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sábado, 3 de septiembre de 2011

Laguna del Acebuche - ¡Aún existe la media veda!


             Recorrido volcánico por el ciudarrealeño Campo de Calatrava. La intención inicial, tantas veces trastocada en mis salidas, era la de echar un ojo a la vegetación de la laguna del Acebuche, una de las mayores lagunas de origen freatomagmático (laguna alojada en un cráter explosivo, originado por la interacción magma-aguas freáticas) de esta región. Esta laguna es de las que casi nunca se encuentran funcionales, pues necesitan años de mucha agua para llenar su vaso, además ya veremos que ese agua tiene que salvar dificultades añadidas en su recorrido.
            De camino un mal presagio, al internarme en la sierra de Calatrava, pasando cerca de la casa de una finca veo una urraca muerta sobre el suelo y un par de kms. más adelante veo otra bastante tocada que no quise coger, Esto huele que apesta a cebos envenenados. Ójala y me equivoque pues me cuentan algunos amigos que parece que en Toledo y Ciudad Real empieza a recuperarse la emblemática águila imperial.


Merendera, empieza el otoño y la berrea

 
            Paso por un camino público hecho una pena entre su poco uso y los últimos dos años de lluvias, llego a uno en mejor estado al pie del volcán de Valdelahiguera, subo la cuesta y, recuerdo que desde arriba acortaba por un olivar hacia la laguna, pero sigo adelante pues recordaba haber cruzado un camino que seguramente saldría más adelante. En efecto más adelante sale un camino pero con su cartelito añadido de “particular”, me da mucha rabia, pero tanto viaje obliga a llegar a la laguna.


Roturada y cultivada, la imagen usual, abajo al nw de las casas. presilla


            Impresionante, la laguna está casi llena, un montón de hectáreas cubiertas, es muy raro que esta laguna se llene, pero que pase del año más aún, llego a un punto en que doy a un vallejo intrincado que alimenta la laguna pero no el principal arroyo. En la ladera de solana abundan los acebuches (Olea sylvestris) que dan nombre a la laguna. Esto es espectacular, privado, pero espectacular.


Acebuches en la solana (fondo izquierda y, en menor cantidad, al frente y derecha)


            Empiezo a oír tiros, cercanos pero no demasiado, sigo bajando y oigo más tiros, esta vez mucho más cerca, estoy por retirarme pero me acerco a ver una curiosa formación rocosa que destaca en la laderilla de enfrente. Más tiros cercanos, veo la formación y no es material volcánico como pensaba, son cuarcitas como las de casi todas las montañas de por aquí, pero estas son especiales, muy oscuras y al contrario que el patrón general de las cuarcitas que son siempre muy angulosas, aquí son de bordes casi redondeados. Recuerdo que he visto en la vecindad de volcanes  cuarcitas transformadas por la cercanía de los materiales magmáticos en algo muy parecido a lo que veo aquí.


 El Acebuche enclavada en medio de una buena mancha de monte mediterráneo

 
            Decido largarme, no me he metido muy legalmente que digamos en esta finca, vuelvo la cabeza a los tiros, algo lejanos, y veo venir una paloma hacia mí, pero retomo mi camino y pienso que si la tiraran podría caerme encima, oigo una muy cercana detonación, prefiero no mirar para atrás, no ver caer ninguna paloma, ni a nadie llamándome la atención. Media vuelta, rabiando y sin mirar atrás.



Cebolla albarrana (Urginea maritima) una flor del secarral de agosto


            La media veda ha estado a punto de suprimirse esta temporada por una recomendación de la CE a petición de los grupos ecologistas, es una pena que nadie se atreva con algunas posturas "cerriles" del mundo de la caza, y esto de la media veda no tiene ni pies ni cabeza. Es un sector económico valioso e importante en las zonas deprimidas, tiene la capacidad de poder ser "sostenible" y corrector de los desequilibrios producidos por la ausencia de depredadores naturales, pero en muchas comunidades es un sector intocable y prepotente.


Orilla este de la laguna, la valla separa pastos de vacas y de ovejas


            La media veda es una escusa para los que tienen demasiado "mono" de gatillo, puedan desahogarse antes de que comience la temporada a principios o mediados de octubre. La excusa era la caza (solo) de la tórtola y la codorniz antes de que volviesen a sus cuarteles de invierno africanos, pero ambas especies están en franca recesión. Os aseguro que en estos montes no había ni tórtola ni una codorniz, todos esos tiros estaban, como lo están en casi todos los sitios en la media veda, dirigidos a todo lo que se mueva, en este caso, palomas y conejos.


El Acebuche. Imagen del pasado invierno en pleno temporal de lluvias


            Retomo el camino para llegar a la Cañada Real, paso una portadera abierta que al trasponerla muestra un cartel de “camino particular”. Esto me suena… albergo serias dudas de que sea realmente particular. En fin, la cañada seguro que sigue siendo pública, echo otro vistazo a la laguna y veo lo que hace años vi como un antiguo atentado ecológico en toda regla, el arroyo principal de la laguna con una presilla que embalsa una buena cantidad de agua, algo que va bastante más allá de lo que es una “charca ganadera”.


Cartel explicativo, protección nominal (Monumento Natural) y atentado real en forma de represa


            Me asomo a un  pequeño volcán que hay entre la laguna y la cañada, es curioso como en casi todas estas lagunas calatravas se repite el mismo esquema, cráter freatomagmático (maar) y volcán. Mucho más al suroeste, (la Alberquilla al sur de Puertollano) o mucho más al oeste (Michos al norte de Abenójar) no aparece el correspondiente volcán, aunque si lo hace a pocos kilómetros.


Pequeño volcán y crater explosivo con la laguna en su fondo


            Sigo la cañada que pierde su condición de camino entre fincas para tomar el tramo hacia el Jabalón como canal de desagüe de esos vallejos a la altura de la hermosa montaña y santuario de la Virgen de Los Santos. En todo este tramo el arroyo se ha sobrepuesto al camino quedando éste casi impracticable. Paso al lado de un precioso volcancito sin transformar como varios que he visto antes de llegar a Ballesteros que están recomidos de canteras en sus flancos. Este volcán muestra una vegetación claramente diferente de otros cerros similares que hay enfrente, los cerros cuarcíticos tiene encinas y mucho enebro, con matorral de aliagas, retama y algunas jaras, por contra el volcán está lleno de olivos silvestres o acebuches, almendros, alguna encina, retamas, jazmines y, ni jaras ni aliagas.


Enebral, encinas, retamas y aliagas sobre un cerro de cuarcitas


Acebuches y almendros sobre un cerro de lavas


            Llego al Jabalón y me acerco a beber un buen trago de “agua agria” a uno de los varios manantiales ferruginosos que existen por aquí. El agua sabe algo ácida, más que burbujas tiene “aguja” que diría un enólogo, y al lado tiene el antiguo brocal de un baño con su escalera y su agua burbujeante de anhídrido carbónico. Esto es lo que por aquí llaman un “hervidero”, muestras de la actividad magmática que aún perdura. Casi siempre en la vecindad de un buen hervidero se acondicionaban unos baños medicinales, algunos famosos. Hace bastantes años, la gente pudiente, se daba el lujo de coger vacaciones y dedicarlas a la salud del cuerpo, al menos en esta zona de la meseta sur abundaban los Baños (Fuensanta, Las Tiñosas, El Emperador, etc.).


Antigua caseta que guardaba la fuente agria de El Chorrillo


Curiosamente por aquí también aparecen corazas ferruginosas, además también en conjunción con la antigua formación arenosa que describí en otra entrada, pero aquí está bien claro que hay manantiales en activo cargados de metales , la conexión aguas-corazas es casi directa, aunque la coraza aparece a niveles superiores al del actual manantial, incluso existe una antigua cantera-mina para extraer el manganeso.
Toda esta región del Campo de Calatrava está llena de lugares interesantes por su relación con la actividad volcánica, si bien en la mayoría de los casos los volcanes son poco espectáculares, la gama de manifestaciones relacionadas con el volcanismo (maares, grietas, hervideros, etc.) se muestra en todo su esplendor ante el generalizado desconocimiento y falta de aprecio de unos valores que son únicos en toda la peninsula y muy diferentes a los de las otras dos regiones volcánicas de Olot y Cabo de Gata.


martes, 30 de agosto de 2011

Caminos cortados en los montes de Ciudad Real


            Salida frustrada a medias con final geomorfológico, donde el cierre de caminos dio al traste con mis planes iniciales de llegar hasta una zona con robles y algun humedal donde abundan los mirtos de Bravante (Myrica gale), que por cierto, tienen uno de las mejores fragancias que jamás he olido, superando a la del mirto común que aunque muy escaso, también aparece en esta región.
            Dejé el coche en un área antaño de graveras y areneros, y hogaño área de vertidos ilegales, ví personas actuando impunemente delante de carteles explicando que había un punto limpio para esos menesteres. Algo falla en ese servicio del ayuntamiento de Piedrabuena.
            Hace años ya recorrí este camino y a pesar de abrir alguna cancela y pasar por un contadero de reses (venados), pude seguir el valle al norte de El Espino (Valdelamadera), hasta encontrar los mirtos, otros amigos míos hacían un fantástico recorrido en bici que yo nunca completé, entraban por ese valle y volvían por el valle sur haciendo una ruta redonda en todos los sentidos.


Monte mediterráneo y pedrizas

            Seguí mi camino hasta un paso canadiense (foso con parrilla que impide el paso del ganado),  a la derecha una señal de camino cortado. Es el camino principal que recorrí hace años, el otoño pasado intenté entrar a estos valles por el otro camino pero topé con cierre y candado. Ahora al llegar a El Espino, al pie del gran cerro de Valmayor, me encuentro delante de una puerta con cadena y buen candado. Este punto es la  entrada a una enorme extensión de sierras y valles que como una diadema se abre en este punto para dar salida a sus aguas al cercano río Bullaque.
            Hace pocos años a algo inútil y absurdo se le decía “ponerle puertas al campo”, pero hoy en día cuesta encontrar un campo sin puertas, aunque el camino sea público, como la mayoría de los de esta región. Incluso hace poco he sabido de un camino público en finca privada que tras su compra por el estado, en el flamante nuevo Parque Natural de Alcudia, ha sido cerrado. 
                                 A rabiar y media vuelta.


Puerta y candado en el camino público

            No lejos de la cancela había un rebaño de venados de varios tamaños y al otro lado unos comederos. Hace años estos animales me evocaban la vida salvaje pero hoy veo que es ganado que produce más con su muerte “deportiva” que con la venta de su carne que hace poco era oscura y algo dura, pero que hoy en día, me comentaba el carnicero, va de la dura de antes a la blanda y más clara pues en casi todas las fincas se les completa su alimentación normal.



Venados jóvenes  y hembras tras el vallado cinegético de malla ilegal por sus dimensiones
           
            Al volver antes del paso canadiense, a un lado del camino me llama la atención un gran bloque que al poco reconocí como un trozo de coraza ferromanganesífera, luego vi por todas partes bloques menores a partir de cierta altura para abajo.
             Esta formación rocosa es casi exclusiva del occidente del Campo de Calatrava. Hace tiempo existía la teoría de que se habían formado bajo condiciones climáticas tropicales como las lateritas (fuertes endurecimientos de los suelos al precipitar metales como el hierro y el aluminio), pero la teoría hoy más aceptada entre geólogos y edafólogos es la de la precipitación química, en suelos y otras formaciones como rañas o terrazas fluviales, de metales como el hierro y el manganeso, procedentes de manantiales relacionadas con la actividad magmática subyacente que crean durísimos encostramientos de un par de metros de espesor como mucho.



Coraza ferruginosa (tonos oscuros y rojos) cementando arenas y gravas

            Cerca hay un cerrillo que no es como los anteriores que son rocosos y llenos de bloques angulosos, sino que es muy redondeado y arenoso, de tonos ocres y también rojizos. Subo a él y contemplo el paisaje, oigo un estruendo de támaras rotas y veo un gran jabalí macho que escapa a la mancha de encina y matorral del monte de enfrente.


Un gran macho solitario de jabalí  a escape

           Bajo hacia un gran madroño de donde salió, al lado hay una área resbaladiza y roja, pocas veces lo había visto, es un suelo fluvial, o sea arenas pero totalmente cementadas de tonos muy rojos y con algunos bloques incrustados.



El suelo rojo es igual de duro que la piedra de arriba

          Más abajo la formación pierde dureza y da arenas amarillentas que allí donde falta la vegetación se va acarcavando ligeramente. Subo de nuevo el cerrillo y compruebo que el suelo son arenas muy finas y gravas, una formación de fondo de valle colgada aquí arriba, supongo que la cementación que he visto abajo y la antigua coraza ahora desaparecida que lo cubría, ha impedido que la erosión lo haya desmontado. Las corazas son formaciones durísimas pero de escaso espesor, con lo que la erosión actúa por debajo de elllas socavándolas hasta que caen por su propio peso, razón por la que han desaparecido de muchos puntos. En otra entrada haré un esbozo de otra nueva teoría geomorfológica sobre su formación, casera pero con base.



Arena fluvial, trozos de coraza y gravas en la cima del cerrillo

            Inicio el regreso tras echar un vistazo a la variada biodiversidad de estos montes donde hay una riqueza vegetal impresionante, donde aparte del buen estado de conservación general, en la cercanía se atesoran especias relictas en su límite de distribución meridional como son los mirtos de Bravante o mirto de turbera que presentan en los montes occidentales de Ciudad Real sus mejores y mayores efectivos ibéicos. Otro tanto ocurre con su etapa clímácica, el paso superior y culminante de su serie de vegetación, el abedul "mediterráneo", Betula pendula subsp. fontquerii, var. parvibracteata.



Gran madroño, donde estaba el jabalí, con la monte Valmayor al fondo

            Las grandes repoblaciones con pinos en esta zona son  lamentables, aunque han arbolado muchas áreas que antes eran grandes jarales, han supuesto una pérdida de biodiversidad enorme, mayor aún al considerar que estas eran, incluso lo son todavía hoy, lo que el gran botánico D. Salvador Rivas Goday que conoció estos montes antes del ICONA, consideraba “islas atlánticas en un mar de bosque mediterráneo”. Un gran atentado ecológico de los 70’ que pasó totalmente desapercibido, fue la destrucción de los mirtos y turberas del cercano Valle de la Viuda para cultivar pinos y chopos, otro tanto ha pasado hace poco con retazos de robledal y su potencial área de expansión en el valle del Bullaquejo que ha sido convertida en una ajada y artificial chopera hace pocos años.


  Al fondo valles de Valdelamadera ahora ya enteramente privados

             Hoy la presión sobre la vegetación autóctona de los grandes cultivos forestales ha parado, (los pinos ya no son rentables económicamente) e incluso el dosel arbóreo potencia con frecuencia la natalidad de especies autóctonas, pero hoy el freno al mantenimiento o expansión de estas “islas atlánticas” viene de la excesiva presión de la fauna cinegética, único recurso económico de estos montes que presenta unas densidades de población insostenibles. Esta masificación junto con el vallado de cada finca puede dar lugar a que se acabe esta “gallina de los huevos de oro” por enfermedades o por pérdida de calidad genética.



Comederos para ciervos

            Estos montes atesoran lugares impresionantes que en muchos casos solo disfrutan sus propietarios y en otros casos se han consorciado para ser repoblados de pinos (Pinus pinaste y P. pinea) y en menor medida eucaliptos. Son muchas las fincas en óptimo estado de conservación y varias las microrreservas y monumentos naturales, amén de ser todo LIC y ZEPA. Todas estas enormes fincas de sólo un puñado de propietarios poseen un enorme valor ecológico y las que no lo son tanto, son fácilmente recuperables. Son el eslavón entre el P.N. de Cabañeros y el Panque Nacional del Guadiana (este es de mi cosecha), sosteniendo en algunos casos valores idénticos o superiores a los que tiene Cabañeros. Por todo sería recomendable su conexión a las áreas anteriores con una protección o atención similar.








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