jueves, 23 de enero de 2014

Las morrenas terminales del glaciar de La Nava en Gredos


           La Nava es un pueblo serrano situado al sureste de Barco de Ávila donde confluyen un par de gargantas que tuvieron importantes aparatos glaciares, amén de otros glaciares menores tributarios de éstas. Ambas gargantas vienen de las nieves acumuladas en el macizo de La Covacha (2.395m. segunda cumbre extremeña un par de metros por detrás del Torreón). La mayor y más occidental es la garganta de Galín Gómez, al noroeste de la Covacha y tras un largo recorrido deja sus morrenas terminales poco antes de la unión con la otra gran garganta, la de La Nava que recogía los hielos que se formaron al noreste de La Covacha.

El cordal del fondo separa las gargantas de la Nava (izquierda) de Galín Gómez (derecha)

            Ambas gargantas tienen dos buenas lagunas en sus cabeceras, la de La Nava y la del Barco, ésta la segunda mayor de Gredos después de la del Duque, cercana pero por algunos adscrita a otra sierra, la de Béjar o Candelario, aunque hablando en propiedad se trataría del Macizo Occidental de Gredos. En este mismo macizo de la Covacha y orientado totalmente al este (muy raro en Gredos), existe en un valle interminable, con otra bellísima laguna que es la de los Caballeros, a poco más de un km. lineal desde la de La Nava hacia el sur-suroeste. En este macizo tiene lugar la prueba de sky más clásica del centro peninsular, la Carrera de Los Tres Circos (Caballeros-Nava-Barco), realizada desde antiguo por el Club Alpino Madrileño.

Gama de morrenas terminales. Al fondo la sierra de Béjar o macizo occidental de Gredos

            Una morrena es una formación de rocas y materiales acumulados en el frente y laterales de un glaciar que, a modo de pala de bulldozer y debido al empuje de la enorme masa de hielo en su avance, va arrancando esos materiales de la base y laterales del valle, dejándolos enmarcando su recorrido, a partir del punto en que empieza a depositar su carga lateral, y al final de su recorrido. Posteriormente sigue una retirada del hielo, y si existe otro ciclo de frío, se vuelve a través de toneladas de nieve a generar hielo, que se acumula y pesa, deslizándose de nuevo por las laderas arrastrando y erosionando de nuevo todo a su paso.

Claro surco del glaciar de la Nava con sus dos morrenas laterales

            El estudio que estamos llevando a cabo, un equipo de geógrafos de la Universidad Complutense, va a intentar datar las diferentes morrenas terminales del glaciar de La Nava, para determinar como ocurrió la deglaciación, con sus diferentes retiradas y re-avances glaciares. Fácil de apreciar en todos estos glaciares gredenses porque todos finalizan en un conjunto de entre cinco y ocho arcos morrénicos frontales. Solo unos pocos valles muestran claramente morrenas intermedias o pequeñas morrenas tardías.

La morrena terminal está llena de bloques redondeados arrancados del superficial manto de alteración inicial

            El método de datación es bastante complejo e incierto, pues se trata de buscar entre los numerosos bloques aquellos que más tiempo hayan estado expuestos a la atmósfera, en concreto a la radiación cósmica y en función de la proporción de determinados isótopos es posible calcular su edad de exposición. Es complicado localizar los bloques ideales, que no hayan basculado ni hayan estado tapados; al tiempo hay que arrancar un trozo de su superficie a base martillo y escoplo, lo que siempre es muy laborioso.

Eligiendo el bloque y la muestra ideal

            El aparato glaciar de la Nava se inicia en un hermoso lugar, el Corral del Diablo, un circo bastante cerrado con una gran laguna originada por la sobre-excavación glaciar y ligeramente recrecida a principios del pasado siglo. Como bastantes valles glaciares de Gredos tiene una cabecera un tanto extraña para aquellos que conocen los clásicos glaciares alpinos que rematan en unas agrestes y escarpadas laderas, creadas por la propia acción de los hielos. En esta garganta el remate final tiene una empinada ladera orientada al este, mientras que las orientadas al norte y al oeste, son unas suaves lomas cubiertas de piornal.

La laguna de la Nava, al este una empinada y rocosa ladera frente al suave piornal cimero del este.

            En todo Gredos queda muy claro que las orientaciones al este son las que registran las mayores acumulaciones de nieve debido a que la circulación general de la atmósfera registra (y también la hizo en el pasado máximo glaciar), la mayor parte de las precipitaciones de procedencia atlántica. Por esto las ventiscas acumulan la nieve, que posteriormente se va apelmazando y convirtiendo en hielo al aumentar su cantidad, en las laderas orientadas al este; además el sol matinal siempre actuará con menor intensidad sobre la nieve que el sol de la tarde.


Final morrénico de Galín Gómez, se pasa de un valle en "U" a un valle en "V"

            Este valle tiene un buen camino que muestra toda la gama de formas que la geomorfología glaciar (el hielo y su posterior deshielo es quien  las crea) y periglaciar (quienes las crean son los ciclos diarios o estacionales de hielo/deshielo) pueden formar en estas montañas. Al poco de introducirnos en el valle vamos recorriendo el final de los diferentes arcos morrénicos, algunos claros y otros deshechos en grandes acumulaciones de bloques redondeados, para posteriormente andar por los llanos prados, seccionados por la garganta que ha erosionado estos materiales poco cohesionados,llanura que es una terraza fluvio-glaciar en ligera rampa desde la apertura del valle pero perfectamente plana.

Las fuertes heladas van congelando los cervunales a pesar de la poca lluvia caída este otoño

            En los laterales del valle vemos al pie de los escarpes magníficas pedreras, de bloques de todos los tamaños, esta vez llenos de aristas, arrancados de la roca por la explotación de las fisuras por el hielo. Vemos según subimos varias cubetas de sobre-excavación glaciar, pretéritas lagunas ahora ocupadas por pastos de cervuno y cerrados aguas abajo por umbrales rocosos perfectamente pulidos, son las rocas aborregadas.

Poza alojada en un estrecho canal sub-glaciar

            La garganta se encajona en la roca dejando unas muy buenas pozas, se trata de canales sub-glaciales. En una ladera se puede apreciar un surco o cicatriz en la ladera producido por una impetuosa bajada de una masa mixta de agua, suelo y rocas, tan rápida y erosiva que ha dejado un canal flanqueado por líneas de rocas y que acaba desparramado en lóbulos de rocas al final de su recorrido, es una corriente de derrubios, más conocido en inglés como debris flow.

Canal producido por el recorrido de un debris flow con sus levées laterales

            En un tramo llano, entre umbrales rocosos de la garganta, vemos el jaleo de canales y depósitos fluvio-torrenciales debido a bajadas impetuosas de aguas tras fuertes episodios lluviosos combinados o no, con los deshielos. Esto deja un cauce caótico lleno de bloques movidos y crestas de bordes de corrientes, con una gama de tonos desde los grises a los más blancos, que son los más recientemente removidos.

Céspedes almohadillados o hummocks debidos a la congelación bajo un cervunal con dinámica solifluidal

            El camino en lo más rocoso se pega a las paredes y muestra el buen hacer de quienes lo empedraron. Bajo algunos resaltes rocosos hay buenas muestras de megaforbios, formaciones vegetales que requieres de frío, sombra, humedad y mucha materia orgánica para prosperar; aquí se dan plantas nórdicas poco comunes al sur de los Pirineos, plantas de grandes hojas como la calabacera Adenostyles alliaria, el acónito amarillo Aconitum vulparia, el vedegambre Veratrum albumStreptopus amplexicaule, uva del diablo Paris quadrifolia y grandes helechos norteños entre otras.

Rincón megafórbico, con helechos, angélicas, acónitos, streptopus, hipéricos, etc.

            En alguna pared podremos ver la boca de dragón de Gredos Antirrhinum grosii, una planta antaño corriente pero que las cabras están relegando a las paredes lejos de sus dientes. Desde aquí abogo por que permitan el retorno de los lobos a Gredos y no sean abatidos los escasísimos individuos que por allí pululan, como hasta ahora, será bueno para todos, incluso para los cada día más vagos rebaños de montesas, para todos  menos para los ganaderos más vagos, aunque probablemente se les subvencionarán sus escasas pérdidas.

La cada día más escasa boca de dragón de Gredos (Antirrhinum grosii)

            Al parecer el rellano inferior de la laguna de la Nava acogió una lagunilla en su seno que fue colmatada por las rocas en la desastrosa ruptura del inicial dique de piedra que se hizo, teniendo que rehacerse con posterioridad en mejores condiciones que la primera.
            Toda esta parte occidental quizás sea de lo menos conocido de Gredos a pesar de contar la misma espectacularidad del área central de la laguna de Gredos y Cinco Lagunas. La Nava y Galín Gómez están algo más transitadas pero la infinidad de valles laterales y otros valles como La Serrá o San Martín apenas tienen visitantes fuera de los escasos pastores.

Morrena adosada a una ladera formando un "barquillo"

            Yo estoy ya muy unido sentimentalmente a esta sierra y me duele verla, a veces tan turisteada, aunque la mayor parte de la gente sea estupenda. Siempre recordaré una vez apagando un incendio de piornal junto a los Barrerones, con una buena cantidad de domingueros que pasaban hacia la laguna Grande, por el camino sin pararse a ayudar o mirando sin entender que se necesitaba su ayuda, hasta que acudieron dos pastores del prado de las Pozas y pudimos controlar el fuego.

La Nava, el valle del Tormes y delante de la sierra de Villafranca y la Sª de Ávila al fondo a la izquierda

            Hay mucho Gredos, desde la sierra de Ávila hasta el Piélago (Sª al sur del Tiétar), desde Hervás hasta el Tiemblo, no quiero hablar siquiera de la cara sur y su enorme cantidad de gargantas no aptas para cobardes. Afortunadamente se necesitarían varias vidas para conocer todos los rincones que encierra Gredos.

            Espero que los estudios de las morrenas de la Nava sirvan para desvelar claramente como se produjo una deglaciación plagada de incógnitas y congeturas.

2 comentarios:

  1. Buscando información sobre el río de la Nava he llegado aquí.
    Estuve en la zona a principios de mayo, hace dos semanas.
    Como lo aquí expuesto me gusta, pondré un enlace en mi crónica a ésta.

    Aprovecho para hacerte una consulta:
    Antes del circo de la Nava estuvimos en el que está a su izda., entre éste y el del Barco.
    Quizá no esté conceptuado como circo, no tiene laguna, llegamos por error, siguiendo, en principio, el cauce del río que pasa bajo el puente de las Yuntas. Tomamos la dcha. en lugar de la izda. ¡qué error!

    PAQUITA

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