viernes, 30 de septiembre de 2022

El Fraude del Agua en La Mancha. Una responsabilidad de todos.


Aspecto actual de las Tablas de Daimiel, sometidas a un supuesto decapado de 30cm??

Llevo ya muchas entradas con el Guadiana a cuestas, que es lo mismo que decir el agua de toda La Mancha o lo mismo que hablar de la salud del supuesto Parque Nacional, sí, el de las Tablas de Daimiel. Explicarlo todo daría para varios libros, un libro que bien pudiera titularse como El Gran Fraude del Agua en La Mancha. Hoy en día, todos sabemos que La Mancha es una región que, igual que hablamos de una España Vaciada, bien podemos hablar de una España Desecada. En el imaginario de la desertización, acudimos a menudo a ejemplos bastante ajenos, como la desaparición del gran lago Chad en África o el mar de Aral en Asia central, pero viene a ser aquello de "ver la paja en ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro", porque aquí mismo, casi debajo de nuestros pies, tenemos uno de los mejores ejemplos para hablar de desertización, hablo de La Mancha.

Mapa de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda

Y no se trata de un área desprotegida y alejada de la mano de Dios, hablo de toda una Reserva de la Biosfera, la de la Mancha Húmeda, que no solo engloba, numerosas lagunas más o menos permanentes, sino a un Parque Natural, el de las Lagunas de Ruidera, y a un teóricamente flamante Parque Nacional, sí, el de las Tablas de Daimiel. Este Parque Nacional, por desgracia, se ha convertido en un símbolo o más bien un síntoma inequívoco de lo que son las relaciones de nuestra sociedad con la naturaleza en la que vivimos, unas relaciones malsanas, manipuladas, malentendidas o incluso parásitas. En varias décadas, digamos que, de los años 60 hasta hoy, hemos pasado de un paraíso a un flagrante desastre ecológico. Reflejo vivo y claro indicador ecológico de las relaciones económicas del hombre con el territorio natural, del aprovechamiento suicida de una tierra que más pronto que tarde, nos mostrará a las claras los tristes despojos que de ella estamos dejando.

Restos de lo que fueron turbas cerca de los Ojos del Guadiana

Este pequeño, pero en su día valioso, Parque Nacional, nació ya envuelto en la polémica, declarándose para intentar parar in extremis las obras de canalización promovidas por ilustres latifundistas que finalmente consiguieron sacar tajada del Dominio Público, cargando las tintas en una insalubridad que no era tal. Obras que, a pesar de dicha declaración, prosiguieron Guadiana abajo y por el Gigüela arriba, aun tratándose de la natural continuidad (eco)lógica del ecosistema a proteger. Incluso en un breve tiempo, se excavaban las zanjas de día, para ser tapadas de nuevo por la noche, a manos de organismos administrativos contrapuestos. Con la decisión salomónica y absurda de hacer desaparecer las Tablas de Villarrubia, igual de valiosas y cortar con una línea recta transversal, la perfecta continuidad de los ecosistemas, excluyendo la posibilidad de haber acogido en el Parque Nacional ecosistemas excepcionales como las estepas ibéricas de interior (Los Ojuelos de Villarrubia) o las formaciones dunares aledañas, amén de las muy buenas áreas de marjales y tarayales del Gigüela aguas abajo de Villarrubia de los Ojos. Junto con la no menos absurda decisión, de no llevar los límites del Parque a su verdadero origen y fuente, es decir a los Ojos del Guadiana, en un recorrido lleno de manantiales y tablas de agua dulce hacia el este.

Aspecto actual del área visitable de las Tablas a la sombra de un taray

¿Es un Parque Nacional?, todavía sí, además el año que viene se celebrarán, y seguro que a bombo y platillo, sus cincuenta años de vida, por no decir de agonía. Pero, ¿Qué es un Parque Nacional?, pues en teoría: un espacio natural de alto valor natural y cultural, poco alterado por la actividad humana que, en razón de sus excepcionales valores naturales, de su carácter representativo, la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, merece su conservación una atención preferente y se declara de interés general de la Nación por ser representativo del patrimonio natural español. Debe ser representativo de su sistema natural, tener una superficie amplia y suficiente para permitir la evolución natural y los procesos ecológicos, predominar ampliamente las condiciones de naturalidad, presentar escasa intervención sobre sus valores naturales, continuidad territorial, no tener genéricamente núcleos habitados en su interior, y estar rodeado por un territorio susceptible de ser declarado como zona periférica de protección.

Hoy inexistente cauce del Guadiana, lagunas cerca de Daimiel y en esquina izquierda,                             la Laguna de las Islas, hoy llamada Tablas de Daimiel


De estas premisas que solo cumplía a medias en su primera andadura, ha ido desligándose para ir incumpliendo casi todas, rematando esta temporada en un alejamiento absoluto de esas condiciones de naturalidad y escasa intervención, para identificarse más con un bebedero para patos totalmente artificial, con cuatro presas, con un gran aparcamiento y edificios administrativos y demás, con pozos de bombeo, con el entubado conectado a la Tubería Manchega de agua de la cuenca del Tajo; es decir, muy lejos de un ecosistema poco intervenido. Como colofón a todo esto, se están realizando unas obras descomunales para que siempre pueda tener agua y que la puedan ver sus visitantes bajo las pasarelas del parque, con un supuesto decapado que es toda una excavación, vendida por medio de unos criterios "científicos" difícilmente explicables. Claro, tampoco hay que olvidar que el Parque sigue siendo una máquina de producir millones, con presupuesto y subvenciones incluso para obras contrarias a los intereses ecológicos del propio Parque.

Bajo las pasarelas, el "decapado" previsto de 30cm, más bien parece de un metro

El Parque además de un continuo sumidero de aguas, con un largo historial de trasvases fallidos y semi-fallidos que ha propiciado una especulación y proliferación de pozos y regadíos en su inmediato límite, bien por tener el agua más superficial de toda la masa de agua o por tener más garantizada el agua por vivir a la “sombra” de un Parque Nacional que no iba a dejarse morir de sed, también es un verdadero sumidero de millones. Si se pudiera hacer una contabilidad, una simple tabla de Excel con los costes y las entradas de millones, tanto de pesetas como de euros, que ha supuesto el mantenimiento y funcionamiento del Parque Nacional, así como las políticas para limitar el exceso de pozos y extracciones, y por otro lado, se pudiera contrastar con las mejoras ecológicas o ecosistémicas de dichas inversiones, sería una verdadera vergüenza nacional e internacional, no olvidemos que Europa financia y penaliza (multas por falta de depuración, etc.). Es una vergüenza consentida, interesada, silenciada pues la red clientelar, la lluvia de euros que se ha producido en la zona o en determinadas instancias, tanto de un signo político como del otro, hacen un muro de silencio o una clamorosa y plañidera solicitud de más fondos, para gastar en ayuntamientos, para compensar agriculturas, para alicatar la piscina de las Tablas, etc.

Un Parque Nacional es un espacio poco alterado por la actividad humana

La política del Parque va desbarrando cada vez más y olvidándose de la base que dio origen a que aquello fuese un lugar digno de protegerse, la creación de cada vez más presas, la balsa de tormentas llena de obras y desvíos de cauces, las repoblaciones con especies que no hay de forma natural, la proliferación de pistas, la desaparición de lagunillas en la zona periférica de protección, los vivares que más bien parecen alojamientos rurales para conejos, la destrucción de los escasos arenales manchegos del Parque, la campaña contra las carpas a sangre y fuego, la profusión reciente de cartelería prohibiendo el paso y uso de los caminos, y ahora, el decapado para llevarse la supuesta inmundicia contaminante del Parque y de paso, profundizar las tablas bajo las pasarelas (que al parecer son las únicas que importan).


En la Mancha se está dilapidando, se está desperdiciando la enorme oportunidad para la gestión del agua que supone tener un enorme aljibe subterráneo que podría ser la base para el uso y manejo de toda el agua de la Mancha, tanto de boca como de riego. Las aguas manchegas están siendo esquilmadas por una agricultura sin el más mínimo prejuicio en quedarse con toda el territorio y el agua de la Mancha, de hecho, actualmente, las aguas que se han dedicado a consumo humano a través de la Tubería Manchega, no son aguas ahorradas, sino que son detraídas del acuífero para su aprovechamiento por los regantes. Según los agricultores no hay exceso de consumo, sino que es la pertinaz sequía la que merma los niveles piezométricos.


Se perdieron las buenas condiciones de equilibrio entre los consumos racionales y las aportaciones pluviométricas en el momento en que dejaron de manar los Ojos del Guadiana ya en el lejano 1984. Ese era el verdadero rebosadero de todas las aportaciones entrantes, no solo de las de ese Guadiana que desaparecía bajo tierra, aguas abajo de las lagunas de Ruidera pasado Argamasilla de Alba. Esos ojos son el verdadero indicador ecológico del buen uso de las aguas manchegas que estuvieron a punto de volver a rebosar en el 2012 tras varios episodios de lluvia favorables. De hecho, en el Plan Hidrológico del Guadiana se contemplaba que teóricamente deberían manar determinados Hm3 al año tras alcanzarse unas determinadas condiciones cuantitativas de consumos, frente a las fluctuantes entradas hídricas. Aquellas buenas condiciones hídricas no se aprovecharon, sino al revés, fomentaron más pozos y consumos hasta llegar a la situación actual. Peor aún, dando charlas por algunos altos foros y ayuntamientos, se pasea un hidrólogo iluminado (Francisco Turrión), diciendo que la Confederación nos engaña y que hay muchísima más agua disponible de la que nos dicen; conspiracionismo que tiene su legión de partidarios y argumento recurrente para solicitar más agua todavía.

Área recién arada sobre un hábitat salobre protegido en la Junta del Záncara y Gigüela

Aunque lo pueda parecer, esto no es una diatriba contra la agricultura, lo es contra todos aquellos que han permitido o fomentado que esta subvencionada agricultura o, mejor dicho, el regadío, haya llegado hasta estas cifras imposibles. Entre los agricultores hay de todo y mucha buena gente, pero como en cualquier otro gremio, si alguien encuentra un requiebro para producir más, para pagar menos o para acelerar un trámite, cuando otros lo hacen y sin castigo, no va a quedar por tonto y dejar de hacerlo él también y así, hasta donde le dejen. La agricultura es uno de los pilares del mantenimiento de la vida rural, pero no el único, ni tiene derecho a ser la única usufructuaria del agua y del territorio, hay más sociedad, hay más españoles que, aunque no vivan allí tienen derecho, igual que a comprar esos productos manchegos agrícolas, a disfrutar de sus lagunas, sus llanuras de inundación y de su naturaleza. El tren que empuja con sus rápidos beneficios económicos a esta agricultura, está llamado a estrellarse, bien contra un muro marcado por la disponibilidad de agua o lo que sería peor, por derivar a productos de mala calidad, si sigue el  empeoramiento de la calidad del agua subterránea que los riega.

Un Záncara inexistente cerca de Alameda de Cervera

Frente a tal desastre ecológico, largamente larvado por bancos o cajas, todopoderosas organizaciones agrarias o políticos varios que todavía siguen huyendo hacia adelante, con tuberías manchegas, con legalizaciones, al fin, de todos los ilegales, con el mercado de derechos de agua, con el abrumador incremento superficial de cultivos de leñosos en regadío que, aunque venga una buena sequía, tienen derechos para que no se pueda dejar de regar, etcétera, etcétera. Ante esta situación no tengo por menos que suscribir y publicar en este blog, el documento de Ecologistas en Acción o el de Ojos del Guadiana Vivos (con mayor incidencia en las obras en Las Tablas de Daimiel) tras el último sarao mediático de la C.H.G. y Junta de Comunidades, “El Alto Guadiana, una responsabilidad de todos”, pregonando que el desarrollo no está reñido con la ecología, en reuniones con las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas, ecologistas y agentes sociales, como el que tuvo lugar el día 28 de septiembre en Alcázar de San Juan u otros anteriores.

Presentación de las Jornadas de Alcázar

¿Es que nadie ve lo que está ocurriendo?, ¿Es que nadie ve hacia dónde vamos?, lo siento, siento ser tan claro, lo podía ser más, aportar datos espeluznantes, cifras, etc. Es más que lamentable, supongo que estamos en el mundo de “el que venga atrás que arree” o el de “que nos quiten lo bailao” y parece que mucha gente es de ese parecer, por sus actos o por sus silencios. En todo caso, ¡¡Vivan las notas discordantes!!

 

Obras conexión tubería Manchega a las Tablas
 

LAS JORNADAS DEL ALTO GUADIANA CERTIFICAN EL LAMENTABLE ESTADO AMBIENTAL EN QUE SE ENCUENTRA ESTE TERRITORIO

La situación es peor de lo que se pensaba y no hay capacidad de gestión según Ecologistas en Acción de Ciudad Real

Miembros de EA-CR han asistido a las jornadas del Alto Guadiana organizadas en el día de hoy por la Confederación Hidrográfica del Guadiana y han corroborado con los datos expuestos por el Presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana la absoluta situación catastrófica y de emergencia ambiental del Alto Guadiana.

Todos los indicadores relacionados con el estado cuantitativo, cualitativo y ecológico de las masas de aguas subterráneas y superficiales del Alto Guadiana son calamitosos y confirman el brutal saqueo al que ha sido sometido el recurso agua en este territorio por parte de los agricultores con la complicidad de los distintos gobiernos regionales y del estado español. Una situación vergonzosa que debería llevar a la dimisión o a la destitución de los distintos responsables públicos y al procesamiento judicial de todos ellos.

En cuanto a las demandas de agua actualmente existentes en el Alto Guadiana, la Confederación ha expuesto que las demandas ascienden a 657 Hm3, de las cuales 572 Hm3 corresponden a cultivos de regadío, cuando el recurso disponible renovable sin embargo solo asciende a 350 Hm3. EA-CR ponen como ejemplo entendible que sucedería en una familia media de Ciudad Real si gastara un 40 % más de lo que ingresa en su casa, acabaría en la ruina, aunque incluso pudiera pedir un préstamo (un trasvase) a medio plazo ese hogar quebraría. Algo tan sencillo como este ejemplo de economía doméstica no les entra a los agricultores de regadío, al contrario, han emprendido una huida hacia adelante trumpista negacionista y se atreven a decir sin ningún rigor científico que hay recurso disponible en acuíferos confinados con agua milenaria que se pierde en el mar, algo sencillamente imposible de que exista. Es como decir que hay burros que vuelan.

En lo relativo al estado químico de las aguas subterráneas la situación es penosa, por contaminación de nitraros y otros productos agroquímicos, de tal manera que, de las 12 masas de agua subterránea existentes en el Alto Guadiana, 11 están en un lamentable estado cualitativo, evaluando la Confederación que anualmente entran a las masas de aguas superficiales más de 9 millones de kilos de nitrógeno y más de 12 mil kilos en las masas de aguas subterráneas. Literalmente el agua de los acuíferos del Alto Guadiana no es potable actualmente, de ahí la necesidad de la tubería de la llanura manchega.

La situación ecológica de los humedales y de Las Tablas de Daimiel es simplemente inexistente, las Tablas solo cuentan con unas 120 hectáreas de superficie encharcada y hoy solo mantienen agua aquellas lagunas que reciben aguas residuales con mayor o menor grado de depuración, en cualquier caso aguas dulces con un alto contenido de materia orgánica que están destruyendo los valores ecológicos y limnológicos de la Reserva de la Biosfera al destruir a los ecosistemas y hábitats salinos, su flora, su fauna y sus procesos geoecológicos que eran el principal valor de los humedales manchegos.

Ante este lamentable escenario de auténtica “guerra ambiental”, los ecologistas denuncian que las únicas armas para luchar contra esta situación se limitan al indecente y fariseo trasvase de la tubería manchega y a rescatar el fracasado Plan Especial del Alto Guadiana que lo único que hizo fue dilapidar millones de euros de todos los españoles y europeos que fueron a parar a unos pocos acuatenientes, sin resolver el problema del agua.

EA-CR añade que la organización ecologista WWF ya denunció en el año 2012 como el principal instrumento del PEAG, el banco del agua del Guadiana, dilapidó 66 millones de euros en adquirir derechos "de papel" de fincas sin riego en los últimos años y para legalizar a ilegales, de tal manera que no sólo no se ahorró agua, sino que se consolidó un consumo que mantiene la actual sobreexplotación de los acuíferos del Alto Guadiana.

Ante esta situación tan lamentable de emergencia ambiental del Alto Guadiana lo único que queda es destituir a los responsables estatales del agua, entre ellos al Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, por su incompetencia y retirar las competencias en materia de Agricultura y Medio Ambiente de Castilla-La Mancha aplicando el artículo 155 de la Constitución Española, ante la insumisión y rebeldía que muestra el gobierno regional.

 

Lagunilla salobre desaparecida y arada en el entorno de las Tablas de Daimiel


Ojos del Guadiana Vivos

La Asociación Ojos del Guadiana Vivos (AOGV), de la que forman parte científicos, investigadores y técnicos, califica la situación de "catástrofe ecológica" que supone la sobreexplotación del agua en el Alto Guadiana, fruto de un modelo de desarrollo "obsoleto y suicida" que ha dilapidado en las últimas décadas el principal patrimonio de esta tierra, de esta comunidad autónoma y una de las singularidades más notables de este país y del continente europeo, como es el agua.

La celebración este miércoles, en Alcázar de San Juan de una jornada organizada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) bajo el título 'El Alto Guadiana, una responsabilidad de todos', en las que participará el Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, hay que matizar que, no es cierto que la responsabilidad de la situación en la que se encuentran los acuíferos y las masas de agua del Alto Guadiana sea una responsabilidad de todos, sino, "de unos cuantos políticos y otros agentes cómplices que han consentido, a sabiendas, que prosperase un modelo de desarrollo obsoleto y suicida que ha dilapidado un recurso como es el agua".

Ojos del Guadiana Vivos denuncia cómo se "ningunea al sector más concienciado sobre esta problemática", mientras se da protagonismo a "los autores materiales del crimen, que son los agroexplotadores y regantes", con los que "buscan una complicidad perversa que acaba siempre en mayores beneficios para los culpables y en la sistemática malversación de los fondos públicos".

También denuncia la gestión que actualmente se lleva a cabo en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, con la dirección y el Patronato a la cabeza, a los que se acusa de ser complacientes con los que mantienen el problema desde hace más de quince años. En este sentido, la dirección de este espacio protegido sobre el papel, y olvidado por Parques Nacionales, distrae el problema que existe con obras contrarias a las exigencias de las instrucciones de la arquitectura ambiental, pues desde que se aprobó la Ley sobre reclasificación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel en 1980, se conoce quiénes son los responsables de la ilegalidad, de la sobreexplotación y de la contaminación de las aguas.

El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel va a cumplir 50 años de despropósitos e insensateces y este año sufre uno más, como es la llamada obra de "restauración ecológica" que no pretende otra cosa que los visitantes vean agua en el entorno de las pasarelas, disimulando el gran fraude que este espacio natural refleja.



sábado, 13 de agosto de 2022

Los yesos del sureste madrileño y la erosión hídrica

 



La geomorfología para mucha gente es una ciencia de pretérita, activa en tiempos remotos, solo las grandes inundaciones o los corrimientos de tierra que vemos a veces en los telediarios, tras eventos lluviosos extremos, parecen tener una acción rápida y contemporánea sobre el relieve, pues lo habitual es que lo que vemos sobre el terreno: cordilleras, glacis al pie de las mismas, torcas, espeleotemas, terrazas fluviales, canchales, etc., sean relieves heredados de un pasado más o menos remoto, solo “retocados” actual y puntualmente, por otros procesos geomorfológicos de menor envergadura que van suavizando esas formas.

Un valle normal en relieves yesíferos, sin apenas incisión fluvial

Esta entrada, hoy mucho menos botánica que geomorfológica, trata de fenómenos que están ocurriendo en la actualidad y a una velocidad sorprendentemente rápida, tratándose de eventos geológicos. Tampoco es de extrañar sobre uno de los materiales más blandos, los yesos que, en la zona de este estudio, también suelen aparecer acompañados de arcillas o de sales que todavía son más blandas y solubles. Lo que verdaderamente llama la atención, es como cambios, aparentemente pequeños, tengan tal repercusión como para poder estar hablando de grandes diferencias en las formas de fondo de valle, acontecidas en unos pocos lustros.

Fondo de valle usual en yesos, con taray, junco negro y marítimo, Lepidium latifolia, orzaga (Atriplex halimus), etc.

Aunque son mucho más conocidas de litologías calizas, las dolinas o torcas ocurren en aquellas litologías que pueden ser lentamente erosionadas por disolución, incluso no solo en calizas, sino también en materiales fácilmente removibles de manera mecánica por las aguas. Baste recordar los típicos, aunque ya cada día menos comunes, “socavones” madrileños que normalmente tenían lugar en las arenas algo compactadas provenientes de la erosión de materiales serranos, las arcosas madrileñas, como las del Pardo, Casa de Campo, etc. y que solían producirse tras una rotura de tuberías subterráneas que, tras remover las arenas, provocaban el colapso superficial, el socavón. Otras pocas veces, ocurrían al disolverse yesos subterráneos bajo los materiales de construcción, esto ya en el tercio sureste de la ciudad, lo que aún sigue ocurriendo en la actualidad, por ejemplo, en la construcción de la Línea 7 del metro de Madrid, por precipitarse en las obras y no tener en cuenta las limitaciones geológicas de aquellos terrenos con arcillas expansibles, yesos, sales y otros materiales inestables.

Dolina gigante (centro imagen inferior) cerca de la laguna de San Juan y del río Tajuña


Ya venía interesándome por estos procesos hace tiempo y más tras ver hace años el gigantesco agujero cercano a la laguna de San Juan en el Tajuña (que algunos asnos tratan de rellenar con basuras). Hasta entonces solo había visto ese tipo de figuras geomorfológicas en calizas y cerca de los Ojos del Guadiana tras grandes episodios de lluvias. Esto último también puede entrar en la dinámica morfogenética de los yesos que, a pesar de que aunque en principio, no aparezcan esos yesos en superficie, bajo tierra a menudo existen grandes lentejones de yesos que con lluvias abundantes se van deshaciendo y pueden hacer colapsar lo que tengan por encima de ellos, y si para colmo, por abajo existe la presión hidrostática de un acuífero elevando su nivel piezométrico, el peligro de hundimiento se hace extremo, como ya se ha podido comprobar, y muy a menudo, en el entorno de la vegas de los ríos que se hayan sobre acuíferos, como es el caso de casi todos los manchegos.

Socavón en la usurpada llanura de inundación del Guadiana
El Ojo de la Señora, resucitado y con un intento de tapado en 2013
Profunda dolina (esquina sup. dcha.) en la Hoz de Jabalera

       No son corrientes, pero en épocas lluviosas pueden llegar a serlo, metiendo el miedo en el cuerpo de los agricultores que se meten a trabajar en esas vegas de fondo yesífero o salitroso, pues no será el primer caso de tractor o yunta de mulas, a los que se les abre la tierra para tragarles. Puede sonar disparatado, pero basta con tirar de la lengua a los abuelos de los pueblos de zonas veganas, para empezar a oír historias, algunas amplificadas por los años, de hundimientos de todo tipo, como por ejemplo, uno de los principales Ojos del Guadiana, el Ojo de la Señora, del que se cuenta que su origen fue el hundimiento de un carromato con una dama dentro, dando nombre al que fuera uno de los manantiales más bellos y potentes de este río manchego, hoy por hoy irreconocible e impensable en el sembrado (en regadío) que es hoy ese dominio público.

Erosión tras la tormenta de Arganda de agosto de 2019 y gran derrumbe en una ladera sobre el Jarama por la aparición de un manantial (piping)


       Colapsos manchegos aparte, suelo acudir recurrentemente a unos arroyos cercanos a unas antiguas salinas, uno de los primeros sitios yesíferos en los que vi que parte de un arroyo circulaba por debajo del espeso herbazal, del fenalar que tapiza esos húmedos fondos de valle en estos lugares. Me llamó la atención, pero también es algo que he visto en céspedes muy consistentes (por ejemplo, en los cervunales de alta montaña) que para el agua es más fácil erosionar y circular por debajo de sus raíces que atravesar sus espesas macollas. De vuelta años más tarde, he visto que lo que era una pequeña circulación bajo el herbazal, se iba convirtiendo en un túnel bajo el herbazal, hasta llegar a colapsar y dejar una gran zanja de cauce sobreexcavado bastantes metros por debajo de su nivel natural.

Hace siete años había profundizado un par de metros y, abajo, hoy en día, el nivel ya a unos 6-7m. Aunque no lo parezca por las imágenes, el lugar es el mismo, el surco ha crecido en profundidad y lateralmente.

       Era muy chocante contrastar esa diferencia de unos años al presente, pero este año, remontando el cauce, un cauce que intuía difícil de cruzar, más aún como casi siempre al final, me voy quedando sin la luz del día. Pero cuál no sería mi sorpresa al poder cruzar el valle por una superficie sin agua, con un buen césped y apenas algo de vegetación hidrófila solo sobre un pequeño surco seco lateral. La realidad, como pude ver en otros tramos, es que la abundante agua que llevaba el arroyo, se despeñaba en cascadas de distintos tamaños, tierra adentro, en cavidades ahora abiertas por grandes colapsos que debieron encerrar frágiles salas de cascadas interiores bajo la superficie y que estoy seguro, es un fenómeno que nunca existió aquí con anterioridad.

Valle gipsícola tipo "gruyere", nueva modalidad geológica sobre yesos


       Recorriendo el valle, vi que aquello era como un queso gruyere. Tras la reunión de varios arroyos, el cauce superficial empezaba a profundizar el sustrato hasta desaparecer bajo árboles y zarzales; poco después un gran socavón mostraba cascadas, derrumbes centrales y un gran derrumbe lateral que incorporaba un trozo de ladera yesífera a la gran hondonada; poco después volvía a desaparecer para reaparecer de nuevo, mostrando otro gran hundimiento con cascada interior, como antes; vuelta a desaparecer y reaparecer, en curso rápido por varias cavidades por las que volvía a desaparecer, hasta que, poco más adelante, el arroyo se muestra al exterior pero en un cauce muy encajado entre altas paredes laterales que hacía imposible cruzarlo en todo el recorrido final del valle.

Desaparecida la circulación superficial hasta que llegue un inevitable colapso y quede un cauce muy prorfundizado

       En geomorfología nada es porque sí, este cauce debería ser como todos los cauces paralelos a éste y que se desarrollan en un equilibrio estable entre caudales, erosiones y estabilización por la vegetación. Solo en contadas ocasiones, como las producidas en las cada vez más frecuentes, fuertes tormentas, llega a producirse una erosión visible en centro y laterales del cauce que, en un par de años, son estabilizadas por esa vegetación altamente tapizante que parece estar a prueba contra la fuerte irregularidad del clima mediterráneo. Un verdadero regalo de la naturaleza ibérica para prevenir la desertización.

Espeso tapiz vegetal de fondo de valle yesífero, con Thalictrum speciosissimum, Cochlearia glastifolia, malvavisco, Lepidium latifolia, etc.


       ¿Pero cuál es el desencadenante de esta nueva dinámica erosiva y qué diferencia este valle de otros tantos como él distribuidos por toda la región? Pues solo hay que buscar una cosa, el agua que es el único elemento variable, capaz de desencadenar todas esos grandes cambios morfológicos en el fondo del valle de estos arroyos. Y ahí es donde está el quiz de la cuestión, me puse a buscar y a recordar los valles que había encontrado algo cambiados en los últimos años y todos tenían un denominador común, las variaciones en su dinámica hídrica.

El arroyo de la Cañada, en Valdemoro, no debería llevar nada de agua en esta época del año, puede apreciarse el cauce erosionado, profundizando y alejándose de la superficie

      Si todos los valles estaban en equilibrio y en proporción a sus niveles de captación en cada subcuenca, ahora el problema venía de las variaciones introducidas por el ser humano que venían a alterar estas dinámicas y romper el equilibrio conseguido entre la capacidad de captación de una cuenca y su consecuente relieve basal. Todos esos valles que actualmente estaban profundizando su cauce o alterando sus antiguas formas, tenían en su cabecera inicial un área urbanizada, bien por segundas residencias, nuevos barrios o nuevos polígonos industriales.

Bellas cascadas pero con malas perspectivas para la ecología de este valle

   Urbanizar un terreno altera profundamente la circulación de las aguas, por un lado, porque se requieren unas nuevas dotaciones que antes no existían, con su consecuente evacuación y por otro, por las aguas pluviales. La lluvia en el campo es absorbida por el terreno hasta que se llega a determinada capacidad de carga, a partir de la cual se produce una escorrentía superficial que es la que recorre estos arroyos en las escasas épocas del año con superávit; pero en terreno urbanizado apenas se absorbe agua por el terreno, siendo evacuada desde el comienzo de la lluvia, ejerciendo una fuerte presión sobre el terreno, y si estamos en un sustrato débil, como son los yesos, la erosión está garantizada. Esto es lo que ocurre con estos vallejos.

Cascada en profundidad y colapso lateral de la ladera

       Ya de por sí, en los yesos existe una circulación hídrica subsuperficial bastante caótica y recurrente a favor de ciertas grietas, canales o tubos que se crean en este material, es el piping. Esos canales con el tiempo van creciendo, por disolución y erosión, pasando a galerías, profundizando y dejando colgadas por arriba las redes previas, agujereando el terreno, hasta que, en algunos casos, es tal el acarcavamiento o la disolución que el terreno acaba por ceder, muchas veces de manera interna y otras creando nuevos vallejos, ampliando lateralmente las formas previas y otras dejando un importante socavón o dolina. Estos procesos, básicamente de sufusión, con decenas de variantes o modalidades, son muy parecidos a los que ocurren en las calizas, es decir, en la karstificación, pero aquí son bastante más rápidos e inestables en el tiempo, pero se suele denominar karstificación en yesos, a la corrosión y disolución de los mismos.

Cauce profundizándose paulatinamente


       Este proceso ocurre también en las arcillas que, en climas como el nuestro, con fuerte contraste estacional, tienden a formar profundas grietas de desecación que luego son aprovechadas tras eventos de lluvias torrenciales, expandiéndolas y rompiendo el terreno si existen desniveles. En estas zonas bajas de la Cuenca de Madrid es muy usual la mezcla de litologías, con terrenos yesíferos, aportes de finos de las laderas, abundancia de arcillas o la cohabitación de éstas con los yesos, apareciendo a veces prácticamente interestratificados, lo que hace que toda esta región sea muy susceptible a este tipo de fenómenos. El hombre ha sabido aprovechar de antiguo estas cavidades, adaptando estos huecos para crear cuevas para almacenar enseres, albergar animales o incluso vivir en estos lugares, excavados al pie de muchas de estas laderas yesíferas y todavía visibles a pesar de su largo desuso.

A veces en esta región aparecen pequeños valles salinos 

       Las fotos pueden quedar en algún caso, interesantes, pero lo realmente espectacular es la destrucción de ese antiguo fondo de valle, igual que la pérdida de la humedad necesaria para mantener gran parte de esa buena vegetación que lo tapiza y lo protege como si de una manta protectora se tratase. No llama mucho la atención, pero una vez perdida la humedad tierra adentro, es seguro que también se vaya perdiendo la vegetación más exigente o con mayores necesidades hídricas, plantas que son la excepción en un mundo adaptado a la sequedad edáfica, como pueda ser el mundo de los yesos. No creo que esté exagerando mucho, ahora mismo el relieve se está haciendo algo más espectacular, pero llamativo como las llamas de un incendio, e igualmente, lo que un caso queda negro tras el fuego, aquí va a quedar mucho más seco de como estaba antes, triste sobre un paisaje seco ya de por sí.


       Esa vegetación tan ubicua de estos medios, no solo es compacta, , el tapiz fundamental que crea la espesa urdimbre que protege el fondo del valle, está conformado por el fenal (Brachypodium phoenicoides) que da el nombre vernáculo a esa vegetación, acompañado por otras gramíneas también de fuerte enraizamiento y amacollamiento como las del género Elymus, con especies como Elymus hispidus, E. pungens, E. repens e incluso E. elongatus o E. curvifolius, aunque estos dos últimos, quizás en áreas algo menos húmedas que los anteriores. En sus bordes, aunque prefiere laderas con humedad, donde hace de verdadera red anti-derrumbes, aparece el tapiz de la salobre Schoenus nigricans o junco negro, también presente en la zona.

Ladera gipsícola con algunos pequeños hundimientos y barrancos secos con orzaga. Abajo tapices de junco negro (Schoenus nigricans) conteniendo húmedos derrumbes de ladera y viviendo de esa humedad

       Entre este espeso conjunto de gramíneas destaca  una rica variedad de especies  de llamativas flores y muy características de estos medios, siendo muchas de ellas cada día menos comunes, como las grandes crucíferas Cochlearia glastifolia y Lepidium latifolium, las Lavatera  triloba, los malvaviscos Althaea officinalis, el amarillo Thalictrum speciosissimum o los numerosos ajos de todo tipo, usualmente es Allium roseum quien cubre estos fenalares con su alta y rosada flor, pero en medios algo salobres y muy arcillosos, destacan dos que son muy parecidos, Allium stearnii y A. baeticum, de anteras exertas y en hábitat algo más seco y salobre el primero, apareciendo el segundo aquí en cantidades poco habituales.

Allium roseum, abajo A. stearnii en masa con bastantes ejemplares del rojizo A. sphaerocephalon 
Allium baeticum abajo

        Prácticamente se puede decir que los pequeños valles yesíferos son siempre de fondo plano o en artesa, aunque haya fuertes desniveles con las cercanas laderas. Antes veía en el campo arroyos profundizados sobre yesos y me parecía que eran así y ya está, pero ahora viéndolo con esta otra óptica, veo que solo hay que buscar un lugar con un reciente cambio urbanístico y luego ver como están los arroyos aguas abajo y ya no puede ser que sean así, porque sí. Lo que ocurre es una verdadera relación de causa-efecto, baste enumerar: valle del arroyo de la Cañada aguas abajo de Valdemoro, arroyo Fuentemaría bajo urbanización Alarilla, arroyo Salado en la urbanización el Ballestar, etc.

Destrozos en la desembocadura del Fuentemaría, aguas abajo de la urbanización Alarilla
Incisión fluvial del arroyo Salado contorneando la urbanización El Ballestar

       Gran parte de estos pequeños vallejos que vienen a dar al Tajo, Jarama o Tajuña, tienen un gran valor ecológico y escaso aprovechamiento agrario, a pesar de lo cual, muchas veces se encuentran solo arados en su punto más rico y diverso, en su fondo. Esta extendida práctica, da poco dinero (excepto perversiones de la PAC) y quita mucha caza o, en términos menos crematísticos, mucha riqueza biológica. Pero si a pesar de que cada día van quedando menos de ellos en buen estado, permitimos que se destrocen de esta manera tan poco habitual y, creo que lamentablemente inadvertida, es que no valoramos ni siquiera mínimamente nuestro entorno que en este caso está lleno de endemismos. Todo un catálogo de riqueza y biodiversidad en nuestra inmediata vecindad, con especies señeras e importantes o, lo que es peor, en el catálogo de las especies en peligro, expuestas a esta reciente agresión obviada por desconocida, aunque no debería serlo, al menos, para ingenieros, urbanistas y cualquiera que se preocupe por la naturaleza.

Espectacular floración de Lavatera triloba en los fondos de vallejos yesíferos


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