viernes, 28 de noviembre de 2025

Sedum aetnense, lo pequeño es hermoso


Hace tiempo comentaba con algunos amigos que en los últimos tiempos los botánicos, en general, salían muy poco al campo, también es cierto que cada día hay menos botánicos. Casi todos son estudios genómico-moleculares, tratamientos estadísticos con nuevos programas más perfeccionados, análisis de compuestos químicos, etc. Pero de salir al campo, cada día menos, parece como si todo estuviera ya explorado, ya no hay manchas blancas en los mapas. No solo es que se salga poco al campo, sino que, como aquí vengo a demostrar, tampoco se agachan, como si la botánica tuviera un punto de hidalguía que impide a sus miembros quebrar la cabeza y mirar al suelo.

Sedum incipiente junto a la gigantesca cagadita de conejo de campo

Digo esto de agacharse porque voy a hablar de una planta mínima donde las haya, de las que, simplemente para poder verla, hay que agacharse bien y fijarse con atención. Siempre me acordaré de un gran botánico, aunque él se declaraba alpinista, Salvador Rivas Martínez que, en la misma cumbre de Peñalara, obligaba a los concurrentes literalmente a “pastar”. Empezaba él, tirándose al suelo e iba desmenuzando, con su cara pegada al suelo y con la lupa, el pequeño conjunto vegetal de donde iba entresacando plantas, diciendo de cada menudencia vegetal, la especie, su distribución, sus propiedades, sus valores bioindicadores, anécdotas, etc. Una a una iba sacando todas las plantitas, por pequeñas e insignificantes que parecieran sin dejarse ninguna.

Agrupación variada de Sedum y otras plantas menores

La micro-planta en cuestión, aunque haya quien las denomina genéricamente “micromierdas” (sin acritud) a estas plantitas que apenas superan la frontera de los 5 cms. de longitud máxima, es el Sedum aetnense, perteneciente a la familia de las crassulaceas. Con sus hojitas engrosadas y algo curvadas, a estas plantas del género Sedum las llaman en general “uñas de gato”, también “platanitos” como las más comunes que crecen (o al menos hasta hace bien poco) en los senos de los tejados de teja de barro, como es el caso del más común y urbanita Sedum album.

No es un Sedum pero lo parece, Pistorinia hispanica antes de florecer. Abajo Sedum album en ambiente natural

Los Sedum son un género formado por unas 33 especies y casi 10 subespecies, aunque podrían sumársele dos o tres especies más en discusión o de próxima publicación. Son especies acostumbradas a vivir sin apenas suelo del que nutrirse, y es que en cuanto aumenta la profundidad del suelo, aparecen otras especies más fuertes que los desplazan; son especialistas en vivir en la indigencia edáfica. Sobreviven como pueden en las etapas desfavorables del año, o lo hacen en forma de semillas. Algo parecida a la vida en la costra de los yesos, ya señalada aquí en otras entradas.

Litosuelos en la costra caliza manchega y su vegetación efímera en su esplendor primaveral

El género Sedum está formado por plantas carnosas, suculentas o crasas, con hojas normalmente alternas y sin pecíolo. Generalmente las flores son pentámeras (con 5 sépalos, pétalos y carpelos) aunque aparezcan algunas pocas tetrámeras, con 10 estambres. Los pétalos suelen ser blancos, rosados y, menos comúnmente, amarillos. Hay más especies anuales que vivaces y, en general, les gustan los entornos rocosos o arenosos, algunos gustan de una ligera inundación primaveral.

Fotomontaje de Víctor Marugán. Sedum aetnense subsp. aetnense de las arenas segovianas

La descripción de Sedum aetnense (subsp. aetnense) es la de una planta anual, glabra, rojiza o glauca, de raíz principal más o menos desarrollada, tallo de 1,6(6) cm, erecto, hojas de 3-4 x 1,5-2 mm, alternas, erectas o ligeramente curvadas, oblongas, engrosadas, y algo curvadas, que llegan a ocultar el tallo, con espolón escarioso en la base, margen ciliado y denticulado. Flores tetrámeras o pentámeras, solitarias, sésiles, axilares, sépalos 2-3 mm, libres, estrechamente lanceolados de margen ciliado, pétalos 1,5-2,5 mm, más cortos que los sépalos, estrechamente lanceolados, agudos, blanquecinos con textura escariosa, estambres 4-5, de la misma longitud que los pétalos; anteras amarillas. Folículos c. 2,5 mm, aproximadamente de la misma longitud que los sépalos o algo más cortos, erectos o erecto-divergentes, papilosos, de color rojo obscuro; estilo corto, con semillas ovoides, apiculadas, de testa reticulada y ápice agudo.

Distribución mundial de Sedum aetnense

Esta planta, como su nombre específico sugiere (aetnense), fue descrita por primera vez en las laderas volcánicas del Etna en Sicilia, Italia, en el año 1845 por el botánico siciliano Vicenzo Tineo, y es una planta que se extiende desde Afganistán hasta Europa oriental, haciéndolo en mucha menor medida hacia occidente. Fue descubierta en España por primera vez en las altas montañas andaluzas y siempre por encima de los 1800m (Filabres, Gádor, Sierra Nevada y Cazorla), posteriormente apareció en la Maragatería leonesa. Ya más tarde fueron encontrados más ejemplares castellanos, en los arenales segovianos y al norte de Gredos en Ávila, población que no se ha vuelto a encontrar, aunque en su defecto, ha aparecido recientemente una población muy cercana a Ávila capital.


Pero es a principios de los 2000, cerca de Aranjuez, cuando el botánico D. José González Granados encuentra un Sedum bastante raro en el Parque Regional del Sureste, parece Sedum aetnense, pero va reconociendo ciertas diferencias que se extienden prácticamente a todas las partes y órganos de la planta. Ya no se trata de la misma especie, las variaciones son de calado y establece claramente, que se trata de lo que él define como la subespecie “aranjuezii”. Era, hasta ese momento, un “microendemismo” del Parque Regional de Sureste, siendo la única localidad existente. Una rareza, dentro de lo que se entiende por Sedum aetnense que es una planta de zonas altas (pisos supra y oromediterráneo) en sustratos silíceos y mayormente arenosos, solo alguna vez, sometidos a ligera inundación temporal.


       Esta nueva subespecie, difiere de la anteriormente descrita en bastantes aspectos, la clave para diferenciar Sedum aetense subsp. aetnense, de este S. aetnense subsp. aranjuezii, es que este último posee: Márgenes de las hojas y sépalos de enteros a dentados, sin cilios; de 4 a 7 (8) estambres con las anteras púrpuras (ocasionalmente amarillas); semillas de 0,5 a 0,7 mm de longitud. Fenología mucho más madrugadora, e igualmente, pronto agostamiento, plantas algo más gruesas, ligeramente mayores en todas sus partes, tonalidades más marrones u ocres en lugar de tan rojizas. Tal parece que se trata de la especie anterior pero adaptada a zonas más bajas y térmicas, aunque nunca se sabe, si la subespecie aetnense, no sería una adaptación del Sedum aranjuezii a zonas más altas y frías, Aunque todo indique que el aranjuezii, deviene del aetnense, la cantidad de nuevas y variadas localizaciones, podría plantear la disyuntiva de quién fue antes, quien deriva de quien. Solo análisis genéticos y/o moleculares, podrían dilucidar esta cuestión.

Imagen de los muy rojizos Sedum aetnense de los arenales de Tierra de Pinares en Segovia

        Una vez aprovechando una excursión a ver los arenales del Duero (probable futura entrada de esta bitácora) en una de sus mejores manifestaciones, tanto geomorfológicas como botánica, aproveché para buscar el Sedum aetnense subsp. aetnense, que finalmente pude encontrar gracias al buen ojo de Víctor Marugán que también me pasó un buen fotomontaje (ver más arriba) que hizo con la especie. Foto que puede usarse para comparar ambas subespecies y constatar sus diferencias.

Ejemplar aislado de la subespecie aetnense de los arenales de Segovia

En uno de mis muchos paseos por el entorno más defenestrado de la urbe madrileña, obviamente, el malhadado sur, encontré unas plantitas, ya fuera de época y bastante “fanés”, que me parecieron, y resultaron ser, varios ejemplares de esta rara planta, que, a pesar de estar al mismo borde de un demencial vertedero, estaban en Parque Regional del Sureste. La población no era pequeña, se asentaba sobre arcillas intercaladas con yesos o viceversa, aunque el suelo estaba cubierto por numerosos líquenes. Seguía tratándose de un “micro-endemismo” del Parque Regional del Sureste. Vegetación sin apenas suelo al borde la costra liquénica de los yesos, inmediatamente vecinos.

Los primeros ejemplares que encontré en Valdemingómez (Madrid-Vallecas) en 2020
Al comienzo de la primavera, sobre arcillas yesíferas del Valdemingómez, Vallecas, Madrid
Fotos de Rubén de Pablo

Meses más adelante, de excursión por el entorno del Tajo madrileño, también pude apreciar, sobre unos conglomerados, la presencia de varios ejemplares de este mismo Sedum aetnense subsp. aranjuezii. Tomé nota de la ecología de esta planta, en esta localidad y busqué situaciones similares a lo largo del valle del Tajo y, bingo, de nuevo volvían a aparecer. En localidades similares a la primera e incluso en superficies arenosas que superficialmente tienen carácter silicícola, pero cuyo interior, usualmente cementado, tiene carácter basófilo. Para lo que se podría deducir, prácticamente suelos neutros.

Sedum aetnense subsp. aranjuezii sobre conglomerados madrileños cerca del Tajo

Como de costumbre, sigo yendo por Ciudad Real, también con mi afición a las áreas volcánicas del Campo de Calatrava, allí con unos amigos geógrafos del grupo Geovol de la Universidad de CLM, estuve en varios volcanes. Días después, revisando las fotos que hice aquel luminoso día, amplío una de ellas para determinar unas plantitas bastante enanas, y vuelve a saltar la liebre, de nuevo volvía a aparecer el amigo Sedum aetnense subsp. aranjuezii, en las laderas volcánicas manchegas. Realicé unos cuantos recorridos por bastantes volcanes y lo encuentro en tres localizaciones. Le cuento a mi amigo Rafa Gosálvez lo del Sedum del Etna y lo bautiza, barriendo para casa, como el Sedum de los Volcanes, una buena mascota para quienes buscan dar personalidad, también biológica, a estos volcanes calatraveños.

Entre rocas volcánicas, el aranjuezii de Ciudad Real con Sedum andegavense, más rollizo y rojizo. Abajo, lo anaranjado Sedum aetnense, lo más rojo, Sedum andegavense en la ladera de un volcán

Ya empieza a despistarnos la ecología de esta humilde planta. ¿Por qué no aparece por todas partes?, sobre todas las litologías. Hasta el momento teníamos los micaesquistos de Filabres y Sierra Nevada, las pizarras de Maragatería y las arenas, eólicas de Segovia o de alteración del granito en Ávila o de arenas calizas en Jaén. A estas litologías se le añaden, la arcillas o margas yesíferas de Valdemingómez y los conglomerados y arenas fluviales, semi-cementadas de la vega del Tajo y Jarama (Aranjuez). Seguimos con la teoría de los suelos neutros, para la subespecie aranjuezii y la de los suelos ácidos (micaesquistos, pizarras y arenas puras, para la subespecie aetnense.

Los tonos cárneos del aranjuezii sobre musgos en conglomerados del Tajo

La ecología en la que se mueve la especie, como antes he dicho, es la de suelos esqueléticos o incipientes, con lo que la gama vegetal que se puede desarrollar sobre los mismos es, francamente efímera, con una gama vegetal muy limitada a las pequeñas especies que pueden aprovechar ese suelo, mientras haya una climatología lo suficientemente tolerante, puesto que llegamos a un rápido agostamiento en cuanto se superan a los 30ºC, lo que cada año ocurre más pronto.

Sobre arenas de conglomerados muy sueltos en Los Arenales de Estremera, Madrid

Tomamos inventarios vegetales, también de musgos y líquenes, pero en este rango, las coincidencias son mayúsculas, casi sin importar el sustrato en el que se hallen, como: Alyssum granatense, Aphanes microcarpa, Calendula arvensis, Campanula erinus, Cerastium pumilum, Erodium praecox o E. cicutarium, Helianthemum salicifolium, Herniaria glabra,  Linaria amethystea, Mibora minima, Pistorinia hispanica, Ranunculus paludosus, Saxifraga tridactylites, Schismus barbatus, Sedum aetnense, Sedum caespitosum, Sedum gypsicola, Veronica praecox, Valeraniella sp., Buellia zoharyi (líquen), Psora decipiens (líquen), Riccia lamellosa (hepática) y algunos briofitos. En Ciudad Real, aparte de muchas de las anteriores entrarían más Sedum aún, como Sedum andegavense, S. mucizonia o S. rubens.

En los volcanes de Ciudad Real, el acompañamiento de otras especies de Sedum es abundante, aquí junto a Sedum aetnense aparecen S. rubens y S. caespitosum. Abajo el tono más rojizo es de S. andegavense

No contento con el batiburrillo de localizaciones y litologías, en una Jornadas con la gente de Carrión, finalizando una excursión más que interesante, al pasar por las grandes costras calizas cercanas al Guadiana, me tendí a ver las flora que ya fue objeto de una entrada en este blog (la costra caliza manchega), y, de nuevo, me topo con el amigo Sedum aetnense subsp. aranjuezii, Rafa, presente también en la excursión, tras presentarle la especie, ya empezó a dudar del casi acertado nombre de pila que había adjudicado a este “Sedum de los volcanes”, estábamos en la costra caliza a la vera del Guadiana.

Sedum aetnense subsp. aranjuezii sobre costras calizas en la cercanías del Guadiana CR

Pero la cosa no queda ahí, estudiando los afloramientos marmóreos del entorno de Urda, en el sureste toledano, sobre una pequeña cresta y muy cerca de una gran cantera de mármol, me vuelvo a encontrar al protagonista de esta historia. Ya empieza a ser demasiado para una especie que siempre se ha creído muy rara y que muy pocos botánicos han tenido la suerte de contemplar viva y en su entorno. Ya la discusión por las características químicas del sustrato sobre el que crece, empiezan a tener que ser dilucidadas por el laboratorio. Está claro que de los muy numerosos sustratos que se extiende por la alfombra ibérica, no aparece, ni en los sustratos claramente calizos (¿Qué pasa con los mármoles?) ni en los claramente graníticos (¿Qué pasa con esas pocas arenas graníticas donde vive?).

Sedum aetnense con Sedum caespitosum (estrellitas rojas), Saxifraga tridactylites y Arenaria leptoclados (izda.)

      En descargo de todos aquellos que no hayan visto esta planta, decir que realmente es tan pequeña como parece y que tiene un ciclo de vida muy corto que no suele llegar a mediados de mayo, donde queda prácticamente irreconocible tras su marchitamiento, con lo que tampoco es extraño que haya pasado desapercibida durante tantos años en tantas partes. Pero ojo, este caso no se hace extensible a prácticamente ninguna planta de las consideradas poco comunes, cuyas localizaciones, suelen estar basadas en datos antiguos y desfasadas y, cuya norma general, suele ser que están en un estado numéricamente  más lamentable del que se les presupone. Al igual que muchas aves, insectos y mamíferos, la pérdida de biodiversidad está alcanzando límites catastróficos, al parecer no parece que nos estemos enterando, de que nosotros, vamos detrás. Ya se sabe, "cuando las barbas de tu vecino...aunque tu vecino sea así de pequeño.

Junto al estrellado Sedum caespitosum (abajo, derecha) sobre costra caliza

.Más info:

González Granados, J., 2011. “Descripción de una nueva subespecie de Sedum aetnense (Crassulaceae) del centro de España”. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 105(1-4): 49-65.


 

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