sábado, 29 de diciembre de 2018

El Nacimiento del Guadiana

La laguna Blanca recoge las aguas del Pinilla y de varios arroyos y manantiales iniciales del Guadiana

   El Guadiana es el río estrella del juego del escondite hidrológico español. Incluso para decir que alguien aparece y desaparece a voluntad, se dice de él que es un Guadiana. Para tratarse de un accidente geográfico, esto es toda una curiosidad científica y, de hecho, la polémica sobre este huidizo río, aún sigue vigente.


Presentación del libro de Manolo Toribio "Guadianas"

      Como en la reciente presentación del magnífico libro de fotografías de Manolo Toribio, “Guadianas”, no existe uno, sino muchos Guadianas: un Guadiana Viejo, un Guadiana de Daimiel, un Guadiana de Ruidera, un Alto Guadiana, un Bajo Guadiana, un Guadiana Seco, un Guadiana Desbordado, un Guadiana Despojado,…y en esto último andamos, en un río que por la sequía y el enorme consumo hídrico de la agricultura manchega, desaparece años enteros o en ciertas épocas del año, recorriendo sus afluentes y él, su lecho completo, solo en épocas excepcionalmente húmedas.


Riada del Guadiana antes de Luciana

      Así lo vimos en 2012 a finales de invierno y en primavera, donde se podrían completar casi 800 km. desde el nacimiento del Pinilla, hasta Ayamonte, mostrando su agua en superficie y recorriendo el Canal del Prior o Guadiana Viejo, desde la salida del Pantano de Peñarroya, donde terminan las lagunas de Ruidera, hasta la junta de los Ríos, con el Gigüela y el Záncara, al sur de Alcázar de San Juan, y de ahí hasta las Tablas de Daimiel, donde se juntaba con el agua procedente de los Ojos del Guadiana que son un rosario de manantiales que nacen, los primeros, a poco más de 15km. al este de las Tablas de Daimiel. En ese momento no cabría ninguna duda de cuál era el Guadiana y cual su cabecera, pero a lo largo de la historia, el mayor caudal y más continuo, siempre fue, con diferencia, el que nacía en los Ojos del Guadiana, verdadero nacimiento del Guadiana, aunque las extracciones agrícolas los hayan tenido, 35 de sus últimos 50 años, completamente secos.


Un Ojo del Guadiana manando entre el Nuevo y la Máquina

      Para los romanos que vivieron en una época cálida y seca parecida a la actual, el concepto de río principal era aquel de mayor cauce continuo y permanente que en el caso del Guadiana solucionaron estableciendo su nacimiento en las lagunas de Ruidera, a cuya salida se filtraba en la llanura manchega para renacer en los Ojos del Guadiana a 610m. de altura.


Manantial del Pilar de las Salinas de Pinilla

 Así lo estableció Plinio el Viejo y así lo estudié yo en mi infancia, aunque posteriormente quedó demostrado claramente que lo que nace en sus Ojos, es resultado del rebosamiento del gran acuífero subterráneo de la llanura manchega, recogiendo éste el agua que se filtra en ella procedente de cientos de arroyos, el de infiltración directa de las precipitaciones y, por supuesto, el aporte del Guadiana Viejo.


Demarcación Hidrográfica de la cuenca española del Guadiana

      Pero la realidad del Guadiana siempre estará sujeta a distintas interpretaciones, de las cuales, ésta es la mía, aunque también voy a señalar las demás.
    A los ríos se les reconoce allí dónde ya son verdaderos ríos y al remontarse a sus fuentes, a sus orígenes puede que entremos en conflictos o controversias. Ya ocurrió con el Nilo y sus polémicas fuentes, también con el Amazonas y, por qué no, con nuestro más modesto Guadiana. La polémica puede venir de manera artificial e interesada, como hace años cuando el juez José María Crespo del Tribunal Superior de Extremadura dictaminó que no existía río Guadiana aguas arriba de las Tablas de Daimiel. El interés de los demandantes fue el de adueñarse de las tierras que pocos años antes habían estado pletóricas de vegetación acuática y fauna; al poco tiempo el Tribunal Superior de Justicia dictaminó que esas tierras sí que eran un río (llevase agua o no) y por lo tanto Dominio Público Hidráulico inalienable.


Salinas de Pinilla, de probable origen pre-romano

      Pero el mal ya estaba hecho y las tierras usurpadas, vaciadas de su turba y llenas de pozos para cultivos de regadío que aún hoy, con el Dominio Público nuevamente deslindado (2017), siguen cultivándose ilegalmente. Espero que pronto, cuando se resuelva definitivamente, esos 16 km. de pastizales y áreas pantanosas, como se ha prometido, pasen a engrosar el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.


Borbotones o "zampullones" del agua surgente en un Ojo del Guadiana

      Hasta hace pocos años en Ciudad Real y con una buena carga de socarronería, se decía que el Guadiana nacía en la depuradora de aguas residuales de esta capital manchega; también, con más realismo, se llegó a decir que el Guadiana verdaderamente había desaparecido de toda la meseta y que quién aportaba el agua era el río Bullaque, el afluente que nace en Cabañeros y desemboca en Luciana, donde entonces pude apreciar en su junta que el escaso cauce del Guadiana vertía casi un palmo por encima del profundizado lecho del Bullaque.


Riada  del Guadiana en el puente viejo de Corral de Calatrava

      Los criterios para establecer cuál es el río principal de una cuenca, son varios y de diferente peso, por lo tanto, sujetos a cierta arbitrariedad y al peso de lo previamente establecido. Tiene la mayor importancia el caudal medio anual, por eso una consecuencia y criterio usado en las confluencias, es el de constatar qué río desemboca en quién, quien vierte desde una mayor altura al otro, algo más encajado en el lecho fluvial común. El otro factor de importancia es el tamaño de la superficie de cuenca drenada; un mayor caudal suele ir de la mano de una mayor cuenca.


Santuario de la Virgen de Pinilla, lugar actual de inicio del curso del río Pinilla

      Pero esto no siempre se cumple, por ejemplo el Guadalquivir saca más agua de la menor cuenca de la sierra de Cazorla que de la mayor cuenca del Guadalimar-Guadalmena, que con un caudal ligeramente menor, mantiene el rectilíneo trazado de Sevilla con el suroeste de Albacete. Lo mismo ocurre con el alto Guadiana con las mayores cuencas del Gigüela o del Záncara, que desde su junta con el Guadiana Viejo o Canal del Prior, al sur de Alcázar de San Juan, drenarían una mayor cuenca que llega hasta el Sistema Ibérico en Cuenca; concretamente ambos nacen en los Altos de Cabrejas, a 1150 m. el Gigüela y al 1090 m. el Záncara. Por eso algunos hidrólogos, no sin razón dada la actual ceguera de los Ojos, optan por tratar al Gigüela como el río principal de la cuenca alta del Guadiana, a pesar de su mayor irregularidad y menor caudal medio, respecto a los antiguos aportes del Guadiana de los Ojos.


Río Pinilla, entre sabinares, poco antes de la laguna Blanca

      También se ha pensado que el río Anas era el río de los ánades, de los patos, algo lógico a poco que se conozcan las numerosas "tablas" del río, pero parece cobrar más credibilidad que Anna fuese una antigua deidad, bien relacionada con la diosa primigenia de los celtas, aunque también venerada en Anatolia y posteriormente cristianizada como Ana, la madre de la virgen María; o  bien la romana ninfa Anna, o la Anna de los cauces permanentes, Anna Perenna.


Manantial de la Puerca entre carrizos aguas abajo de la Blanca, enfrente manantial de la Cogurria

    También se relaciona el Guadiana con dos ciudades romanas aún no encontradas (del todo), Caput Fluminis Anae y Laminium, la primera supuesta entre dos lagunas, la Colgada y Batana en Ruidera, aunque también se apunta en Viveros, cerca del llamado camino de Aníbal o via Augusta, y la segunda cerca de los Ojos del Guadiana (Laminium viene de Lamias o ninfas de los manantiales), aunque según otros se haya en Alhambra, ya en el río Cañamares.


Manantial de los Zampullones (Bernardo Sevillano - ruideratreasures.com)

      Las fuentes del Guadiana, se encuentran aguas arriba y alimentando las lagunas de Ruidera, a parte de sus muchos manantiales interiores, como la caudalosa y desconocida fuente de la Cañada del Hornillo que vierte a la Colgada en un frustrante final perpetrado para que sus avenidas no perjudicaran una instalación hotelera. 


Laguna de la Lengua en Ruidera

  De la cabecera de Ruidera, el arroyo más permanente de todos es el río Pinilla que nace al noreste de Viveros en Albacete, a veces en la fuente del Burro en la Lagunica a 988 m., otras en el manantial del Ojuelo a 978m. y las más, bajo unos grandes álamos a 972m. en el santuario de Nuestra Señora de Pinilla. A partir de aquí continúa unos 26 km, hasta la laguna Blanca, la primera y más aislada de las lagunas de Ruidera. El Pinilla poco antes del llegar a ella, recibe las aguas del buen manantial de los Zampullones, Zampoñones o Ponzoñón que todos esos nombres tiene y al que algunos consideran el manantial originario del Guadiana. Otro buen e importante manantial a unos 100m. de la Blanca, es el de los Borbotones que hace buen honor a su nombre.



La Lagunica y la fuente del Burro, al este de Viveros, inicio del Pinilla. Abajo humedal de Navalcaballo o la Nava que origina el arroyo Mimbrera que también desagüa en la Blanca

Arroyo de la Mimbrera, procedente de Navalcaballo, llegando a la Blanca

      Pero hay más arroyos, incluso más largos, como el Alarconcillo que desemboca en la laguna de San Pedro, con su origen en la lejana y efímera laguna de Navalcudia a 1050 m., al este de El Bonillo, más distante de Ruidera que el nacimiento del Pinilla, pero menor en caudal. También se podrían contar como fuentes del Guadiana otras, bastante tocadas por los enormes “pivots” del Campo de Montiel, como la lagunilla de Navalcaballo y otros nacederos cercanos a Viveros en el origen de Cañada Honda, el de Hoya Morena o los manantiales de las magníficas salinas de Pinilla.


Almacén y abajo, el  manantial salino, con Antonio y su hijo mostrándomelo
Vista desde arriba con sus magníficas piedra de cantería

  Las salinas de Pinilla son espectaculares, sus manatiales, como la fuente del Pilar de las Salinas a 978m. alimentan una buena zona húmeda que casi llega a contactar con el no muy lejano cauce del Pinilla. El menor de los manantiales quizás sea el que alimenta de sal a esta instalación, pues es necesario sacarle agua para que emerja más y así alimentar a las distintas “"eras"” desde los estanques “calentadores” al que llega el agua izada por un complejo y antiguo mecanismo.


Lagunas de las salinas y el micro-endemismo Limonium pinillense

   Allí tuve la enorme suerte de encontrarme con Antonio de Viveros y su hijo, que me explicó magistralmente el funcionamiento de las salinas, no en vano el fue uno de los últimos trabajadores de allí a principios de los 90,’ en un intento final por sacarle rentabilidad a estas sales. Con el recorrí esas lagunas donde tuve la suerte de ver a una pareja de imperiales cazando patos y también un buen bando de grullas asentadas en estas lagunas. No esperaba encontrar tanta fauna salvaje, incluso ese día ha sido el que más imperiales he visto nunca.


Sabinares entre las Salinas y la laguna Blanca

      De allí me fui, siguendo la "ruta del Quijote" a la laguna Blanca, pletórica de agua y vida. Desde allí busqué los distintos manantiales, muchos de ellos escondidos entre la alta vegetación de carrizos y otros en las “cañadas” que vierten a la laguna Blanca.


Cabecera de las lagunas de Ruidera (laguna Blanca) y sarpullido de los pivots agrícolas

   De camino me topé con maquinaria pesada levantando rocas de varias fincas entre  los magníficos sabinares del Campo de Montiel, para distintos cultivos algunos arbóreos (almendro y pistacho) y otros de viñas. Entonces comprobé lo que veía en la imágenes de los mapas. Un enorme sabinar, que Antonio me dijo que era el mayor de España (con permiso del de la sierra de Solorio), lleno de los huecos redondeles de los pivots que como de un sarpullido infeccioso, estaban vaciando estos montes de sus majestuosas sabinas.


Cabecera y actual fuente del Pinilla bajo los frondosos álamos del santuario

    Esta meseta montielense es geológicamente un punto clave del juego de fuerzas tectónicas penínsulares, es el llamado proyecto de investigación ABCO (Antepaís Bético Castellano Oriental) de los geólogos, relacionadas con un entorno litosférico flexural por la dinámica convergente de las placas Euroasiática-Ibérica y la Africana, que ha sido identificado como fenómeno explicativo de la dinámica eruptiva del Campo de Calatrava y también del abombamiento de esta región, convirtiéndola en nudo hidrológico clave, donde convergen las cuencas del Guadalquivir, del Júcar y del Guadiana. De hecho al sur del nacimiento del Pinilla, entre la finca Mirones y Matas Negras, coinciden tributarios de estas tres grandes cuencas peninsulares.


Alta meseta con nacederos entre Viveros y El Bonillo


      Estos son los hipotéticos lugares de nacimiento del Guadiana. Un año rico en lluvias y con una distribución dada, el Guadiana inicial, llevará mayor caudal en un lugar o en otro, también otros años secos, algunas de las lagunas de Ruidera se secarán y darán lugar a un cauce inconexo. Solo en escasísimas ocasiones, se podrá ver un contínuo entre el nacimiento del alto Guadiana y el Guadiana de los Ojos.


Por debajo de la Blanca, ya es Guadiana

 En mi opinión el Guadiana nace claramente en los Ojos del Guadiana de Villarrubia-Daimiel, pero si nos referimos al extremo total de la cuenca, el Guadiana nace en el Campo de Montiel,  al reunirse las aguas de todos esos altos manantiales y lagunazos que van a dar a las lagunas de Ruidera. La laguna Blanca es el referente de esa asamblea de las aguas y el río Pinilla es quién aporta el mayor caudal, aunque no es desdeñable, a pesar de su menor caudal, el Alarconcillo, con su lejano y alto nacimiento en Navalcudia, una de las lagunas de El Bonillo.


Al fondo se intuye la Conceja, la primera, tras la apartada laguna Blanca, del rosario de lagunas de Ruidera

      Hidrológicamente, aunque creo que he sido entendido al hablar del Alto Guadiana, se da por hecho que el Guadiana nace en los Ojos, por lo que, delimitando tramos (Confederación Hidrográfica), el Alto Guadiana iría desde éstos, hasta el Estrecho de las Hoces, en el límite provincial de Ciudad Real, donde comienza el escalón del borde de la meseta, aprovechado por las presas de Cijara, García Sola y Orellana que dar paso al curso medio del Guadiana que llega hasta la frontera portuguesa, donde ya tendríamos su curso bajo que termina en Ayamonte. En cifras: es el cuarto río más largo y y cuarto más caudaloso de la península ibérica con 744 km.; su caudal medio de 78 m³/s. (curiosamente tras pasar Badajoz su caudal es de 26 m³/s.); su cuenca se extiende a lo largo de 67.733 km², siendo 55.527 españoles.


Siguiendo un arroyo que iba a dar a la laguna Blanca, me dí de bruces con varios grandes muros que nivelaban el terreno para cuando se creo el círculo de este pivot, ahora plantado de árboles, antes de la zona húmeda, otra de las fuentes de la laguna Blanca


     Pero este río es la expresión palpable de la lucha entre una naturaleza desbordante y un desarrollo económico mal entendido, llevado hasta el extremo, con sus arroyos convertidos en canalillos, cuando no en cloacas. Nadie vigila, nadie denuncia o si acaso, tarde. Este río es el que más y mejores llanuras de inundación tiene en toda la península, pero están en trance de desaparición por la avaricia de los propietarios vecinos a ellas o por las viejas canalizaciones y drenajes que nadie osa revertir. Es el mejor y mayor pasillo ecológico en sentido oeste-este de toda la meseta y no le ponemos más que obstáculos y zancadillas.


Pivots en los sabinares del nacimiento del Guadiana y preocupantte previsión de la variación hídrica peninsular 

   Para cuando un Guadiana sano y respetado. En el Plan Hidrológico del Guadiana se prevé que de los Ojos, convertidos en claro testigo y medida del consumo de agua manchego, manen entre 50 y 70 Hm3 al año, una vez se racionalice el exceso de consumo actual. Pero yo solo veo como aumentan los regadíos y las plantaciones en su cuenca y pocos son los que alzan la voz por un consumo tan superior a las entradas de agua.



Gracia a Antonio de Viveros, a la información de Bernardo Sevillano, a Guadalupe Díaz, a Ramón y al ejemplar hacer fotográfico (desde aquí mi envidia) de Manolo Toribio.




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