viernes, 30 de noviembre de 2018

La Lagunilla de Pradorredondo


        La laguna de Pradorredondo es una gran desconocida para la práctica totalidad de los habitantes de Ciudad Real, incluso de los más camperos. No es de extrañar, pues se trara de una pequeña laguna tras una valla, dentro de una propiedad privada y al borde de la buena llanura de inundación de Picón-Alarcos en el Guadiana, por lo que muchos pescadores, cangrejeros y amantes del campo, van a estas tablas y no reparan en la pequeña laguna que hay en el centro del anfiteatro formado por estos montes.


A la derecha se ve la laguna en el anfiteatro formado por los montes de la sierra de Picón

  Por estos lares, el fantástico río Guadiana empieza a mostrar sus mejores galas como río, tras pasar por los cuasi artificiales esplendores de las Tablas de Daimiel, por las atribuladas Tablas de Calatrava y tras dejar el “pajarero” pantano del Vicario, se constriñe en las primeras serrezuelas del macizo ibérico, tras abandonar la Mancha y en este punto, tras pasar bajo el puente de Picón, comienza a vivir el esplendor de una llanura de inundación poco alterada.

Parte de la llanura de inundación y vista de la misma desde la ermita de Alarcos

      El Guadiana, tras el puente de Picón, en Santa María, recibe al arroyo del Raso, donde se amplía enormemente la llanura de inundación para luego irse estrechando en un entorno que, de no haberle sido claramente usurpado al Guadiana por la agricultura en su lado norte (Santa María) o por la ganadería en su lado sur (Sedano), gozaría de unas características medioambientales muy similares a lo mejor de las Tablas de Daimiel, aunque menos salobres y problemáticas; incluso en el entorno de esta junta de cauces, se encuentra un “ojuelo” protegido por una valla para que no caiga ganado en él. 


Llanura de inundación de la margen izquierda claramente usurpada
Espantapájaros y valla rodeando un ojo o nacedero en medio de la llanura de inundación en la junta de los ríos

 Tras esta considerable ampliación del valle, el río forma la tabla de la Patata, donde hay una pequeña área recreativa, para luego, volver a estrecharse al ser atravesar una serrata que crea un pequeño congosto, a la salida del cual, se vuelve a ampliar definitivamente en la llanura de inundación de Alarcos y aparece, en la orilla derecha, al pie de la ladera que mira al sur, la laguna de Pradorredondo.


A partir de esta laguna se ensancha la llanura de inundación

       A pesar de encontrarse en el borde de la llanura de inundación del Guadiana, esta laguna se encuentra rodeada de montes, una mitad al norte y otra al sur del río, formando un círculo de montes que da nombre al lugar, “Pradorredondo”, y en su centro se encuentra esta especial laguna. Especial porque pocas lagunas, y hay muchas, en todo el campo de Calatrava, tienen ese origen y dinámica tan particular. Esta laguna se encuentra en la terraza fluvial y, aunque se encuentre solo a poco más de un metro por encima del nivel actual del río, las riadas no llegan hasta ella.


El Guadiana y al fondo derecha, a unos 100m. en el llano verde, el borde de Pradorrendondo

Su secreto, su especial particularidad, consiste en que, al pie del encinar de la loma más cercana a ella, nace un buen manantial que alimenta un arroyuelo con olmeda que se prolonga, ya sobre la llanura, dando lugar a esta laguna. Esa fuente de agua pura, probablemente es la que haya ido disolviendo con el paso de los siglos, esos materiales calizos de la terraza y haya profundizado el fondo de la laguna hasta enrasarlo con el nivel del cercano Guadiana, con unos tres metros de profundidad respecto al campo que la rodea.


Tras los manantiales y su olmeda, viene otra olmeda lineal que desemboca en la lagunilla. (Foto: J.M. Hernández)

El nombre de “prado” le viene de antiguo, pues al pie de las lomas esos manantiales alimentaban un buen prado que a su vez se unía a los húmedos pastizales de la llanura de inundación del río y que afirmaba bien a las claras, la vocación netamente ganadera de este enclave. Aquí empieza la gran llanura de inundación que va desde este pequeño congosto, hasta el puente y la histórica ciudad ibérico-medieval de Alarcos, edificada sobre la escarpada sierra que se alza sobre el Guadiana.

Llanura de inundación con Alarcos al fondo y detalle excavaciones

  Pero ya hace años que desapareció la vocación ganadera de este lugar para pasar a ser claramente agrícola, por decisión de sus propietarios. Desde entonces parece ser que la laguna no fue más que un mero estorbo para las labores agrarias de esa finca.



En 2007 se aprecia el rastro del paso de tractores para verter escombros. Luego en 2011:

Comprobando su estado actual y viendo la evolución de las imágenes aéreas, podemos asistir a una especie de lucha del hombre por dominar la naturaleza, a una larga batalla por irle ganando metros para el cultivo, por ir haciendo desaparecer la laguna. Hace muchos años, la laguna llegó a tener salida hacia el río, y el prado, que dio nombre al lugar, haber sido mucho más amplio e importante, pero la sucesión de imágenes muestra el trabajo de continuo vertido de escombros y brozas agrarias sobre ella, para ir reduciéndola a su lamentable estado actual.

Restos de broza y escombro vertidos al interior de la lagunilla

  Aparte de su singular belleza paisajística, este rincón atesora una gran riqueza botánica y faunística, a pesar de sus reducidas dimensiones. En muy pocos metros cuadrados tenemos representados varios ecosistemas naturales de interés, en la loma un buen encinar manchego, rico en orquídeas; al pie de la loma y alimentada por varios manantiales, una olmeda que en tiempos debió de llegar hasta la orilla del Guadiana; un pastizal-juncal, es decir un prado higrófilo, con multitud de especies de este tipo de medios, desgraciadamente en trance de desaparición en toda Castilla la Mancha y, finalmente, una buena laguna con su orla de vegetación parcialmente bien conservada.


Vegetación tras el secado de la laguna a finales de verano

  Conozco esta laguna desde hace muchos años y, aunque no fuese de dominio público, seguía teniendo una importante vida animal y vegetal. Pero tras las últimas alteraciones sufridas a finales de este invierno en esta finca, ya no puedo silenciar más, la alta probabilidad de desaparición total de este magnífico enclave natural.


Zanja lateral uniéndose a la zanja lineal de drenaje del empradizado

 A las tradicionales acciones de retirada de piedras y broza del campo de cultivo que eran vertidas al vaso lagunar, este último invierno, se han arado los bordes del arroyo y de la olmeda apurando al límite; también se ha hecho o re-excavado una zanja de drenaje que recoge el agua de la olmeda de pie de monte y también, en el arroyo que vierte directo a la laguna, para así reducir el área inundable, desecándola y aumentando la superficie de cultivo, arando hasta el borde de la zanja, dejando la olmeda lineal final, reducida a su mínima expresión, y retirando maleza y troncos de olmos caídos, hacia la laguna.


A la derecha de la anterior, cultivos hasta el mismo borde del arroyuelo, con su zanja de drenaje, abajo

Solo con ver algunas de sus plantas, como el aquí abundante lirio, Iris spuria subsp. maritima (hoy Chamaeiris reichenbachiana) o la oreja de liebre, Senecio doria (hoy Senecio laderoi), ya tengo información suficiente para saber que este lugar es un fiel testigo de lo que fueron y, aún hoy deberían ser, los ecosistemas húmedos del entorno del Guadiana. El lirio, teóricamente extinto en la cuenca del Guadiana y el senecio, también desaparecido recientemente de sus escasas localidades pasadas, nos dan la idea de lo que es la vegetación de las aguas sin contaminar y la de los cauces inundables.


El lirio Iris spuria, (Chamaeiris reichenbachiana) y detalle de la flor

  A estas especies hay que añadir una buena cantidad de plantas poco comunes y aquí reunidas, como Agrimonia eupatoria, Althaea officinalis, Carex spp., Centaurium tenuiflorum, Cyperus fuscus, Equisetum ramosissimum, Euphorbia hirsuta, Juncus bufonius, Kikxia lanígera, Linum tenue, Lythrum tribracteatum, Ornithogalum umbellatum, Phalaris caerulea, P. minor, Potentilla reptans, Pulicaria paludosa, Rosa pouzinii, Samolus valerandi, Schoenoplectus lacustris, y otras ya más comunes como Asphodelus albus, Epilobium hirsutum, Dipsacum fullonum (cardencha), Juncus spp., Lactuca serriola, L. saligna, Lytrum salicaria, Medicago spp., Rumex conglomeratus, R. crispus, R. pulcher, Scirpioides holoschoenus, Scolymus hispanicus, Trifolium spp., Verbena officinalis o  Xanthium extrumarium entre otras.

  
Las grandes hojas de la oreja de liebre (Senecio laderoi) junto al lirio amarillo (Limniris pseudacorus)
Linum tenue y Samolus valerandi

Este lugar sería un candidato idóneo para llevar a cabo una ejemplar recuperación ambiental de estos ecosistemas. Habría que delimitar dentro de la finca, el terreno a intervenir; por un lado, el de la arboleda, prados y arroyo, y por otro, el de la propia laguna. En la laguna, lo primero sería desescombrarla completamente, con cuidado de no llevarse la parte de terreno libre de escombros que posee el humus, plantas de interés y el banco de semillas del suelo.


Tras la retirada de escombros la laguna ganaría en superficie y en profundidad

   La superficie total lagunar ampliaría considerablemente su perímetro, aumentándolo para suavizar las pendientes de caída a la lámina de agua y dando margen perimetral para una transición vegetal acorde y suavizar las posibles afecciones del arado de la zona agraria de la finca.


Pradorredondo parece demasiado estorbo para la rectilínea labor de los tractores (Foto: J.M. Hernández)

La recuperación hídrica pasaría por deshacer o suavizar las zanjas de drenaje y la canalización del arroyuelo, para que el agua se desparrame superficialmente y abarca con su humedad, la mayor cantidad de terreno posible, para que riegue la olmeda y una buena superficie de pastizal. El banco de semillas aún se encuentra en el suelo y la recuperación vegetal sería relativamente rápida, cuidando de eliminar las abundantes plantas nitrófilas fruto de la alteración y remoción del terreno, actual o fruto de los trabajos de restauración.


Este rincón atesora un encinar, una olmeda, un buen prado y una laguna junto al Guadiana

Pradorredondo, a parte de la intervención de recuperación, requiere un protección efectiva e inmediata, bajo alguna figura de protección como bien pudiera ser la de Microrreserva, la de Monumento Natural o uniéndola a su entorno, como Paisaje Protegido. Una de las formas de recuperación debería ser a través de intervención colectiva, dirigida por la propiedad, el ayuntamiento de Picón y organizaciones ambientales, educativas o sociales, por medio de una Custodia del Territorio, siempre contando con el apoyo de la propiedad de la finca o en su defecto, con la de su adquisición pública.



Pradorredondo nos ofrece la poco común oportunidad de que en una única localización, se puede mostrar una buena gama de los ecosistemas de esta zona, una auténtica “aula de la naturaleza”, siempre cuidando de no alterar la fauna y los procesos biológicos que dan la vida a estos ecosistemas. Aquí podría mostrarse conjuntamente el encinar, la olmeda, la vegetación dulce-acuícola de arroyos, una buena pradera-juncal y un completo ecosistema lagunar y fluvial, al contar también con la inmediata llanura de inundación del Guadiana y los montes aledaños.



 Toda esta área del noroeste de Ciudad Real capital, cuenta con áreas de importancia natural sin igual, para colmo todas en un más que inestable estado de conservación. Aquí aparecen lagunas de génesis hidromagmática, llanuras de inundación fluviales, elementos geomorfológicos singulares como puedan ser los volcanes o los cortados rocosos cuarcíticos, arroyos con vegetación de influencia volcánica, retazos de mesas calizas contoneadas por la red fluvial, y un buen número de arroyos y lagunillas en buen estado de conservación que merecerían mucha más atención de la que las autoridades han demostrado hasta ahora hacia ellas. 



   Mención aparte merecen los numerosos vestigios históricos aledaños (castillo y ermita de Alarcos, poblado ibérico de Taiba, castillo de Benavente, torre de Galiana, ermita de Sancho Rey, caserón de Santa María, ermita y casas de Sancho Rey, molinos abandonados, etc.).


Unión del arroyo de Benavente con la llanura de inundación de Alarcos, también usurpada al río. Esta llanura podría ser una de las mejores zonas naturales de Ciudad Real si se recuperaran. Al fondo volcán de Peñarroya

 A los crónicos problemas de ocupación ilegal del Dominio Público Hidráulico que el estado debería estar obligado a recuperar, hay que añadir la intensificación agraria extrema (ej: viñedos de Pagos del Vicario), el exceso y permisividad de usos lúdicos como el motocross o el abundante vertido de escombros en cunetas, bordes de caminos y arroyos, dada la cercanía de la capital manchega.


  Ya va siendo hora de que se ponga freno a la destrucción de un medio natural que parece que los ciudarrealeños no valoran lo suficiente como para defenderlo, pensando en que lo van a hacer quienes les administran. De hecho incluso el recién diseñado Camino Natural del Guadiana, evita pasar por lo mejor de esta arteria fluvial, dando un rodeo, por no entrar en conflicto con los propietarios de las fincas aledañas al río.


Parte superior de Pradorredondo hacia Fuente Guillén

Yo sigo insistiendo en que podríamos tener el mayor corredor ecológico y uno de los mejores espacios naturales de la península, definido por un Guadiana indómito y desconocido que desde Extremadura, vertebraría con su protección, ya como Parque Nacional o con cualquier otra eficaz figura de protección, hasta las mismas lagunas de Ruidera, pasando por estas tablas fluviales y por las de Daimiel y aunando toda esa serie de Monumentos Naturales, Microrreservas, L.I.C.s, lagunas volcánicas que bordean su cauce ancestral y cuyo re-nacimiento en los Ojos del Guadiana estamos cercanos a ver, si continua lloviendo como debe y si comenzamos a regar como se debiera.


Un Guadiana salvaje y desconocido en el occidente de Ciudad Real


miércoles, 31 de octubre de 2018

Charco Salado



            Charco Salado es una pequeña área endorreica localizada en el borde de la llanura de inundación del Guadiana, inmediatamente por debajo de su confluencia con el arroyo de la Posadilla o Campomojado y en un punto medio, entre el Campo de Calatrava y la llanura manchega propiamente dicha, en Ciudad Real. Se trata de un área ligeramente deprimida respecto a los terrenos circundantes, conformada por la unión de dos áreas, circulares y casi tangentes. Administrativamente pertenece al municipio de Carrión de Calatrava, aunque curiosamente el término municipal contornea perfectamente esa doble depresión, para arrebatársela a la vecina Torralba de Calatrava.

Situación geográfica y administrativa de Charco Salado
Charco Salado aparece en los mapas como dos lagunillas

                En tiempos pasados, antes de la canalización de los ríos, formaba parte de una vasta área de tablas fluviales y pastizales de la llanura de inundación del Guadiana en dicha confluencia, lugar muy similar en todo a las afamadas Tablas de Daimiel. Posteriormente al drenaje y canalización, estas áreas quedaron desconectadas de las avenidas del Guadiana, aunque la pequeña área endorreica de Charco Salado se encuentra en la primera terraza del Guadiana, a unos 2,5m. sobre el nivel antiguo del río que tras su canalización, quedó otros 2,5m. por debajo de su previo nivel “normal”.

Charco Salado, en blanco, al borde de la llanura de inundación antigua, años 60'
Canalización del Guadiana, finales 70'

                Tras permanecer muchos años totalmente seco desde mediados de los 80’, debido a la salvaje sobre-explotación del acuífero manchego, el Guadiana sufrió (más bien disfrutó) de varias riadas (1996-97 y 2009-2012), en las que el río recuperó gran parte de los terrenos de su llanura de inundación. El gran caballón lateral se rompió en varios puntos, además de hacer de muro que contuvo las aguas de escorrentía laterales. La llanura de inundación reseca y roturada de forma puntual, se re-turalizó y se llenó de vida de nuevo, con un abundante vegetación y fauna, renacida de la nada.

La llanura de inundación que bordea Charco Salado llena de vida

  Hace pocos años, en el 2015, esta salada o lagunilla temporal, se intentó roturar y se llevó a cabo, solo parcialmente, gracias a la decidida acción y denuncia por parte del eficaz Agente Medioambiental de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Valentín Rubio Galera, tras la tala de los tarayes que allí había y la roturación de gran parte de esa excelente vegetación tan bien adaptada a las peculiaridades ecológicas de este lugar.

Charco Salado en 2012 y así hasta 2015

 La roturación parada in extremis, afectó a un 35% del terreno, pero esta pasada primavera de 2017, Charco Salado volvió a roturarse y esta vez, íntegramente. Como se pudo comprobar, en la vigilancia y tenacidad en la protección de la naturaleza y el agua manchega, la figura de Valentín, fue lamentablemente insustituible.

 En 2015 tras el primer golpe de roturado

                 Pero quién perpetró este atentado ecológico no contaba con lo que ocurrió a finales del invierno, justo en el momento previo a la entrada de fuertes restricciones por la sequía, los cielos se abrieron y empezó a llover generosamente. En el centro de la depresión mayor ser formó una lagunilla que no pudo ser arada, el resto sí sufrió la reja. Pero de nuevo, la constancia y abundancia de las precipitaciones, dieron al traste con parte del daño infringido.

Destrozo al borde de la "salvada" lagunilla y abajo resurrección de parte de la vegetación

    Prácticamente todas las plantas, alguna que cuenta aquí con una de sus muy escasas poblaciones ciudarrealeñas, renacieron y se propagaron generosamente, regenerándose en unos pocos meses. Ahora es chocante ver el suelo aterronado y lleno de huecos y altibajos, pero al mismo tiempo cubierto parcialmente de esa vegetación tan especial.

Bajo el chaparrón las fotos me salieron bastante movidas

                El ecosistema que conforma la laguna y la colindante llanura de inundación, está teóricamente protegido por la Directiva Hábitats, siendo varias las figuras de protección que se solapan en esta zona como el Hábitat 92D0 (Tarayales), el Hábitat Prioritario de las Estepas Salinas Mediterráneas y comunidades de Limonium 1510; la Vegetación Anual Pionera con Salicornia 1310; los Pastizales Salinos Continentales Mediterráneos y praderas graminoides 1410 o los Matorrales halófilos vivaces de Suaeda vera. Parece que es poca cosa, visto el resultado de tal protección.

Juncus gerardii en medio de céspedes de Aeluropus littoralis

                El catálogo de especies de este pequeño espacio (poco más de 10 has.) es sorprendente y para algunas especies, su localidad más occidental, pues son especies de lugares salinos como puedan ser las lagunas endorreicas manchegas que se están recuperando gracias a buenos proyectos LIFE en las áreas orientales manchegas. Con el gran esfuerzo que se está realizando para conseguir el buen estado de otras lagunas, aquí ocurre exactamente lo contrario, gratis y sin consecuencias para el agresor.

Freankenia laevis, una de las escasas matas que había, probablemente ya extinguida

                Aquí abundan especies tan poco comunes como Cressa cretica, Salsola kaliFrankenia laevis. El genero Suaeda tiene aquí a tres especies,la leñosa Suaeda vera, la abundante Suaeda splendensSuaeda spicata. Muy abundantes las acelguillas saladas, el Limonium carpetanicum y otro de mayor talla, L. costae. Las gramíneas salinas Parapholis incurva, Sphenopus divaricatus y, muy abundantes, Aeluropus littoralis y Hordeum marinum. 

Cressa cretica
Suaeda splendens y Suaeda spicata abajo
La arbustiva Suaeda vera

       También abundan otras anuales de tallos u hojas engrosados, como las anteriores Suaedas, destacando la Salsola kali y el polluelo, Salicornia ramosissima, y seguro que antes de la primera roturación había coralillo Microcnemum coraloides, puesto que lo he encontrado en pequeños saladares residuales, tanto río arriba como río abajo. Otras especies interesantes son Centaurium spicatum, C. tenuiflorum, Spergularia marina, Sonchus crassifolius, Frankenia pulverulenta, Himenolobus procumbens, etc. aparte de los arbóreos Tamarix canariensis.

Centarium tenuiflorum entre Limonium carpetanicum

           El presente desastre, ya avisado dos años antes, junto con la próxima entrada de este blog (que mostrará cómo se destroza otra preciosa laguna, también en la llanura de inundación del Guadiana, en teoría también protegida), demuestran la inoperancia y la falta de autoridad que en materia de protección de la naturaleza tiene la Junta de Comuidades de Castilla la Mancha. Un discurso verde y bienintencionado que cuando desciendes al terreno, se convierte en una realidad ecológicamente lamentable, al menos en las áreas bajas y llanas de Castilla la Mancha.



    Se trata de muchas hectáreas de terrenos naturales en un entorno altamente humanizado y explotado por una agricultura agresiva y consumista que aún sigue, como demostramos aquí, arañando metros a las escasas áreas naturales existentes o tirando escombros, caliches o restos de poda, sobre ellas, y por supuesto, privando al río Guadiana de tal nombre, al no permitir que las aguas manchegas renazcan en sus Ojos. Una agricultura excesivamente subvencionada para que, las más de las veces, cobren quienes menos ayuda necesitan, al precio de poner en bandeja el campo manchego frente a la desertización y antes de ello, en un claro desastre ecológico ninguneado por las autoridades comunitarias.

Algún jabalí gustaba de embarrarse en este saladar

  La Mancha, aparte de ser un paraíso vitivinícola, fue (y aún puede serlo), un paraíso natural asociado al agua, son lo que alguien bien llama, las “Marismas Manchegas”, nombre más que adecuado al reunir ese carácter salino y de aguas someras que la palabra "marisma" define. Se trata de todo ese conjunto de lagunas salinas y llanuras de inundación de los ríos manchegos. A poco que uno indague y busque cartografía, descubre que fueron vastas áreas naturales aledañas al Gigüela, al Riansares, al Córcoles, al Záncara y a sus numerosos afluentes, amén del Guadiana. Igualmente para las lagunas, aunque hoy solo queden la mitad y en desigual estado, antaño la mínima depresión del terreno contenía una laguna en tiempo de aguas que luego quedaba para el pastoreo y no para el arado.

Bordes de lagunas y llanuras de inundación sonn las Marismas Manchegas

  Todas esta áreas deprimidas (por cota de nivel, no por infravaloradas), formaban un potente mecanismo de captación de agua que venía a engrosar el gran acuífero manchego que alimentaba el rosario de Ojos del Guadiana que daban origen a esta gran arteria fluvial, al tiempo de servir para asentar a una buena cabaña ganadera y grandes espacios cinegéticos, de los cuales la antigua “Laguna de las Islas”, actualmente Tablas de Daimiel, eran una buena muestra.

El polluelo, Salicornia ramosissima, abajo Salsola kali y estolones de Aeluropus littoralis

    Estos terrenos vecinos a Charco Salado, podrían tener un valor ambiental muy superior al actual, que tampoco está mal, si se hubieran acometido las tareas de recuperación del lecho del Guadiana y se hubiera demarcado generosamente un Dominio Público Hidráulico que dudo mucho que aún actualmente esté deslindado. Una obra tan simple, barata y obvia, como podría haber sido la reversión del lecho del Guadiana a su nivel previo a la canalización, restituyendo los caballones laterales al canal de drenaje interior, en todo el tramo que va del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel hasta la cola del embalse de El Vicario, hubiera ganado un tramo de río, las Tablas de Calatrava que fácilmente podría tener idéntico valor ecológico que el susodicho Parque.

Un alcaraván en el Charco Salado de hace cuatro años, cada día más lejano

De hecho, esta figura de Parque Nacional que bien podría ser el Parque Nacional del Guadiana, debería acoger, por lo menos, todo el curso medio del Guadiana desde su nacimiento en los Ojos del Guadiana e incluir claramente toda la llanura de inundación del Guadiana, donde se encuentra Charco Salado y otros lugares emblemáticos como Los Praos de Carrión, las Tablas de Calatrava, Alarcos o, ya en el Gigüela, los Ojuelos de Villarrubia.



    Todo esto se propuso, justificó y documentó cartográficamente desde la Asociación Ojos del Guadiana Vivos a la dirección del Parque y a instancias superiores previamente a la ampliación del Parque. Ni que decir tiene que dicha ampliación fue un “chasco” y que sigue siendo el menor de los Parques Nacionales y que estas buenas llanuras de inundación, siguen sin tenerse en cuenta o vigilancia para dotar al Parque de la necesaria continuidad ecológica que debería tener con su propia arteria fluvial.

Pequeños tarayes intentando progresar tras la roturación de la lagunilla

Desde aquí pido responsabilidad y coherencia a las autoridades medioambientales manchegas y respeto a sus propias leyes y a las traspuestas de la Comunidad Europea. Que no de dejen este tipo de delitos impunes que es lo que hace que los atentados ecológicos se prodiguen, al no haber nunca consecuencias derivadas de estos hechos. Hay que dejar por lo menos algo decente para que las generaciones venideras no nos maldigan.


   Un compañero de mi quinta me contaba de cuando era joven, cómo iban a bañarse al molino de Flor de Ribera, a coger peces y cangrejos para echarlos en la paella y retozar a la sombra de los árboles de la orilla del río. Hoy este lugar, a escasos 300m. de Charco Salado, no tiene sombra, ni molino, ni siguiera agua, solo ruinas y recuerdos casi perdidos. Si esto no es desertización..., pero más lamentable aún que la ecológica, es la desertización de nuestra conciencia y de nuestra memoria.

(Todas las fotos has sido tomadas en Charco Salado o su inmediata vecindad)
Más info:
Los Saladares Manchegos más Occidentales
Asociación Tablas de Calatrava 
Ecología de Ccarríon de Calatrava:
 
 
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