viernes, 28 de octubre de 2016

Hasta siempre Valentín


Valentín Rubio Galera

      Se nos ha ido el mejor conocedor de las setas y las orquídeas de Ciudad Real. Este año ya no contaremos con su inestimable y dedicada ayuda, tanto en la clase magistral como en la salida de campo. Ni, desgraciadamente, con el generoso calor de su amistad.


      Hay gente que tiene tal fuerza o carácter que hacen como de correa de distribución para mover, como si de otros engranajes sincronizados con él se tratara, a quienes tiene a su alrededor y Valentín estaba “engranado” a un montón de gente de los más diversos tipos, mundos y colores. Se nos ha ido después de habernos conectado los unos a los otros y contagiado su ilusión por las cosas que merecen la pena en esta vida, como la libertad, el amor por la naturaleza o el valor de la amistad.


      En tu Puebla de Don Rodrigo hacías piña con un buen número de amigos que estaban deseando que propusieras ruta y objetivo, para lanzarse a descubrir su campo otra vez contigo. A setas, a espárragos, a orquídeas, a ver un rincón del monte en su momento álgido, el último destrozo de algún bruto o incompetente…Muy a menudo había un paseo por la mañana y otro también por la tarde. Contigo quedaban los del pueblo, los que venían de Madrid, los adictos a las setas o algún loco de las plantas como yo.

Uno de los vallejos con turberas mejor conservados de la Puebla de Don Rodrigo

      Siempre me ha llamado la atención que fueses profeta en tu tierra porque tú eras muy de tu pueblo, pero también has vivido en otros lugares y tenías todas esas influencias escogidas que son algo menos comunes en los pueblos, como unos gustos culturales, políticos, estéticos, deportivos o aficiones más típicas que no más lógicas, de gente urbana, como el amor por el campo, sus plantas y sus animales. Tus frentes abiertos, los grupos que promovías y que te llenaban han sido muchos. Aparte de tu familia y Elisa, tu mujer, también estabas comprometido con una larga serie de gentes, ideas, gustos y aficiones.

Valentín y Elisa

      Has colaborado con gente que hacía el seguimiento y control de fauna y vegetación en peligro (Jose Manuel Hernández). Con los que luchan por la recuperación de la Memoria Histórica y que por tu pueblo y contigo tuvieron la triste oportunidad de abrir alguna de esas fosas de “la vergüenza” o datar la vida y muerte de algún maqui de renombre. Has colaborado y ayudado a tus amigos los fotógrafos del Colectivo Alumbre de Ciudad Real y otros (Manuel Toribio - Jesús Monroy). Has participando en el Colectivo La Ribera y apoyado la edición y distribución de libros por medio de “crowfunding” (Víctor Díaz).

Con Víctor Díaz de setas

      Asesoraste y apoyaste a aventureros que se atrevían con el “bravo” Guadiana que es como se muestra en tu tierra y como se adentra en el Estrecho de las Hoces; como hace poco hiciste, incluso dándoles alojamiento en tu casa, a los aventureros de la Expedición Aborigen Caminos del Guadiana (Alejandro del Moral y Maikol García) que surcaron el Guadiana en barcas hechas con enea desde las lagunas de Ruidera hasta Ayamonte y cuyas jornadas más duras y solitarias pero también más festejadas, fueron aquellas en las que afortunadamente les diste soporte y alojamiento.

Valentín descargando con Alejandro del Moral padre una de las barcas de enea

      Entre Carrión y Daimiel ayudabas en todo lo posible a tus amigos de la Asociación Tablas de Calatrava, buenos defensores de la naturaleza y la ancestral cultura de los habitantes de esas tablas, humedales y saladares del Guadiana y los “Praos” de Carrión; o también a los de la Asociación Ojos del Guadiana Vivos. Gente valiosa y valiente que está consiguiendo el interés y el cuidado de sus paisanos por una naturaleza que se nos está yendo poco a poco a golpe de arado e interesada ignorancia.

Los Praos de Carrión una naturaleza manchega en peligro

      Tu trabajo fue una herramienta de tus gustos y tus peleas, fuiste lo que antes se llamaba un Guardia Fluvial, pasaste por varios destinos en la provincia y ya llevabas muchos años trabajando en Daimiel, donde conocías a todo el mundo, incluso a los que más atentados contra la naturaleza manchega han cometido. Con ellos te medías, por tu control sobre el Guadiana y las extracciones de los pozos. Aquí no te arredrabas, como otros que prefirieron llevarse bien con los del “pueblo”, si había que denunciar lo hacías, con tacto y aviso, pero sin contemplaciones. Varios te amenazaron y hubo hasta quien te sacó la navaja; a otros casi les daba igual pagar la multa porque aun así ganaban más que sin burlar la ley.

Canal de drenaje vaciando los Praos de Carrión

      Defendías que es compatible el regadío y la conservación de los ecosistemas acuáticos en la Mancha, pero solo cumpliendo la ley y el régimen de extracciones permitido. Tenías buenos amigos agricultores que miraban por lo suyo y por la naturaleza y que sabían defender ambas cosas que no son contrapuestas; pero en una región que tanto ha apurado el agua y con su crónica inoperancia administrativa a la hora de vigilar y hacer cumplir sus propias leyes, trabajo desagradable no te faltaba. Esa fue una de las últimas cosas que no te dejó buen sabor de boca, llevabas tiempo detrás de quienes trucaban los contadores de sus pozos con imanes y era el momento de cogerlos con las manos en la masa, pero tu enfermedad te cogió a ti antes.

Uno de los azotes del campo manchego, un pívot sobre sobre un antiguo "ojo" del Guadiana

      Sabías como se “apañaban” por aquí los asuntos políticos y medioambientales, y desgraciadamente te tocaba padecer las órdenes y contraórdenes en referencia a los muchos desaguisados ecológicos en que por tu profesión y por tus aficiones, te veías envuelto. Ahí eras un personaje peligroso, pues no te callabas las cosas, tenías información y conocías a mucha gente. Sabías que muy a menudo tus jefes no querían que trabajases como se debe y te ponían pegas y absurdas trabas burocráticas; incluso quedabas mal con algún compañero menos diligente por hacerles parecer inoperantes o tibios, con tu rápido y claro proceder. Aun así no creo que nadie que te conociese, por muy enemigo tuyo que fuese, se haya alegrado con tu muerte; tu claridad y franqueza de hombre de una pieza, ha hecho que incluso de éstos te hayas ganado su respeto.

Tu me contaste que este saladar se llamaba Charco Salado y denunciaste a quienes lo araron

     Te conocí porque Rafael Gosálvez te puso en contacto conmigo porque andabas buscando para Ciudad Real una orquídea poco común que yo había visto por ahí; desde entonces rara era la semana que no nos diésemos una vuelta por el campo, aunque fuese cerca, a setas, a orquídeas, a ver algo poco común o a charlar un rato.


       Me resolvías cualquier duda con las setas y por fin este año encontramos alguna de las orquídeas que más se nos habían resistido. Con tu querido Iván y la información de Jesús Víctor García la serapia verde Serapias perez-chiscanoi y buscando espárragos encontraste la orquídea gigante Barlia robertiana. Ójala se pueda cumplir uno más de tus sueños y pueda salir adelante el libro de las Orquídeas de Ciudad Real que tan avanzado tenías con tus amigos Ramón Millán Novillo e Iván Fernández Espartero.

La foto de la Serapia perez-chiscanoi que hizo Jesús Víctor García

      Ha sido un enorme placer haber compartido contigo todos estos años, es una lástima que este maldito cáncer nos haya separado, pero eso no quita ese placer sino que lo hace más valioso. Han quedado cortados muchos caminos que contigo convergían, como si fueras un gran cruce de caminos donde nos orientabamos o hacíamos parada y fonda, para festejar el encuentro o lo  bien andado.

La bella Higrocibe miniata, identificada por  Valentín, creciendo en el interior de un bonal

       Ya no me aconsejarás la lectura, por poner un ejemplo, de Felipe Zapico o la música y las letras de Sínkope. Ya no me recomendarás el queso con Ganoderma de Ramón o un buen vino. Ya no podremos, como solíamos hacer, cambiar tus kilos de miel de tu pueblo, por los libros de orquídeas o de setas que yo te traía, aunque cada año era más difícil encontrar libros que no tuvieras ya.

En tus Jornadas Micológicas de la Puebla de Don Rodrigo

      Así como sí tal cosa, ahora que todo ha cambiado, todo aquello que hablamos, lo que soñamos, tiene un nuevo significado, más serio, más importante, más digno de ser llevado a cabo. Hablar por hablar es muy fácil, y a los españoles se nos da muy bien; pero hablar y trabajar por ello, ya es estar en el camino de conseguirlo y tú eras de los que muy a menudo lo conseguías.


      La relación de grupos, asociaciones o amigos a los que apoyaste con tu esfuerzo desinteresado, seguro se me queda corta, pero estoy seguro que a todos ellos les embarga el mismo sentimiento de agradecimiento y admiración que a mí.
       Amigo mío, hasta siempre.


Ver también: el blog de Ivan   y gracias Anibal por las fotos de Valen

Última hora, si podéis no faltéis:


Última hora: Éxito rotundo de esta convocatoria 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...