a tener verdaderos problemas para eliminar el exceso de agua que se les acumulará en el hoyo, muy verticalizado, de más o menos un hectómetro cúbico, es decir un Bernabeu de canto, que es la forma que ocupa este yacimiento de fosfatos.


       Tampoco aportaron datos concretos sobre la creación de empleo, que sería mucho ¿?, pero es de suponer, que fuera del momento inicial de la explotación, ya estas minas funcionan con muy poco personal y cualificado, que probablemente no salga de los pueblos vecinos. Eso sí, las otras opciones, agrícolas, cinegéticas, turísticas, etc., sí que van a quedar bastante tocadas. La Junta está eligiendo un modelo de desarrollo que va en contra de los otros posibles modelos de desarrollo respetuosos con el medio ambiente.


        Está claro que estos fosfatos deben ser trasladados a algún sitio, y al igual que con las afecciones más cercanas, pero exteriores al perímetro minero, tampoco se hace ningún estudio respecto a las afecciones a los espacios por donde pasará esta enorme cantidad de camiones pues, como comenté al principio, cualquier camino pasa o bordea zonas de muy alto valor ecológico, en cualquier dirección, pues estamos en una zona mal comunicada y alejada de cualquier centro donde estos fosfatos puedan ser procesados o comercializados.

Las escasas y mediocres carreteras que atraviesan espacios protegidos van a ver muy aumentado su tráfico de vehículos pesados. Posibles itinerarios fosfatos


       Esto es una carrera especulativa, amparada por una obsoleta legislación minera nacional y por Reglamento Europeo de Materias Primas Fundamentales que busca una menor dependencia externa en la actualmente desenfrenada carrera por los recursos que está conduciendo a nuestra “civilización” a los bordes de un conflicto mundial y a la desaparición de las vías diplomáticas o negociadas para solventar estos retos. Aquí, en la actividad minera reciente, aparecen dos tipos de actores, las mega-compañías multinacionales con un lobby de influencia capaz de mover voluntades políticas a su gusto, o por el contrario, mini-compañías creadas de la nada con un capital mínimo para empezar a andar que consiguen derechos mineros, para luego revenderlos, dar el pelotazo y desaparecer.

El cercano paraíso natural del Guadiana en el Estrecho de las Hoces

       El historial de actividades mineras ilícitas (véase el carbón asturiano o leonés) o la frecuente ausencia de restauración de los terrenos mineros una vez abandonada su actividad (arcillas ladrilleras, sepiolitas, áridos, carbón, etc.) forma una lista en la que aparecen pocas excepciones decentes, en un incumplimiento de la legislación nada despreciable. Este tipo de negocio lleva este tipo de riesgos asociados, siempre habría que aplicar el principio de precaución y estudiar alternativas viables para evitar la fuga demográfica. Si no quieres que tu comarca se hunda todavía más, con estas actividades insostenibles, te la estás jugando, quién va a querer vivir al lado de una ruidosa mina, aunque la presenten tan inocua y tan “residuos cero” como esta de los fosfatos de Fontanarejo.

El extraño y mágico lugar de Peñas Pardas, a pocos kilómetros, centro arqueológico y esotérico

       Por desgracia no es este el único proyecto minero en la región, va para adelante la explotación de El Moto, en Abenójar, en contra incluso de la propiedad de la finca, también en un estado de conservación natural magnífico, pero la Junta se ha volcado en este proyecto, hasta el punto que el alcalde de Abenójar no ha querido ni hablar de entrar en el Geoparque de los volcanes del Campo de Calatrava, por si eso significaba entorpecer la puesta en marcha de este proyecto. Tampoco faltan proyectos en la vecina Cáceres, incluso a veces se replantea el denegado proyecto de extracción de tierras raras del Campo de Montiel.

El pastoreo una actividad venida a menos pero con un gran potencial como carne de la mejor calidad

       El desarrollo rural de estas deprimidas regiones no pasa por deprimirlas más aún, y menos aún por coartar las posibles alternativas de desarrollo, aparte del enorme beneficio que supone para el planeta y para el país, tener una naturaleza salvaje en un estado de salud envidiable, un recurso difícil de valorar económicamente, pero con sus beneficios aportados a toda la comunidad. Esos minerales están ahí, quizás merezca la pena explotarlos en alguna ocasión, o tal vez no, pero nosotros no siempre vamos a estar aquí, tenemos que dejar algo de planeta a nuestros descendientes. Mala herencia sería si vamos dejando solo nuestra basura, nuestros residuos y las arcas vacías.

La jara uno de los símbolos vegetales emblema de la región

      Una herencia mucho mejor sería, aunque parece una ilusa carta a los Reyes Magos, sería unir Cabañeros a lo que sería el Parque Nacional del Guadiana, que sería una ampliación del anterior hasta casi conectar con Sierra Morena por el sur, y unirlo a la Reserva de la Biosfera de la Siberia. Eso sí que sería el mayor espacio natural protegido español, soportando todas las actividades respetuosas con el medio, caza incluida, y con el sello de calidad y la publicidad de este gran Parque Nacional como seña de identidad de esta enorme zona natural que ahora está en peligro de desvirtuarse. Por qué no soñar con ella. 

Parte sur de Cabañeros, con Fontanarejo y el sur del Guadiana, una inmejorable ampliación del Parque Nacional de Cabañeros, completándolo con ecosistemas fluviales y Zonas de Especial Conservación ya vigentes.

Más info:




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