miércoles, 30 de diciembre de 2015

El Encinar Manchego Occidental






            La vegetación potencial de casi toda la región manchega son los encinares. Éstos no aparecerían en las escasas áreas salinas, en las más esteparias o en las antaño numerosas áreas inundables. Además el encinar sería sustituido por quejigares en las áreas más frescas y umbrosas, aún más escasas, pero presentes en la actualidad.

Las abundancia de esparragueras apunta la diferencia respecto a los demás encinares ibéricos

            El encinar manchego, llamado por los fitosociólogos Asparago acutifoli-Querceto rotundifoliae sigmetum, se extendería por la mayor parte del centro peninsular, desde Talavera a Albacete y desde Madrid a Valdepeñas. Pero no es un encinar homogéneo, teniendo variaciones florísticas debidas a diferencias litológicas, dentro de una dominante calcárea, y a las variaciones climáticas, tanto por lluvias, como por temperaturas o continentalidad.

Hacia el borde occidental manchego la presencia de suelos calizos queda manifiesta por la vegetación, en este caso el llamativo amarillo de Prangos trifida

            El genuino encinar de La Mancha es una vegetación en verdadero peligro. Ha pasado de tener una clara dominancia territorial hasta la Guerra Civil, a ir desapareciendo, de una manera lenta, pero inexorable, a causa de la intensificación de la agricultura. El mayor viñedo del mundo, se instaló en una área poblada mayoritariamente por encinares y campos de cereales. Las “manchas” de monte mediterráneo fueron desapareciendo al ser roturadas para dar paso a un monte adehesado que fue poco a poco reduciendo el número de encinas al mínimo.

Entre el encinar y los cultivos la flora basófila con Iberis  pectinata y Anagallis monelli

            Un factor importante, pocas veces tenido en cuenta en el estudio de la deforestación del centro peninsular, fue la lucha contra las plagas de la langosta. Antes yo pensaba que era algo que venía de África y que ocasionalmente golpeaba el sur de Andalucía y Murcia cuando soplaban vientos del sureste; pero no solo fue así, entre los siglos XVII y XIX fue un azote recurrente que diezmaba los cultivos provocando hambrunas y calamidades. Ante este mal, los encinares se roturaban para arruinar las puestas de las langostas y, ya de paso, se roturaba el monte o se le hacía desaparecer.

A parte de la caza, este suele ser el uso habitual del encinar manchego, escombrera de las fincas vecinas

            El golpe definitivo fue la extensión del cultivo de viñas para abastecer de vino barato a la capital del estado, aprovechando una epidemia de filoxera que arruinó los viñedos de gran parte del este ibérico. A pesar de que se lleva años diciendo que se están arrancando viñas, este cultivo no ha hecho sino incrementarse de manera exponencial hasta el presente.


El pinchudo Astragalus clussianus es una planta típica del  verdadero encinar de la Mancha

            Si se arrancan viñas, es para ir acabando con el cultivo de la vid en “vaso”, para reconvertirlo en “espaldera”, con riego y recogida mecánica. Se ahorra agua, en comparación con un campo de alfalfa o cebollas, pero el consumo de agua, en esta región tan seca, no ha hecho sino crecer a pesar de su ya antigua declaración como área hidrológicamente sobre-explotada.

Sin palabras

            La tecnificación y mecanización de las labores agrícolas ha hecho que, a pesar de una legislación protectora de los encinares, las encinas se vayan arrancando por estorbar. También los numerosos bloques de caliche de los cultivos, son desplazados de forma sistemática a los bordes y taludes de los cultivos, arruinando todas esas áreas marginales que son el último refugio de la vegetación autóctona. Incluso los mismos encinares, antaño muy aprovechados para pastoreo y caza, ahora sirven como aparcadero o almacén de mercancías, útiles o deshechos agrícolas.
         
Encinar acorralado por la agricultura. Melones abajo y viñas en espaldera al fondo

            En la Mancha toledana o madrileña existe una topografía algo más accidentada del terreno por el desnivel de la llanura manchega con la vega del Tajo y sus afluentes, creando rincones y vallejos en muchos casos poblados de encinas y, puntualmente, por quejigos. Pero en la Mancha más plana y monótona, apenas hay desnivel con el Guadiana y sus tributarios, por lo que el dominio agrícola es total y por ello, los encinares están en verdadero trance de desaparición.
  
En lo más seco y pedregoso del encinar aparece la pinchuda Astragalus clusianus

            El encinar de la llanura manchega ha ido desapareciendo de toda su área central, volviendo a aparecer, incluso generosamente en los extremos orientales de la Mancha, en el llamado distrito Xucrense (del Júcar), donde el elemento levantino de la vegetación se hace patente. Aquí aparece el encinar frecuentemente unido al pinar, tanto al pino carrasco, Pinus halepensis en el área más influída por el Júcar, como por el piñonero, en los suelos más arenosos. Pero el encinar del que voy a hablar es el que habita la parte más centro-occidental de la Mancha, el de la vasta llanura del Campo de San Juan y el más occidental, pero también manchego, Campo de Calatrava.

El asperón Lithodora fruticosa en el borde del encinar manchego

            Esta es una nueva entrega, (y van cuatro), de los ecosistemas del entorno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (PNTD) que no han sido incluidos, en su reciente y ridícula ampliación, aunque literalmente publiciten que ésta: “Incluye una excelente representación de un encinar sobre calizas y una representación de una dehesa manchega”. Tal representación es ínfima, apenas recoge varias hectáreas de encinar y varias más de una dehesa muy aclarada.


Este es el encinar incluido en la Ampliación del Parque Nacional: una franja así de ancha y de menos de un kilómetro de largo

          He recorrido ese encinar y apenas tiene un buen estado reseñable, ni una flora destacable, pues todo su borde superior es área de cultivos. Pero quien si tiene una gran riqueza florística, es una mancha de encinar mucho mayor situada más al oeste. También los escasos quejigos y grandes mestos (aquí son Quercus x senneniana, mezcla de quejigo y encina) de la zona que siguen quedando sin protección.

Del borde rojo hacia arriba, la ampliación de las Tablas para meter algo de encinar. En línea blanca punteada, parte de la propuesta que hicimos a Parques Nacionales para incorporar un encinar en condiciones.

            El verdadero encinar manchego no es el definido fitosociológicamente al principio, pues éste se describió en Guadalajara y el sureste madrileño. Coincide en mucho, por supuesto, pero las ligeras diferencias litológicas y climáticas con los encinares del centro de la llanura manchega, suponen variaciones florísticas, tanto en la presencia o ausencia de determinadas especies como variaciones en sus respectivas abundancias. Hoy dado la escasa presencia de encinares sobre calizas y su lamentable estado, es difícil definirlo con exactitud, pero después de muchos años y paseos, tengo bastante claro como debe ser.

La coronita Hippocrepis commutata muestra claramente la influencia caliza en los suelos

            El encinar en muchos casos aparece muy pobre en especies, siendo la encina la dominante en todos los estratos, con muy escasa presencia de otros arbustos. Esto es debido a que no son encinares antiguos, sino trozos de dehesas que se dejaron de cultivar y están volviendo a su naturalidad sin el “semillado” de toda la gama floral de un encinar antiguo.

Al borde de la reciente ampliación del Parque, un excelente y variado encinar, ideal para extenderse al resto de las dehesas

            Los encinares viejos, aunque pequeños y dispersos, se caracterizan por su riqueza florística en el estrato arbustivo, acrecentándose en el herbáceo. El encinar en su contacto con áreas más húmedas puede presentar quejigos, aparte de majuelos y rosales. Los arbustos más característicos son la coscoja Quercus coccifera, el espino negro Rhamnus lycioides, el torvisco Daphne gnidium, el jazminorro Jasminum fruticans y retamas Retama sphaerocarpa; y en los encinares mejor conservados abundan los aladiernos Rhamnus alaternus incluso llegando a ser sub-arbóreosalguna aliaga Cytisus scorpius y sin jaras, a no ser Cistus albidus.

El aladierno Rhamnus alaternus es fácilmente confundible con las mismas encinas

            En un estrato inmediatamente inferior están las matas y subarbustos, siendo abundantes las esparragueras Asparagus acutifolius, las efedras Ephedra nebrodensis, los asperones Lithodora fruticosa, las bolinas Santolina chamaecyparissus o la Artemisia herba-alba. En los más pedregoso y árido florece el pinchudo Astragalus clusianus y a pesar de haber dado nombre anteriormente al encinar castellano y manchego, el Bupleurum rigidum apenas aparece de forma marginal, pero sí lo hace y muy abundante su congénere B. fruticescens.

Bolinas y Bupleurum fruticescens forman el bajo matorral de los claros del encinar manchego

            Entre las plantas herbáceas, abundan los tomillos Thymus vulgaris, las zamarrillas Teucrium pseudochamaepytis, T. omphalodes y T. capitatum junto con diferentes tipos de jarillas como Helianthemum rotundifolium, H. ledifolium; la ruda Ruta montana; destacan las flores de la herradurilla Hippocrepis commutata, Prangos trifidaAritolochia pistolochia, las lechetreznas Euphorbia nicaensis y E. segetalis o de Coris monspeliensis, junto con las serrátulas S. pinnatifida, la Centaurea aspera o Plantago albicans. También aparecen, y he visto que en Flora Ibérica no están citadas para Ciudad Real, Coronilla minima y Thesium divaricatum.

Las estrañas flores de la Aristolochia pistolochia adornan el suelo en los claros del encinar

            Al norte, en la Mancha toledana y Madrid, son más abundantes los quejigares y ya hay otras especies que no llegan por poco, hasta aquí, como el espantalobos Colutea hispanica, Silene mellifera, Ononis tridentata, Cistus clusii, Salvia lavandulifolia, Ephedra fragilis o E. distachya.

Himantoglossum hircinum, una orquídea propia de terrenos calizos destaca por su tamaño al borde de Las Tablas

            La llanura manchega descansa sobre un sustrato paleozoico que asoma en pequeñas serretas en su interior y ya, de manera dominante, en Montes de Toledo y Sierra Morena. Estos materiales son de naturaleza silícea y su vegetación es muy diferente a la que vive sobre las calizas manchegas, pero en sus numerosas áreas de contacto, sobre todo en el Campo de Calatrava, existe una vegetación casi a medio camino entre la una y la otra. En estas áreas es mayor la influencia caliza sobre el sustrato silíceo que a la inversa.

La jarilla Cistus crispus tapiza los bordes del encinar en el Campo de Calatrava

            El encinar calatraveño, al contrario que el manchego se llena de jaras, destacando la pequeña Cistus crispus que llega a tapizar mayoritariamente sus suelos; también aparece la térmica Cistus monspeliensis, quedando la jara pringosa C. ladanifer y la aliaga Genista hirsuta, para las zonas del monte con menor influencia básica. Un comportamiento intermedio también lo tiene la escoba Cytisus scoparius.

Encinar de clara influencia extremeña (Pyrus bourgaeana y Cytisus scoparius) en Los Pozuelos de Calatrava

            Más al oeste el encinar se va tornando luso-extremadurense, ya es el mundo de la jara, es el encinar con piruétanos Pyro bourgaeana-Quercetum rotundifoliae sigmetum. Aquí ya ha desaparecido toda la influencia manchega, la de los suelos básicos. Solo quedan restos de plataforma caliza intercalada entre serretas silíceas y disecada por los ríos, entre el Jabalón y Los Pozuelos de Calatrava, con escasos restos de encinar manchego.

La proliferación de palomas torcaces durmiendo en las encinas, está llenando el encinar de olivos asilvestrados

            En la Mancha occidental prácticamente apenas quedan áreas de encinar, por eso son tan valiosas esas últimas manifestaciones en el entorno de Las Tablas. Aunque la mayor parte esté adehesado, a partir de las escasas áreas de monte y de una pequeña repoblación, sería fácil recuperar el encinar manchego con unas dimensiones decentes para poder hacer frente al futuro.

Ya en el campo de Calatrava algunos encinares se orlan de rosales, Dorycnium pentaphyllum y Cleonia lusitanica

        Prefiero pensar que por desconocimiento, esa lógica no parece haber calado en las mentes pensantes que dirigen nuestros Parques. Supongo que creen que para encinar ya tenemos Cabañeros (mayoritariamente en manos privadas), pero se trata de otro encinar, pues ya es el encinar luso-extremeño). En la ampliación realizada, apenas se les ha concedido importancia, a pesar de alabarlos tanto sobre el papel, aunque al ser dominante el viñedo adquirido, éste se ha repoblado de encina, retama y algunos arbustos mediterráneos.

Aguas abajo y fuera del PNTD un encinar-coscojar con ontinas Artemisia herba-alba, al borde del Guadiana

            No solo están esos encinares en el noroeste del Parque, también hay muy buenos retazos de monte en buen estado de conservación al este, rodeando los iniciales Ojos del Guadiana (Madara, Montearenas, etc.), la ampliación que en su día solicitamos desde la Asociación Ojos del Guadiana Vivos a los responsables del PNTD. Esperemos que el año que empieza nos traiga otra manera de valorar el medio ambiente y que se protejan esas últimas manifestaciones de una naturaleza que se nos escapa de las manos, ante tanta cortedad de miras de quien tiene los medios, pero no está dispuesto a gastar un duro o poner límites a la agricultura manchega para hacerla sostenible.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Saladares del Guadiana


 Aunque la gente asocia los saladares de interior con las numerosas lagunas temporales manchegas, esta entrada viene a hablar de los saladares más occidentales, los que tienen como eje vertebrador el curso de un “renacido” Guadiana, por lo que casi también podríamos hablar de "Los Saladares Calatraveños". Esta entrada continúa las dedicadas a los valiosos ecosistemas que han quedado incomprensiblemente relegados, en la reciente y absurda ampliación del colindante Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (PNTD).


             Ahora es el  turno de los saladares, un tipo de ecosistema bien desarrollado en la región manchega aunque, como casi todos los ecosistemas de las llanuras, acorralados por una agricultura siempre ávida de más terreno. Hemos pasado en pocas décadas, de una relativa abundancia de áreas salobres, a su casi desaparición pues, a no ser que hayan logrado acogerse a alguna figura de protección, están quedando relegados a situaciones extremadamente marginales.

Ejemplar esporádico de Arthrocnemum macrostachyum en el interior de las Tablas de Daimiel tras la riada, luego se impuso el carrizal

       Aquí me voy a referir a las escasas, pero buenas representaciones de estos ecosistemas en enclaves que aún sobreviven o que “sorprendentemente” están prosperando, a costa de las llanuras de inundación de los ríos en el entorno del PNTD. Uno de ellos está en el Gigüela, a las mismas puertas del Parque. Los otros en la llanura de inundación del Guadiana, aguas abajo del PNTD, Charco Salado cerca de la desembocadura del arroyo de Campomojado y el mayor, pero algo menos  halófilo, el de los Prados de Carrión de Calatrava, en la unión del Guadiana con el Valdecañas-Pellejero. 


Arriba arroyo de Campomojado y abajo el Pellejero, ambos tributando al Guadiana. Entre ellos perviven estos importantes saladares y otros menores

        En Castilla la Mancha hay varios tipos de saladares, los cercanos a la Cordillera Ibérica ganan las sales del subsuelo, de las aguas que han recorrido capas salobres de estratos del Keuper. En esas áreas son comunes las salinas, hoy en lamentable abandono frente a la sal, cada vez más contaminada, de origen costero.


Saladar en buen estado desmantelado hace  pocos meses

      En el fondo de la llanura manchega se encuentra el saladar más usual, el que recoge el drenaje de pequeñas cuencas cerradas (endorreicas), que por el aporte de aguas y su desecación sucesiva a lo largo del tiempo, van cargando de sales esas zonas deprimidas.

Las comunidades de Limonium (florido en primer término) rodean Charco Salado

             Con el paso de los años, estoy viendo que existe un tercer tipo de saladares que están a medio camino entre un área ribereña y lagunas salobres temporales. Por desgracia, la desaparición de las corrientes superficiales de agua (antaño conocidas como “ríos”), ha hecho que áreas puntuales de este drenaje manchego, mantengan  un comportamiento más continental y árido, sin el periódico lavado de las sales que la circulación, más o menos continua de las aguas, suponía.


Aeluropus littoralis tiende a formar espesos  céspedes en los suelos húmedos del saladar

       Antiguos ecosistemas fluviales, (los pocos que se han librado del arado), ahora no saben a qué carta quedarse y funcionan “a resultas“ de los acontecimientos. Si llega una riada: crían  una vegetación tipo aluvial; si cede la riada: nitrófila natural; si casi nunca llega el agua: pastizal de secano; si llega el agua de forma recurrente, pero espaciada: vegetación salina. A esto hay que añadir las distintas transiciones entre ellas y la  acción del arado, entonces entran los grandes cardales y pastizales de la vegetación nitrófila y ruderal.

Entre las gramíneas halo-nitrófilas destacan las espesas espigas de los Polypogon maritimum

          Los saladares son una de las comunidades de vegetación  más especializadas y exclusivas (pues solo pueden vivir allí quien tenga narices para hacerlo). Las plantas no solo tienen que bregar con suelos inestables y descarnados, también tienen que adaptarse a una insolación que incluso les llega rebotada del suelo. 


La sosa (Salsola soda) reúne muchos de los caracteres adaptativos de las plantas a la sal

          Por otro lado, tienen que hacer frente a las mortíferas sales del suelo, adecuando toda su fisiología, incluso engrosando sus tejidos para hacer una gestión hídrica “anti-salina” para poder conseguir el agua que quieren para sí quieren las sales del suelo.

A pesar de estar secos y sin su color rojo característico, se reconocen fácilmente los coralillos

     En el Campo de Calatrava, apenas hay saladares dignos de tal nombre, solamente la protegida Laguna del Prado en Pozuelo, a pesar de sus problemas de aguas cuasi residuales y estar medio engullida por la población, tiene una decente vegetación salina e incluso a veces, sus flamencos.


Últimas muestras de arroyos de corte semi-salino, desapareciendo en medio de la  llanura manchega con rodalillos de Lythrum flexuosum

       No muy lejos de allí está el pequeño y estacional, (tan dependiente del arado como de las lluvias), saladar de La Membrilleja con una vegetación casi más nitrófila que halófila. En el resto de la región, tras las importantes lluvias de estos años atrás, surgieron una serie de “crypto-saladares” entra Torralba y Almagro, allí donde mueren, en medio de la llanura manchega (cuenca arreica), varios ríos nacidos en  las serretas de Moral.



          Ante tan  escasas muestras de este tipo  de comunidades, las localidades de las que hablo cobran una gran importancia, máxime teniendo en  cuenta la  gran distancia al resto de las lagunas salinas del centro de La Mancha (área de Alcázar de San Juan) y lo que es verdaderamente lamentable es su desconocimiento, cuando no su maltrato. Más lamentable aún, es el reciente olvido, de buenos enclaves salinos, en la triste ampliación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.


Buenas áreas salinas a las mismas puertas del PNTD, en terrenos que deberían ser públicos (D.P.H.) y Parque Nacional

     Las tres mejores representaciones de vegetación halófila, (hay algunas más, pero menores),  se encuentran: la primera solo a escasos 3 km. del límite NE del parque, en la misma llanura de inundación  del Gigüela, Dominio Público Hidráulico como el Parque, y las otras dos, aguas abajo del PNTD; la salada de Charco Salado, hace poco medio arada, a 4 km., y la de los Praos de Carrión, a solo 7 km. Todas ellas, junto a las menores, en los cauces, en lo que es o debería ser, Dominio Público Hidráulico.

Un alcaraván en medio de una de las saladas de Campomojado

          La primera se encuentra cercana a la EDAR de Villarrubia de los Ojos, pegada a la Madre Chica del Gigüela. Incluso a día de hoy, el arado le recorta cada día, un poco más de terreno; la producción obtenida es absurda, pero es una forma de reclamar una propiedad puesta en duda, de forma recurrente, por el cauce del río. Se trata de un área de desbordamientos y de lagunillas interiores que a fuerza de pasadas de tractor, acaban desapareciendo.


            Aquí hay una buena  gama de casi todas las comunidades salobres unidas. A falta de las grandes plantas vivaces halófilas como Sarcocornia o Arcthrocnemum, están todas las demás; juncales y praderas halófilas; almarjales de Suaeda vera, praderas de Limonium, comunidades salinas anuales de salicornias; las moderadamente salinas de llantenes  y otras, como las pioneras de coralillo; praderas graminoides húmedas de Puccinellias y secas de Hordeum marinum; casi todas recogidas como hábitats de protección especial de la CE, por su escasez y alto valor científico.


      Entre las plantas menos comunes aquí podemos encontrar el coralillo Microcnemum coraloides; el llantén salino Plantago maritima, la hiel de la tierra salina C. tenuifolium y C. spicatum, Frankenia laevis y F. pulverulenta, Parapholis incurva, Blackstonia perfoliata, Spergularia media y otras especies interesantes.


Centaurium tenuiflorum en el saladar a las puertas del PNTD

             La vegetación ya cercana a los cultivos ha llegado a estar constituida casi exclusivamente por enormes extensiones de Lythrum flexuosum. Sin duda existió la protegida Senecio auricula, planta que he llegado a encontrar en  el interior del Parque (seguro que nadie lo ha añadido a su flora), pero  debido a la propia dinámica fluvial, habrá sido expulsado por el carrizo.

Plantago  maritima, abundante en el saladar de Villarrubia de los Ojos

               Ya aguas abajo del PNTD encontramos en medio de la llanura de inundación las saladas de Charco Salado que sólo excepcionalmente cogen agua, pero que poseen un magnífico muestrario de vegetación salina. A buen seguro que de no  haber sido ocupada (usurpada al río) y roturada la desembocadura del Campomojado, también estaría colonizada por buenas comunidades halófilas.


La salada de Charco Salado desarrollando espesos céspedes de Aeluropus littoralis

            En estas “saladas”, entre el espeso pastizal de Puccinellia, sobresalen rodalillos de juncales halófilos y una magnífica representación de pastizales anuales salinos, destacando los de la sosa Salsola soda con Suaeda splendens y Salicornia ramossisima. Aquí aparecen también las muy escasas Cressa cretica e Himmenolobus procumbens.

La escasa Cressa cretica posee uno de sus últimos refugios manchegos en la salada de Campomojado

         En sus bordes hay una pequeño rodal de almajo (Suaeda vera) y cerca, en lo más pastoreado, espesas formaciones de Gypsophilla tomentosa, Atryplex roseum y Suaeda spicata, entre las que es frecuente ver pastar a las ovejas, usualmente con las garcillas subidas a sus lomos.

Himenolobus procumbens, una de las plantas menos comunes pero que cuando aparece lo hace en  masa

        Hace poco este saladar  fue parcialmente roturado y, cortados y quemados sus tarajes que ya tenían consistencia arbórea. Al parecer, este paraje ha caído bajo una familia especializada en reivindicar (y "¿conseguir?"), la propiedad de algunas de las mejores llanuras de inundación manchegas. Esperemos que la defensa de lo público prevalezca sobre el “peloteo” a tan importante familia. Por desgracia, algunas de las fotos que aquí veis, ya no se van a poder repetir en muchos años.


Este paisaje ha quedado cortado por la mitad gracias al arado

          El tercer y último saladar al que me refiero, es el formado por el arroyo Valdecañas al unirse con el Pellejero y desembocar al Guadiana, son los Praos de Carrión. También tiene algunos problemas con, más que propietarios, "malos arrendatarios" que están roturando lo que eran terrenos de pastos; pero esto ocurre de forma algo marginal, pues aún, el conjunto, tiene buenas  dimensiones.


Los Praos de Carrión. Entre la izquierda (buen estado) y la derecha (recién  arado), se muestran las blancas sales del  suelo

        Sus áreas verdaderamente salinas son escasas (Charco Raso y otros menores), siendo muy abundante la vegetación halonitrófila, es decir, moderadamente salina y de carácter nitrófilo, como se manifiesta en lo que quizás sean los mayores calaminares manchegos (matorrales de Salsola vermiculata, “calamino” en la Mancha o “sisallo” en Aragón). También hay buenos carrizales en esta área que antaño tuvo explotaciones artesanales de yeso.

A la izquierda puede verse la llanura de inundación del Guadiana, con algunos pequeños saladares marginales

        Esta gran área inundable y salobre, formaba con el contiguo Guadiana, la defensa fluvial del gran castillo de Calatrava la Vieja que se encuentra en la península formada entre ambas. Su vegetación es muy interesante al mostrar todo tipo de transiciones, hacia lo salino, hacia la costra rocosa de caliche, hacia lo lacustre, hacia tomillares o hacia los cultivos. Por estas razones y por su gran dimensión espacial, se solicitó su inclusión en el Parque Nacional o como pre-Parque, como todas las llamadas “Tablas de Calatrava”.

Almarjal, hoy desaparecido, en medio del gran calaminar de los Prados de Carrión de Calatrava

      Al menos posee dos áreas claramente salobres, en ambas con almarjales de Suaeda vera y grandes masas de acelguillas (género Limonium); una cercana a la ermita y castillo; y la otra en la orilla opuesta ya cercana a la desembocadura que además posee uno de los mejores tarayales de la región. 



         En otras partes, allí donde aparecen manchas blancas en el suelo, aparece el micropastizal de Frankenia pulverulenta y bordeándolo juncales o herbazales salinos de Aeluropus littoralis o de Puccinellia festuciforme. A pesar de los canales de drenaje, en épocas de aguas han permanecido buenas lagunas en años sucesivos.


      Los Praos poseen un muestrario muy completo de toda la vegetación halonitrófila, desde cardales a praderas de gramíneas de gran talla, con especies poco comunes en la región como Centaurium spicatum, C. tenuifolium, Haplophyllum linifolium, Blakstonia perfoliata, Lythrum flexuosum, L. tribracteatumPistorinia hispanicaLimonium varios,  etcétera.

La soda (Salsola soda), una buena planta barrillera

   Las formaciones halonitrófilas son muy diversas, tanto que probablemente sea el mejor catálogo de este tipo de comunidades en  toda la Mancha, por lo que sería demasiado prolijo entrar en un catálogo exhaustivo de especies. Algunas de sus formaciones más abundantes son los cardales.


Llamativa imagen de Sonchus crassifolius y Cirsium monspessolanum

           En ellos existe una gama de especies pocas veces vista, a parte de tobas, carlinas y cardillos,  hay varios tipos de Cirsium (monspessolanum, pyrenaicum y vulgare), destacan las blancas  masas de Sonchus crassifolius y cerca de los canales, el Sonchus marinum.


Más claros, rodales de Limonium en medio de un ralo carrizal en los Prados de Carrión

    Hay formaciones de escasa talla dominadas de forma masiva por Asteriscus aquaticus, hay praderas de gramíneas varias, como las de  Polypogon maritimus; los lastonares de Elymus varios, fenalares de Brachypodium phoenicoides, así como praderas de Hordeum marinum. Otras formaciones abundantes son las de la alta y viscosa herbácea Gypsophilla tomentosa.


Atardecer en los Praos de Carrión que probablemente sea el mayor calaminar del centro de la península

     Este lugar merece por sí solo una entrada entera e incluso un libro, en el que entrarían desde su rica arqueología (motilla de Malvecinos y motilla de Carrión), su arquitectura (castillo de Calatrava de Calatrava, ermita de la Encarnación; hornos de yesos, etcétera); su especial geología, con áreas de yesos, sales, calizas e incluso cuarcitas. Cuenta además, con un hervidero hidrotermal recientemente rehabilitado por el ayuntamiento de Carrión de Calatrava.


Profusión de cardales tras las riadas. Al fondo una  de las "motillas" del Bronce Manchego

        Este lugar, con su gran castillo y su ermita,  sería un punto magnífico como “segunda entrada principal” al Parque Nacional de las Tablas del Guadiana, una vez rellenadas y restauradas las grandes zanjas del drenaje del Guadiana y del Pellejero.


En tonos rosados Suaeda splendens, verdes Puccinellia festuciformis y en primer término Hordeum marinum

    Este tipo de comunidades vegetales están estrictamente protegidas legalmente como hábitats de interés comunitario: 1310 - Comunidades halófilas anuales: micro-céspedes de Frankenia pulverulenta; comunidad de Microcnemum coralloides y comunidades de salicornias; 1410 - Pastizales salinos continentales mediterráneos: juncales salinos y praderas graminoides salinas; 1420 - Matorrales halófilos vivaces: almarjales.  1510 - Estepas salinas mediterráneas: Comunidades de Limonium (de Interés Prioritario). 82DO - Bosquetes de Tamarix canariensis y 1430 - Matorrales halonitrófilos.

Entre un suelo lleno de sales destaca el color verde de las salicornias

       Por otra parte figuran en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas en Castilla la Mancha como “en peligro”, Lepidium cardamines, muy escaso en esta área; y, como ”de interés especial” Cladium mariscusLimonium carpetanicumLimonium costae y Microcnemum coralloides.


El coralillo con su color que le da nombre

          Desde aquí no me  queda sino felicitar a la Asociación Tablas de Calatrava, por su labor divulgativa de los valores de Los Prados y alrededores. Labor incluso restauradora de antiguos oficios, como los yeseros; también implicados en actos teatralizados en el interior del Castillo de Calatrava la Vieja. Ellos están poniendo en valor esta parte tan singular e importante del municipio de Carrión de Calatrava y de todo Ciudad Real.

Calatrava la Vieja rodeada por la llanura de inundación del Guadiana y del Pellejero

Más información:
- Salvemos las Tablas Ya
 http://cartadenuncialastablas.blogspot.com.es/
- ecocarrion.wordpress.com
- http://tablasdedaimiel.com/
- vicencon.wordpress.com
- http://losojuelos.blogspot.com.es/
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