sábado, 16 de julio de 2011

Los Meandros del Guadiana medio

           
            Me conozco bastante bien todo el centro peninsular y reconozco que estoy muy enganchado a este río que considero de los poquísimos ejemplos de tramo medio fluvial en buen estado de conservación que poseemos. Esto que parece una alabanza es absolutamente lamentable, si pudiésemos tener una idea aproximada de lo que hemos perdido la cosa sería para cortarse las venas, pero vamos a ser positivos, vamos a dejárnoslas largas y dar un paseo por lo que algunos llaman los Meandros del Guadiana




Desde el pantano de El Vicario, donde a pesar de su artificialidad, en sus colas se está creando una buena cantera de ornitólogos dada la cantidad y variedad de aves que pueblan esos humedales,  el Guadiana va ganando la calidad que le fue robada a golpe de excavadora desde sus Ojos hasta este mismo pantano. A partir de aquí, el río se va introduciendo progresivamente en un territorio cada vez más variado y montuoso hasta culminar en el salvaje lugar del Estrecho de las Hoces donde pasa a ser extremeño y se remansa en el laberíntico Cíjara, auténtico "Dédalo" de canales, islas y penínsulas como en estos últimos que está bien lleno.




El Guadiana va poco a poco llenándose de vida hasta recibir el golpe de grifo de El Bullaque, aunténtica arteria principal del caudal del Guadiana desde los años setenta en que el Guadiana ya no daba de sí para tanto pozo y regadío. A partir de Luciana el rio se adentra de pleno en los grandes latifundios cinegéticos españoles, (junto con Montes de Toledo y Sierra Morena). Estas fincas han tenido un papel importante en la buena conservación de estos ecosistemas hasta nuestros días, si bien la búsqueda de mayores productividades y el desprecio hacia lo público, sobre todo en cuanto al dominio público hidráulico y a los caminos se refiere, hacen que ese papel conservacionista se vea enturbiado.


La erosion de estos dos últimos años recorta las orillas en lado cóncavo del meandro


Una de las consecuencias principales derivada de esta distribución de la propiedad es la enorme dificultad de acceso a todas las zonas que muestran las fotografías y a toda la región descrita en general. Pero vaya, de momento, lo uno por lo otro.

Arce de grandes dimensiones en el soto fluvial


            En toda esta región llama la atención el buen estado de conservación vegetal, a lo que por supuesto va unido una fauna acorde con el medio, donde están todas las joyas del magnífico bosque mediterráneo, si bien hace años que no encuentro en las orillas huellas de lince, pero quiero creer que sigue habitando esta zona. También ha bajado mi número de avistamientos de cigüeña negra y ha subido el de la blanca, lo que me lleva a pensar si no serán algo incompatibles
            La vegetación del soto es parecida a la de los sotos del pie del Guadarrama, cambiando el melojo (Quercus pyrenaica) por el quejigo occidental (Quercus broteroi) y con pies arbóreos diseminados de arces (Acer monspessolanus), cornicabras (Pistacea terebintus) y charnecas o lentiscos (P. lentiscus). 


Un enorme y sano abuelo quejigo (Quercus broteroi)

             Si ampliamos el terreno a los valles de los arroyos tributarios nos encontraremos con una biodiversidad vegetal digna de Parque Nacional. La unión con Cabañeros sería completamente lógica al poseer unos valores superiores si no equiparables, amén de completarse y redondear la gama de ecosistemas mediterráneos con todas sus variables vegetales. En esos valles adyacentes al eje del Guadiana medio, podremos encontrar una gama de comunidades vegetales imposibles de reunir en ningún otro lugar del macro-bioclima mediterráneo. Añadiremos a la vegetación climácida antes mencionada, los alcornocales que aparecen en la zona occidental o culminando muchas serretas; en las numerosas pedrizas de las laderas y en sus bordes abundan los acebuchales (Olea sylvestris).


Tablas con manchas de nenúfares en las orillas convexas de menos corriente
 
           Pero la vegetación más interesante es la asociada a los nacederos y cursos de agua. Aquí tenemos lugares en que la fresneda climácica (Fraxinus angustifolia) es sustituída íntegramente por melojos (Quercus pyrenaica). En nacederos y cercanías aparece toda una serie de vegetación capitaneada poe el abedul sureño (Betula fontqueri parvibracteata) con toda una sucesión serial donde destaca el perfumado mirto de Bravante (Myrica gale). Aparecen numerosas turberas, ya sea en ladera o en fondos de valle con toda una flora asociada de la que muchas especies son la represetación más sureñas de su distribución española o europea. En la cabecera de algunos arroyos occidentales aparecen pequeñas murtedas (Myrtus communis) e incluso ya para remate en un nacedero de umbría existe un pequeño avellanar (Corylus avellana) ligeramente por encima de los 500m de altitud.



Peces cercanos al metro de largo

            Vegetalmente ya he señalado el enorme valor de estos lugares, otro día iré mostrando entradas con su flora más llamativa y poco corriente, los lirios hediondos, los grandes narcisos, las coronillas de fraile y otra serie de plantas.
            Otra vertiente geográfica de esta región, mucho más evidente que su vegetación pero a la que estamos mucho menos habituados a prestarle atención, son sus valores geomorfológicos ya señalados en los años veinte por los hermanos Hernández Pacheco. Aquí tenemos desde manifestaciones volcánicas como cráteres de explosión (maares), conos y coladas; rañas colgadas; meandros vivos y abandonados; terrazas fluviales, hoces descomunales, bancos de calizas fluviales en terrenos silíceos, etcétera.
 
 
Galápago, un acompañante contínuo

En otra entrada hablaré en exclusiva de lo que pienso que debería ser el Parque Nacional del Guadiana, una franja a veces más ancha o más estrecha que fuese desde los recuperables Ojos del Guadiana y el bajo Cigüela hasta los pantanos extremeños que hacen el escalón de la meseta meridional a las vegas extremeñas del Guadiana.

 




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