jueves, 17 de octubre de 2013

Laguna de Alcolea – Por fin una magnífica noticia


A la derecha la cañada y el caballón del canal de desague con carrascas. Al fondo brecha de salida del agua


            Ya he hablado aquí sobre esta magnífica laguna volcánica, sobre su belleza y sobre sus problemas a pesar de ser Monumento Natural, la magnífica noticia es que ahora mismo está siendo restaurada por la Junta de Comunidades. Acabo de ver a un bulldozer trabajando en la desaparición del lamentable canal de drenaje que bordeaba todo su perímetro. Ahora la laguna cogerá la amplitud que le corresponde naturalmente, sin ningún obstáculo artificial.

Laderas cercanas de un variado monte mediterráneo de carácter térmico (lentiscos, coscojas, acebuches, etc.)

            Ahora, como en toda laguna temporal, solo falta que llueva; ya lo ha hecho hace poco y de forma torrencial, parecía que septiembre se iba de rositas, “secando las fuentes” como dice en su primera alternativa el refrán, pero en los tres últimos días del mes cayeron unos cien litros, con un reparto tipo lotero, pero por lo asurcado del mantillo del suelo en los piedemontes cercanos, se ve que aquí cayó bien, además el enorme canal de drenaje excavado en la roca para desaguar la laguna, todavía tenía bastante agua.

Ladera arroyada por el chaparrón de finales de septiembre

            Esta laguna que en propiedad debería llamarse la laguna del volcán de Peñarroya, por encontrarse al pie de dicho volcán y haber sido originada en relación al mismo evento geológico. También tiene el sobrenombre de laguna de las Maestras, porque no hace mucho tiempo perteneció a la familia de unas maestras que había en Alcolea. También, a pesar de lo que rezan algunos mapas oficiales, esta laguna pertenece al término municipal de Corral de Calatrava aunque esté cerca de Alcolea de Calatrava. Pero siempre han sido los vecinos de esta localidad los que más se han movilizado y su ayuntamiento quién más ha presionado para llegar a este feliz desenlace.

Las rocas volcánicas de la cumbre del Peñarroya hacen honor a su rojo nombre

            Hace unos días dando una vuelta en bicicleta para echarle un ojo a la laguna. Subí desde el arroyo de la Zarza, donde está una de las mejores áreas de corazas ferromagnesianas del Campo de Calatrava, una roja y durísima formación rocosa de bloques de todo tipo empastados en una matriz ferro-magnésiana, originada por fuentes hidro-termales producto de un vulcanismo de baja actividad. Poco después atravesé la parte final de las coladas de lava que del Peñarroya se dirigen hacia el sureste, una zona temible con suelo mojado, pues se forma un barro fatídico, más parecido a un pegamento que se va adheriendo a calzado o a las ruedas y que acaba atascando a quien lo atraviesa.

Rocas formadas por la coraza ferromagnesiana resaltando en el paisaje

            Finalmente dí vista a la laguna y oido a los ruidos de la maquinaria y comprobé asombrado que casi todo el borde de la laguna estaba modificado, había desaparecido el caballón que aislaba la laguna para desviar perimetralmente el agua. Ahora solo se veían las huellas del bulldozer que en un movimiento oscilante de idas y venidas de forma radial a la laguna, había hecho desaparecer el surco y el caballón.

Me encuentro con el camino interrumpido por la labor de la máquina, pero ya no hay canal

            En ese margen de maniobra también había desaparecido el camino paralelo al canal, pero la última vez que pasé por aquí, con agua, tuve que ir por la hierba fuera del anegado camino. Si ha desaparecido es por una buena causa y ya el uso hará el camino por donde más práctico sea.

Reverdecida por las últimas lluvias, al llegar salió volando una bandada de avefrías

            Por la parte occidental de la laguna transita la Cañada Real Soriana al pie del monte, ahí todavía seguía faenando la máquina. Ahora veía cortadas una anacrónicas chaparras que habían nacido en el caballón, con los pies siempre por encima del agua. La mayor podría llegar a tener unos 25 años, lo que da idea del tamaño del caballón o lo que es lo mismo, de la profundidad del canal.

La mayor encina que fue capaz de vivir en el caballón entre el canal y la laguna

            Ahora la laguna podrá extenderse hasta la cañada y las encinas tendrán que instalarse lejos de los niveles máximos de la laguna y no en artificiales caballones. Las grandes y viejas encinas al pie de la umbría de esta serrezuela de las Medias Lunas que ya existían antes del drenaje perimetral y el “gran cañón” artificial que enviaba el agua al Guadiana (cortando el collado que separaba ambos valles), llegan hasta el llano del vaso lagunar y marcan el antiguo nivel medio de las máximas crecidas de la laguna, en su ancestral pugna entre lluvias y evaporaciones.

Desagúe de toda la laguna, al fondo montón de tierra del cierre del canal perimetral

            Investigando un poco me dijeron que esto era fruto de la presión constante ejercida por el ayuntamiento de Alcolea junto con colectivos ecologistas y particulares a la Junta de Comunidades por redondear una protección que clamaba al cielo porque, si no la más bella, una de las más bellas de todo el gran conjunto lagunar de los cráteres explosivos del Campo de Calatrava, se encontraba en ese estado tan cercenado y polémico a pesar de ser Monumento Natural. Sí que ha habido presión y la Junta era proclive a una restauración, pero los tiros han venido de rebote, y aunque alguien haya salido ganando más, sin duda hemos ganado todos.

Magníficos acebuchares en la bajada de la laguna hacia el Guadiana

            D. Pedro de Borbón y Dos Sicilias, no sé si en su nombre o como gestor e intermediario de otro terrateniente, adquirió la laguna a sus antiguos propietarios con vistas ha realizar una permuta de unos terrenos públicos, (un pinar sin gran valor) en la finca de El Tocón en Almodóvar del Campo. Permuta que vio con buenos ojos la Junta y que realizó con prontitud, al igual que ha tardado poco en iniciar la tan necesaria restauración.

La cicatriz de la desparición del canal se borrará en cuanto llueva y crezca la hierba

            Este es un ejemplar precedente de la reversión de una situación anómala a su estado natural, en un par de días y por muy poco dinero, una máquina borra por completo los canales de drenaje de una laguna. Canales que nunca se debieron haberse hecho, ni haber cortado la montaña para desaguar, ni haber hecho una “mina” para desempeñar el mismo cometido. Cuanto dinero se habrá invertido en destrozar un pequeño paraíso para poner en producción cerealista de secano y con descanso en barbecho, unas tierras que cuando no había sequía había exceso de agua y que casi valían más como pastizal natural.

Las encinas del fondo, en la umbría, marcan el probable límite máximo de la laguna

            Esta laguna es una joya botánica y faunística como muchas otras en la vecindad, desde los antediluvianos Tríops (mini cangrejos de herradura), a la escasísima planta acuática Damasonium polyspermum, de fructificaciones estrelladas, pasando por toda la gama de aves lacustres y de paso (avocetas, cigüeñuelas, anátidas, avefrías, cigueñas blanca y negra, etc.).

Rara y estrellada Damasonium polyspermum en la que puede ser su localidad más norteña

            Ha quedado demostrado lo fácil que es si hay una mínima voluntad, en teoría todas las láminas de agua, aunque sean estacionales, son Dominio Público Hidráulico, no concibo como la mayoría de ellas están en manos privadas, aún habiendo sido promovidas a Monumento Natural por la Junta de Comunidades. Es fácil, son muy pocas hectáreas y sustentan paraísos de biodiversidad y son auténticas y bellas “almas del paisaje”, aparte de pertenecer al acervo cultural de todos los habitantes del Campo de Calatrava.

Un par de días de bulldozer bastaron para revertir una lamentable historia de  décadas

          ¿Para cuando el resto de las cercanas lagunas calatravas?, como la del Bú cerca de Alcolea, la de La Camacha, entre Picón y Alcolea, la de Valverde, entre este anejo y Alcolea, la del Lucianiego, en el collado antes de bajar a Piedrabuena, y un largo etcétera algo más alejadas y, como clamaba en otra entrada, con lo perpetrado a todo el cauce inicial del Guadiana, ¿para cuando el relleno de todas sus zanjas de drenaje?

Camino del Quijote, Cañada Real y Camino Natural del Guadiana, todo pasa por la laguna


            Dios quiera que llueva, que todos veamos una laguna de Peñarroya pletórica de vida y, por qué no, unos Ojos del Guadiana Vivos. No hace falta tanto, con que llueva lo que climatológicamente es lógico, podríamos verlos manar y llenar de vida estas sedientas tierras.

Restaurado puente de Las Ovejas en el cercano Guadiana

domingo, 6 de octubre de 2013

Por la costa occidental asturiana




La costa occidental asturiana no tiene tanta fama como su hermana oriental, esta es caliza, llena de rincones y vericuetos, y mucho más llena de gente y construcciones y la occidental tiene una litología alternante de rocas duras (cuarcitas) y blandas (pizarras) que generan cabos las primeras y entrantes o pequeños golfos las segundas; a veces las cuarcitas en su ondulante sucesión crean una serie casi continua de cuevas y salientes que conforman tramos de costa abundantes en cuevas de mayor o menor tamaño.


 La mayor parte de la costa es accidentada y la mayoría de las playas son de cantos o entreveradas con cantos pero de una belleza casi inalterada por un uso aún casi más pesquero que turístico. Entre esta noción general, aparecen escasas playas arenosas de una belleza incontestable, coincidiendo, las más de las veces, con arroyos o ríos que desembocan en ellas, aportando al paisaje de costa marino un pequeño estuario y una área de dunas, en la mayoría de los casos estabilizadas por plantaciones de pinos.


La costa accidentada no se queda en la frontera tierra-mar, el mar se llena de islotes de diversos tamaños y las mareas cambian el paisaje hasta niveles difíciles de imaginar.


En el extremo cercano a Galicia, enormes peñascos aparecen en el centro de algunas playas, como en Peñarronda que como indica el nombre, tiene una isla rocosa en medio de la playa, hasta con una cueva para atravesarla en marea baja; en el extremo occidental, antes de llegar a Cudillero y pasado Cadavedo, el mar se llena de enormes rocas como dados, dejados al azar en una partida inconclusa.


Si como nos pasó, se coincide con una fase de luna llena, los ya de por sí fuertes contrastes mareales, se ven exagerados por las mareas vivas. Entonces el cambio de paisaje es aún mayor, el cambio puede pasar de no haber playa, a encontrar una playa enorme y variada. Tal es el contraste y la belleza de un mar tan anormalmente bajo, que incluso teníamos la costumbre de bajar a la orilla con la marea baja en plena noche, entonces la irrealidad del paisaje se tornaba onírica, una luna llena esplendorosa iluminando las arenas y creando un contraste enorme con las negras rocas, unas en la orilla, otras en el mar pero emergiendo mucho más de lo acostumbrado.


Afortunadamente, algo tarde, pero ya se van respetando los arenales de la  post-playa, un ambiente rico en plantas especialmente adaptadas a vivir en esas, ya algo menos, móviles arenas. La clásica zona donde se instalan los chiringuitos y aparcamientos y que es el paso obligado para ir de los coches al borde del agua, ahora en muchas playas se ve surcada por pasarelas bien repartidas que canalizan el trasiego y atenúan la presión a la que sometemos a unas especies que tienen francamente difícil recuperar el terreno perdido a no ser que se las ayude.

Euphorbia paralias una de las especialistas más playeras

El interior está formado por un planicie a unos cincuenta metros por encima del mar, la “rasa” costera, surcada por todas partes por las grandes vaguadas de los arroyos y ríos que bajan de las cercanas montañas al sur. La rasa está totalmente cultivada, aunque el cultivo que más auge toma es de las segundas residencias, aunque de una forma dispersa y autónoma. Las vaguadas son casi terreno exclusivo de pinares-eucaliptales y un agresivo matorral de lacerantes tojos.
  
La vegetación natural se acantona en el borde de los cursos fluviales

Para ver la vegetación natural hay que acudir a algunos barrancos tan verticales que no han podido entrar las máquinas o mirar los retales de los setos de bordes de prados y cultivos. La presión de las plantas invasoras que a través de la jardinería han ido saltando de los chalets al campo, empieza a ser preocupante, aunque no tanto como en el norte de Portugal o en Santander-País Vasco. Es muy frecuente encontrarse los gladiolos naranjas (Crocosmias), las uñas de gato del Cabo (Carpobrotus), el amor de hombre (Tradescantias), las campanillas azules (Ipomoeas), las capuchinas (Trapaeolum) y los plumeros de la pampa (Cortaderias) y algunas más, pero el auténtico problema son los eucaliptos en unos montes monocultivados, donde apenas se puede entrar, por los tojos, y mucho menos disfrutar. 

"O abó", el abuelo, el eucalipto más viejo de España

La cercanía a Galicia me llevó a visitar los árboles más altos de España que no son nativos sino los padres de los invasores de Galicia. Eucaliptos, unos eucaliptos enormes, de los que no cambian las proporciones sino la altura, su imponente tamaño que en ejemplares pasa de los ochenta metros, pero que, a ciencia cierta, no se sabe exactamente cual es el más alto. Estoy seguro que el mayor fue alguno de los gigantescos tocones que vi por el camino. El resto del paisaje gallego que vi me decepcionó más que el asturiano, quizás porque esta parte de Galicia es más montuosa y menos pastoril que la asturiana, y aquí el eucaliptal se sucede monte tras monte en todas sus fases, desde la de la del retoño al maderable.
  
Antes de cortarle debió ser uno de los más altos de España

En Lugo puede que la costa esté un poco más saturada, pero las playas de buena arena y el reclamo de la playa de las Catedrales hacen que así sea. La playa de las catedrales está muy bien, pero las numerosas playas por toda esa zona no la desmerecen en absoluto, tan o más sorprendentes pero menos visitadas. Bueno cualquier cosa es menos visitada en comparación, porque no sé si el Sardinero montañés o la Concha donostiarra tendrán más visitantes. Pero aprovechando la luna llena la disfrutamos cerca de la una de la madrugada, pero ni por esas, también había gente, no tanta como de día  pero fue un placer. 





Alguna salida al interior, a ver a los amigos de la montaña en Redes, ya en el cercano límite con León y tomar un “baño de bosques” y también a ver las Hoces del Esva, fueron las excepciones a unos días de playa y costa. En una envidiable rutina de playas, atardeceres, mareas bajas y baños; baños de belleza, como lo eran cuando el sol se ponía o nadando despacio en ríos en medio del bosque antes de su desembocadura.


jueves, 15 de agosto de 2013

El fiasco de la Ampliación de las Tablas de Daimiel

            El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es el más pequeño de toda la red de parques nacionales, de hecho en varias ocasiones, no por su tamaño sino por sus importantes problemas, ha estado a punto de perder tal condición jurídica. La historia de las Tablas es un cúmulo de despropósitos desde que el hombre tuvo los potentes medios técnicos para intervenir a gran escala en ese espacio. Es la historia de un paraíso acuático convertido en un secarral gracias a la avaricia humana, la explicación se podría desglosar o matizar pero es así de simple y las Tablas de Daimiel son una “casi artificial” excepción dentro de ese panorama.

Un Guadiana lamentable en el surco de su encauzamiento aguas abajo del castillo de Calatrava

Hace poco, en tiempos más recientes, con medios y conocimiento para revertir esa historia que es la de una tragedia más que anunciada, no se hizo absolutamente nada aunque, entre eufemismos, leyes sin valor ejecutivo y declaraciones tan voluntariosas como inútiles, se aparentó hacerlo. Pero el poder y la tozudez de una agricultura/empresariado manchego o mejor dicho, con intereses en La Mancha, en medio de unos años de vacas gordas europeas, de nuevos regadíos y subvenciones contradictorias, han podido más que cualquier otro criterio.

El Cigüela también canalizado poco antes de llegar a Villarrubia de los Ojos (del Guadiana)

Hace unos años (otoño de 2009), el parque vivió su peor época, tras un año muy seco sobre una tierra ya reseca, la turba bajo los suelos del parque comenzó a arder; nada excepcional pues todas las tierras cercanas desde los antiguos y legendarios Ojos del Guadiana, Ojuelos de Villarrubia y la agrietada llanura de inundación Guadiana abajo hasta el Vicario y aledaños, ya habían ardido a lo largo de un par de décadas de clarísimos síntomas y avisos de una debacle ecológica. Pero es que esta vez ocurría en el interior del pequeño (1.900 has.) Parque Nacional con varias hectáreas inundadas, cuando lo normal era que en esa época estuvieran inundadas cerca de 1.000 has. Esta vez era más serio que cualquiera de las otras crisis del Parque (incendios de cañaveral, contaminación, botulismo, etc.) y para colmo un grupo de expertos europeos iban a comprobar la salud del Parque para dictaminar si seguía siendo un área de interés o no (con las nada despreciables ayudas económicas aparejadas).

No es un incendio de rastrojos, bajo el sembrado humea el fuego interior de la turba ardiendo en la madrugada


Daimiel se convirtió en un campo de ensayos de como se podría apagar un incendio de combustión interna de turbas, entonces, en las que podrían ser las últimas turbas que quedaban por combustionar de toda La Mancha. El Parque Nacional se convirtió en una especie de campo de maniobras lleno de maquinaria pesada, camiones de bomberos, auto-bombas, ingenieros de un signo y de otro. Se privó al Tajo (y a Murcia) de 10Hm3 de un agua que se perdió por el camino, pues apenas llegaron 2Hm3 que fueron totalmente insuficientes; se abrió una zanja express para conducir un tramo de la tubería manchega hasta aquí, etc.
Zanja de la cañería de socorro que se terminó unas semanas antes de que empezasen las lluvias

Al final nos vino Dios a ver, se abrieron los cielos y cayó el agua como no lo hacía desde el 1996-97. El incendio subterráneo se apagó, las Tablas se salvaron y los examinadores europeos se volvieron como vinieron. Entonces los ríos crecidos, asombrosamente circulando por la superficie, como los ríos normales, fueron a alimentar las Tablas (Gigüela) y el Azuer se hundía al llegar al cauce seco del Guadiana, en las entrañas de la tierra, por donde antaño las aguas salían de ella. El Acuífero 23 se recuperó bastante y pasó de estar a más de 30m de profundidad y fluir contra natura en dirección W-E, a llegar a los 12m y fluir, como siempre lo hizo, de E a W.

Amplios, pero poco profundos hundimientos generalizados en el Guadiana pre-Parque

Ahora tras otro buen año de lluvias, las esperanzas de todos se han avivado, aunque muchos creíamos que podríamos ver todos los ojos manando, muchos de ellos sí han manado y el río Guadiana se encuentra lleno de agua y de vida, pero el agua que llegó a brotar a casi un 1km. de los Ojos iniciales, ha ido retrocediendo y ahora ya no llega a brotar en la vecindad de Zuacorta, como lo ha estado haciendo casi toda la primavera. Eso sí ,el río Guadiana está lleno de vida como nunca, con la misma fauna en cantidad y calidad que la que hay dentro del Parque Nacional o más.

Ánsares y otras aves en el "nuevo" Guadiana

Lo que es increíble es que hay quien dice que todo se ha hecho muy bien y que la prueba es que haya esa agua y esa vida, cuando es completamente al revés; lo hemos hecho tan sumamente mal, que ni siquiera esa lotería meteorológica que nos ha tocado, haya sido capaz de llevar al acuífero a la superficie hace años (1996-97 o 2010) y devolver los Ojos del Guadiana a su ser, de la seca ceguera a una visión de acuática exhuberancia.

Llanura de inundación en Alarcos, nada con respecto a lo que tuvieron que ser los Ojos en su día


Hace unos meses nos enteramos, de manera extraoficial, que había dinero y fincas para una hipotética ampliación de la superficie del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Junto con algunos compañeros vimos que era el momento de hacer una propuesta a la administración, al menos para mostrarles por donde deberían ir los tiros, pues nos temíamos un “apaño-ampliación” y era bueno que se supiese qué era prioritario y qué accesorio para la salud y la riqueza ambiental del parque.

Zanja drenando Los Praos de Carrión en el arroyo Pellejero al borde de Calatrava la Vieja

            Nos pusimos en movimiento para reunir todas las fuentes de información e influencias posibles para hacer medianamente lógica y coherente una propuesta de ampliación y lo suficientemente asequible para que hacerla factible. La Asociación Ojos del Guadiana Vivos fue quién se puso a la labor de reunir y coordinar los esfuerzos de diferentes profesionales e investigadores, contactar con otras asociaciones de la zona y nacionales, para ofrecer una propuesta coherente y razonable. Fruto de reuniones y discusiones, quedó meridianamente clara una propuesta mínima, pero fundamental, a partir de la cual existían otras dos opciones más ambiciosas.

Tablas del Guadiana en Sancho Rey cerca de Ciudad Real, ¿por qué no proteger todas las tablas del Guadiana?

            La Ampliación Prioritaria, el punto de partida mínimo para cualquier ampliación, contra todo pronóstico, no entró en la proyectada ampliación del Parque Nacional, y más absurdo ahora que la mayoría de los Ojos están cobrando vida y que las previsiones oficiales (Plan Hidrológico del Guadiana), son las de garantizar su funcionamiento próximo, y, como lo fue siempre, que ese caudal sea fuente y sostén de la vida de todo el Parque Nacional.
           Esta ampliación se extendería a toda la llanura de inundación que va desde los Ojos del Guadiana iniciales hasta el actual Parque, o sea su junta con el Cigüela. Toda esta área, quitando las amplias actuales zonas inundadas por el resurgimiento de muchos manantiales, es un área casi estéril, por estar surcada por grandes zanjas de drenaje, pero de fácil recuperación y también, cuando no se encuentra anegada, es una buena zona esteparia con toda su fauna asociada. Toda esta zona es Dominio Público Hidráulico y aunque hace años, una absurda sentencia de un “presionado” tribunal extremeño dijese que al no haber río no había D.P.H., más tarde (1994), el Tribunal Superior de Justicia lo volvió a declarar Dominio Público.

Ha habido años sin río Guadiana, pero no debe volver a repetirse nunca

            Esta gran llanura de inundación se encuentra parcialmente usurpada y se trata de una área inestable y peligrosa. Aquí todo tipo de poco comunes procesos geomorfológicos se están desarrollando tras la desaparición por combustión o extracción de las turbas, lo que ha alterado una circulación hídrica ya alterada por las extracciones abusivas. Existen muchos canales de circulación subterránea del agua (pipping) que en ciertos puntos profundizan creando cuevas subterráneas bajo una débil capa de suelo; los niveles del acuífero al subir producen fuertes incrementos de la presión sobre esos suelos, suelos que a su vez tras cargarse de agua en las lluvias también pesan más. Para colmo, entreverados en los suelos aparecen lentejones de sales, margas o yesos que se disuelven y crean nuevas concavidades. El resultado es que, por una mezcla de distintos procesos tenemos una de las áreas más inestables física y geomorfológicamente de toda la península.

Una orilla totalmente inestable junto a un Guadiana renacido

            El fruto de todo este juego de diferentes procesos es la creación de numerosos socavones de diferentes proporciones y zonas de subsidencia superficial, creando una topografía totalmente diferente a la reinante antes del drenado de la región. Hasta ahora ha habido suerte porque los hundimientos han sido espontáneos, pero el peso de un tractor puede ser suficiente para que se lo trague la tierra en los momentos álgidos tras buenos períodos de lluvias.


Este canal de drenaje sigue la línea recta aunque haya que cortar ladera, a la derecha el desborde del nuevo Guadiana

           Toda ampliación del Parque, y aún sin ella, solo por restablecer la lógica circulación hídrica, pasaría por la reversión de las acciones de drenaje realizadas en el pasado; algo tan simple como pasar una pala de bulldozer devolviendo las caballones al surco del que salieron esos materiales, o sea enrasando e igualando la superficie del canal creado en la llanura de inundación.

Un pivot junto al Ojo de la Peñuela, junto con la viña en espaldera, son los grandes consumidores de agua manchegos

            Esta solicitada ampliación mínima pero prioritaria, trataría de garantizar el tema crucial de todo el ecosistema agro-ecológico manchego, el mantenimiento de unos niveles de consumo de agua en consonancia con el clima, la producción agraria y con la salud de los ecosistemas, y tal y como contempla el Plan de Cuenca del Guadiana que por los Ojos mane una determinada cantidad de agua anual. Esto llevaría al mantenimiento de unas extracciones en concordancia con un nivel del acuífero en el inmediato entorno del nivel de funcionalidad de los Ojos del Guadiana iniciales.


Hundimientos circulares, en ocasiones las dolinas así formadas pueden llegar a ser enormes


            Este nivel sería como un perfecto termómetro para el análisis de los consumos agrarios, y ahora con el nivel del acuífero cercano a la superficie, sería el momento ideal para no tener que realizar esfuerzos por alcanzarlo. Hoy que con una sola imagen de teledetección, se puede saber quien está regando y si lo hace más de lo permitido, solo con cumplir con la legislación, que hasta ahora siempre ha sido excesivamente permisiva con infractores y caraduras, se podrían mantener esos niveles extractivos y a la vez mantener unos ecosistemas acuáticos totalmente excepcionales.

Un Guadiana renacido, foto entre los Ojos y el molino de Molemocho

            La de los Ojos es la Ampliación mínima, pero la salud del Parque y la lógica continuidad de todo el ecosistema fluvial, nos lleva a contar con áreas aguas abajo del Parque y Gigüela arriba. El problema es el mismo, son áreas que fueron, como en la Ampliación Mínima, zonas muy valiosas, pero que por los drenajes y usurpaciones han perdido gran parte de ese valor.

Pequeños pero muy buenos saladares, entre el Parque y Villarrubia de los Ojos

         Pero son áreas fácilmente recuperables que además cuentan con un otro ecosistema, parcial pero importante, como son las áreas salobres con una vegetación acorde, (Suaeda vera, Microcnemum coralloides, Plantago maritima, Senecio auricula, Salsola soda, Frankenia laevis, Salicornia ramossisima, Blackstonia perfoliata, Centaurium tenuiflorum, etc..) Esto nos lleva a contar con el río Gigüela, al menos hasta la depuradora de  Villarrubia de los Ojos y con el Guadiana, al menos hasta el espectacular castillo de Calatrava la Vieja.

Una planta en peligro Lepidium cardamines, (florida), junto a Gypsophylla villosa

            Pero no queda aquí la cosa, en contacto con el parque existen otras áreas de muy alto valor ecológico:

     Campos dunares: son formaciones geológicas y geomorfológicas de alto valor situadas al noreste del Parque y de origen eólico, ahora con su dinamismo muy reducido, por causas naturales y por los cultivos. Estas arenas poseen, aparte de su excepcionalidad, una vegetación asociada específica de las arenas, la vegetación psammófila. (Artemisia campestris, Andryala ragusina, Malcolmia triloba, Linaria spartea, Rumex roseum, Loeflingia hispanica, etc..)



Reconocibles por sus característicos tonos anaranjados las formaciones dunares son rarezas geomofológicas y vegetacionales

            - Áreas estepario-yesíferas, contactan y se entreveran con las dunas; es la zona denominada de los Ojuelos, una área que fue de manantiales que vertían al Cigüela, drenados de antiguo aunque han vuelto a asomar algunos ahora. Lo importante de esta zona es su carácter estepario al ser suelos con bastantes yesos y tendencia salina. Aquí aparecen escasas manchas de albardín (Lygeum spartum) y especies catalogadas en peligro como (Lepidium cardamines, Centaurium quadrifolium, Senecio auricula, etc..) Área apenas cultivada por este carácter salino y por su variable funcionamiento hídrico.


Restos de albardinales en una zona esteparia (los Ojuelos), entre lo yesífero y lo salino

            - Encinares y manchas de monte mediterráneo, situadas al norte y parcialmente al oeste, existen dehesas con escasas “manchas” del vapuleado encinar manchego que aquí se encuentra en toda su variopinta riqueza. (Quercus rotundifolia, Q. coccifera, Q. faginea, Rhamnus alaternus, Rhamnus lycioides, Genista scorpius, Ephedra nebrodensis, Lithodora fruticosa, Bupleurum fruticescens, etc..)


Encinar manchego al norte de las tablas con efedras en primer término


           Una conjunción de los ecosistemas verdaderamente representativos de lo que fue toda la meseta sur. ¿En que otro Parque Nacional podríamos encontrar juntos un ecosistema fluvial, lagunar, salino, dunar y estepario? Es pedir demasiado que quede para la posteridad una muestra conjunta de todos estos ecosistemas, presentes en el centro peninsular que vieron nuestros antepasados y que nosotros estamos destrozando hasta su total extinción. Por si aún se pudiera pedir más, todo el Guadiana está lleno de importantes e incluso, aún por descubrir, restos arqueológicos (Castillo de Calatrava la Vieja, motillas, molinos, puentes medievales, azudes romanos, etc..).

Vista de las tablas de Calatrava desde el castillo homónimo

            El Organismo Autónomo Parques Nacionales por fin lanzó su propuesta y, en efecto, ha sido un “apaño-ampliación”. Durante años la administración ha ido “comprando” a los agricultores a base de un dinero que es de todos. Ha habido planes de Compensación de Rentas, compras de tierras, compras de derechos de agua, Planes Especiales, trasvases, tuberías, subvenciones, etc. que han costado una verdadera millonada y que no han servido, al menos ecológicamente, para nada en absoluto. Este organismo se ha encontrado con una serie de fincas, (incluso se ha especulado con las fincas y los pozos), que ahora pretende dar salida en forma de una ampliación raquítica y llena de recovecos que apenas roza los nuevos ecosistemas antes esbozados y que no mete los Ojos del Guadiana en el Parque.

Garcillas haciendo carreras de ovejas en la llanura de inundación frente al castillo

            En vista de ello todo el movimiento ecologista, a pesar de que siempre es una magnífica noticia la ampliación de áreas protegidas, estamos en contra de esta ampliación y nos negamos a cualquier ampliación que no recoja, como mínimo, los Ojos del Guadiana dentro del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, un parque que en justicia debería llamarse Parque Nacional de los Ojos y Tablas del Guadiana.


Si queréis alegar contra esta anémica ampliación, firmar esta petición en Change.org y pasarla a los amigos pues el plazo acaba el 25 de agosto. Gracias:   No sin los Ojos del Guadiana

Lee las alegaciones y propuestas de Asociación Ojos del Guadiana Vivos en el blog:http://parquedelastablasalosojos.blogspot.com.es



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