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domingo, 31 de enero de 2016

“Timberline”. La Fragilidad del Límite Superior del Bosque


     El límite superior del bosque, el “Timberline” de los países anglosajones, nos remite directamente a la idea de alta montaña que a diferencia de la baja o media montaña y obviando discutibles criterios altitudinales, es aquella que posee una franja altitudinal superior carente de vegetación forestal natural. Es significativo el nombre alemán de esta línea: “Krummholz” que literalmente significa madera retorcida, debido a las duras condiciones que tienen que soportar los últimos árboles del bosque, pues aparecen enanizados, retorcidos e incluso, tocados por el rayo.






















   Esta zona, muy desnaturalizada en los últimos tiempos, presenta unas características ecológicas que la hacen diferente y  peculiar. Es ecológicamente un medio fronterizo, un ecotono, la zona intermedia entre dos mundos, entre dos medios vegetales dinámicamente muy diferentes, el arbóreo y el arbustivo.


Pedreras inestabilizadas por el hielo y la escorrentía en los tubos de Cabezas de Hierro

   Aquí la crudeza climática y los procesos geomorfológicos asociados, marcan un límite altitudinal, más o menos neto, al desarrollo de la vegetación de gran talla. A partir de esta línea solo en refugios, bajo condiciones microclimáticas más favorables, podremos encontrar algún arbol. El relevo de lo forestal lo toma la vegetación arbustiva con lo que las características edáficas, lumínicas y microclimáticas cambian por dejar de ser nemorales, aunque tenemos la riqueza combinada de esos dos mundos.

En la Cantábrica pasamos  del bosque a un gran brezal-tojal con escobas

     El clima se caracteriza por un descenso generalizado de la temperatura, la acción persistente del viento y la mayor cuantía de las precipitaciones, siendo las invernales mayormente en forma de nieve. Las precipitaciones se ven potenciadas por la altitud y, en muchos casos, también por el efecto de pantalla orográfica frente a la circulación general de los vientos dominantes.

Tras el fuego las fuertes lluvias del sur de Gredos erosionaron brutalmente estas laderas

     Al disminuir la temperatura y aumentar la precipitación, dentro del macrobioclima mediterráneo se hace posible la existencia de numerosas especies de carácter atlántico o eurosiberiano. En muchos sistemas montañosos del centro y norte ibérico, en razón al incremento de la altura pasamos directamente de estar bajo un macrobioclima mediterráneo al templado, lo que lleva asociado todo un cambio vegetacional y una neta frontera biogeográfica en esas mismas laderas.

En las montañas templadas el límite del bosque  viene marcado por los abedulares, situados por encima del hayedo

         Los factores climáticos aquí, salvo el aumento de precipitaciones, son limitantes de la actividad vegetal y ponen en marcha procesos apenas relevantes en áreas inferiores, como son todos aquellos relacionados con la congelación del agua en el interior del suelo. Los ciclos diarios o estacionales de congelación/deshielo actúan enérgicamente sobre la capa superficial del suelo inestabilizándolo o sobre el material rocoso, cuarteándolo y arenizándolo; Ciclos de mayor duración crean en el interior del suelo vejigas o hinchazones de proporciones muy variables, fenómeno llamativo principalmente en las zonas húmedas, siendo capaces de, por gravedad, movilizar masas de terreno. 

Lóbulo solifluidal de barro y césped  fluyendo entre pinos que sufren el "efecto bandera" del fuerte viento dominante

        La congelación de los suelos queda amortiguada por la presencia de la vegetación, aunque un régimen hídrico potenciado por precipitaciones puntualmente importantes y los deshielos pueden combinase peligrosamente. Esto queda patente cuando desaparece la cubierta vegetal y se producen, avalanchas de terreno, acarcavamientos o grandes surcos torrenciales que hacen desaparecer la rica capa superficial del suelo. Estos materiales arrastrados colmatan las pozas de las gargantas y, río abajo, el fondo de los pantanos.

Estos pinos sujetan con sus raíces el suelo y los materiales rocosos en  el borde de la garganta

      Esta es la zona con mayor  biodiversidad de la montaña, pues la condición fronteriza y su variada topografía crea un gran mosaico de microhábitats. Los ambientes van de lo rupícola a lo megafórbico, de lo heliófilo a lo esciófilo, de las condiciones más xéricas, impuestas por la exposición a los agentes atmosféricos: sol, vientos, una rápida escorrentía, etcétera; a las más higrófilas: umbrías, abundancia de manantiales, sombras topográficas,.. Por esto aquí aparecen cercanos reductos de la flora cacuminal y de la flora de cotas inferiores.

Abedulares sobre el pinar de Lillo marcando el límite del bosque

     Es por esta mezcolanza de ambientes ecológicos una zona de hibridación; especies adaptadas a uno u otro medio se encuentran aquí en vecindad; no en el mismo nicho ecológico, pero en nichos que están muy próximos: son áreas idóneas para la especiación. Por ejemplo, en Gredos el caso de las santolinas o de los tomillos. Santolina oblongifolia de cotas altas y S. rosmarinifolia de las bajas, coincieden en el timberline donde es frecuente encontrar individuos intermedios S. virescens; otro tanto ocurre con los tomillos, el  supraforestal Thymus bracteatus, contacta con el T. mastichina, de zonas inferiores, resultando un tomillo con olor a melisa que es el Thymus bratichina, dado por híbrido pero, en mi opinión, una nueva especie en toda regla, y así numerosos ejemplos.

Santolina virescens, intermedia entre la  oromediterránea S. oblongifolia y la supramediterránea S. rosmarinifolia

               Numerosos elementos norteños se dejan ver en este límite: tejos, acebos, serbales varios, abedules, etc.; así como especies relictas: roble albar, pinos cascalbos y silvestres en el sistema central; pinos negros o moros y sabinas rastreras en el Ibérico; pinsapos y quejigos alpinos en las sierras andaluzas y especies alpinas en el eje cántabro-pirenaico. A nivel arbustivo se produce una dominancia explosiva  al reducirse la competencia arbórea.  También existe  potencialidad hibridógena y generadoras de especies,  mezclándose arbustos de cotas superiores e inferiores. Ej: Cytisus oromediterranus x C. multiflorus: Cytisus praecox.
Santolina oblongifolia rodeada de Thymus bracteatus y una solitaria y supramediterránea Festuca elegans

       El caso del Sistema Central Ibérico es paradigmático de la fragilidad del timberline.  A Gredos, en sentido amplio, llegan ganados de regiones vecinas e incluso distantes, lo que finalmente ha resultado en que solo existan bosques en las áreas bajas, en las de importancia ganadera marginal, en la vecindad de los pueblos o en la retícula del parcelario, donde se mantiene algo de la primitiva riqueza forestal.  Ni que decir tiene que los mejores pastos casi coinciden con el área de timber, aunque hoy, hay que sumar a los recurrentes incendios de piornal (climácico o serial), la plaga de los incendios forestales, el mayor desastre ecológico en los veranos contemporáneos.



           El límite del bosque por la acción antrópica es un tema controvertido, no como en el Guadarrama, donde por encima del piso del roble existe un claro piso del pino silvestre, apareciendo algunos tortuosos pies de pino incluso por encima de los 2200m. Según recientes investigaciones hasta no hace mucho existió en Gredos un límite forestal de pinar, el resto de los pinares de pino silvestre actuales, (Hoyocasero y Alto Tormes), son pinares probablemente naturales pero favorecidos por el hombre frente al robledal.
Paso del robledal al piornal en lo alto del Pinajarro en el timber del valle de Ambroz

        El roble es quien tomó el relevo al pinar silvestre en la paulatina dulcificación del clima a mitad del Holoceno. El robledal tiene un límite forestal difuso en torno a los 1300-1500m. pero no es difícil encontrar pies en localizaciones rupestres que rozando los 2000m., en ambas vertientes y en puntos de difícil acumulación de nieve, factor que parece ser más restrictivo a nivel climático que el descenso de la temperatura con la altitud. En la mitad occidental de Gredos de influencia atlántica dominan los robles, mientras que en su mitad oriental, más continental, dominan los pinares, aunque muy favorecidos por el hombre.

Límite del bosque totalmente natural, algo inusual en la sierra Madrileña

           La idea de los pisos bioclimáticos altitudinales o pisos de vegetación es un concepto antiguo. Para el centro peninsular fue el geógrafo Huguet del Villar quién primero los definió. Hoy en día el planteamiento científico más acertado y admitido para la cliserie altitudinal de la montaña mediterránea es el de Salvador Rivas-Martínez que los caracteriza clara y matemáticamente por medio de valores umbrales climáticos. El timberline se encontraría en el límite entre el piso supramediterráneo (robledal) y el oromediterráneo; aunque si existe pinar silvestre, el timber estaría entre el horizonte inferior oromediterráneo y el piornal del horizonte superior. 

En Guadarrama Huguet del Villar comprobó la zonación altitudinal de la vegetación ibérica

       En el esquema clásico para el Guadarrama,  estaba el piso de la encina, por encima de éste, el piso del roble; por encima de éste, el piso del pinar; por encima de éste, el piso del piornal y por encima de este último, el piso del pastizal  vivaz de alta montaña. Este esquema, con ligeras variantes,  parece haber sido válido en el pasado para la práctica totalidad de las grandes montañas peninsulares, incluso la cordillera Cantábrica albergó una secuencia similar en su vertiente mesetaria, con grandes pinares reducidos en la actualidad a Lillo y Velilla del rio Carrión. Las Béticas y el sistema ibérico también parecen haber seguido este esquema, aunque los robledales (en calizas quejigares y acerales) están francamente mermados por la potenciación de los pinares. En estas áreas, mayoritariamente calizas, el papel del pino silvestre también ha sido desempeñado por el pino laricio y los sabinares.

Por encima del cantábrico pinar de Lillo, por encima del límite forestal aparece el arbustivo Quercus orocantabrica

     Ha sido el fuego quien ha dejado literalmente pelado el timber de la mayoría de nuestras sierras. Desde los celtas para mantener sus idolatrados ganados, a romanos y reconquista, con  el uso del fuego como táctica de guerra, hasta los incendios de nuestros días,  se ha ido calcinando esta región; pero hay un fuego  especialmente dañino, en mayor medida al tratarse de unos fuegos que se suelen provocar cuando se da por  concluída la campaña de incendios. Es el fuego intencionado de los piornales (o brezales en climas más húmedos) para recuperar o conseguir pastos. Antes era una herramienta que era casi un arte y hacían poco daño, pero hoy es el mayor azote de lo más alto de nuestros montes.

Acebos ramoneados por los venados en su parte inferior en el timber asturiano

           Un nuevo factor degradante se viene a sumar hoy en día a los incendios forestales en el timberline, es la actual pujanza de la caza mayor que en el Sistema Central ha venido del incremento exponencial de la cabra montés en los últimos años. Su número es francamente excesivo en todo el Sistema Central, con un serio problema en Gredos; otro tanto ocurre con los jabalíes, síntoma del abandono rural y prueba de la dureza de estos animales, es muy corriente el observar grandes áreas de pastizal totalmente arados por ellos. Con los cérvidos y debido al cambio climático, en esta área que debido a la nieve tenían vetada, se ha pasado de la ausencia más absoluta a la abundancia. Aumento, poblacional muy considerable en todo el Sistema Central e Ibérico, pero espectacular en la Cantábrica. Si la evolución siguiera su curso probablemente daría una nueva especie más adaptada al frío y la nieve, el ciervo de piornal.

Zona  gredense deforestada y abundante en jabalíes y venados

   El efecto de esta fauna tan alabada por los escopeteros, sobre la vegetación, unida a las causas provocadas directa o indirectamente por la acción del hombre (principalmente los fuegos), está dejando esta franja zonal de vegetación en unas condiciones precarias para enfrentar un incierto futuro que los vaticinios climáticos nos presentan como poco o nada halagüeño.

Un fuego o el rayo acabó  con uno de los últimos pinos silvestres del valle del Tiétar, cara sur de Gredos

           Entre las medidas que se deberían tomar para impedir el deterioro de esta franja altitudinal, aparte de las coherentes con todas las normativas de protección ambiental nacionales y europeas, de las que muchas atañen a estas áreas por entrar en áreas de protección manifiesta, y manifiestamente ampliable, se deberían observar otras de sentido común que no suelen entrar en las miras de gestores más proclives a un falso sentido económico.

Reversión de la pista de esquí de Valcotos a un estado más natural

Por todo esto habría que asentar medidas indispensables para esta región tan delicada y tan importante para garantizar la seguridad de las áreas inferiores tales como:


- Prohibir la explotación forestal en áreas con pendiente mayor de 20°, como factor protector del suelo frente a las abundantes precipitaciones que aquí se producen y sus ulteriores destrozos erosivos. Actuar pensando en el bosque como reservorio de humedad y fábrica de fertilidad. El cuidado y protección del bosque es asegurar un ciclo hidrológico limpio y bien secuenciado, protegiendo desde arriba toda la cuenca y el suministro a las zonas inferiores.

Al fondo paso del hayedo-robledal al piornal-brezal de Ayllón. En primer término montes aterrazados

- Racionalizar y conjuntar un sistema silvo-pastoral. Ocurre que grandes áreas se dedican en exclusiva a uno u otro uso. Es corriente ver buenos pastizales reforestados cuando serían más productivos ecológica y ganaderamente siguiendo como prados y viceversa; si se plantaran árboles en altos y oteros, vallándose los árboles cuando jóvenes, darían en el futuro mayor humedad y protección al terreno, así como cobijo al ganado en verano.

- Reforestar con especies del terreno o recientemente desaparecidas de la zona, con un abanico de especies autóctonas e incluso no tanto, al menos en las áreas de menos valor ecológico, adecuando las especies a las áreas del terreno más favorables a ellas. Dado los variables tiempos que se avecinan es absurdo jugársela a una sola carta.


Últimos silvestres  del sur de Gredos con un fondo de laderas deforestadas por los fuegos reiterados

- Control poblacional de las especies cinegéticas con el establecimiento de unas densidades máximas y no impedir por más tiempo, la entrada del lobo como actor y parte de la dinámica poblacional de los herbívoros en las áreas donde aún no está presente.


- Una labor educativa digna y pagada en el medio rural, las ideas preconcebidas, antiguas o los prejuicios frente a la protección del territorio están a la orden del día entre los paisanos que son finalmente quienes van a cuidar y sufrir o disfrutar de las acciones de protección. Este puede ser el punto clave de cualquier gestión del espacio rural. La valoración del factor humano y el ganar racionalmente la colaboración de los pueblos tiene una importancia crucial ante cualquier acción de futuro.


- Hacer de la lucha contra el fuego un asunto de estado y conseguir la erradicación del incendio de piornal como práctica de manejo de los pastos ganaderos. Antes se sabía quemar en tiempo y forma, y siempre bajo estricta vigilancia. Hoy se prende y se escapa porque es ilegal y luego el fuego sigue su curso desbocado.

Poco a poco esos pinillos van conquistando la cima de las montañas, vetadas antes de estos tiempos más cálidos

sábado, 2 de agosto de 2014

Por la Sierra de Béjar


Hace pocos días tuve la oportunidad de subir con mi familia a la sierra de Béjar, en una excursión casi improvisada aprovechando una estancia en Hervás (Cáceres). Coincidiendo, afortunadamente, con unos días de bajada de temperaturas estivales, llegamos a esas cimas en lo mejor de su primavera (julio), cuando todo a sus pies se encuentra ya agostado.


No sé como llamar propiamente a esta sierra de la que mi amigo Ángel Vázquez publicó hace poco más de un año el único libro sobre sus rutas montañeras más destacadas. Gredos es la porción del Sistema Central entre el Guadarrama y la Sierra de Gata-Peña de Francia; dentro del cordal principal de Gredos están Gredos Oriental, el Alto Gredos y Gredos Occidental, y aquí están las sierras del Barco-Tormantos y la de Bejar-Traslasierra, flanqueando respectivamente a este y oeste la gran falla de Plasencia que entre el valle del Jerte al sur y el Aravalle al norte, forma el puerto de Tornavacas.

Tras el valle del Trampal, Gredos, vemos desde el Almanzor, cima del Alto Gredos (izqda.), a la Covacha, cima de la sierra del Barco (dcha.)

Hay quien independiza la sierra de Béjar (o de Candelario) de Gredos, pero mayoritariamente se la incluye en Gredos Occidental, como Santiago Sardinero que realizó su magnífica tesis sobre la vegetación de este macizo. Aquí voy a llamar sierra de Béjar a las sierras al oeste de Tornavacas aunque gran parte de ella sea abulense.

La clavelina de Gredos domina las praderas de gran altura de la sierra

Hace bastantes años realicé junto con el Club de Montañeros Sierra de Béjar  una ruta inolvidable con una de los mayores descensos que he realizado, de casi 1800m; entonces subimos a la sierra desde el refugio de Candelario, recorrimos toda la cuerda del Calvitero hasta el Torreón y bajamos directamente a Hervás donde una suculenta comida dio fin a la reunión de madrileños y salmantinos.

Momento álgido de la floración de la rosada uña de gato Sedum brevifolium

            Ahora subo desde la plataforma de El Travieso a la enorme cuerda del Calvitero, una loma uniforme de 11km de longitud y una altura entre 2250 y los 2400m. que muestra todos los signos de haber soportado un casquete o montera de hielo de la que partían aparatos glaciares en todas las direcciones, siendo los mayores los orientales, los del Trampal y Malillo hacia tierras abulenses; hacia el oeste, en Salamanca, el mayor es el de la Hoya Moros, cabecera del río con uno de los nombres más sugerentes, el Cuerpo de Hombre; hacia el sur, hacia Cáceres las huellas glaciares son mucho menores y algo de su vegetación se puede saborear en “Desde el Torreón”.

Echinospartum ibericum subsp. pulviniformis, muy parecido E. barnadessi del resto de Gredos

            La floración del piorno en las laderas ya se ha pasado, pero en la parte alta y en la ladera abulense aún continúa, como también lo hace la del cambrón (Echinospartum pulviniformis). En este momento queda claro cuales son los lugares donde ha durado más tiempo la nieve, pues la ladera está tachonada de grandes oquedades alargadas de piornal  en plena floración, en claro contraste con el piornal ya pasado que las rodea. 


Los "hoyos" amarillos señalan los neveros fundidos hace poco. Al fondo derecho un par de morrenas paralelas.

         Casi al coronar la cuesta me desvío del camino para asomarme a la Hoya Mayor, cabecera de la garganta que baja directamente al pueblo de Candelario, todavía con impresionantes neveros de más de 5m de espesor, ahora teñidos de color rosa, la “watermelon snow” de los sajones, color debido a la micro-alga Chlamydomonas nivalis.

Los ingleses la llaman "watermelon snow", no confundir con polvo sahariano sobre la nieve

            Ya estamos, al coronar la loma, en el piso bioclimático crioromediterráneo con su vegetación característica, un escaso y ralo pastizal que apenas llega a cubrir la mitad del suelo, aquí abundan las plantas más específicas de la sierra, muchas formando cojines o pulvinículos y gastan nombres específicos como “alpina” "nivalis" o “gredensis”.


Linaria alpina en el piso crioro-mediterráneo

          Destacan ahora, el florido clavel de Gredos, Dianthus gredensis, en vaguadas nivosas Plantago alpina; entre la grava blanca, el color violeta y anaranjado de Linaria alpina, el cardillo rastrero Jurinea humilis, también en flor, y los compactos coginetes de Minuartia recurva subsp. juressi, muy diferentes de la subsp. recurva que fotografié en el Pico del Lobo en Ayllón.


Una Campanula herminii entre un pulvinículo de Minuartia recurva subsp. juressi

            Voy con mi mujer y mi hija mayor, y al poco de coronar la cuerda quiero que vean las lagunas del Trampal desde lo alto y abandonamos el camino para ir bajando hasta tener una magnífica vista de ellas. Al ver a alguien pululando por rellanos inferiores cercanos a la laguna y la aparentemente fácil bajada, me decanto por tomar la directa. Yo estoy muy acostumbrado a estos terrenos y a buscar salidas y requiebros a los cortados, pero he sido tan torpe e irresponsable como para subestimar las dificultades y meto a las chicas en un berenjenal detrás de otro.

Entre este rellano y la laguna hay un laberinto de cortados, lagunillas y rocas aborregadas

            Todo es una sucesión de cortados y rellanos, sobre rocas aborregadas por el paso de los hielos, y como es habitual, estas cabeceras de los antiguos glaciares son hoy en día los lugares donde más dura la nieve. Pero no eran los neveros sino las aguas del deshielo, las que hacían peligroso el paso por cervunales y rocas pulidas. El lugar era magnífico, con los cervunales cuajados de flores, con la nieve fundiéndose y creando lagunillas en los rellanos, pequeñas cascadas y arroyuelos.

Jardín de orquídeas en un rellano

         Pero el horno no estaba para bollos, al principio iba haciendo fotos, pero ya lo importante era ir encontrando las mejores o simplemente, las posibles bajadas para salir del atolladero. Ví maravillas como el flamante Ranunculus amplexicaulis en flor y grupos florales impresionantes, pero estaba al borde del divorcio o de un parricidio; finalmente llegamos al borde de la laguna superior del Trampal donde descansamos  y comimos.

El símbolo de la flora de Gredos, la boca de dragón endémica Antirrhinum grossi

            En esa bajada de alturas escalonadas por donde bajé a la laguna me fijé en la abundancia de ericáceas, muy rara en Gredos a estas alturas (2200m.) de matas de brezos de buen porte (Erica arborea) y, ya más común, la brecina (Calluna europea) y el brezo de turbera (Erica tetralix), bordeando los trampales y cervunales húmedos, todo esto más difícil de ver en Gredos donde las cabras monteses los ramonean hasta su final.

En esta ladera y a 2200m no es raro el brezo blanco, junto con la calluna y el brezo de turbera

         A partir de aquí ya todo lo que recorreríamos serían caminos, pero como de costumbre dediqué la siesta a escaparme a ver los sitios más apetecibles, que eran demasiados para tan poco tiempo, porque no podía haber llegado a este lugar en mejor momento, su momento álgido, con el piorno florido, bastantes neveros todavía y un día con una buena temperatura para andar por la sierra.


            La primera gran hoya del valle es la que da nombre a toda la garganta y sus lagunas, pues se trata de una alargada laguna recién colmatada, con unas enormes pedreras de bloques gigantes que le llegan desde la cuerda de la Ceja, punto culminante de esta sierra a 2428m. Este lugar está lleno de manantiales, turberas, arroyos zigzagueantes que en el Pirineo llaman "aguas tuertas". Es el Trampal, la gran turbera, uno de los ecosistemas que en esta sierra, es donde los he visto en mayor abundancia de la península, si exceptuamos el alto Pirineo granítico leridano.

La primera hoya del valle es una lagunilla colmatada convertida en un gran "trampal"

            Voy montaña arriba, la base de las grandes paredes están llenas de grandes bloques fruto de desprendimientos masivos durante la rápida deglaciación de la sierra. Uno de estos taludes forma por delante un gran lóbulo de rocas, lo que denota la existencia de un buen lentejón de permafrost relativamente reciente.


Este enorme lóbulo gelifluidal evidencia que el periglaciarismo sigue activo en lo más alto de la sierra

       La vegetación aquí apenas aparece y casi todo son cervunales, helechos (Cryptogramma crispa y Dryopteris oreades), plantas rupícolas (Saxifraga almanzorii, Armeria bigerrensis, Valeriana tripteris, Murbeckiela boryi, etcétera), junto a algunas plantas de hojas grandes, los megaforbios.


Gran comunidad megafórbica llena de calabacera, angélicas, helechos y valerianas en flor.

        Subo a las grandes comunidades megafórbicas al pie de los paredones de la Ceja, son las únicas formaciones vegetales que alcanzan una buena talla en estas alturas, pues los piornales cimeros están fuertemente baqueteados por el viento y no llegan al metro de altura.

Angélicas y las hojas redondas de calabacera (Adenostyles alliaria)

            Frente a los megaforbios de Gredos dominados por el Veratrum album, aquí dominan las grandes hojas de Adenostyles alliaria acompañada por la Angelica sylvestris. La cantidad y variedad de musgos es sorprendente; admirándolos me llama la atención una plantita que destaca. No me lo puedo creer, es una planta que más de un botánico pagaría por verla al natural, el raro helecho Botrychium lunaria, del que sabía que había alguna cita para Gredos.

El rarísimo helecho Botrychium lunaria

            Esta sierra, dada su alta pluviometría, es ideal para todos los ecosistemas ligados a la abundancia de agua. Las aguas nacientes e iniciales crean unos apretados céspedes, herbáceos o muscinales, que en los rellanos dan turberas, lagunillas, ambientes de aguas temporales o permanentes. Unas de las comunidades típicamente gredenses ligadas a estos medios son las fontinales, con Myosotis stolonifera, Stellaria alsinae y Saxifraga alpigena, y las de los ajos de Gredos, de las aguas rezumantes de neveros sobre rellanos y grietas.

Ajillos de Gredos a punto de florecer

            Caminando por estas rocas me he acordado de Bernardo García, el mejor conocedor de la vegetación de Gredos que me decía que la boca de dragón de Gredos (Antirrhinum grosii) es una planta estrictamente rupícola en Gredos, pero solo por culpa de las cabras, pues aquí en Béjar, al no haber cabras, aparece por todas partes, en pedreras, en rellanos, en grietas horizontales. Me doy cuenta de que tiene toda la razón, no deja de ser el símbolo de lo rupícola esta hermosa flor creciendo en medio de altas paredes, pero aquí presenta una ecología más variada. También me contó que encontró aquí el extremo sur de la distribución europea (y española) del también rarísimo helecho, Huperzia selago.


Esta sierra es la primera gran altura que encuentran los vientos atlánticos, los ábregos, en su trayecto de suroeste a noreste, y por eso es uno de los lugares de la península donde más precipitaciones se registran. Si en el Alto Gredos tenemos precipitaciones muy por encima de los 2000mm, aquí debe llover entre un 10-20% más, a falta de pluviómetros o de registros duraderos de datos, la precipitación, a estima, debe rondar los 3000 litros anuales.

El bello Doronicum kuepferi al borde de una laguna

A pesar de ser el mismo macizo que el Alto Gredos, con idénticas alturas y litologías, la vegetación, aún siendo la misma en rasgos generales, se enriquece en especies con mayores requerimientos hídricos: Angelica major, Doronicum kuepferi, Echinospartum pulviniformis, Eleocharis acicularis, Isoetes lereschi, Minuartia juressi, Ranunculus amplexicaulis, Ranunculus omiophylus, Trichophorum germanicum, etc.

La extraña flor de Phyteuma hemisphaericum

Una de las grandes diferencias con Gredos, es la “difícilmente explicable” ausencia de cabras monteses. Esta ausencia conlleva una serie de consecuencias que marcan una gran diferencia con el macizo de Gredos, empezando por la libertad de movimientos que se puede tener a la hora de recorrer la sierra, abierta por sus cuatro costados a quien quiera recorrerla, tarea que recomiendo sin ninguna duda, a pesar del general abandono de los caminos serranos menos transitados, aunque afortunadamente, el movimiento de los ganados de unos pastos a otros, conlleva que los pastores mantengan gran parte de los caminos y manantiales.

La manzanilla de Gredos (Santolina oblongifolia), debido a las monteses, ha pasado de ser muy abundante a poco corriente

En la vegetación esta ausencia de cabras monteses, que en Gredos ha pasado de ser una especie silvestre a ganado suelto por el monte, está teniendo consecuencias nefastas sobre la vegetación. Seguro que si se hiciera un trabajo comparativo entre la vegetación de ambas sierras, daría unas señales alarmantes sobre la pérdida de biodiversidad que se está produciendo en Gredos, en especial sobre sus especies endémicas o más relevantes. Especies como la manzanilla de Gredos, la viborera de montaña, las bocas de dragón y cualquier otra que no sea venenosa, están desapareciendo a ojos vista de Gredos.

La gran viborera Echium flavum (para mí Echium cantabricum) es una de las plantas más comidas por las monteses

La acción de las cabras es apreciable para cualquiera que lo intente observar, pero me remito a la imagen que me mostró Bernardo García, yo estoy más acostumbrado a ir durante el verano, pero él va todo el año y me contó que las cabras se disponen en una franja inmediatamente por debajo de la nieve, peinando y ramoneando todo en esa área. La línea nival va bajando según avanza el invierno y con ella las cabras van triscándolo todo laderas abajo, luego con la primavera la línea va subiendo y ellas vuelven a repasarlo todo en sentido inverso. En verano es cuando ocupan una mayor superficie, aparentando, frente a la vegetación, una densidad y una presión menor de la que realmente existe. 


Realmente es imprescindible que el lobo vuelva a estas sierras para poner un poco de orden, ya que la caza realmente hace una selección natural a la inversa y como suele ocurrir que se prefiere la cantidad a la calidad, todo esto acarreará, a largo o medio plazo, un debilitamiento genético sobre este símbolo vivo de la naturaleza salvaje de Gredos, tras haber puesto su vegetación endémica en el límite de la desaparición. Pero, a pesar de todo, a nadie le cabe la menor duda de que estamos en uno de los lugares más maravillosos y salvajes de España y de Europa.




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