viernes, 30 de octubre de 2026

El Inselberg granítico de Monsanto, Beira Baixa, Portugal

 


Esta entrada parte de tierras portuguesas, muy cerca de la raya fronteriza, trata de geomorfología granítica destacada por un impresionante inselberg o monte isla en medio de la penillanura de la Beira Baixa casi ya en el Alentejo y, señalado, en lo humano, por el asentamiento de la muy bella ciudad portuguesa de Monsanto. Adaptada a las formas y recovecos de la montaña, con un magnífico castillo coronando su cima, promontorio visible desde decenas de kilómetros alrededor. Ya hacia la raya fronteriza aparecen otras geoformas, montañas apalachenses marcadas por series de cordales de alturas relativamente parecidas, sobre litología cuarcítica, con otro tipo de morfologías.

Multitud de hiladas cuarcíticas en el relieve apalachense de Penha García

       La llamada “raya”, es un territorio ibérico que me ha atraído desde siempre y que, en la práctica, funciona como un verdadero corredor ecológico de norte a sur, desde Galicia-Zamora hasta el Atlántico guadianero del golfo de Cádiz, pues salvo las fronterizas ciudades de Badajoz-Elvas, siempre se trata de pequeños municipios a una media de 10 kms de la línea fronteriza. Muy a menudo son los ríos los que marcan la divisoria, como el Mazas/Manzanas, el Douro/Duero, el Touroes/Toros, el Erjas/Eljas, el Tejo/Tajo, el Sever, el Guadiana, el Ardila, el Rivera de Chanza y finalmente y de nuevo, el Guadiana. Como buen territorio disputable y móvil, desde el nacimiento de los distintos reinos peninsulares, fue una línea defensiva con numerosos castillos a uno y otro que se miraban desconfiados a lo largo de los siglos; merece la pena, como un juego de la oca, ir de castillo a castillo recorriendo toda la raya.

Penillanura a los pies de Monsanto

Poco de lo que aquí cuento no ocurre en el lado español de esa raya, por tratarse de una frontera política que poco tiene que ver con la geografía física que no distingue un lado occidental y otro oriental a ella. Lo que sí vi diferente, ha sido el caso de una nueva labor agrícola derivada del pánico a los incendios forestales que aún no se ha implementado en el lado español (al tiempo..), la roturación de tierras baldías, para que cuando llegue el fuego en verano, no tenga nada de lo que alimentarse, una práctica que me lleva a echar cuentas sobre que será peor, un fuego o una roturación o viceversa, desde luego, ellos lo hacen y pagan o trabajan por ello. Tampoco estaba yo muy imparcial pues, tras una primavera tan lluviosa, ver como esos campos completamente llenos de flores, se convertían en suelos asurcados y desnudos al sol, lo que me predispuso a maldecir de todo, tractores, fuegos, cambio climático, etc, etc.

Campos roturados para impedir los incendios, como este colindante

Nada más llegar a Monsanto lo primero que llama la atención a los bordes y también dentro de la ciudad, es la monumentalidad de los enormes bloques graníticos que pueblan sus laderas, algunos de ellos, como bloques de apartamentos desnivelados y en ciernes de caer ladera abajo. También la imbricación de casas y bloques graníticos, como si unos se hubiesen apoyado en otros, con corrales y paredes adaptándose a las formas rocosas, tanto del suelo, a menudo surcado de escalones en la roca, como de las pareces siluetando las rocas. Pocas veces he visto esto con rocas de esas dimensiones, difícil de reflejar en las fotografías.

La ciudad superpuesta al roquedo granítico


En la práctica aparecen todas las geoformas derivadas de la geomorfología granítica. El granito es una roca plutónica, de origen magmático pero que no ha llegado a aflorar en superficie, sino que se ha solidificado en el interior de la tierra; posteriormente la erosión eliminó las formas de las otras litologías por encima de él para dejarlo al descubierto. Incluso antes de aparecer en superficie, ya iba siendo afectado por la meteorización química de las aguas y humedad que disgregaba la masa de granito atacándolo por sus puntos débiles, el sistema de fracturación de una roca en proceso de descompresión después de haber estado sometido a la presión de los materiales en los que estaba encajado en su interior. 



       Así se formaron las superficies grabadas, cuando aparecía el granito en superficie ya estaba afectado por grandes líneas de debilidad a través de las actuaría la erosión con gran eficacia, tanto desde su vertiente química, como de la mecánica. Las zonas poco afectadas por esta erosión apareccían como grandes lanchas, lomos de ballena, yelmos, etc. La explotación de la red de fracturas, las verticales y los planos de descompresión paralelos a la superficie, crean una red casi ortogonal que puliéndose por sus aristas y bordes de fracturas, va dejando bolos redondeados de distintos tamaños y profundizando a capas inferiores, dejando bolos sobre lanchas o lastras, que son las piedras caballeras y los berrocales son los campos de lanchas, bolos y piedras caballeras que dan los conocidos paisajes berroqueños.



       Aquí aparece toda la gama, y dar un paseo por aquí, o por cualquier paisaje puramente granítico es muy gratificante al encontrar formas, bloques, piedras caballeras de todas las formas y dimensiones. Es uno de los grandes atractivos de lugares tan emblemáticos como la pedriza del Guadarrama madrileño, donde es fácil ver los nombres de las rocas por sus parecidos: la tortuga, el hueso, el cocodrilo, el elefante, la aleta de tiburón, el pájaro, el yelmo, el carro del diablo, el caracol, y un larguísimo y creativo etcétera. Pero insisto, las dimensiones aquí son exageradas, solo por esto ya merece venir.




       Muchos grandes bolos están fisurados y sin romper y otros como recién partidos por la mitad; otros muestran caras inclinadas llenas de oquedades erosivas, los llamados taffonis, y ya en horizontal aparecen muchas más, son los pilancones que acogen el agua que químicamente va disolviendo la roca o que con el hielo también la atacan, aunque aquí pudimos ver otras de origen artificial y que ya he visto en otros lugares y son prerromanas, son las cazoletas, vinculadas a lugares sagrados en cuyo seno se hacían ofrendas, aquí según la leyenda en "lage das treze tigelas" o roca de los trece tazones, alimentaban con sopa a los pobres. También hay tumbas antropomorfas cerca de una vetusta ermita.

Arriba pilancones naturales y abajo, cazoletas excavadas en la roca
Tumba antropmorfa cercana a otras que hay sobre una gran roca cercana 

       Un lugar tan llamativo no podía pasar desapercibido para el hombre y, de hecho, ha sido un monte sagrado, como indica su nombre de Monsanto, a lo largo de las distintas civilizaciones que han pasado por aquí. Hay restos lusitanos, romanos, visigodos, musulmanes y supongo que también prehistóricos, no es para menos. Las fortificaciones de su castelo, muestran murallas de distintas épocas y manposterías casi megalíticas, sobre todo las más antiguas. Las murallas y el castillo merece recorrerse por todos sus vericuetos. La ciudad se encuentra abajo, a media ladera, con sus tejados y sus callejuelas donde se nota que es una ciudad vivida y disfrutada, quizás ya con más turismo del deseable, pero da puestos de trabajo y vida permanente, tanto a foráneos como a nativos, no en vano se vende como “la aldea más portuguesa de Portugal”.



Vistas de la parte superior del castillo y abajo granítico centro de Monsanto

       Su vegetación no es menos interesante, aunque es la misma, salvo lo rupícola, que también vive a sus pies, aunque da la sensación de estar mucho más alto, el Cabezo de Monsanto tiene 758m elevándose unos 350m sobre la penillanura inferior, por lo que no subimos al piso supramediterráneo. Estamos en el territorio del roble melojo y del alcornoque, con quejigos, apareciendo las encinas ya en la penillanura y laderas más térmicas o rocosas; aquí, entre las rocas, destaca el térmico almez que aquí no llega a formar bosque. La arbusteda dominante suele ser el codeso Adenocarpus sp., formando extensos codesales, con escobas blancas y negras (Cytisus multiflorus y C. scoparius).

Un almez en el exterior de la muralla. Abajo berrocal con quejigos, alcornoques, olivos e higueras
La dedalera Digitalis thapsi
El clavel porltugués Dianthus lusitanus

       Estuve visitando a unos alemanes que habían decidido dejar su Alemania natal para venirse a Portugal para vivir y recuperar unas tierras vapuleadas por los incendios forestales en medio del monte. Fue un placer ver cómo iban recuperando unas tierras no tan vapuleadas, pues dominaban los alcornoques sobre robles, alguna encina y pinos, y éstos con su armadura de corcho, pueden superar los incendios con cierta facilidad. Habían plantado cientos de alcornoques y luego para ellos, olivos y frutales. Allí fue donde vi transformarse un jardín natural de millones de flores en un campo desnudo y mineral. Se jugaban demasiado, es decir, todo, ya habían pasado por ello y cada año veían las barbas de su vecino cortar. Tenían un fuerte bagaje eco-cultural, aplicaban buenas técnicas tanto a su huerta como en silvicultura, no creaban basura, todo se reciclaba, pero no se la jugaban con el fuego.

Arboles quemados (alcornoques) renacidos tras el fuego, aunque los pinos murieron todos

       Sus campos y alrededores también estaban en terrenos graníticos, la cima de su monte también estaba plagado de bellas formas graníticas y también mostraba lo reciente de los fuegos y sus faldas roturadas para prevenirlos. Ahora el problema ya no era del fuego, sino de la fuerte arenización de los granitos, fomentada además por esta práctica que lleva pocos años en uso. Me llamó la atención la gran cantidad de especies sabulícolas o con dicho carácter que abundaban por allí: Linarias amarillas (Linaria spartea, L. bipunctata) de varios tipos, silenes (Silene colorata, S. gallica, S. legionensis, etc.), Tolpis umbellata, Teesdalia telephiifolia y en las rocas abundantes los Sedum y los sempiternos, aquí y allí, dedaleras (Digitalis thapsi) y clavelinas (Dianthus lusitanus).

Silene colorata y abajo palas de chumberas en Penha García

       No muy lejos de Monsanto existe otro gran atractivo geológico en Penha García, esta vez con una hoz fluvial que taja las hiladas cuarcíticas armoricanas dejando al descubierto una de las mecas paleontológicas del ordovícico, con sus abundantes fósiles o huellas de mares, es el Geoparque de Naturtejo.

Peñas y rocas fosilíferas cerca de Penha García



    Aquí tenemos el Museo Paleozoico y un Parque Icnológico que es una pequeña ruta con paneles que señalan y explican geológica y paleontológicamente lo que vemos. Pero la ruta por sí sola, lo tiene todo, una pena que esta hoz esté aprovechada para el dique de una presa, pero ya tenemos bastante con lo fascinante de este pueblo (con un tanque que salió en la revolución de los Claveles) y este lugar, un buen contrapunto a la espectacularidad de Monsanto. Ya colindante con el Parque Natural del Tajo Internacional.

El Eljas fronterizo ya Parque del Tajo Internacional, arriba en las roca una cigüeña negra
Típico pueblo de granito y abajo ruinas romano-visigodas de Idanha Velha

Estas tierras no están libres de los mismos problemas que acechan a las tierras salvajes de nuestro lado de la raya. Me topé con numerosos carteles que convocaban a luchar contra la futura construcción de líneas de alta y superalta tensión que surcarían todos esos territorios para llevar la energía de los proyectados mayores campos solares de Europa (Central Sophia) a los lugares de consumo energético. Un proyecto totalmente contestado por la población local que ya sufrió una modificación/reducción para poder seguir tramitándose.




     Por un lado, fomentando el turismo y, por otro, destrozando los paisajes y lugares con los que se atrae a los turistas, una posible puntilla para una zona que, a pesar de tener más gente en sus pueblos que España, también acusa un fuerte éxodo rural. Paseamos por más lugares fantásticos a lo largo de este gran parque transfronterizo del Tajo Internacional, a cuál mejor, sin duda merece la pena perderse sin ruta clara por estos rincones ibéricos. Como dirían los de Siniestro Total, menos mal que nos queda Portugal.


sábado, 26 de septiembre de 2026

El incendio del Valle del Tiétar. El pirocúmulo de Casavieja


Día 26 de julio de 2026, un día nefasto para la naturaleza española y para todo el entorno de Gredos, aunque la cosa ya se veía venir desde el 22 de julio en que se inició el mayor incendio español de la era moderna en Burgohondo, por unos trabajos ilegales para construir una pista ganadera en lo alto de la sierra. Se empezó a ver que no se podía contener el incendio, pues en un par de días recorrió toda la ladera norte de Gredos oriental, a pesar de haber bastante bosque de roble, que arden mucho peor que el pino, a pesar de la abundancia de grandes superficies de pedreras en esas laderas o a pesar de que el fuego para cruzar la montaña de norte a sur debía recorrer una zona llena de pastizales, roquedos y piornales de escaso porte. 

Cartel de la Junta CL previo al incendio. Aunque a algunos ganaderos, nadie les va a decir lo que tienen que hacer en su pueblo

Nada de eso bastó para controlar ese fuego en esos lugares señalados, lugares donde solo con un poco de esfuerzo, se hubiese logrado perimetrar e impedir el avance del fuego hacia el sur de la cordillera por toda esa zona cimera. Pero al parecer, influyó mucho el trágico comienzo de la temporada de incendios, con trece muertos calcinados en Los Gallardos, Almería. Desde ese momento la prioridad absoluta ha sido la protección de personas y casas, lógico, pero también esto ha derivado en que se haya desatendido la extinción del avance del fuego, lo que también lógicamente, ha multiplicado la necesidad de más protección a más personas y construcciones, y así en una creciente espiral inabarcable según avanzaba el fuego, todo un dilema ético. De esta manera se llegó a un punto, principalmente el día 26 de julio, en que apenas se podía combatir el fuego, por la prioridad absoluta de, primero, evacuar, y después, intentar salvar los pueblos que iban siendo progresivamente cercados por las llamas en un rápido y devastador avance de los distintos frentes del fuego.


Ya eran “los fuegos”, no el incendio de Burgohondo, ya no era un incendio abulense, ahora la mala suerte, unas condiciones meteorológicas nefastas, aunque mayormente heredadas de una temporada de récord de sequedad y altas temperaturas, y una gestión discutible, propiciaban la unión del gran incendio inicial, con otro iniciado en la urbanización El Pinar, en Toledo, en los pinares de pino piñonero de Almorox  (22 de julio) y otro incendio más, en Madrid, iniciado a escasos metros del Parque de bomberos de San Martín de Valdeiglesias (que quemó sus instalaciones externas con varios coches incluidos), por culpa del incendio de un coche en el arcén de la M-501 entre Pelayos y San Martín (iniciado el 23 de julio). Ojo!, que ya es al menos la segunda vez (el de Ávila de 2021 de las 21.000has., aunque también en Selas, Guadalajara este año) en que un coche al borde de la carretera, y avisando a tiempo al 112, provoca un incendio descomunal. La atención inicial es fundamental y, como se puede ver, falla catastróficamente.

El fuego en el dique de Burguillos tras arrasar la Reserva Natural del Valle de Iruelas

Por imperiosas necesidades operativas, afortunadamente, se trató como un único incendio bajo un mando único, para evitar veleidades o rencillas autonómicas que ya comenzaban a usarse como arrojadiza arma política (Ayuso mediante que además tiene a sus bomberos en condiciones inaceptables), tras declararse por primera vez la “emergencia de interés nacional”. Finalmente el 30 de julio, el fuego se controló pasando a un nivel 2 y devolviendo la gestión a las CCAA, tras arrasar unas 77.000 has., se trata del mayor incendio de la historia de España. 


       Muchos opinan que se sacrificó el valle del Tiétar para salvar la poblada sierra madrileña y que no llegase al emblemático Escorial; lo que sí que está claro es que hubiera sido fácil controlar que el incendio, que ya estaba en El Tiemblo, no entrase en la vertiente sur, como finalmente lo hizo. Pero, también hay que comprender que estaban totalmente desbordados, por un perímetro gigantesco y una virulencia del fuego totalmente monstruosa como señalo más adelante. Por supuesto, los trabajadores en su mayoría de esta zona, redoblaron esfuerzos y tiempos, aún saltándose la normativa sobre descansos obligados, para atacar un fuego que se estaba comiendo su campo a mordiscos de llamas.



En esa difícil situación, el 26 de septiembre un incendio “fuera de la capacidad de contención de los bomberos”, impuso la evacuación total en aras de salvar vidas humanas, esa situación colapsó carreteras y fuerzas de seguridad, dejando inoperativas las comunicaciones a efectos de la extinción del incendio. Máquinas y cuadrillas se dedicaron abrir pequeños cortafuegos y atacar puntos de peligro para la población, aunque en los pueblos quienes actuaron fueron mayormente los propios vecinos que se negaron a la evacuación para así poder ayudar. Desde aquí, por supuesto, dar las gracias a los voluntarios que en Mijares, como de costumbre, lograron parar el frente occidental del fuego.


    La verdad es que, vista la dimensión del peligro, es verdaderamente difícil creer que no se produjeran víctimas mortales, hay que reconocer ese acierto, pero el daño infligido a nuestra naturaleza y a nuestra sociedad ha sido tan descomunal, que prácticamente se ha tomado como una victoria pírrica el hecho de que no haya habido víctimas (humanas). Se ha producido una gigantesca herida en estas bellas tierras que entre todos debemos cuidar y curar aunque tardará años en cerrarse. Para hacerse a una idea, la superficie quemada, en % del término municipal fue: Casavieja 89, Piedralaves 88, Navas del Rey 85, Pelayos de la Presa 74, El Tiemblo 68, San Martín de Valdeiglesias 58, Navaluenga 57, La Adrada 56, Fresnedillas de la Oliva 43, Cebreros 38, Casillas 38, Villa del Prado 37, Sotillo de la Adrada 37, Colmenar del Arroyo 35, Burgohondo 34, El Barraco 34, Robledo de Chavela 26, Chapinería 25 y un lamentable etcétera.

Campos calcinados al este de Casavieja

Yo también quise quedarme a defender el pueblo y el monte, pero tuve que evacuar y llevarme a la familia a lugar seguro, el toque de atención recibido desde un helicóptero nos terminó de convencer y allí quedó todo, a la sombra de la enorme montaña de humo que se cernía sobre nosotros. Y sobre esa enorme y fatídica nube es de lo que trato en las fotos que acompañan este texto. Nubes que hace no muchos años, fueron denominadas como pirocúmulos, cúmulos creados por la acción del fuego, lo que puede desembocar en pirocúmulonimbos, nubes de tormenta creadas a partir de un fuego.

Pirocúmulo en plena formación, aunque finalmente no llegó, por poco, a pirocumulonimbo


Ya desde 2004 en que ví donde vivo, como encima de un fuego sobre unos pinares cercanos al Manzanares, se formaba una vertical columna de humo cuya altura y volumen iba creciendo por momentos hasta degenerar en un gran cúmulo que, como una enorme coliflor siguió creciendo en grandes burbujas de nube que nacían una de otras. A la hora, ya tenía encima una oscura nube de tormenta, es decir, un cumulonimbo que amenazaba con ponerse a tronar y llover, como finalmente hizo, aunque sin demasiada lluvia. Aquella situación era de inestabilidad y la nube, no necesitó demasiado para desarrollarse. Esta vez, sobre Casavieja-Piedralaves, no había inestabilidad, sino un buen anticiclón de verano, si hubiese habido un mínimo de inestabilidad, incluso el propio pirocúmulo hubiera podido ayudar a extinguir el fuego con su lluvia.

Arriba del todo, sedosos pileus, nubes altas muy típicas sobre nubes de tormenta

Las situaciones de inestabilidad, forzadas en este caso por el terrible calor creado por las llamas, crean tensiones en la atmósfera que pueden llegar a crear por si solas una tormenta, a base de condensar en altura, la enorme cantidad de vapor de agua creada con el fuego y elevada a las capas altas de la atmósfera. Esas tensiones suelen resolverse en bruscos movimientos de aire, aires que se elevan al calentarse, que se enfrían en altura y que, pueden caer por su propio peso sobre aires más calientes y menos densos situados bajo ellos, generando vendavales y fuertes remolinos.

Poco al sur de Casavieja, bosque mixto, mucho más incendiado de lo que parece

     Se produce lo que se llama reventones, reventones térmicos o microrreventones (microburst), por la escala menor de lo acostumbrado para masas de aire de importancia meteorológica, pero con una gran virulencia. Como cuando cae un fuerte chubasco bajo un cumulonimbo, pero dado que no hay tal inestabilidad, ni cumulonimbo, lo que cae es una masa de aire, chocando contra la superficie, calentándose en esta bajada y desparramándose con gran velocidad en todas direcciones, o por gravedad, hacia las áreas más bajas, hacia valles o vegas. Dura poco tiempo, pero puede generar ráfagas de mucha intensidad, como me contaron voluntarios o como puede verse en algún video.

Ese puntito blanco es un helicóptero (centro-derecha-abajo), todavía lejos de la enorme masa de humo y fuego que pretende combatir



La enorme nube que veíamos crecer por momentos, desde el oeste, sobre Casavieja-Piedralaves-La Adrada, y bajo la que veíamos desaparecer avionetas como abocadas a perecer bajo la pisada de un gigante, se vino abajo y al llegar a la superficie en llamas, desparramó el fuego, pavesas y hasta palos encendidos, en todas direcciones, llevando el fuego a extenderse y superar barreras como por ejemplo la carretera CL-501 valle abajo, por donde el fuego no había corrido hasta ahora, quemando encinares y pinares de piñonero en las inmediaciones del río Tiétar. Aunque el día anterior se evacuaron pueblos toledanos como La Iglesuela, Sartajada e incluso Almendral de la Cañada al otro lado del Tiétar, este nuevo impulso propagó nuevos focos en esa dirección y reavivó otros ya trabajados.

Muchos de los alcornoque, preparados par el fuego con su abrigo de corcho, rebrotarán en primavera

Tal vez, no lo sé seguro, pudiera ser la explicación a la multitud de áreas dispersas en estos pinares estén como quemadas a medias, como si les hubiera pasado una rápida llamarada de soplete por encima, sin tiempo a prender bien, pero torrando las copas, frente a otras áreas vecinas sin apenas árboles quemados. No todo se quemó, no es como por la parte madrileña del pantano de San Juan, donde parece que no se salvó nada, todo quedó completamente quemado de arriba a abajo. Incluso llama la atención áreas que aparecen uniformemente negras, sin sombras ni relieve del arbolado, todo igualado, fueron áreas donde había muchos pinos por metro cuadrado y a la misma altura, verdadera gasolina para el fuego, masas y masas, no mal gestionadas, simplemente sin gestionar en absoluto.



Casi por masoquismo y por hacer alguna foto, fui por Casavieja y me quedé impresionado, todavía quedaban puntos con humos saliendo del suelo,  casi una semana después, todavía estaban trabajando y seguía instalada esa trágica atmósfera de tono gris azulado y olor a ceniza mojada. Abajo, los prados, los fresnos, hasta los alisos de los arroyos estaban achicharrados, me cuesta imaginarme el porqué de todo, de arriba abajo, hasta la hierba de los prados quemada.

Alisos y fresnos calcinados a pesar de ser tan verdes y tener tanta agua en sus hojas

Dicen que estos incendios tan grandes, de sexta generación los llaman, pueden crear su propio clima. Al menos en este caso, fue real. Oía decir que el viento propagó el fuego, cuando veía esos días en que no hacía viento o no era un factor reseñable. Pero claro, donde corren las llamas, las corrientes ya son otra cosa, ya no son las condiciones generales que les dan en el parte meteo a los bomberos. Lo que pasa solo en unos pocos fuegos es que cuando se quema tanta materia en tan poco tiempo, ya intervienen fuerzas y temperaturas que desarrollan procesos meteorológicos adversos de una magnitud importante, como la aparición de vientos a microescala o fenómenos particulares que ocurren en las capas de aire inmediatamente por encima del fuego, como el caso de los pirocúmulos. 



       Todo esto lo digo a pesar de que siempre he pensado que lo de “sexta generación” era otra excusa, como lo de la “primavera lluviosa” o lo “accidentado del terreno” o “las condiciones meteorológicas adversas” para esquivar responsabilidades tras los numerosos y claros fracasos a la hora de gestionar un incendio, de lo que por cierto, nunca ha existido una depuración de responsabilidades (llamativo estos últimos años en el caso de Castilla y León), siempre se han dado por buenas esas excusas u otras. Poco hay mejor para la naturaleza que una primavera lluviosa, aunque promueva una mayor biomasa, esto y lo demás, son cosas con las que ya hay que contar en un trabajo que cada vez debería ser más profesional y más apoyado económicamente, aunque sin dada, mucho más centrado en la prevención que en la extinción.

Gavilanes viendo con terror las dimensiones de la catástrofe que se acercaba

Ahora toca sufrir las consecuencias que, por desgracia, ya he vivido más veces, ahora, durante un par de años, habrá graves problemas de erosión en unas montañas tan empinadas y tan despojadas de su manto protector, sin duda el pantano del Rosarito se verá mucho más colmatado, pues ahí es donde va a parar, en primera instancia, todos los suelos, cenizas y arenas arrancadas de estas laderas. En las clásicas pozas de las gargantas, no se podrá bañar nadie, porque estarán cubiertas de sedimentos hasta arriba. Pasarán meses y meses, con problemas en el agua para consumo humano, de los manantiales brotará menos agua y muchos se secarán, incluso hasta que no se recupere bastante el manto verde, los veranos serán todavía más cálidos, por no atenuarse la temperatura con la humedad, sombra y frescor que dan los bosques.

Una de las campañas anti-erosión más tempranas de todas. Una buenísima iniciativa

He leído mucho y he buscado mucho por internet, hay mucha gente que está moviéndose ya, no solo para replantar, semillar, sino también para poner barreras a la erosión que es la tarea más perentoria ahora mismo, antes de que lleguen los chubascos otoñales que, en estas tierras del Tiétar, suelen ser muy intensos. Hay que movilizarse, algunos pueblos, como Pedro Bernardo, lleva años haciéndolo, moviéndose y plantando (Pedro Bernardo Siempre Verde), probablemente sean quienes más incendios han sufrido en sus carnes, pero están surgiendo asociaciones e incluso con apoyos institucionales por toda Ávila. Espero que este movimiento no ceje, cree amistades y lazos entre los distintos pueblos y personas, para atar un futuro que se nos está yendo de las manos a todos. Si no nos movilizamos ahora con la que nos ha caído, nunca lo haremos ni nadie lo hará por nosotros. Que el invierno no enfríe nuestra memoria, nuestro territorio está peor que nunca, hay que hacer un esfuerzo y luchar por nuestro mundo.


Merece la pena profundizar un poco:

https://ctxt.es/es/20260901/Firmas/55190/Ramon-Almansa-incendios-forestales-prevencion-inversion-reavivar-medio-rural-cambio-climatico.htm

https://www.eldebate.com/espana/castilla-y-leon/20260728/casavieja-pueblo-abulense-sobrevive-escenario-guerra-luz-agua_444145.html

https://ctxt.es/es/20260901/Politica/55076/Gorka-Castillo-incendio-abandono-desastre-ecologico-fuego-valle-del-tietar.htm

file:///C:/Users/kikel/Desktop/ARBA%20Fuegos/Piroc%C3%BAmulo%20Casavieja/Incendio%20de%20Burgohondo%20(%C3%81vila)_%20an%C3%A1lisis%20t%C3%A9cnico%20y%20evoluci%C3%B3n.html

https://ugtspmadrid.es/ugt-cuerpo-de-bomberos-de-la-comunidad-de-madrid-denuncia-la-situacion-del-parque-de-bomberos-de-san-martin-de-valdeiglesias-y-solicita-actuaciones-urgentes/

https://www.facebook.com/reel/2721859144898795

https://es.wikipedia.org/wiki/Incendios_forestales_en_Espa%C3%B1a_de_2026

En este blog:

Incendios Forestales

El Incendio de Gavilanes y Pedro Bernardo

La Rubía, requiem por el último pinar de silvestre del sur de Gredos

El Incendio de Mijares




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