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domingo, 31 de mayo de 2020

Adios a la naturaleza de Los Berrocales. Los desarrollos urbanísticos del sureste madrileño (I)


       Los Berrocales es una gran zona del sureste madrileño, inmediato a la N-III o autovía de Valencia, entre Santa Eugenia-Vicálvaro y Rivas Vaciamadrid. Es una de las varias piezas del dominó de los proyectados grandes desarrollos urbanísticos del sureste madrileño: Los Cerros – El Cañaveral – Los Ahijones – Berrocales - Valdecarros y que aparte de los vallecanos de la Atalayuela y el Ensanche, ya casi terminados,  están logrando acabar con los últimos espacios naturales que rodeaban la ciudad de Madrid.



       Esta entrada es una despedida, una especie de oda o requiem a un espacio natural que dejó de serlo y que, a pesar de estar recobrando una fértil e insospechada vida, lleva camino de ser otra nueva ciudad dormitorio, y no quiero que estos lugares se vayan al limbo de lo pretérito o de lo que pudieron ser, sin que se sepa, por lo menos, algo de ellos, algo de lo que tuvimos los madrileños a nuestra vera y no supimos, ni valorar, ni defender.



     Conocí estos campos viajando en metro entre Madrid y Rivas, y era disfrutar ese largo tramo pegado a la ventanilla, casi salpicándome del rojo de las amapolas o de la amplitud de esos campos. Al tiempo, desde la carretera de Valencia, vi como las obras saltaban desde el nuevo Ensanche de Vallecas a un lado, a Los Berrocales, esbozando largas avenidas o prolongando la “Gran Vía del Sureste”, gigantesca avenida que pretende ensartar estos desarrollos urbanísticos.


Talud volcando sus derrubios a la vía del metro a Rivas tras las tormentas pasadas

       Ahora  recordando, parece que esos terrenos siempre estuvieron así, desangelados, pues realmente no existen para nadie, salvo para el cuento de la lechera de algunos especuladores. Pero fueron, aparte de unas buenas tierras agrícolas, una fuente de biodiversidad. Hoy todo está arrasado, incluso las áreas no urbanizables cercanas a las vías del tren de Alta Velocidad, están colmadas de tierras añadidas, sacadas de otros lugares cercanos.
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A primeros de los 80' se construyó Rivas, al fondo el arroyo de Los Migueles y campos cerealistas de Los Berrocales

       Con las remociones iniciales, salió a la luz el importantísimo valor arqueológico de estos lugares. Todo está minado, incluso a veces, buscando plantas, encuentro huesos humanos, con las obras de la cercana M-50 salió a la luz que todo esto era lo que hoy llamaríamos un distrito minero, aprovechando la cantidad y calidad del sílex y, frente a lo que se pensaba, ya hace más de 7000 años, existía explotación, industria y comercio organizado de este preciado mineral y las herramientas que con éste se hacían. Los numerosos pozos mineros de la vecina Casa Montero, han dejado claro que estos pozos se extienden por toda esta comarca y no es difícil localizar piezas sueltas talladas y más fácil aún, localizar los lugares en donde eran trabajados, por las acumulaciones de esquirlas.



      Pero lo más importante fue el descubrimiento de la que probablemente sea la mayor necrópolis visigoda jamás encontrada, tan grande, de alrededor de 900 tumbas, que se podía ver fácilmente en Google Earth, imágenes que a pesar de que ya no existen, se pueden seguir viendo en esta aplicación. Con sus curiosas lápidas hechas de los materiales de la zona: losas de sílex, dolomía, cristales de yeso, etc. 

Imagen de Google Earth con la ex-necrópolis visigoda de Los Ahijones

       Si existe un cementerio de tal envergadura, es que muy cerca existió una ciudad de parecidas dimensiones que todavía no se ha encontrado; tampoco hay interés alguno por encontrarla. A día de hoy, un yacimiento de nuestra historia común, es solo un estorbo económico, un caro retraso, en las cabezas y planes de quienes nos mueven a su interés.


Grandes silos excavados en la roca cerca de la cima del cero Peñuelas, cumbre de Los Berrocales

        Todavía quedan más restos por investigar, en varios lugares hay acumulaciones de grandes silos escavados en la roca, tanto en Los Ahijones, como en el medio desaparecido cerro Peñuelas, y digo medio, porque a pesar de ser un buen monte de casi 40m sobre el llano, ya solo queda la exacta mitad de lo que fue. A los constructores les es más fácil (y parece que barato), quitar la mole de un monte entero que adaptarse a sus formas y por eso, ahora mismo existe un buen farallón de más de 30m a plomo sobre el llano urbanizado. Y dicen que, por estos últimos restos arqueológicos, es por lo que se está retrasando la urbanización definitiva de este lugar, no como ya está ocurriendo en Los Ahijones, zona idéntica y solo separada por el arroyo de Los Migueles y su paralela línea de metro a Rivas, por lo que voy a tratar ambas zonas como un todo.


Visibles estratos del cerro Peñuelas, cortado a plomo por la maquinaria inmobiliaria

       Estoy hablando de un territorio de enormes superficies, como un tercio del resto de la urbe madrileña que son los grandes desarrollos urbanísticos del sureste madrileño, que van desde el río Manzanares al oeste (Parque Regional del Sureste), hasta poco más al norte de la carretera de Barcelona por el este. Se trata del más que conocido urbanismo especulador madrileño, aquel que nos condujo a una burbuja y que tiene a tantas familias, prácticamente viviendo para poder pagar al banco y que reventó en la cara de una sociedad que no supo impedir que las cosas llegaran tan lejos, pero que visto lo visto, sigue sin saber o poder impedirlo. 


"La especulación mueve montañas", y también las crea, como las sepiolitas acumuladas para su posterior traslado a la fábrica de Tolsa, al pie del Cerro Almodóvar, en la imagen de abajo

      Esto es lo mismo que decir que quienes viven del ladrillo, de nosotros, de lo público, cada vez lo saben hacer mejor. Saben que hilos hay que mover, que alcaldías deponer, que periódicos untar, porque todo lo que inviertan hoy, y no precisamente en infraestructuras, parques, colegios o servicios sanitarios, les revertirá con creces una vez superados los escollos iniciales, véase, legislaciones urbanística, medio ambiental y arqueológica, o lo que aún es peor, no cuentan ni con el sobre-endeudamiento de las personas, ni con la capacidad real de las infraestructuras y servicios que han de hacerse cargo del enorme crecimiento poblacional que se nos avecina.


Enormes extensiones para la construcción, donde algunos pretendíamos una gran Casa de Campo del Sureste de Madrid

       Estos terrenos son genuinamente madrileños, es decir, tienen algo propio de estos lares que no pasa ni más al norte, es decir hasta donde llega la influencia serrana del Guadarrama (arenas y arcosas madrileñas), ni más al sur, en la llamada Cuenca de Madrid (yesos, calizas, sales y vegas fluviales). Estamos justo en la zona de contacto, de transición entre una y otra, en la orilla de aquel fluctuante mar interior mioceno. Por eso aparecen aquí estos especiales materiales, estas arcillas, arenas micáceas, sílex, dolomías y sepiolitas (contando con el mayor yacimiento explotado del mundo, asomando la fábrica de Tolsa, de fondo en algunas fotos) que difícilmente aparecen en otros lugares.


Berrocales viene de los grandes bloques de sílex que había por aquí, ahora acumulados por las obras

      Tan especial sustrato geológico, lógicamente, lleva aparejado una vegetación adaptada a sus especiales características químicas (silicatos, magnesio, dolomía, etc.) o físicas (formación de grietas y rotura de raíces por la contracción/expansión de arcillas = vertisoles). A pesar de tan peculiar vegetación hemos podido contemplar cómo las autoridades de nuestra adinerada Comunidad Autónoma madrileña, pasaban el rodillo por encima de ellas y de sus protectores “ecologetas” en varias ocasiones y con total impunidad, a pesar de los ignorados avisos de la comunidad científica. Es el caso del Centro de Transportes de Coslada y otras localidades más. De hecho, estamos trabajando para la clara descripción y definición científica de estas comunidades vegetales, a ver si de esa manera, pudieran entrar a formar parte de los Hábitats Prioritarios de la Red Natura 2000 e intentar salvar, al menos alguna mínima muestra, de lo que fue este especial ecosistema del que forma parte la exclusiva vegetación de las arcillas madrileñas.


Astragalus alopecuroides en los tomillares de Los Ahijones, abajo con sus bordes destrozados

      Aunque parezca todo un solar, descampados arrasados y carentes de vida, los rincones sin alterar desde aquella primera agresión de hace unos diez años, han recuperando parte de su antiguo esplendor; es más, muchas de estas especies, acostumbradas a las duras condiciones de estos sustratos, ahora, sin competencia, están desarrollando unas plantas vigorosas y una capacidad de expansión que no para de asombrarme. 


La vulnerable Malvella sherardiana tiene,con seguridad, en Los Berrocales su mayor población mundial
Teucrium spinosum y Klasea flavescens poco antes de florecer

       Son especies raras, poco comunes aquí o en el resto de España, por estar tan unidas a este tipo de sustratos casi móviles y un punto nitrófilo como otra adaptación más y muchas, también tienen carácter termófilo, para mejor adaptar su ciclo al de la humectación y cuarteamiento de las arcillas, por eso no es raro, además de estas especies propias, el encontrar especies que están llegando, inducidas por el calentamiento del clima, a Madrid, precisamente por estos rincones.


Tres típicas y masivas: Linaria caesia, Onobrychis matritensis y Silene colorata

       De las especies recién llegadas, existen primicias importantes, y a veces, no en poca cantidad. De entre las más expansivas y nitrófilas, aparecen en masa Gypsophila pilosa, Moricandia arvensis o Echium creticum, y puntuales o en menor cantidad Ononis pubescens, Capparis spinosa o Sylibum eburneum.


La alcaparra y Sylibum ebuneum, ya han llegado desde el sureste ibérico hasta Madrid en Los Berrocales

       Los abundantes taludes de los que nos han provisto las constructoras, han dado lugar a la instalación de especialistas en ellos en nuestra área como: la bella Linaria caesia, Rumex roseus, Papaver dubium, Ononis pusilla, Glaucium corniculatum, Moricandia arvensis, Ecballium elaterium, Echinops strigosus, puntualmente, el raro cardillo Scolymus maculatus o la lamentablemente escasa Malvella sherardiana. A veces aparecen especies silicícolas como Echium plantagineum, Andryala integrifolia, Rumex induratus, Jasione montana, Spergularia purpurea o tréboles varios.


Malvella sherardiana y el esférico cardo Echinops strigosus, con Crepis alpina y Ornithogalum narbonense

       De la vegetación mesófila, la que debió ser la normal en estos campos de cereales, hay grandes cantidades de la rara compuesta Crepis alpina, el bello cardo Echinops strigosus, Salvia argentea, Echium asperrimum, Linum austriacum subsp. collinum, Lomelosia simplex, Klasea flavescens, Phlomis herba-venti, Thapsia dissecta, etc., que cuando aumenta la humedad, entran especies como la bella Lavatera triloba con su huésped el escarabajo avispa (Neoplagionotus marcae), Cardaria draba, Crepis pulchra,  Ononis spinosa,  Phalaris minor, Ornithogalum narbonense, Sonchus asper, etc. 


Lavatera triloba con su huésped el escarabajo avispa

       Además este lugar tiene la suerte de contar con el magnífico arroyo de Los Migueles, uno de los poquísimos arroyos en relativo buen estado del sureste madrileño, aunque sus arroyos iniciales, has visto desaparecer sus bastos juncales al ser drenados y canalizados.con unos espectaculares juncales. Aquí aparecen algunos rosales, bueno zarzales y juncos de varios tipos, con Bolboschoenus glaucusElymus pungens, Lotus glaber, Phalaris aquatica, Carex distans, Sonchus maritimus y el poco común lirio Chamaeiris reichenbachiana.


Arroyo de Los Migueles con las grúas de El Cañaveral de fondo
Onobrychis matritensis creciendo sin competencia y mezclada son Silene colorata

       A parte de lo dicho, la vegetación es inopinadamente rica dada la variedad de sustratos y texturas, a parte de mezclar lo basófilo con lo silicícola; con unos peculiares tomillares en aquellos asomos sepiolíticos o algo rocosos, caracterizados por la abundancia de cistáceas (Helianthemum angustatum, H. asperum, H. hirtum, Fumana thymifolia, F. procumbens) y otras especies que los hacen muy característicos como Hippocrepis commutata, H. cilliata, Dianthus hispanicus, Asperula aristata, Paronychia capitata, Thymus zygis, Scabiosa galianoi, Aristolochia pistolochia o la abundante, pues llega a dar color a laderas enteras, Onobrychis matritensis, entre las que descolla, por tamaño y vistosidad, el gran Astragalus alopecuroides.


El clavelillo Dianthus pungens subsp. hispanicusFumana procumbens adaptada a un suelo mermante

       Estas especies han visto su banco de semillas desparramado por los bulldozers y las pocas que han conseguido brotar, se han encontrado con grandes extensiones de terreno virgen para ellas solas y han explotado en una progresión que solo puede ser parada o por competencia, estabilización vegetal o de nuevo, por los bulldozers.


Bosquetes disclilmácicos de Ulmus pumilla,con matas de Hippocrepis commutata

       Aunque también aquí, impone su ley el diente de los conejos, dada su abundancia y aunque no es raro ver zorros, incluso criando, no dan abasto con ellos, y es una pena, porque merman la extraordinaria biodiversidad florística de la zona, limitándo las especies a aquellas que pueden competir con ellos, bien por su toxicidad o por sus espinas, aunque cuando no hay nada más que comer, hasta éstas caen.




       Por todo esto no es raro encontrar amplios rodales casi monoespecíficos de Cardaria draba, Diplotaxis virgata, Euphorbia lagascae, Crepis alpina, Carduus bourgeanus, Linaria caesia, Linum austriacum subsp. collinum, Melilotus spp., Onobrychis matritensis, Ononis spinosa, Silene colorata, Stipa spp., etc. Es llamativa la presencia abundante del género Ononis, con la muy abundante O. spinosa en donde hay algo de humedad, al igual que O. pusilla en lo más seco y arenoso, y O. viscosa, principalmente cubriendo algunos taludes, Ononis biflora y muy puntualmente O. pubescens.


Las viboreras Echium (vulgare, creticum y asperrimum), demasiado híspidos para los conejos

       Otras especies también llamativas, abundantes y de buen tamaño son Echium creticum, E. vulgare, E. asperrimum, Salvia argentea, S. verbenaca, Phlomis herba-venti, Thapsia dissecta, etc. La vegetación de mayor tamaño son algunas esparragueras, retamas, almendros y colonizadores como los olmos pumila y algunos almeces. Pero si por algo hay que remarcar la especial vegetación de Los Berrocales es porque probablemente tienen el poco valorado honor de poseer la mayor población española y europea, de la malvácea en peligro de extinción Malvella sherardiana, con multitud de pequeñas poblaciones, algunas de buen tamaño, aparte de contar en el arroyo de los Migueles con el espectacular lirio Chamaeiris reichenbachiana o del muy escaso en Madrid Teucrium spinosum. Siendo también reseñable la presencia de Klasea flavescens y buenos rodales de Astragalus alopecurioides y esos pocos neófitos de áreas más térmicas como la alcaparra, el cardo Sylibum eburneum o la rara Ononis pubescens.


Macizo de lirios Chamaeiris reichenbachiana ex Iris spuria, en el arroyo de Los Migueles

       ¿A que no está nada mal para unos secarrales sin importancia? Pues desgraciadamente, así de importantes son, al igual que sus vecinos campos de Valdemingómez, Valdecarros, etc, de los que no voy a parar de mostrar sus grandes valores y denunciar las tropelías que se ciernen sobre ellos, para ver si entre todos podemos crear o al menos, intentarlo, la "Casa de Campo del Sureste", aunque ya no tan grande como su pretendida superficie inicial.


       Lo verdaderamente coherente sería una ampliación del Parque Regional del Sureste que englobe esos colindantes campos vallecanos de Valdemingómez, Salmedina, Gavia y Valdecarros, y hacer del Cerro Almodóvar y el Arroyo de los Migueles un corredor ecológico y respiradero para los madrileños del sureste y tanto paseante, ciclista, corredor o amante de la naturaleza como hay por aquí. 
Continuará!!
Gracias Rubén por muchas de las mejores fotografías.


Posdata/Actualización:  Primero aquello fue de cooperativas de socios, yo tengo amigos que hoy siguen reclamando su dinero en los juzgados; luego llegó un tiburón de los negocios, el "galáctico" Sergio Ramos que recibió prácticamente de regalo de bodas la autorización de construcción, pero acabo de leer que ahora sí, tiburones de verdad, como el fondo estadounidense Blackstone se queda con los terrenos de Sergio Ramos. Para colmo el Ayuntamiento de Madrid está haciendo una campaña para que sean los ciudadanos quienes aprueben el "ajardinamiento" total del maravilloso Cerro Almodóvar, en lugar de preservar su naturalidad. Estamos apañaos...

jueves, 15 de diciembre de 2011

Semana de la Ciencia 2011 - Itinerario Geobotánico por el Parque del Sureste de Madrid


Dentro de las actividades de la Semana de la Ciencia en Madrid, venimos realizando desde hace más de cinco años unas salidas guiadas por el municipio de Rivas Vaciamadrid, a las que damos por nombre: “Itinerario Geobotánico por el Parque del Sureste”.
El Ministerio de Ciencia e Innovación, a través de la FECYT (Fundación española para la ciencia y la tecnología), realiza multitud de actividades más que se organizan en todo el territorio español. Prácticamente no hay materia que no se trate ni localidad que no tenga al menos una actividad, al menos en Madrid y sus principales ciudades.

Centro de El Campillo desde los cantiles

Los primeros años realizamos la actividad en el magnífico e hiperactivo Centro de Recursos Ambientales “Chico Mendes” del Ayuntamiento de Rivas, situado en la atalaya geográfico-paisajística del cerro del Telégrafo. Los años siguientes, a partir de las trabas impuestas por la Comunidad de Madrid a dicho centro, en el número de actividades a realizar durante la Semana de la Ciencia, conseguimos no suspender la actividad y trasladarla  varios km más al oeste, al Centro de Estudios Ambientales de la laguna de El Campillo, centro dependiente de la Comunidad de Madrid.
En ambos lugares, junto a otros compañeros (Daniel, María, Marga, Dori y Jorge), mostramos una serie de presentaciones y se entrega documentación a los participantes, posteriormente realizamos una excursión por la zona explicando el funcionamiento ecológico de los diversos ecosistemas del recorrido, respondiendo a las dudas y sugerencias de los participantes.


El último año también pude participar en una iniciativa muy similar promovida por el Chico Mendes que llevaba por título “Botánicos del Sureste de Madrid”, (junto a Rubén, Darío y Paco), con el mismo plan de actividad pero requiriendo un poco más de nivel a los participantes.
Debo decir que siempre ha sido un placer realizar esta labor, tanto por el trabajo con mis compañeros conferenciantes, como por el trato y comunicación con todos los que han participado como público en estos itinerarios. Otra vez este año, ha sido un placer ver que entre las valoraciones y sugerencias de los participantes figuraba muy repetida, la petición de que la Semana de la Ciencia en general y de la actividad en particular, debía realizarse al menos, de manera trimestral en lugar de anual.


Desde hace dos años con el comienzo de los recortes presupuestarios, se rumoreó la posible desaparición de esta fabulosa Semana de la Ciencia que abre los centros científicos y ofrece un enorme abanico de actividades divulgativas, acercando el mundo de la investigación y el conocimiento, al común de los mortales.


         Este rumor partía de un supuesto recorte del gasto, pero el rumor apenas tiene base, pues realmente cuenta en su mayor parte, con la aportación altruista y desinteresada de los profesionales de la investigación que se ven recompensados con el apoyo, reconocimiento y participación de la gente en sus actividades, reduciéndose el gasto de esta semana (que realmente son dos), a labores de publicidad, la edición de un libro con todas las actividades y la apertura de instalaciones.

Desde estas cristaleras podemos ver la avifauna lagunar, no es raro ver al calamón

En ambas actividades siempre recordaré dos impresiones de cada lugar, una es el asombro de la gente al descubrir estos interesantes lugares tan insospechadamente cercanos a su “casa”, y la otra, tanto para mí como para los neófitos, la evocadora sensación al ver las grandes concentraciones de aves en o sobre la laguna, con el telón de fondo de las lagunas de El Porcal y los cortados que te hacen viajar al lejano mundo de los documentales de la 2 o situarte a mucha distancia de las rutinas diarias.



El recorrido siempre es muy placentero, se van haciendo grupillos según afinidades, aficiones, hallazgos puntuales o simpatías, la gente se relaja y se rompe la distancia que parecía establecida entre quienes daban la charla y quienes la recibían. Se empieza a hablar de lo divino y de lo humano, y cada cierto tiempo, vuelta a la interpretación de la naturaleza sobre el terreno, a reconocer y valorar las riquezas de un entorno que ahora parece más nuestro, más cercano, cuando es reconocido, explicado y compartido.




       El recorrido no se dio mal, la lluvia cercana amenazaba pero no llegó a mayores; en una foto de su presentación Jorge nos mostró una larva de luciérnaga, totalmente diferente a lo que se podría imaginar, pues bien, nada más iniciar el recorrido vimos la misma imagen a nuestros pies. Poco más adelante vimos una culebra viperina, increíblemente activa para ser noviembre, hubo quien la tomó por una víbora dada su actitud beligerante.

Culebra viperina, hubo quien quiso ver en ella una víbora

       Subiendo los cantiles yesíferos vimos las plantas características del yesar, aún con algunas bocas de dragón floridas. De fauna ví por primera vez un buitre negro en Rivas y luego algunas collalbas negras, chovas, cornejas y las consabidas grandes concentraciones de cigüeñas y de gaviotas sombrías.
       A los poco días visitando otros blogs vi la foto de la luciérnaga y a continuación la de la culebrilla. Un saludo para el blog Hablando en Verde. 


Concentración de gaviotas sombrías en la laguna de El Campillo


Ambos centros de Educación Ambiental, uno de la Comunidad de Madrid y otro del Ayuntamiento, están bien dotados de medios y gozan de un personal altamente preparado y especializado en la didáctica de los valores ambientales de la zona. Esta actividad es una de los cientos de ellas que realizan al año, por lo que el éxito de sus convocatorias está casi siempre garantizado.



Desde aquí manifestar mi solidaridad y reconocimiento a una labor, en el caso de los Centros de Educación Medioambiental de la Comunidad de Madrid (el rincón de Espe), poco reconocida y valorada por los gestores de la Comunidad. El presupuesto de estos valiosos centros y su personal han sufrido unos recortes, que les ha situado a unos niveles cercanos al trabajo voluntario. Es por tanto el momento de participar más activamente en sus programas de actividades y valorarlos como corresponden, para mostrar al rincón de Espe la utilidad y necesidad de estos centros de formación y educación medioambiental.





jueves, 27 de octubre de 2011

La Laguna del Aceite (Ivan II)




          Protesta ecologista por la situación de abandono y olvido institucional de uno de los problemas puntuales más escandalosos de la naturaleza madrileña y española. La hipercontaminación de una laguna en pleno Parque Regional del Sureste madrileño.




          El abandono en materia de medio ambiente de la Comunidad Autónoma de Madrid, (en lo sucesivo el Rincón de Espe), es de una desmesura inigualable: el desastre urbanístico de los municipios madrileños, la hiper generación de residuos urbanos, la calidad del aire que respira la señora Ana Botella, la realización de obras impactantes antes de cumplir con la legislación medioambiental, un catálogo de especies en peligro más desfasado que ninguna otra comunidad y un largo etcétera.

          En otra entrada (29-07-2011) ya he hablado de la laguna del aceite en Arganda, también llamada laguna Chernóbil, una laguna formada por antiguos vertidos de hidrocarburos y otros productos químicos de una empresa, hoy extinta, cuyo residuo ha seguido evolucionando químicamente hacia peor. También conté que, con luz escasa, las aves a veces se acercan a ella y que una vez han tocado o respirado sus gases ya suele ser demasiado tarde para salir vivas de ella. Además para mayor peligro está dentro del “ninguneado” Parque Regional del Sureste, en la vecindad de uno de los mejores entornos lacustres del centro peninsular, el complejo lagunar de El Porcal.


La hipocresía puede triunfar si no se muestra la otra cara de la realidad

          Como casi todas las lagunas de la vega del Jarama (en menor medida también del Manzanares, Henares y Tajuña), estas lagunas provienen de los socavones producidos en los suelos aluviales por la extracción masiva de gravas y arenas. Aunque la legislación actual obliga a su restauración devolviéndolas a una situación lo más parecida al de su punto de partida, es decir, huertas, la mayoría han quedado sin rellenar por ser anteriores a dicha normativa o por la “volatilidad” de las empresas al acabar la explotación.

          A pesar de la casi nula inversión institucional en la recuperación ambiental de dichas lagunas, en su mayoría gozan de un excelente estado de conservación. En las lagunas del Porcal, se ha realizado un acondicionamiento de las lagunas para su colonización faunística a través de la coordinación de la empresa explotadora (Aripresa) y organizaciones ecologistas (Naumani - SEO), convenio que ha quedado en el alero por el cese de actividad de la empresa. Otras lagunas han sido adaptadas hacia el esparcimiento con pequeñas inversiones municipales como ocurre, por ejemplo, con las lagunas de las Madres, aledañas al Porcal, que tienen un pequeño picadero, embarcadero y restaurante.




          Una de las escasas inversiones del Rincón de Espe, ha sido la construcción en la gran laguna de El Campillo en Rivas Vaciamadrid de un magnífico Centro de Educación Ambiental que parece que por llevar la palabra “Educación” en su nombre, acaba de ser drásticamente podado en su presupuesto para no tener que suprimir cargos de confianza o bajadas de sueldos en las altas escalas. Todos los C.E.A.s están bajo mínimos a pesar de su buen funcionamiento y la profesionalidad de sus empleados, pero la política sistemática del Rincón de Espe consiste en primero degradar para luego privatizar.

          Para intentar seguir llamando la atención sobre la inacción institucional frente al problema de esta laguna, varias organizaciones hemos optado por concentrarnos en la plaza de Arganda del Rey, municipio al que pertenece la laguna y que toleró durante años los vertidos masivos a esta laguna. De la plaza de Arganda marchamos a pie a lo largo de casi 6 kms. hasta la laguna, algunos vestidos, como en otras ocasiones, con mono blanco y mascarilla, el uniforme de los miles de voluntarios que limpiaron el chapapote del Prestige, aunque a este otro chapapote no hay quien le eche mano.




          A la puerta de la cercada laguna nos esperaba la Directora Gerente del GEDESMA, (gestión y desarrollo del medio ambiente), empresa pública del Rincón de Espe, propietaria actual de la laguna y especializada en la gestión de residuos urbanos y de su tratamiento y “valorización”, es decir de quemar subproductos (gases, biomasa, etc.) para producir energía y venderla.

          La Gerente nos trató con buenas formas, (como sus predecesores), nos explicó que seguían haciendo estudios para caracterizar la cantidad y calidad del “residuo”, nos comentó que estaban abiertos a colaborar con todos nosotros y asumir todas las indicaciones y propuestas que les formulásemos, (como sus predecesores).




          Le mostramos nuestra escepticismo por las numerosas ocasiones en que (sus predecesores) nos habían mostrado su buena disposición, en este y en otros asuntos, para simplemente salir del paso y ganar tiempo, por lo común tras darnos largas proponiendo alguna medida “gloriosa” para descolocarnos momentáneamente. Le mostramos nuestra disconformidad por el enorme derroche que podría suponer la última medida “gloriosa” que propuso su predecesor, de invertir unos 20 millones de euros en la instalación, (prohibida por la normativa del parque), de una planta de tratamiento y descontaminación junto a la propia laguna.




          La Gerente nos informó que esa medida estaba totalmente descartada y que lo más probable sería la extracción del residuo y posterior tratamiento individualizado de los diferentes compuestos que lo integran. De momento las medidas tomadas son las de espantar a las aves por medio de cañones sónicos, balizas sonora e incluso búhos. Otra medida que pudimos comprobar era la de una mayor vigilancia sobre el acceso a la laguna respecto a curiosos y ecologetas. Además nos comentó que las labores de descontaminación la realizarían desinteresadamente empresas privadas para con ello "autopromocionarse", esta parece ser la última medida "gloriosa" que nos proponen.

          Es de agradecer la presencia de la Gerente para recibirnos y mostrarnos la laguna, como ella recalcaba, “un domingo por la mañana”, pero la reunión se fue tensando, ante una pregunta-propuesta relativa a otra laguna a la que la misma empresa del desastre estuvo vertiendo y que había sido neutralizada añadiéndole cenizas e inertes hasta solidificarla, la gerente respondió que desconocía ese tema ¿ ?, que por legislación el vertido de cenizas estaba prohibido ¿ ? y, finalmente, perdiendo un poco la compostura, que haber que titulación tenía Darío, para hacerle esa pregunta ¿ ?.


A unos 30 m. otra laguna idéntica a la del Aceite pero sin vertidos.

          El ambiente se iba enturbiando y la Gerente iba por momentos mostrando su fuerte carácter, ella por supuesto, llegaba de nuevas a esta situación, pero con la herencia envenenada de los constantes desencuentros entre la administración del Parque y nuestras peticiones que, ya prácticamente, sólo se reducen a que simplemente se cumpla la legislación. Pero no hay ningún problema, se cambia la ley y punto, hace poco han suprimido la junta rectora del Parque del Sureste.

          Hace unos meses se ha cortado, por decreto, la participación ciudadana en los asuntos del medio ambiente en el Rincón de Espe; si hace un par de años se prohibía a los Agentes Medioambientales asomarse a las fincas privadas, ahora se han sacado de la manga una “ley mordaza” que bajo la falsa excusa del ahorro, ha suprimido todos los órganos consultivo-participativos de las áreas protegidas madrileñas.




          Antes de que el ambiente se siguiera caldeando, la Gerente nos fue pasando a mostrar la laguna con los archiperres antes citados. El aire sobre la laguna estaba sobrecargado de olor a química peligrosa y de un silencio raro, como de un lugar no sólo sin vida, sino verdaderamente mortífero. Aquí en este aire más enrarecido que el del diálogo anterior, la Gerente terminó de perder los papeles y dijo a algunos de los disfrazados, sin mediar ningún tipo de acción o provocación, que ponerse eso era una payasada, a lo que le respondieron que la auténtica payasada era permitir la existencia de esta laguna; intentó dirigir a la Guardia Civil presente para que nos fuese echando diciendo que eso era una propiedad privada y que no teníamos ni casco ni equipo para estar ahí dentro como indicaban los carteles de advertencia.


Puerta de acceso a la laguna con cartel sobre seguridad y su candado

            Ya tarde y con dificultades logísticas para volver a nuestras casas, preferimos no entrar en el juego del desplante que parecía marcarnos la Gerente, le agradecimos, por simple educación, su presencia “un domingo por la mañana”, y nos fuimos con la sensación de que esta lucha va para largo, pero con la sensación de haber estado donde debíamos, aunque se tratara de "un domingo por la mañana".





                                                           Desgraciadamente……..….continuará!!


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