miércoles, 6 de febrero de 2013

Extinción masiva de especies en Madrid


Ya en otra entrada advertía del peligro que corría una de las mejores localidades botánicas de todo Madrid. En ella clamaba por la consideración que merecía un enclave único, de características únicas y de plantas que a pesar de lo mundano e intervenido de este espacio, son únicas en toda la geografía madrileña y española.
            La Comunidad de Madrid, ya no es el Rincón de Espe, es el Cortijo del González y nada de lo previsto por la autoridad, se va a alterar por mucho que berreen los cuatro ecologistas cantamañanas de siempre.


                        El descampado la pasada primavera durante una visita de investigación

           Desgraciadamente, paso a trascribir el texto literal  publicado en la web de ARBA Bajo Jarama, sobre el flagrante atentado ecológico que ha tenido lugar en un maravilloso descampado de las afueras de Coslada y que estoy seguro tendrá consecuencias jurídicas para la C.A.My un fuerte desprestigio para la farmacéutica COFARES.
         Están pasando por nuestras vidas y lugares como un elefante por una cacharrería, la ley les importa poco, el dinero, no es el suyo, es el de todos, pero por lo menos que pasen la vergüenza o el mal rato de que se aireen y publiquen sus bajezas y cortedades, para que quede en la memoria de todos como son nuestros gobernantes y algunas de nuestras empresas.


                  Estado de una parte de la parcela a finales de la primavera pasada

           Ignacio González (excuso el Don por impropio), digno pupilo de Espe y tan democráticamente votado como la alcaldesa de la capital, ha tenido a bien destrozar unos baldíos y baratos terrenos marginales de Coslada que acunaban un tesoro científico incalculable. Si ha hecho lo que ha hecho, cuando no le costaba nada dejarlo estar y contentar así a la comunidad científica y ecologistas, es para temerse lo peor, la sanidad, la educación, el bien público está claro que solamente podrán servir a sus intereses  y si no le sirven, mejor roto que teniendo algún tipo de utilidad.

                       Estado actual, a principios de febrero de 2013, de la misma parcela tras ser roturada


Texto de la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono del Bajo Jarama:


"La infamia se consuma. Cofares, con la colaboración necesaria de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid ha provocado la mayor extinción simultanea de especies en el territorio madrileño que se conoce.

El movimiento ambientalista y el mundo científico saludaron con alborozo el descubrimiento en 2005  de los innumerables tesoros botánicos que albergaba una pequeña parcela situada en el margen de un polígono industrial, el CTC, situado en el municipio de Coslada. Sin embargo, y pese a que dio noticia a las autoridades locales de los valores ambientales que reunía tan pequeño enclave (apenas 10 Hectáreas que albergaban 350 especies de plantas) el ayuntamiento autorizó y posteriormente la comunidad de Madrid avaló que se urbanizasen los terrenos, para construir en ellos naves industriales para la empresa farmacéutica Cofares.

De nada ha valido la lucha. Las tretas para degradar el espacio por parte de empresa, ayuntamiento de Coslada y Comunidad de Madrid han sido constantes. Primero vertieron escombros y basuras en el lugar. Tras la denuncia de los hechos, procedieron a su retirada. Posteriormente y dado que la campaña de defensa del enclave se basó en la presencia de una alcachofa silvestre, la Cynara tourneifortii, en peligro de extinción a nivel mundial y de una malva, la Malvella sherardiana, en peligro de extinción en España, Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid intervino para permitir la destrucción del ecosistema. Y lo ha hecho por la vía más expeditiva: arrancar unas decenas de ejemplares de ambas especies, trasladarlas a enclaves y ecosistemas distintos de aquellos, únicos e irrepetibles donde vivían y dar luz verde al exterminio de los restantes ejemplares y a la roturación del enclave.

El día 4 de febrero hemos podido comprobar, in situ, el final del pastizal del CTC. Ha sido  roturada la totalidad del enclave, salvo los ribazos de la vía del tren, sepultando o arrancando multitud de ejemplares que no han sido trasplantados de las dos especies que la C.A.M. ha querido simular proteger. Ante estos hechos tenemos que puntualizar varias cuestiones.

El trigo silvestre Triticum boeoticum ha dejado de existir en Europa, gracias a COFARES y la CAM

        En primer lugar, el transplante no garantiza la pervivencia de las Malvellas y las Cynaras. Hemos podido comprobar que han sido transplantadas a hábitats diferentes. En Rivas-Vaciamadrid, sin ir más lejos, en lugar de terrenos de arcillas grises profundos situados en vaguada, y con un alto nivel freático, se han trasladado a la cumbre de un cerro, sobre margas calizas, en un lugar sin la suficiente humedad, rodeadas de árboles fruto de una repoblación de la propia comunidad que, caso de sobrevivir los ejemplares, entrarán en competencia con los mismos abocando en un medio plazo a su desaparición, al transformarse el pastizal en bosque. En resumen, creemos que “se ha procedido a aparentar que se hacía algo, sin importar el resultado de las actuaciones, más allá del efecto propagandístico que las mismas han tenido a través de medios de comunicación como el periódico ABC”.

Cynaras medio secas por el aclareo y catalogación para su posterior traslado (salvación según el ABC)

En segundo lugar la roturación del enclave ha tenido efectos catastróficos sobre la conservación de varias especies en peligro de extinción en la comunidad de Madrid, provocando la extinción de varias de ellas y colocando a otras al borde de la misma. En orden de mayor a menor gravedad la actuación conjunta de Medio Ambiente, el ayuntamiento de Coslada y Cofares ha provocado los siguientes efectos:                                                          ("Catálogo de la vergüenza")
  
- Especies extintas de toda Europa Occidental:   Una.

        Triticum boeoticum: la especie de trigo salvaje que dio origen por cruce con otras especies de gramíneas a los trigos domésticos actuales. Se distribuye por el sudeste de Europa y Turquía. La del CTC era la única población conocida en toda Europa Occidental, descubierta en 2012. Extinguida por Cofares y Medio Ambiente de la Comunidad  de Madrid.


- Especies extintas en la comunidad de Madrid:   Cuatro.

      Convolvulus humilis: una pequeña correhuela anual que se creía extinguida en Madrid hace más de 60 años y redescubierta en el CTC. Única población madrileña, extinguida por Cofares y Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.
      Teucrium spinosum: planta herbácea anual que como otras del enclave, en España solo crece en Andalucía y también en Ciudad Real. Presente en Madrid en el famoso enclave del Cerro Negro, engullido por el crecimiento de la Ciudad de Madrid. Redescubierta una nueva población en el CTC, 200 años después. Nuevamente se da por extinguida en Madrid gracias a la actuación de Cofares y Medio Ambiente.
        Scolymus maculatus. Cardo conocido en Andalucía como Tagarnina, abundante en las costas del sur y levante, pero ausente de la zona centro peninsular. Extinguida por la supresión de la población del CTC de Madrid por la actuación de Cofares y Medio Ambiente.
        Gladiolus italicus: Espectacular gladiolo silvestre. Una de las pocas poblaciones de la zona centro de España y de la Comunidad de Madrid se encontraba en el CTC. Extinguida por Cofares y Medio Ambiente.


- Especies en peligro de extinción en Madrid que han perdido una de sus mayores poblaciones:   Dos.

        Geropogon hybridus: bella flor que crece básicamente en Andalucía y citada en Madrid a principios del siglo XIX. Durante 200 años no se vuelve a encontrar ni un solo ejemplar. Redescubierta en el CTC, donde había varios miles de ejemplares y una población de unas decenas en un pequeño enclave en Rivas-Vaciamadrid. Extinguida la población de Coslada, se encuentra en peligro crítico de extinción en la comunidad de Madrid, sin que Medio Ambiente, responsable de dicha situación junto con Cofares, se haya hecho eco de su existencia y haya tomado medida alguna para su protección.
        Serratula flavescens subsp. flavescens. Especie de cardo sin espinas y bellos capítulos amarillos, propia de arcillas con yesos. Escasísimo, de poblaciones muy reducidas y aisladas situadas en Ciudad Real, Toledo y Madrid. Las poblaciones madrileñas han sido en su mayoría arrasadas por el urbanismo, puesto que se distribuyen coincidiendo con el borde sur de la capital. Salvo una veintena de ejemplares que habitan el parque del sureste en Valdemoro y Rivas, el resto están en enclaves desprotegidos y amenazados. La del CTC junto con la del humedal de Coslada era una de las mayores de la Comunidad de Madrid.


- Especies en peligro de extinción en España que han perdido su mayor población:   Una.

        Malvella sherardiana: con dos poblaciones supervivientes, una en Ávila y otra en Córdoba. La población del CTC era la mayor de España. Dudosa supervivencia de los ejemplares transplantados.


- Especies en peligro de extinción mundial que han perdido su mayor población:   Una.

        Cynara tourneifortii. Dos poblaciones en la comunidad de Madrid. Una en el parque Bosquesur de Leganés, arrasada por Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid en una campaña de eliminación de pastos con la finalidad de controlar las poblaciones de liebres que están contagiando la lesmania a humanos. La otra población, en el CTC, eliminada  al roturar el enclave. Al borde de la extinción  total a nivel mundial a causa de ambos hechos, al eliminarse dos de las mayores poblaciones existente a nivel global. Nuestra única esperanza es que los ejemplares de Leganés, que estaban perfectamente señalizados, rebroten a partir de las raíces.

La alcachofa silvestre Cynara tournefortii a punto de florecer, al parecer por última vez

Por desgracia, ninguna de estas especies, a pesar de encontrarse al borde de la extinción en Madrid se encontraban protegidas. Eran tan escasas, que nuestras autoridades desconocían que existieran. Cuando se descubrieron, prefirieron ignorarlo. Cuando actuaron era ya demasiado tarde y su actuación contribuyó a su extinción. 
El Catálogo de especies protegidas de la Comunidad de Madrid es el más anticuado de España. No se actualiza desde 1992. No incorpora los múltiples descubrimientos y el mayor conocimiento del territorio y su biodiversidad que se viene produciendo por el trabajo de la comunidad científica debido a que supone un obstáculo a la hora de urbanizar, construir o alterar la naturaleza. La biodiversidad no se valora como un patrimonio único a proteger, sino que se concibe como una china en el zapato de constructores, empresarios y políticos. Donde otros vemos un patrimonio único que pueden perder para siempre las generaciones futuras ellos ven metros cuadrados, plusvalías y sobres llenos de dinero. La miopía que ha llevado a España a su peculiar tragedia".

Convulvulus humilils, Teucrium spinosum, Cynara tournefortii, Malvella sherardiana, Geropogon hybridus, Scolymus maculatus, Serratula o Klasea flavescens, Triticum boeoticum

* CTC : Centro de Transportes de Coslada

    Algunas especies como Serratula flavescens y Geropogon hybridus tienen ahora una de sus escasísimas localidades madrileñas en unas pocas hectáreas donde la CAM tiene a bien autorizar una competición nacional de motos enduro, un año logramos impedirlo in extremis, el año pasado llegamos tarde y el destrozo fue enorme y este año tendrá lugar, si las autoridades siguen mirando para otro lado el próximo 2 de Junio.
Este terreno está en la esquina noreste de Rivas Vaciamadrid con Vicálvaro y Coslada, pero a pesar de su buen estado, su buen valor científico y ecológico, está a años luz de todo lo destruido en el descampado del CTC de Coslada.

miércoles, 30 de enero de 2013

Delirios de Invierno



          Increíble, para las fechas y fríos que corren, ver la floración explosiva de alguna especie vegetal, pero así ha sido y todos los años por estas fechas, los lirios de invierno, por lo menos, lo intentan. La cosa solamente les sale bien, aproximadamente, uno de cada tres intentos, pues uno de cada tres años por estas fechas caen unas pelonas tan duras que no hay planta que pueda soportarlas y florecer al mismo tiempo, otros años se llevan consecutivamente una de cal y otra de arena, combinándose alguna flor en buen estado y congeladas flores marchitas, dando una breve floración medio fallida; y por fin, llega un año en que se produce una buena y larga floración.

El año pasado los lirios sufrieron las inclemencias de una año seco y frío

      Un año bueno, como este, la floración puede iniciarse a principios de diciembre y acabar a finales de febrero, aunque lo normal es que ocurra de mediados de enero a finales de febrero, solapándose los últimos lirios con los primeros almendros floridos. Ha faltado la foto que se podría ver muchas mañanas, de esos colores nazarenos adornados por la escarcha, otra vez será.


             Desgraciadamente, no son muchas las localidades ibéricas que pueden disfrutar la floración de los lirios de invierno, yo los conozco del Campo de Calatrava en Ciudad Real, pero aquí aparecen algo alejados de su área de distribución (disyunción), pues son más sureños y de tierras normalmente, más bajas. Es un lirio andaluz, (exceptuando todo el sureste), extremeño y portugués, de terrenos carbonatados, que en estas regiones  no son abundantes, de tierras bajas y también costeras.



            En otros lugares donde no hay lirios de invierno, ese nombre a veces se lo dan a otros lirios, las patitas de burro (Ginandriris sisyrinchium), de menor tamaño y que más que de invierno, son de inicios de primavera y aparecen en un área geográfica casi coincidente, pero algo más extensa y sobre todo tipo de suelos.

Las patitas de burro Gynandriris sisyrinchium en algunas zonas se denominan lirios de invierno

            El lirio de invierno en Ciudad Real tiene una distribución muy especial, está asociado exclusivamente a suelos de naturaleza volcánica o su inmediata vecindad. Su distribución no se encuentra en ellos generalizada, pues no aparece en la zona volcánica sur (de Almagro a Puertollano), lo que podría tener que ver con un ligero endurecimiento de las condiciones climáticas, no como  en torno a los valles que van a converger al Guadiana, donde son extraordinariamente abundantes sobre volcanes y coladas.

Lirios en una loma al borde del Guadiana

            El nombre científico de este lirio (Iris) está a punto de cambiar. Pese a lo mucho que me contraría mudar lo aprendido, no puedo sino alabar la labor investigadora desarrollada para reventar la anterior clasificación de los lirios ibéricos bajo el paraguas del género Iris, a partir de ahora, en seis diferentes géneros ibéricos (Iris, Juno, Chamaeiris, Xiphion, Limniris y Ginandriris), algunos monoespecíficos como Juno, Limniris y  Ginandriris que son, respectivamente, el lirio de invierno, el lirio amarillo o lirio de agua y la patita de burro.

Un par de veces he visto lirios totalmente blanco, este año este ha sido el más albino que he visto

            Me va a dar rabia ver flores de lirio bajo nombres que no incluyen el genérico Iris, pero los potentes estudios filogenéticos, la exhaustiva búsqueda de datos y la gran labor de herbario de estos buenos investigadores, no admite discusión; aparte de la valentía de romper con todo y hacer borrón y cuenta nueva. Un punto a favor de Flora Ibérica, algo que no puedo decir de otros géneros ya remodelados o algunos que nada más ser publicados ya pedían a gritos una remodelación que no les ha llegado.


             El lirio de invierno que en Ciudad Real podría llamarse el lirio de los volcanes, es el Iris planifolia que cuando se publique el nuevo tomo de Flora Ibérica pasará a llamarse Juno planifolia y forma parte de la vegetación volcánica del Campo de Calatrava. Una vegetación volcánica poco o nada reconocida por los botánicos de profesión, ajenos a estos pagos y más por estas fechas; pero no se puede obviar la influencia que estos fértiles suelos realizan sobre la vegetación.



          Pero esa volcánica fertilidad ha jugado siempre en contra de la vegetación natural, dado el intensivo aprovechamiento agro-ganadero que han sufrido desde muy antiguo todos estos campos, por lo que es casi imposible encontrar algún volcán poco alterado. Baste señalar el topónimo de Piedrabuena, un próspero pueblo cuyo pedregoso terreno está casi totalmente cultivado en sus áreas volcánicas y apenas en todas las demás, aún siendo éstas mucho menos pedregosas.

En el, nunca arado, borde rocoso de una colada de lava abundan los lirios

            Los lirios como todos los geófitos, es decir aquellas plantas que poseen bulbos, rizomas o tubérculos subterráneos para sobrevivir en las épocas adversas, son totalmente vulnerables al arado de los suelos. Esto queda patente en el parcelario de amplias zonas pedregosas de estos volcanes. Con las labores de reja, solamente encontramos lirios en los bardales y medianeras del parcelario, donde se acumulan los grandes bloques de lava apartados de los sembrados.

  
            En los asomos rocosos y en esas medianeras, han permanecido acantonados los lirios hasta que largos barbechos o el abandono de fincas les ha permitido reconquistar de nuevo esos espacios, pero siempre conquistando con más pujanza la inmediata cercanía de esos pedregosos bordes de las parcelas. Otros geófitos, como orquídeas y narcisos, no tienen tanta capacidad de expansión y permanecen acantonados en escasos lugares o en peligro de desaparecer de muchas tierras.


             Quedan pendientes dos entradas, una de ellas con todos los lirios de estas regiones que dan un magnífico juego fotográfico, a falta de que localice una rareza botánica en una localidad de Montes de Toledo y, la otra entrada, relativa a la vegetación volcánica del Campo de Calatrava, una de las tres pequeñas regiones volcánicas ibéricas, no tan espléndida en endemismos y rarezas como la del Cabo de Gata en Almería, pero con una  original personalidad que no tiene, a pesar de su exuberancia, la catalana Garrotxa en Gerona.


lunes, 21 de enero de 2013

Las Pedrizas



           Pedriza o casquera es el nombre dado a las grandes superficies de bloques de diversos tamaños que se acumulan al pie de las laderas cuarcíticas de toda la región centro-suroccidental de la península. Estas formaciones detríticas de acumulación de clastos de caída gravitatoria no son exclusivas de las cuarcitas, pues  por supuesto, se dan en cualquier formación rocosa, más conocidas por pedreras. Pero es en las cuarcitas donde aparecen con mayor frecuencia y extensión, incluso mucho tiempo después de haber desaparecido los procesos geomorfológicos y las crestas rocosas que las originaron, caracterizando fuertemente los paisajes de los montes de los que se enseñorean.
Se puede apreciar que ya ha quedado rota hace tiempo la comunicación entre la pedriza y su área fuente

            La cuarcita probablemente sea la más dura e inalterable de todas nuestras rocas, pero esa rigidez hace que no sea capaz adaptarse al tira y afloja del juego de las tensiones internas y las fuerzas tectónicas, y que se fracture con relativa facilidad siguiendo las líneas de un diaclasado casi ortogonal que irá generando bloques de prismáticos a piramidales.
La cuarcita da toda la gama de tonos entre el rojizo y los ocres

            Las crestas cuarcíticas al ser tan duras permanecen poco alterables y expuestas a los agentes erosivos sin apenas retroceso, aunque esos mismos agentes afecten fuertemente a otras capas de materiales más débiles acompañantes de estos estratos, tales como pizarras o areniscas que con su merma continua por erosión y por la acción fluvial, no hacen sino resaltar cada vez más esas crestas. 


Ladera de solana en Montes de Toledo con una pedriza generalizada en toda la ladera

            Sobre las crestas de cuarcita, en los inviernos y principalmente en el último periodo glaciar, actuó fuertemente la crioclastia, fenómeno por el cual el agua retenida en las grietas de la rocas va acuñando esas rendijas por medio de los diversos ciclos de hielo/deshielo (diarios, estacionales o de larga duración), hasta provocar la rotura y caída de diversos tamaños de bloque.
Muchas veces la únca vida que podemos encontrar en las pedrizas son los líquenes

            Estas formaciones tienen su origen por el conjunto de procesos englobados en la llamada geomorfología periglaciar, es decir aquellos procesos relacionados con la acción conjunta o sucesiva del hielo y del agua. Estos procesos fueron concretados tras estudiar la más clara acción de la geomorfología glaciar, es decir aquella relacionada exclusivamente con la acción del hielo (y en muy escasa medida con la del agua), por lo que al estar en la órbita y cercanía de lo glaciar, se denominó geomorfología periglaciar, mucho más presente y activa en la península que la glaciar.

Por lo común, esas acumulaciones eran objeto de posteriores movimientos de ladera en masa. El proceso más normal era la de la formación de un cuerpo de masa helada de agua y roca que hacía posible un movimiento deslizante conjunto de parte de la formación, también a menudo estas acumulaciones se producían sobre materiales finos, como limos o arcillas que originaban un movimiento similar al anterior, al cargarse de agua y poder fluir por el peso de la formación rocosa, y otro tipo de movimientos, siempre potenciados por la inclinación de las laderas y por el aumento de la carga de materiales en la cabecera.

            La dureza de la cuarcita hace que se mantenga por siglos inalterable a la meteorización o la acción de la vegetación, permaneciendo casi inalteradas milenios después de haberse formado. Solo por sus bordes la acumulación de materia orgánica hace que se le sobreponga un nivel de suelo que con el tiempo va engrosando y alterando con mayor efectividad esta dura roca.
Durante siglos el agua ha ido abriendo esta oquedad e incluso puliendo unas fisuras paralelas

            La distribución de las cuarcitas coincide, en toda la zona central española, con el llamado macizo ibérico, el verdadero corazón paleozoico peninsular, sobre el que se depositaron también los sedimentos más modernos de las cuencas de los ríos Duero, Tajo, Guadiana y parte de la del Guadalquivir, siempre en sus áreas occidentales. También asoman dentro de esta región materiales graníticos como los del Sistema Central y los de zonas bajas de los Montes de Toledo, Pedroches y "las arribas” del Tajo y Duero.
Grandes pedreras de bloques de gneis en el Guadarrama

            Ya perimetralmente al macizo ibérico, asoman por el norte las cuarcitas en amplias zonas del oeste asturiano y leonés, albergando curiosas, abundantes y poco conocidas formaciones rocosas en sus zonas más altas, como son los glaciares rocosos y las morrenas de nevé. También aparecen en la zona central del Macizo Ibérico en Soria, Cuenca y Teruel. En la serranía del Albarracín se encuentran las mayores pedrizas de Europa, lo que ya es una atracción turística en los llamados “ríos de piedras”.
Desde el interior de una morrena de nevé se ve un glaciar rocoso (lengua verde de izquierda a derecha) en cuarcitas de la Cantábrica

            Pero donde realmente destacan las pedrizas, es en los paisajes de las numerosas serretas de cuarcitas armoricanas del ordovícico, que van desde los Sierra Morena hasta Montes de Toledo, y desde éstos a Peña de Francia en los macizos occidentales del Sistema Central, cordillera que ambos extremos (Hurdes-Gata / Ayllón-Alto Rey), pierde la condición de granítico-gnéisica para hacerse cuarcítico-pizarrosa. Esta región occidental prácticamente coincide con la conocida en biogeografía como subprovincia Luso-Extremadurense.
Poco a poco, con mucho tiempo la pedriza se va estabilizando por la vegetación

            La vida sobre las pedrizas no podría ser más cruda para las plantas, dada la ausencia de materiales finos entre los bloques, por lo que apenas hay suelos superficiales, si bien muchas veces a quien logra prosperar en ellas, será muy difícil de erradicar. En los Montes de Toledo a las grandes pedrizas se les llama las “madres del agua”, esto ocurre porque bajo el manto de bloques se encuentra un sustrato de materiales finos, cargados de humedad y protegidos de la intemperie por los bloques superiores. 

            Cuando una semilla de árbol a arbusto germina entre los bloques y llega a esa capa, tiene muchas posibilidades de llegar a viejo, pues va a tener suficiente alimento, humedad y muy poca competencia. Además estas formaciones son uno de los mejores cortafuegos que existen, por lo que los mayores árboles de estos montes, suelen estar en los bordes o en el interior de las pedrizas.
Un enorme y viejo quejigo en una pedriza de los Alcoba de los Montes (Ciudad Real)

            También para los animales son un buen refugio dada la cantidad y variedad de oquedades, siendo un lugar típico de cría y escondite. En el norte  es el clásico lugar donde crían o en el que se esconden los lobos en las batidas, pues no hay quien ande por ellas y los perros apenas pueden seguir un rastro sobre las pedrizas.
Las peonías denotan una escasa potencia del horizonte de bloques

            Entre las pocas plantas que colonizan estos medios suelen encontrarse las plantas de sustratos móviles (saxícolas), alguna planta de las paredes rocosas (rupícolas)  y plantas de lugares donde se acumula materia orgánica (nitrófilas). En el conjunto de pedreras de otras litologías, en medios de alta-media montaña, existe una especializada y rica vegetación, plagada de endemismos en los ambientes más alpinos o sobre sustratos poco comunes, llegando a su extremo en sustratos dolomíticos. Pero sobre las cuarcitas, dada la escasez de materiales de pequeño tamaño y de suelos, apenas existen unas pocas plantas interesantes.
La dedalera (Digitalis mariana), una rupícola que coloniza el arranque de algunas pedrizas

Usualmente en las pedrizas de cuarcitas aparecen plantas de taludes como la acedera (Rumex induratus) y plantas de las cercanas paredes como ocurre con el clavel de roca (Dianthus lusitanus), botones azules (Jasione mariana y J. tomentosa) y dedaleras (Digitalis mariana, D. thapsi y D. heiwoodii), pero las plantas más corrientes suelen ser el ombligo de Venus (Umbilicus rupestres) y el geranio de roca (Geranium lucidum). A veces aparece alguna saxícola interesante como bocas de dragón (Antirrhinum graniticum), armerias (Armeria villosa, A. genesiana o A. alboi) e incluso a veces el raro cardo (Eryngium tenue).

Eryngium tenue en pedrizas cuarcíticas de umbría de las estribaciones de los Montes de Toledo

            Lo más normal es la presencia de gran variedad de árboles y arbustos que han prosperado al abrigo de los bloques, como el cornicabra, los majuelos, encinas, robles o quejigos. Es notoria la dependencia de este tipo de sustratos de los bosquetes de acebuche en las solanas, a no ser que sea una pedrera profunda, entonces no hay árbol que enraíce.


           Por el contrario en las umbrías húmedas, al pie de pedreras de montes de Toledo y las Batuecas, es notoria la presencia de raras especies eurosiberianas o relícticas como el tejo (Taxus baccata, el mostajo (Sorbus aria y S. torminalis), el acebo (Ilex acuifolium), el abedul sureño (Betula alba subsp. fontquerii var. parvibracteata), incluso al este de Peña de Francia se encuentra en medio de una pedriza la única y vetusta haya del occidente ibérico.
La riqueza de cornicabras es mucho mayor en las pedrizas que en el resto del monte

            Las pedrizas no son formaciones en peligro pero sí son sensibles a actuaciones de carácter minero sobre ellas, bien para obtener “balasto” para empedrar carreteras o peanas de vías férreas; también a veces se remueven para obtener los fértiles suelos que se encuentran bajo ellas.


Las pedrizas ocupan la parte media-baja de las laderas al pie de los cantiles

           Un alto porcentaje de pedrizas se encuentran en grandes fincas cinegéticas que trazan pistas con maquinaria pesada sobre ellas, bien para crear cortafuegos, tiraderos o pistas, provocando cambios en la circulación de las aguas de escorrentía que profundizan las brechas abiertas haciendo desaparecer los suelos subyacentes ladera abajo, aparte de destrozar grandes y hermosos paisajes por el adefesio de montes rayados de líneas rectas de un lado para otro de los montes.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Los Ojos del Guadiana entreabiertos


        El desborde del acuífero 23 que es quien debería alimentar el nacimiento del río Guadiana en los Ojos, va asomándose lenta y esporádicamente a la superficie, aunque las lluvias se hayan tomado un respiro este mes de diciembre. El sustrato calcáreo de la llanura manchega filtra muy lentamente el agua de las lluvias hasta que va llegando poco a poco hasta esas bodegas subterráneas, al contrario que sus bordes sur y occidental que apenas filtran el agua y la vierten rápidamente a los arroyos, ríos y pantanos. Pero este acuífero no es simple, pues la existencia de mantos acuíferos locales, como el aluvial del Guadiana, la conexión con el vecino Acuífero 24 del Campo de Montiel y también la conexión con el Guadiana que desaparece tras el canal del Prior aguas abajo de Peñarroya en su salida de Ruidera, no están por entero bien conocidas.

Llanura inicial de los Ojos del Guadiana con una triste vegetación nitrófila y troceados bloques blancos de turba (fueron negros)

              Hablo de los Ojos "entreabiertos", porque no está nada claro, como nada en estos tiempos, ni su presente ni su futuro. El presente es esperanzador, pues el nivel de las aguas subterráneas sube, despacio, pero sube, incluso están apareciendo algunos ojos, como los surgidos hasta ahora, probablemente temporales, en el tramo entre los Ojos y Las Tablas, y a poco que la meteorología no falle, hay posibilidades de volver a asistir al espectacular nacimiento del Guadiana, algo de lo que me despedí hace años.

Superficie recién arada en la llanura de inundación inicial de los Ojos del Guadiana

            El futuro no pinta nada bien, primero con la amenaza del cambio climático, cuyos aciagos pronósticos se están cumpliendo claramente en cuanto a temperaturas, aunque a nivel de precipitaciones, todavía no. Por si esto fuera poco, se acaba de aprobar el Plan Hidrológico de la Cuenca del Guadiana, en la que se ha impuesto el criterio agrario, con legalizaciones de pozos, ampliación de regadíos y ningún plan claro para la recuperación hídrica, aunque por otros lados se prevé una compra de fincas para ampliar las Tablas de Daimiel. Espacio que lamentablemente sigue sin tener un Plan de Regulación de Usos y Gestión (P.R.U.G.) que es la herramienta de manejo de todo parque.

            El domingo 17 de diciembre asistí a un magnífico acto músico-poético-reivindicativo, en el molino de Molemocho, a las puertas del Parque, para llamar la atención sobre la nefasta ausencia de este P.R.U.G. y llamar la atención sobre los problemas del Parque. El principal, su auténtica razón de ser, el del flujo natural de las aguas superficiales.

La coral Molto Vivace cantando delante del molino de Molemocho

Esta actividad fue convocada por el colectivo “Salvemos la Tablas Ya” y contó con la colaboración de afamados poetas venidos de muchos lugares de nuestra geografía, y una buena actuación musical a cargo de la coral Molto Vivace  y el grupo Sunny María; fue emotivo oír esas melodías, de letras bellas y comprometidas, solapándose con el trompeteo de las grullas sonando de fondo. Posteriormente (esto ya me lo perdí yo), se inició un recorrido con paradas para escuchar los versos de los poetas sonando en medio del paisaje, de las nubes y el viento que esa mañana pugnaban con las voces por ser protagonistas.

El grupo Sunny María

            Desde las lluvias de hace dos años, todo el mundo ha estado muy pendiente de los niveles que alcanzaban las aguas subterráneas de la Mancha occidental, es decir, el famoso Acuífero 23, por las ganas que todos tenemos de ver los Ojos del Guadiana vivos. Tantas son esas ganas que a cualquier atisbo de nuevos manantiales, la prensa salta como un resorte con el titular “Los Ojos del Guadiana vuelven a manar tras 30 años”.
        Pero no, ese río juguetón y escondidizo que trajo de cabeza a geógrafos e hidrólogos, aún no ha renacido del todo. Han aparecido ojos en varios sitios, la mayoría efímeros, de los que alguno ha vuelto a ser tapado con remolques de piedras o pasadas de reja, aunque otros están rozando ya la permanencia. Alguno ha tenido que ver con vertidos-avenidas de la depuradora de Daimiel, otros con el desagüe de embolsamientos de aguas muy localizados y otros con reboses de acuíferos locales. Aunque el nivel general del acuífero principal no ha alcanzado la cota de “rebose”, se presupone un hundimiento generalizado que en algunas zonas puede llegar a a a los dos metros, lo que ha permitido al agua acceder a la superficie.


Vaguada seca desde los Ojos del Sordico hacia la motilla de Zuacorta

             El conjunto inicial de Ojos del Guadiana, los reales, los que daban origen a este río que, como estudiábamos en su día, “nace en las lagunas de Ruidera para desaparecer en el subsuelo manchego y volver a renacer en los Ojos del Guadiana en las cercanías de Daimiel”, se encuentra dando origen, en su extremo oriental, a una amplia y ramificada vaguada fluvial en las cercanías de la N-420, con la CR-P-2012. Estos ojos están secos como el ojo de un tuerto; pasear por allí es completamente desolador, cuando no están arados, sus suelos son un amasijo de canales de drenaje y azudes decrépitos, con áreas descarnadas por la extracción de turbas, sin una vegetación parecida a la natural, no hay un solo junco y apenas aparecen algunos carrizos incipientes. Parece increíble la numerosa presencia de fragmentos de almejas de río (Margaritiferas) en esos suelos desnudos.         


Conejo atrapado por un derrumbe dentro de su conejera en estos terrenos tan inestables

           En medio de estas maltrechas inmensidades aparece algún gran montículo en medio de la nada. Son los asentamientos de los primitivos moradores que sí supieron sacar partido a estas llanuras de inundación y sus manantiales. Son las “motillas” del bronce manchego, una singularidad arquitectónica y funcional ibérica única en Europa. Esos antiguos Oretanos que tuvieron que vérselas con los cartagineses primero y con los romanos después, vivían en un entorno que les daba todo lo que necesitaban y además les defendía. Me pierdo intentando imaginar el paisaje, la fauna y la vegetación que verían desde lo alto de los muros circulares y concéntricos de sus motillas.

La motilla de Zuacorta en medio de un paisaje desolado de malvecinos, en lo que en su plenitud debió ser un paraíso

             De toda la Mancha es aquí donde las motillas, una excentricidad constructiva cargada de sentido y funcionalidad, son más abundantes, la mayoría están sin investigar y muchas mutiladas. La de Zuacorta, tiene un corte casi diametral, a través del que se puede ver las distintas litologías de su mampostería, restos cerámicos y carbones; la de la Máquina tiene todo su perímetro recortado por la pala de un tractor que impunemente destrozó la base de la construcción en busca de algún tesoro. Afortunadamente la motilla de Azuer, próxima a su museización, ha corrido mejor suerte y no para de sorprender a los investigadores.

La motilla de la Máquina brutalmente escavada por su base

              Yendo hacia los Ojos del Guadiana iniciales, atravieso canales de drenaje llenos de malvecinos (Salsola kali, la planta rodadora de las películas del oeste). Por allí veo un tractor faenando, parece que la reja continuada ha acabado con la variada y caótica micro-topografía de esta parte de la llanura de inundación. En la otra orilla veo un muro muy agrietado, lo corono y veo que es artificial pero muy antiguo, posteriormente, leyendo el libro de Óscar Jerez, veo que se trata de un azud romano, posiblemente la primera gran modificación paisajística tras las motillas.

Un azud de origen romano ya muy desmoronado y agrietado, remansaba agua de unos ojos iniciales hoy secos

            Otra tarde me acerco al molino de Griñón, entre la zona anterior, la de los secos Ojos iniciales y las Tablas, remontando lo que parece un Guadiana en buen estado, con bastante agua en tablas con penínsulas e isletas. Según voy avanzando no paro de levantar bandos de patos, garzas, etc. Las orillas son de carrizal ajustado entre el agua y los cultivos, y en las orillas sin pendiente se acumulan miles de plantones de taray. Más adelante las orillas se vuelven sumamente sinuosas, tanto que son una concatenación de mordiscos circulares solapados sobre los campos de cultivo, se trata de amplios hundimientos perfectamente circulares.


Hundimientos circulares o posibles ojos temporales?

      Hacia la finca de la Peñuela se meten varios entrantes que denotan hundimientos someros pero de gran extensión superficial, como canales desde los pies de la casa de la finca hacia el centro del cauce, aquí fue donde al inicio de la pasada primavera surgieron ojos que vertían hacia el antiguo cauce del Guadiana.
            Sigo un canal que sale del Guadiana y acaba en medio del sembrado en una depresión con forma de embudo, se trata de lo que debió ser un ojo. Claramente le han tirado un par de tractores de piedras encima, lo da por hecho que sí que lo es. Veo que salen bastantes líneas de burbujas de su fondo, duran un rato y luego prosiguen en otro sitio, o se juntan varias columnas de burbujas en un baile achampañado que me hace comprender que se encuentra en pleno funcionamiento soltando agua. No es una gran corriente, pero tiene buen caudal. Es uno de los nuevos Ojos del Guadiana.

El agua burbujeante indica la surgencia de aguas del subsuelo

          Más adelante el agua va desapareciendo en encharcamientos venidos a menos desde hace poco. Veo el molino y puente de la Máquina, bajo el que no corre el agua, pero el lecho artificial del río aguas arriba, tiene una línea de agua más o menos continua. Voy para allá, pero de camino intento cruzar por una zona algo embarrada que luego continua en lámina de agua hacia el río, casi no me lo puedo creer me voy hundiendo sin tocar fondo, es de lo más parecidas a arenas movedizas que he visto.  


Un ojo del Guadiana en pleno funcionamiento a pesar de las piedras vertidas en su embudo

           Sigo por un camino río arriba por el margen derecho, llego a una curva del río donde hace dos años un brazo de río se hundía en unos ojos reconvertidos a sumideros, ahora lo veo muy cambiado, tienen agua, les falta bastante para rebosar, pero tienen agua, supongo que al mismo nivel que la del escaso cauce.
            Estoy delante de la llanura de inundación que en 2010 había sido anegada temporalmente por la gran avenida del Azuer que dejó una línea roja, (por la cantidad de arcilla en suspensión), del nivel que alcanzó y que llenó con todo tipo de basuras, tras haber limpiado su estrecho cauce, sobre todo, cientos de recipientes de plástico. Esa llanura llena de socavones circulares, aparece ahora muy trabajada por tractores para alisarla en lo posible, sin llegar a conseguirlo y salvando algún que otro buen boquete.


A base de pasadas de tractor van desapareciendo los socavones y las irregularidades de la zona inundable

            En los chopos al pie de unas casillas derruídas, veo otros ojos-sumideros llenos de agua  con verdín, este nivel también podría corresponder, como en los otros ojos de antes, al nivel actual del cauce del río que aquí se encuentra bastante retirado.
         Los Ojos del Guadiana están entreabiertos, tenemos una ocasión de oro para verlos manar como lo hacían hasta principios de los ochenta, y si de verdad queremos ser sostenibles, ese debería ser el nivel de referencia. El consumo de agua en la Mancha se debería hacer coincidir con ese nivel, su bajada debería hacer saltar las alarmas de la sequía o del sobre-consumo. Nos jugamos la calidad de los productos agrícolas manchegos, ahora casi identificados con el monocultivo vinícola de regadas viñas en espaldera.

En noviembre ha surgido agua de estos Ojos, aunque no llegan a la "madre" del Guadiana. (comparar con la foto siguiente)

             Los peligros de bajar de estos niveles, de olvidarnos de “un problema sin importancia” son enormes. La concentración de sustancias químicas nocivas en el fondo del acuífero va en proporción al aumento del consumo de agua. También se pone, por esto mismo, en peligro el agua para consumo humano que toda lógica indica que debe ser fruto de aguas subterráneas y no de trasvases ajenos. También, aunque me pueda pasar de alarmista, no hay que perder de vista lo ocurrido en Lorca, donde el brutal descenso de sus acuíferos la hizo ser el área de Europa que más se está hundiendo, lo que motivó el pasado terremoto.

El mismo lugar en 2010 actuó como sumidero tras la riada del Azuer que tiñó de rojo todo lo que inundó

            La Mancha no es una región tan activa tectónicamente, pero el subsuelo no hace sino responder al juego de fuerzas que sobre él se ejercen, y vistas las grandes subsidencias, hundimientos y socavones en estas llanuras de inundación, esa posibilidad no es tan remota.
           Este es el momento de recuperar los ojos del Guadiana, si dejamos pasar esta oportunidad es absurdo pensar en mantener o ampliar las Tablas de Daimiel. Este ecosistema está íntimamente ligado a la salud de unas aguas superficiales genuinas, para aguas  trasvasadas, podemos poner un bebedero para patos donde mejor nos parezca, sin que nadie se aproveche de las aguas que se filtran y que tanto echarán de menos en los ríos en mal estado de la cuenca donante.

P.D./ el libro de Óscar Jerez es "La Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda y la Cuenca Alta del Guadiana"


ACTUALIZACIÓN: Con el invierno tan lluvioso del 2012-13, los ojuelos de los fotos han manado como para crear arroyos que van reuniendo un Guadiana casi en forma. El nivel del acuífero va remontando, los nacederos (Ojos) con corriente se suceden a partir de Zuacorta, y por encima, es decir, cerca de los Ojos iniciales están empezando a aparecer "ojuelos". Está manando agua en la extinta gran laguna de la Albuera. En Daimiel existe un refrán que reza: "Agua en la Albuera, al poco en los Ojos". Todo apunta a que existe la posibilidad de volver a ver a los Ojos del Guadiana dando vida con sus lágrimas a buena parte de estas tierras.


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