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martes, 31 de octubre de 2023

Los efectos de la DANA de primeros de septiembre de 2023

 


       Fue un final de verano como los que yo recordaba de pequeño, se acababa el verano y las vacaciones, al mismo tiempo que empezaba la lluvia. Pero esta lluvia de hoy, estaba tremendamente avisada por el claro peligro potencial que entrañaba. Tanto que en Talavera, casi me echan mis padres, amedrentados noticiero tras noticiero, esa tarde de operación retorno, donde miles de personas como yo, volvían a Madrid, además, esa misma noche, yo debía continuar ruta hacia Toledo.

A la entrada del pueblo de Magán

Al principio llovía, luego llovía más y, finalmente en el tercio final del camino, es decir, en la carretera de Extremadura, entre Santa Cruz del Retamar y Navalcarnero, aquello era el diluvio. Los limpiaparabrisas no daban abasto, las cunetas se llenaban por momentos, los numerosos pequeños arroyos de la zona empezaban a correr y minutos después, corrían más aún; las vaguadas empezaban a contener lagunillas que, por momentos, también se veían crecer. Pensé que como esa lluvia durase un rato más, podría ser un desastre. Y duró poco, pero duró, y dos horas más tarde, ya de noche, volvió, con menos intensidad, pero volvió, y en mi viaje hacia Toledo, tuve que esquivar, entre tupidas cortinas de agua, balsas de agua que se colaban de los campos exteriores a la autovía. Me dijeron que en Magán cayeron 167 mm, en Toledo 100 y calculan que en algún punto se pasó de 200 mm. Los problemas fueron tremendos en casi todos los pueblos, pero lamentablemente destacaron Mocejón, Magán, Casarrubios del Monte, Chozas de Canales, Yuncler, Villamanta, etc.

Zonas de acción de la DANA, en rojo la supuesta zona cero

Afortunadamente no tuve problemas, la carretera de Extremadura, está dibujada prácticamente sobre la divisoria de aguas entre el Alberche y la cuenca del Tajo, o entre la de aquel y la del Guadarrama y no había cauces o arroyos problemáticos que cruzar. Mi hija esa noche, volviendo del valle del Tiétar a Madrid por la N-501, después de media hora de atasco, se dio media vuelta por donde había venido y lo retomó al día siguiente, por la de N-5, el puente del río Perales en la N-501 estaba cortado, por peligro de derrumbe. Esa noche se bloquearon cientos y cientos de coches que tuvieron que recular tiempo después por donde habían venido, buscando difíciles alternativas para llegar a Madrid a altas horas de la madrugada.

El agua a los dos días continuaba bajando del Cerro Magán e inundado el pueblo


Al día siguiente me enteré de que todos los puentes del bajo río Perales y los del Arroyo Grande, que desemboca en el anterior, poco antes de su confluencia con el Alberche en Aldea del Fresno, habían sucumbido a la fenomenal riada. Casi todos los puentes de la región, que comunican las numerosas urbanizaciones de esa zona, también habían caído. Yo pensaba que el desastre estaba por La Sagra toledana, pero este extremo occidental madrileño del Perales y el Arroyo Grande, también habían sido “zona cero”.

Junta del Perales y el Arroyo Grande. Abajo puente roto y trabajos de restauración
Área previa al puente y acumulaciones de árboles arrastrados por las aguas

A mi vuelta de Toledo, pasé, ya tarde, por el pueblo de Magán, cercano a la carretera de Toledo y, aún pasados dos días, casi no me lo podía creer y más habiéndolo visto tan seco días antes. El pueblo casi estaba rodeado por unas aguas que seguían bajando por los lineales caminos rurales desde el vecino Monte Magán. Todavía estaban sus habitantes en improvisados grupos de trabajo, quitando brozas y barros de las calles y puertas de los vecinos. Allí los tractoristas se afanaban, desinteresadamente, por limpiar caminos, limpiar zanjas, desatascar tapones de basuras en vaguadas o limpiando calles y caminos. Todos los campos de La Sagra, estaban cambiados, llenos de lagunillas, las vaguadas avenadas de arenas y surcos marcando las pendientes inferiores de todos los campos. Como decía un amigo de la zona, la escasa capa fértil de los suelos sagrenses, ha bajado por las lomas a los vallejos y se ha perdido por el Guadarrama y el Guatén.

Por esos andurriales estaban la rara jarilla Halimium calycinum

Tiempo después ya casi no me acordaba de esa DANA (depresión aislada en niveles altos) que parece ser el modelo recurrente de lluvias que se está imponiendo en estos últimos años, cuando investigando sobre la vegetación de las arenas, me di una vuelta por el Alberche cercano Talavera. No reconocía los lugares que tan bien conocía, estaban totalmente cambiados. Había acumulaciones enormes de arenas, de bloques, en otros sitios de broza y basuras, en otros surcos donde antes había suelo. Busqué las plantas que me señalaban los arenales fluviales (el botón azul o Jasione sessiliflora) y apenas las encontré, porque a pesar de su vivacidad, estaban tumbadas y sepultadas, también alguna floreciendo a contratiempo. La riada había llegado hasta aquí y eso que se trata de un brazo muy exterior del lecho del río, al borde de las huertas y plantaciones.

Plantas de los arenales fluviales (Jasione sessiliflora, Thymus mastichina y Andryala ragusina) sobrepasadas por la riada

No es el desastre sobre la flora, ha sido un desastre humano, cuatro personas han muerto, miles han tenido grandes problemas en sus casas, tierras, caminos, transportes, de todo. En el campo agrario, con las superficies sin nada que las proteja y con unos suelos, arcillosos en La Sagra y arenosos en el norte de Toledo y suroeste de Madrid que son fácilmente deleznables, la torrencial erosión concentrada, ha sido brutal. Supongo que se podría notar como han subido los niveles de los sedimentos del fondo de los pantanos en igual medida en que han bajado los de estas miles de hectáreas de tierras en cultivo, cosa que pude comprobar meses después en la cola del embalse de Azután, el primero del Tajo tras la desembocadura del Alberche. Allí aparecían nuevas islas fruto de esta enorme sedimentación que vaticinaba.

Tremenda carga de sedimentos en el embalse de Azután, véase que son nuevas, pues no tienen carrizos

      En mis recorridos he podido ver cómo era mucho menor la incidencia erosiva de los arroyos en terrenos de caza y monte, en áreas de cultivos abandonados o barbechos, que en los permanentemente arados. Lamentablemente hoy en día, el moderno barbecho, consiste no en dejar descansar la tierra, sino en pegarle otros arados para que no se metan las hierbas.

Arcillas  removidas en La Sagra toledana y enormes cantidades de arena removida en el Alberche

Estudiando esta vegetación de las arenas y lo que había pasado, me acerqué a Aldea del Fresno, una localidad que posee unas hermosas comunidades de la rara jarilla amarilla, muy abundante en Doñana Halimium calycinum, y que aquí posee su localidad ibérica más interior. Viendo los efectos de la DANA en el bajo Alberche, me temí que también hubiese hecho mucho daño en Aldea, pero no fue así, fue mucho peor. Esta población estaba muy cercana a la junta del Perales con el Arroyo Grande. A pesar de estar rodeados de laderas muy poblados de monte y matorral, el Arroyo Grande drena una vasta cuenca, justo donde cayó una parte del grueso de la DANA y eso ha tenido una repercusión brutal en estos cauces, como saben los miles de habitantes de estos pueblos y los cientos de trabajadores que siguen, a matacaballo, intentando reconstruir todos los puentes de la zona, que a dos meses del desastre, siguen sin recuperar.

El Arroyo Grande ha abierto un nuevo cauce, antes pasaba por allí al fondo (donde se pueden apreciar un par de coches arrastrados), ahora pasa por aquí delante

El puente sobre el Alberche que comunica con Villa del Prado, es todo un poema, le falta un tercio, el otro tercio muy deteriorado y el resto tumbado en un ángulo que podría terminar de caer en cualquier momento. En paralelo están construyendo un puente en unas durísimas condiciones, condiciones que podrían empeorar si se cumplen las previsiones de lluvias, que ya no son de DANAs, pero sí de borrasca atlántica. Se trata de noticias que ya no son noticia. 


     La realidad es esta, pero ya no es noticia y si lo fuese, sería en descrédito de las autoridades que son incapaces de asumir o reconocer que con la gente de esta región y con la naturaleza hay que entenderse, en lugar de imponerse por las bravas. Arreglaron apresurada y malamente el puente en M-501, pero estos otros puentes irán ya a otro ritmo. Hay miles de personas que, como yo, cuando fui a Aldea del Fresno tuve que hacer tres cambios de ruta por puente cortados y di una vuelta kilométrica.

Puentes destrozados, más al norte, ya reconstruido el de la M-501

Un paseo por los márgenes de cualquiera de estos cauces es impresionante, laderas caídas, cambios de trazado, acumulaciones descomunales de arenas, etc. En ocasiones como estas es cuando el río enseña a más de uno, los papeles de propiedad de las riberas. Cuántas vallas barridas por la corriente, cuántas casas desbaratadas, cuántos coches entre brozas y junqueras, cuántos árboles tumbados. Ésta vegetación es la que ha quitado fuerza a la corriente con su resistencia, con sus ramas, con sus zarzas entrelazadas, acumulando basuras, desviando y amortiguando fuerzas arroyadoras. 

Basuras y materiales retenidos en los vegetados bordes exteriores del cauce

    Si el cauce hubiera estado “limpio” como algunos reclaman, veríamos cuánto daño se hubiese producido aguas abajo, con la fuerza de las aguas sin desbravar si su violenta aceleración no hubiese encontrado ningún obstáculo a su paso. Si Escalona, aguas abajo, sufrió muchos daños, qué desastre no hubiese sido, si los márgenes de estos ríos hubiesen estado "limpios". Además esa ralentización del flujo consigue que parte del agua tenga más tiempo para filtrarse.

Alberche y pico Almenara al fondo
       

      Al igual que los árboles y la broza del río han ido capturando todo tipo de materiales y "sujetando la riada", a otra escala espacial se ha notado mucho en los terrenos agrícolas que estaban en barbecho, donde esas plantas nacidas tras la última cosecha, han sido capaces de retener, a pesar de su escasa talla, gran cantidad de suelo y finos que se llevaban las aguas, así mismo, quitándoles esa inicial arroyada. Esos campos en barbecho han conservado gran parte de su materia orgánica, protegiendo la fertilidad del suelo e incluso aumentándola. La diferencia entre los campos arados o los absurdos campos en barbecho blanco, es decir, sin cultivar pero arados, es enorme. En éstos últimos el agua y sus arrastres pueden haber asolado entre un 15-25% de la superficie en muchos casos, frente a los campos en barbecho, donde no se ha llegado al 10% del destrozo. Esto contado por la gente del campo, aunque solo basta con fijarse.

Campo en producción barrido por la riada. Abajo el arroyo Richuelo, tras destrozar el puente, va hacia el Guadarrama

     Ha desaparecido o ha cambiado mucho, una de las mejores playas de interior, aquella de la que presumía Aldea del Fresno. Ahora están aquí las máquinas trabajando a destajo, también su polideportivo, situado donde no debía, ha estado a punto de ser trasladado varios kilómetros río abajo. Villa del Prado ha quedado incomunicada por esta parte oriental puesto que no se puede cruzar el río hasta Escalona, que también sufrió el "barrido" de numerosas casas construidas en el lecho del río.

Altura brutal que alcanzó el Alberche señalada por las basuras en los árboles


     El Alberche fue enseñando sus escrituras, ahora actualizadas, por todas su vega. El Dominio Público Hidráulico ha sido menospreciado y usurpado en una buena cantidad de ríos ibéricos, en momentos como estos es cuando es más necesario que nunca actualizar el verdadero terreno natural de los cauces, con sus márgenes de prudencia ante las crecidas. A parte de prohibir su uso urbanístico, se debe recuperar este Dominio Público Hidráulico, liberándolo de construcciones, vallados u otros obstáculos. Normalmente se trata de los mejores terrenos naturales, llenos de vida salvaje y auténticas autovías de la biodiversidad entre las distintas áreas naturales españolas.

Brecha en la laguna y en el tramo y camino que lo separa del río, a pesar de todo, esta laguna sigue en su nivel y vertiendo al inmediato Jarama ?


      Pero también en el centro de Madrid pegó fuerte y eso que nuestro insigne alcalde se quejaba del fallo en la predicción de la Aemet que daba la posibilidad de que estas lluvias cayeran en la capital. Anuló algún evento y eso le hizo quejarse y, como siempre que el tiempo le fastidia algo, la culpa es de la Aemet. Si hubiese caído en Madrid capital lo que cayó en el área anteriormente citada, todavía estaríamos de luto y reconstruyendo. 
     Paseando por el Soto de las Juntas en Rivas, me encontré con que el Manzanares se había desbordado, había elevado el nivel de la laguna de los Veneno y una gran brecha la hizo desaguar al Jarama. Mucha agua llevó el Manzanares y espero que a ningún ingeniero se le ocurra volver a levantar los altos taludes que antes afeaban esta área de bosque ribereño de la Junta y que ahora se está renaturalizando en una buena campaña de la Comunidad de Madrid, y más si cabe, tras este empujón de la naturaleza.


martes, 31 de julio de 2018

La Sagra


              Hoy la entrada va de secarrales y mucho más de medio país tiene mucho que ver con ellos: Los “secarrales” tienen mucho más que ofrecer de lo que a primera vista pensamos, a menudo con mucha mayor diversidad que algunas zonas boscosas. Al aparente desierto veraniego, le sigue a una primavera esplendorosa y algunos pastizales, como muchos de la Sagra, son sin lugar a dudas, verdaderos reservorios de biodiversidad.



       La Sagra es una región toledana, aunque compartida por el norte con Madrid. Los límites geográficos son el río Guadarrama al oeste y el Tajo a sur y sureste; sus límites norte y este llegan al borde metropolitano madrileño, contactando con municipios como Parla, Pinto o Valdemoro. Lo que aúna esta región, son los relieves poco marcados y los amplios valles y vaguadas, en un área muy seca (no llega a los 400mm. anuales) y calurosa dadas sus bajas cotas altitudinales.



   Litológicamente estamos en materiales del mioceno medio e inferior, éste último reflejado en su abundancia de sales que a veces se mezclan con sus otras dos litologías principales, los yesos y las arcillas. Quizás las áreas más occidentales, vecinas al río Guadarrama, las menos "sagreñas", se caracterizan por tener otra litología, no menos deleznable, arenas y arcosas procedentes de la sierra madrileña, de carácter más silíceo frente al dominio basófilo o gipsícola del resto de la región.


Aspecto primaveral del aljezar, con atochar de esparto arriba y abajo el blanco lepidio de hoja estrecha

           La Sagra está vertebrada casi simétricamente en torno al arroyo Guatén, arroyo aparentemente desmesurado en terrazas y formas erosivas para el escaso caudal que acoge, pero es porque hace tiempo (geológico), el actual Manzanares trazaba su curso por él llegando hasta el Tajo cerca de Toledo, hasta que fue capturado por un pequeño afluente del Jarama. Con el lado sur del Tajo, existe cierta simetría casi en todo, respecto al valle del arroyo Cedrón (parte superior) o Melgar (parte inferior del mismo) que drena una gran cuenca arcillo-limosa, con una geología y clima, prácticamente idéntico al de la Sagra, mostrando una clara continuidad ecológica con ella; zona también rica en buenos saladares (Villa sequilla, Valdecarábanos o Dehesa de Monreal), incluso en mejor estado que los del norte del Tajo.


Una laguna-saladar del extremo noreste, ya en la Sagra madrileña

               Generalizando, esta región se define espacial, ecológica y estructuralmente, por sus estratos geológicos. En gran parte, al norte y noreste, está el estrato superior con los únicos niveles de cierta dureza, como pueden ser dolomías y sílex que marcan las cotas superiores de la comarca, con el monte isla de Magán y su fábrica de cemento en su base, destacando en toda el área suroeste y el cerro Batallones y aledaños al este; los estratos inferiores, comienzan una serie básicamente arcillosa, con margas en algunos casos y materiales arcillosos poco comunes como bentonitas o sepiolitas.

Lomas redondeadas sobre estratos arcillosos, de los pocos lugares sin cultivar gracias a la caza

          Más abajo comienzan las margas yesíferas y los yesos, para que finalmente, ya cerca del nivel de base del río Tajo, vuelvan a aparecer arcillas oscuras. Es por la riqueza en arcillas que tradicionalmente, la mayoría de los ladrillos madrileños, proceden de esta comarca.


Taludes arcillosos cercanos al Tajo, hábitat del raro Aizoon hispnicum

          La Sagra es una de las regiones más humanizadas de la península, pues el estar situada al sur de la capital española contribuyó poderosamente a ello desde los primeros tiempos de la corte, incluso Cervantes conoció de la prosperidad y se casó en Esquivias, ciudad, como otras localidades sagreñas, enriquecida por ser una buena despensa cerealista muy amplia y cercana a la capital madrileña.


Rodal de Ammi visnaga en el borde de un campo de cereales

                Su historial prehistórico es completo y posee, para desconocimiento general, el que hasta ahora es el mayor yacimiento paleontológico europeo, el del cerro de Batallones, aún a medio excavar y que en cualquier otro país contaría con un buen museo sobre sus grandes y numerosos hallazgos faunísticos. También y hasta que ardió en mayo de 2016, como todo el mundo preveía, existió el mayor yacimiento de ruedas de desguace que ha habido en España, el de Seseña en el Quiñón.


A pesar de cierto progreso mal entendido, la Sagra sigue conservando rincones de alto valor natural

                Ecológicamente, esta región está muy tocada, la expansión urbanística descontralada de la metrópoli madrileña, la industria de ladrillos y cerámicas, una casi pantacruélica red de autovías, peajes incluídos (aún en desarrollo) y la sobre-explotación agrícola que no deja de rebañar retazos al monte o a los arroyos, han dejado un paisaje humanizado bastante desolador. Dada la agresividad agrícola, paradójicamente, son los espacios en barbecho especulativo, las canteras abandonadas o las fincas reservadas para futuros desarrollos o infraestructuras, los que han ido recuperando sus antiguos valores naturales.


Tendidos eléctricos, autopistas y autovías, el AVE, la minería y una agricultura industrializada, afean los campos de la Sagra

              Incluso, en las escasas áreas montuosas, se impusieron en los 60’ monocultivos de pino carrasco que han dejado, en los pocos sitios donde prosperaron, unos montes verdes por fuera, pero vacíos y negros por dentro. Aún así todavía queda una gama paisajística interesante, que va desde los escasos retazos de encinar manchego a los olivares, pastizales, juncales y saladares de interior.


En las mesetas y sus peanas, de materiales más duros, se asientan olivares, pinares y restos de encinares

      Es ahí donde radica la riqueza de la Sagra, en una vegetación adaptada a una litología tan poco común como puedan ser su litología más especial, las sepiolitas, las arcillas, las margas yesíferas o las sales.

Llama la atención la abundancia de alcachofas silvestres en los materiales arcillosos

Incluso, muy dificil de ver, aún se puede encontrar, abajo, la rarísima Cynara tourneforii


                El espacio cultivado ocupa la práctica totalidad de las áreas arcillosas que son, sin duda, las más ricas y retienen más el agua, al menos para el cereal, pues al secarse se agrietan en bloques que cortan las raíces al retranquearse, soportando tras ello una  aireación que reseca aún más el terreno. Esto lleva a que las numerosas adaptaciones de las plantas termófilas a esta sequía añadida, acaben triunfando sobre plantas menos adaptadas.


El cardillo de las arcillas, Scolymus maculatus, muy diferente del también comestible Scolymus hispanicus

Por todo lo anterior, es por lo que hasta aquí pueden llegar especies de carácter sureño, a parte de las adaptadas a la compacidad de estos suelos pesados. Plantas poco comunes e interesantes de estos medios son: Amni visnaga, Cynomorium coccinum, Cirsium echinatum, Crepis alpina, Cynara cardunculus, C. tournefortii, Echinops strigosus, Kickxia lanigera, Malvella sherardiana, Ononis biflora, O. spinosa, Scolymus maculatus, Silene muscipula, etc. En los taludes arcillo-yesíferos destacan los endemismos Astragalus scorpioides, Rochelia disperma, Trigonella spp., etc. y si existe alguna influencia salina, en los rincones más térmicos y protegidos de la Sagra puede subsistir el aquí escasísimo Aizoon hispanicum. o 


El escaso Astragalus scorpioides puede hallarse en taludes arcillosos de la Sagra
Este año las Herniaria spp. abundan al pie de los taludes yeso-arcillosos
La belleza de cardos y cardillos desdice su fama de malas hierbas, arriba Echinops strigosus y abajo Cirsium echinatum

        Las lomas sin cultivar y pedregosas (dolomías, calizas o sílex), están cubiertas de unos variados tomillares y efedrales, con tomillos, astrágalos, salvias (S. argentea, S. verbenaca), linos (Linum suffruticosum, L. austriacum, L. strictum), coronillas (Hippocrepis commutata), zamarrillas (Teucrium gnaphalodes, T. capitatum), jarillas (Helianthemum angustatum, H. asperum, etc.), lastones (Stipa spp., Avenula spp., etc.) con alguna especie poco común, como Silene otites e incluso, al sur del Tajo, la muy térmica Fagonia cretica.


Aljezares con espartal, con albardinales a sus pies

          En los yesos las lomas aparecen blanquecinas y con poca cobertura. Aquí aparecen todas las especies clásicas del “aljezar”, los jabunales de Gypsophila struthium, los espartales en la lomas con menos suelo y al pie de los cerros y fondos de valle las espartinas o albardinales de Lygeum spartum; con algo más de humedad y finos que la retenga, aparecen los bolinares de Artemisia herba-alba y los tomillares saperos de Frankenia thymifolia que ya en los fondos de valle se enriquecen en acelguillas saladas Limonium spp. y no muy alejados de las escorrentías de fondo de valle, el verdadero protagonista de esta región y, a mi juicio, sin duda, quién ha dado nombre a toda la comarca, los grandes y blancos matorrales de Atriplex halimus, la "osagra", ahora en retroceso como también albardinales y limoniares.


Osagras a la derecha y las floridas Lavatera triloba a la izquierda, planta en la que vive el escarabajo avispa Plagionotus marcorum

        El otro protagonista del paisaje sagreño, también blanquecino, es el calamino o sisallo, la Salsola vermiculata un arbusto que daba sustento a las ovejas de estos campos y buenas cualidades nutritivas a su leche. Ovejas hoy en extinción, como si de un raro endemismo más se tratara.


En los fondos de valle se instala la osagra, centro, y en las bajas laderas el calamino, en primer término

            Las áreas salinas ocupan las áreas inferiores y de peor drenaje, es decir las de nulo interés agrario, pero no sé qué tipo de perversión existe en las ayudas agrícolas de la P.A.C. que salvo en áreas demasiado saladas o de interés cinegético, estos saladares o salobrales, han experimentado un dramático descenso en su superficie.


Saladar con Juncus maritimus y Sarcocornia carinata en tonos rojizos

                Aquí aparece todo un elenco de plantas adaptadas a luchar contra el suelo para conseguir su agua y no perderla. Prácticamente están todas las especies típicas, incluso llegan Arthrocnemum macrostachyum, Sarcocornia carinata y muy puntual y rara, al sur del Tajo, Camphorosma monspeliaca. Un elenco de plantas amantes de la sal que viene a reunir en su localidad peninsular más occidental, una serie de plantas dispersas por saladares del Ebro, de la Mancha y costeros.



                Aunque en esta región tan seca y con esa litología tan propicia, también aparecen humedales menos salinos, tampoco dulceacuícolas, pero con una buena representación de plantas que toleran con mayor dificultad la salinidad que muestran pastizales, ahora en desaparición y hasta hace poco bien  aprovechados por el ganado que no son ni la sombra de lo que en tiempos fueron; donde en paralelo al arroyo Guatén, corría una de las mayores cañadas que cruzan el interior peninsular de norte a sur, aprovechando los buenos pastizales de las arcillas en tiempos de mudanza ganadera y estos pastos y arbustos medio salinos.


Pastizal salino y praderas juncales al fondo

           Estos pastos son casi saladares, con buenos juncales y calveros en los que aparecen especies salobres como Aeluropus littoralisSalsola soda, Spergularia media, etc. y en las praderas juncales Lotus glaber, Tetragonolobus maritimus y el bellísimo lirio Chamaeiris reichenbachiana, antiguo Iris spuria.
               
Lirio de junquera y el amarillo Tetragonolobus maritimus en una pradera juncal del Guatén

                La superficie de saladares a uno y otro lado del Tajo, tanto en la comunidad de Madrid como en la de Castilla la Mancha, tienen tal entidad e interés que deberían estar estrictamente protegidos como Parque Natural o Nacional, no una o varias microrreservas como existen hasta ahora en la parte manchega (Saladares de Valdecarábanos y Villasequilla; Salobral de Ocaña), sino que debería hacerse extensiva su protección a los saladares de Aranjuez (Regajal, mar de Ontígola y Carrizal de Villamejor) y por supuesto a todos aquellos que existen al norte del Tajo, desde los cercanos al río, a los más cercanos al área metropolitana madrileña.




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