jueves, 15 de agosto de 2013

El fiasco de la Ampliación de las Tablas de Daimiel

            El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es el más pequeño de toda la red de parques nacionales, de hecho en varias ocasiones, no por su tamaño sino por sus importantes problemas, ha estado a punto de perder tal condición jurídica. La historia de las Tablas es un cúmulo de despropósitos desde que el hombre tuvo los potentes medios técnicos para intervenir a gran escala en ese espacio. Es la historia de un paraíso acuático convertido en un secarral gracias a la avaricia humana, la explicación se podría desglosar o matizar pero es así de simple y las Tablas de Daimiel son una “casi artificial” excepción dentro de ese panorama.

Un Guadiana lamentable en el surco de su encauzamiento aguas abajo del castillo de Calatrava

Hace poco, en tiempos más recientes, con medios y conocimiento para revertir esa historia que es la de una tragedia más que anunciada, no se hizo absolutamente nada aunque, entre eufemismos, leyes sin valor ejecutivo y declaraciones tan voluntariosas como inútiles, se aparentó hacerlo. Pero el poder y la tozudez de una agricultura/empresariado manchego o mejor dicho, con intereses en La Mancha, en medio de unos años de vacas gordas europeas, de nuevos regadíos y subvenciones contradictorias, han podido más que cualquier otro criterio.

El Cigüela también canalizado poco antes de llegar a Villarrubia de los Ojos (del Guadiana)

Hace unos años (otoño de 2009), el parque vivió su peor época, tras un año muy seco sobre una tierra ya reseca, la turba bajo los suelos del parque comenzó a arder; nada excepcional pues todas las tierras cercanas desde los antiguos y legendarios Ojos del Guadiana, Ojuelos de Villarrubia y la agrietada llanura de inundación Guadiana abajo hasta el Vicario y aledaños, ya habían ardido a lo largo de un par de décadas de clarísimos síntomas y avisos de una debacle ecológica. Pero es que esta vez ocurría en el interior del pequeño (1.900 has.) Parque Nacional con varias hectáreas inundadas, cuando lo normal era que en esa época estuvieran inundadas cerca de 1.000 has. Esta vez era más serio que cualquiera de las otras crisis del Parque (incendios de cañaveral, contaminación, botulismo, etc.) y para colmo un grupo de expertos europeos iban a comprobar la salud del Parque para dictaminar si seguía siendo un área de interés o no (con las nada despreciables ayudas económicas aparejadas).

No es un incendio de rastrojos, bajo el sembrado humea el fuego interior de la turba ardiendo en la madrugada


Daimiel se convirtió en un campo de ensayos de como se podría apagar un incendio de combustión interna de turbas, entonces, en las que podrían ser las últimas turbas que quedaban por combustionar de toda La Mancha. El Parque Nacional se convirtió en una especie de campo de maniobras lleno de maquinaria pesada, camiones de bomberos, auto-bombas, ingenieros de un signo y de otro. Se privó al Tajo (y a Murcia) de 10Hm3 de un agua que se perdió por el camino, pues apenas llegaron 2Hm3 que fueron totalmente insuficientes; se abrió una zanja express para conducir un tramo de la tubería manchega hasta aquí, etc.
Zanja de la cañería de socorro que se terminó unas semanas antes de que empezasen las lluvias

Al final nos vino Dios a ver, se abrieron los cielos y cayó el agua como no lo hacía desde el 1996-97. El incendio subterráneo se apagó, las Tablas se salvaron y los examinadores europeos se volvieron como vinieron. Entonces los ríos crecidos, asombrosamente circulando por la superficie, como los ríos normales, fueron a alimentar las Tablas (Ciguela) y el Azuer se hundía al llegar al cauce seco del Guadiana, en las entrañas de la tierra, por donde antaño las aguas salían de ella. El Acuífero 23 se recuperó bastante y pasó de estar a más de 30m de profundidad y fluir contra natura en dirección W-E, a llegar a los 12m y fluir, como siempre lo hizo, de E a W.

Amplios, pero poco profundos hundimientos generalizados en el Guadiana pre-Parque

Ahora tras otro buen año de lluvias, las esperanzas de todos se han avivado, aunque muchos creíamos que podríamos ver todos los ojos manando, muchos de ellos sí han manado y el río Guadiana se encuentra lleno de agua y de vida, pero el agua que llegó a brotar a casi un 1km. de los Ojos iniciales, ha ido retrocediendo y ahora ya no llega a brotar en la vecindad de Zuacorta, como lo ha estado haciendo casi toda la primavera. Eso sí ,el río Guadiana está lleno de vida como nunca, con la misma fauna en cantidad y calidad que la que hay dentro del Parque Nacional o más.

Ánsares y otras aves en el "nuevo" Guadiana

Lo que es increíble es que hay quien dice que todo se ha hecho muy bien y que la prueba es que haya esa agua y esa vida, cuando es completamente al revés; lo hemos hecho tan sumamente mal, que ni siquiera esa lotería meteorológica que nos ha tocado, haya sido capaz de llevar al acuífero a la superficie hace años (1996-97 o 2010) y devolver los Ojos del Guadiana a su ser, de la seca ceguera a una visión de acuática exhuberancia.

Llanura de inundación en Alarcos, nada con respecto a lo que tuvieron que ser los Ojos en su día


Hace unos meses nos enteramos, de manera extraoficial, que había dinero y fincas para una hipotética ampliación de la superficie del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Junto con algunos compañeros vimos que era el momento de hacer una propuesta a la administración, al menos para mostrarles por donde deberían ir los tiros, pues nos temíamos un “apaño-ampliación” y era bueno que se supiese qué era prioritario y qué accesorio para la salud y la riqueza ambiental del parque.

Zanja drenando Los Prados en el arroyo Pellejero al borde de Calatrava la Vieja

            Nos pusimos en movimiento para reunir todas las fuentes de información e influencias posibles para hacer medianamente lógica y coherente una propuesta de ampliación y lo suficientemente asequible para que hacerla factible. La Asociación Ojos del Guadiana Vivos fue quién se puso a la labor de reunir y coordinar los esfuerzos de diferentes profesionales e investigadores, contactar con otras asociaciones de la zona y nacionales, para ofrecer una propuesta coherente y razonable. Fruto de reuniones y discusiones, quedó meridianamente clara una propuesta mínima, pero fundamental, a partir de la cual existían otras dos opciones más ambiciosas.

Tablas del Guadiana en Sancho Rey cerca de Ciudad Real, ¿por qué no proteger todas las tablas del Guadiana?

            La Ampliación Prioritaria, el punto de partida mínimo para cualquier ampliación, contra todo pronóstico, no entró en la proyectada ampliación del Parque Nacional, y más absurdo ahora que la mayoría de los Ojos están cobrando vida y que las previsiones oficiales (Plan Hidrológico de la Cuenca del Guadiana), son las de garantizar su funcionamiento próximo, y, como lo fue siempre, que ese caudal sea fuente y sostén de la vida de todo el Parque Nacional.
           Esta ampliación se extendería a toda la llanura de inundación que va desde los Ojos del Guadiana iniciales hasta el actual Parque, o sea su junta con el Cigüela. Toda esta área, quitando las amplias actuales zonas inundadas por el resurgimiento de muchos manantiales, es un área casi estéril, por estar surcada por grandes zanjas de drenaje, pero de fácil recuperación y también, cuando no se encuentra anegada, es una buena zona esteparia con toda su fauna asociada. Toda esta zona es Dominio Público Hidráulico y aunque hace años, una absurda sentencia de un “presionado” tribunal extremeño dijese que al no haber río no había D.P.H., más tarde (1994), el Tribunal Superior de Justicia lo volvió a declarar Dominio Público.

Sí es verdad que ha habido años sin río, pero no debe volver a repetirse

            Esta gran llanura de inundación se encuentra parcialmente usurpada y se trata de una área inestable y peligrosa. Aquí todo tipo de poco comunes procesos geomorfológicos se están desarrollando tras la desaparición por combustión o extracción de las turbas, lo que ha alterado una circulación hídrica ya alterada por las extracciones abusivas. Existen muchos canales de circulación subterránea del agua (pipping) que en ciertos puntos profundizan creando cuevas subterráneas bajo una débil capa de suelo; los niveles del acuífero al subir producen fuertes incrementos de la presión sobre esos suelos, suelos que a su vez tras cargarse de agua en las lluvias también pesan más. Para colmo, entreverados en los suelos aparecen lentejones de sales, margas o yesos que se disuelven y crean nuevas concavidades. El resultado es que, por una mezcla de distintos procesos tenemos una de las áreas más inestables física y geomorfológicamente de toda la península.

Una orilla totalmente inestable junto a un Guadiana renacido

            El fruto de todo este juego de diferentes procesos es la creación de numerosos socavones de diferentes proporciones y zonas de subsidencia superficial, creando una topografía totalmente diferente a la reinante antes del drenado de la región. Hasta ahora ha habido suerte porque los hundimientos han sido espontáneos, pero el peso de un tractor puede ser suficiente para que se lo trague la tierra en los momentos álgidos tras buenos períodos de lluvias.


Este canal de drenaje sigue la línea recta aunque haya que cortar ladera, a la derecha el desborde del nuevo Guadiana

           Toda ampliación del Parque, y aún sin ella, solo por restablecer la lógica circulación hídrica, pasaría por la reversión de las acciones de drenaje realizadas en el pasado; algo tan simple como pasar una pala de bulldozer devolviendo las caballones al surco del que salieron esos materiales, o sea enrasando e igualando la superficie de la llanura de inundación.

Un pivot junto al Ojo de la Peñuela, junto con la viña en espaldera, son los grandes consumidores de agua manchegos

            Esta solicitada ampliación mínima pero prioritaria, trataría de garantizar el tema crucial de todo el ecosistema agro-ecológico manchego, el mantenimiento de unos niveles de consumo de agua en consonancia con el clima, la producción agraria y con la salud de los ecosistemas, y tal y como contempla el Plan de Cuenca del Guadiana que por los Ojos mane una determinada cantidad de agua anual. Esto llevaría al mantenimiento de unas extracciones en concordancia con un nivel del acuífero en el inmediato entorno del nivel de funcionalidad de los Ojos del Guadiana iniciales.


Hundimientos circulares, en ocasiones las dolinas así formadas pueden llegar a ser enormes


            Este nivel sería como un perfecto termómetro para el análisis de los consumos agrarios, y ahora con el nivel del acuífero cercano a la superficie, sería el momento ideal para no tener que realizar esfuerzos por alcanzarlo. Hoy que con una sola imagen de teledetección, se puede saber quien está regando y si lo hace más de lo permitido, solo con cumplir con la legislación, que hasta ahora siempre ha sido excesivamente permisiva con infractores y caraduras, se podrían mantener esos niveles extractivos y a la vez mantener unos ecosistemas acuáticos totalmente excepcionales.

Un Guadiana renacido, foto entre los Ojos y el molino de Molemocho

            La de los Ojos es la Ampliación mínima, pero la salud del Parque y la lógica continuidad de todo el ecosistema fluvial, nos lleva a contar con áreas aguas abajo del Parque y Cigüela arriba. El problema es el mismo, son áreas que fueron, como en la Ampliación Mínima, zonas muy valiosas, pero que por los drenajes y usurpaciones han perdido gran parte de ese valor.

Pequeños pero muy buenos saladares, entre el Parque y Villarrubia de los Ojos

         Pero son áreas fácilmente recuperables que además cuentan con un otro ecosistema, parcial pero importante, como son las áreas salobres con una vegetación acorde, (Suaeda vera, Microcnemum coraloides, Plantago maritima, Senecio auricula, Salsola soda, Frankenia laevis, Salicornia ramossisima, Blackstonia perfoliata, Centaurium tenuiflorum, etc..) Esto nos lleva a contar con el río Cigüela, al menos hasta la depuradora de  Villarrubia de los Ojos y con el Guadiana, al menos hasta el espectacular castillo de Calatrava la Vieja.

Una planta en peligro Lepidium cardamines, (florida), junto a Gypsophylla villosa

            Pero no queda aquí la cosa, en contacto con el parque existen otras áreas de muy alto valor ecológico:

     - Campos dunares: son formaciones geológicas y geomorfológicas de alto valor situadas al noreste del Parque y de origen eólico, ahora con su dinamismo muy reducido, por causas naturales y por los cultivos. Estas arenas poseen, aparte de su excepcionalidad, una vegetación asociada específica de las arenas, la vegetación psammófila. (Artemisia glutinosa, Andryala ragusina, Malcolmia triloba, Linaria spartea, Rumex roseum, Loeflingia hispanica, etc..)


Reconocibles por sus característicos tonos anaranjados las formaciones dunares son rarezas geomofológicas y vegetacionales

            - Áreas estepario-yesíferas, contactan y se entreveran con las dunas; es la zona denominada de los Ojuelos, una área que fue de manantiales que vertían al Cigüela, drenados de antiguo aunque han vuelto a asomar algunos ahora. Lo importante de esta zona es su carácter estepario al ser suelos con bastantes yesos y tendencia salina. Aquí aparecen escasas manchas de albardín (Lygeum spartum) y especies catalogadas en peligro como (Lepidium cardamines, Centaurium quadrifolium, Senecio auricula, etc..) Área apenas cultivada por este carácter salino y por su variable funcionamiento hídrico.


Restos de albardinales en una zona esteparia (los Ojuelos), entre lo yesífero y lo salino

           - Encinares y manchas de monte mediterráneo, situadas al norte y parcialmente al oeste, existen dehesas con escasas “manchas” del vapuleado encinar manchego que aquí se encuentra en toda su variopinta riqueza. (Quercus rotundifolia, Q. coccifera, Q. faginea, Rhamnus alaternus, Rhamnus lycioides, Genista scorpius, Ephedra nebrodensis, Litodora fruticosa, Bupleurum fruticescens, etc..)


Encinar manchego al norte de las tablas con efedras en primer término

            Una conjunción de ecosistemas increíbles y representativos de lo que pudo ser toda la meseta sur. ¿En que otro Parque Nacional podríamos encontrar juntos un ecosistema fluvial, lagunar, salino, dunar y estepario? Es pedir demasiado que quede para la posteridad una muestra conjunta de todos estos ecosistemas, presentes en el centro peninsular que vieron nuestros antepasados y que nosotros estamos destrozando hasta su extinción. Por si aún se pudiera pedir más, todo el Guadiana está llena de importantes e incluso aún por descubrir, restos arqueológicos (Castillo de Calatrava la Vieja, motillas, molinos, puentes medievales, azudes romanos, etc..).

Vista de las tablas de Calatrava desde el castillo homónimo

            El Organismo Autónomo Parques Nacionales por fin lanzó su propuesta y, en efecto, ha sido un “apaño-ampliación”. Durante años la administración ha ido “comprando” a los agricultores a base de un dinero que es de todos. Ha habido planes de Compensación de Rentas, compras de tierras, compras de derechos de agua, Planes Especiales, trasvases, tuberías, subvenciones, etc. que han costado una verdadera millonada y que no han servido, al menos ecológicamente, para nada en absoluto. Este organismo se ha encontrado con una serie de fincas, (incluso se ha especulado con las fincas y los pozos), que ahora pretende dar salida en forma de una ampliación raquítica y llena de recovecos que apenas roza los nuevos ecosistemas antes esbozados y que no mete los Ojos del Guadiana en el Parque.

Garcillas haciendo carreras de ovejas en la llanura de inundación frente al castillo

            En vista de ello todo el movimiento ecologista, a pesar de que siempre es una magnífica noticia la ampliación de áreas protegidas, estamos en contra de esta ampliación y nos negamos a cualquier ampliación que no recoja, como mínimo, los Ojos del Guadiana dentro del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, un parque que en justicia debería llamarse Parque Nacional de los Ojos y Tablas del Guadiana.


Si queréis alegar contra esta anémica ampliación, firmar esta petición en Change.org y pasarla a los amigos pues el plazo acaba el 25 de agosto. Gracias:   No sin los Ojos del Guadiana

Lee las alegaciones y propuestas de Asociación Ojos del Guadiana Vivos en el blog:http://parquedelastablasalosojos.blogspot.com.es



domingo, 11 de agosto de 2013

El Incendio de Mijares

Monte y cultivos ardiendo en la umbría de La Pinosa

            Llevo casi toda la vida yendo por Gavilanes, concretamente en frente de un monte, estribación inicial de la sierra de Gredos desde el fondo del valle del Tiétar, llamado La Pinosa que, aún quedando linealmente más cerca de Gavilanes, pertenece por entero a Mijares, aunque en los telediarios a este incendio se le ha llamado el Incendio de Gavilanes, realmente ha sido el “Incendio de Mijares”.

A la media hora de comenzar el fuego ya estaba acercándose a la cima del monte

            Estábamos comiendo la familia en el jardín para mitigar un poco el calor del interior de la casa, cuando vimos enturbiarse el cielo por el sur y oír el agorero sonido de los medios aéreos anti-incendios. Fue asomarnos y ver las pesadas burbujas de humo oscuro avanzando rápidamente hacia nosotros de un fuego iniciado en la parte baja del valle, en los pinares cercanos al charco del Tudón y avanzando por momentos laderas arriba.

Afortunadamente en zonas el fuego corrió por abajo y no se convirtió en un peligroso fuego de copas

            Eché un rápido vistazo a la espléndida vista de toda esa ladera oeste de la Pinosa, llena de grandes pinazos afortunadamente aún sin cortar a pesar de su edad y tamaño, como despidiéndome de ese paisaje porque por el sur, destacando tras la espesa cortina negra, ya empezaban a verse las rojas heridas de las llamas que subían ladera arriba. En una apocalíptica imagen, un gran pino algo solitario, fue engullido como de una sola bocanada, por una gigantesca llama acrecentada de golpe por esa leña que hizo levantarse una gran voluta de humo negro y marrón que a su vez alzó un alto pináculo en la montaña de humo que se levantaba de todo el bosque.

Un nuevo foco recién provocado a kilómetro y medio del fuego

          Terminé rápido de comer, hice alguna foto de los helicópteros soltando profesionalmente su líquida carga sobre la base de las llamas y en esto me dice mi hija que parece que alguien acaba de hacer una hoguera en la ladera noroeste, miro hacia allí y veo convertirse un hilillo de humo en una gran hoguera que prende los árboles cercanos en cuestión de segundos. Parece claro que alguien quiere incendiar deliberadamente toda la Pinosa, esto no ha sido una pavesa encendida que haya prendido a kilómetro y medio del fuego, todo esto ha sido claramente orquestado como, desgraciadamente, pude constatar más tarde con otros focos en la umbría, nacidos de la nada.

El mismo foco anterior cobrando fuerza tras un par de minutos

            Cogimos mi hermano y yo una pala, un azadón y un hacha, aparte de ropa de manga larga, guantes y varias botellas de agua, y partimos con el coche hacia la antigua pista forestal, hace tiempo asfaltada que baja de Mijares a su cantina, en la carretera general. Al pasar por Mijares vimos el trajín de la gente preparando coches y llenando garrafas de agua en las fuentes. Al salir por esa carretera, un grupo de mujeres nos paró para ofrecernos garrafas y darnos trapos empapados en agua para poder enfrentarnos a las llamas, usándolos de mascarilla húmeda y a la vez de refresco. Llegamos a uno de los aparcaderos como otros que vimos, llenos de coches y con las cunetas llenas de garrafas y botellas de agua a disposición de quienes las necesitasen.

Coches que corrieron peligro, un tractor con cisterna y garrafas por doquier

            Todo lo que se veía eran voluntarios, cargados como nosotros, de herramientas y garrafas; había personas del pueblo con furgonetas llevando y trayendo gente, arriba y abajo, en contacto con todo el mundo, con los de la brigada antifuegos, con los diferentes grupos de voluntarios, siempre informados de dónde saltaba un nuevo fuego, de dónde se necesitaba gente urgentemente, etc. De hecho llegaron y se llevaron una carga de voluntarios para la parte baja pero nos dijeron que había aparecido un nuevo foco por el Escurialejo, una variada zona de olivares y monte en la umbría de la Pinosa, a donde nos dirigimos andando unas quince personas.

Acabando con el fuego en un olivar ya frente a La Pinosa, al pie de la sierra principal

            Algunos de los del grupo iban casi a la carrera, algunos de los olivos y viñuelas que se estaban quemando eran suyos o de parientes. Al acercarnos al fuego nos dijeron que estaban bastantes ya y que tenía mucho más peligro de que se extendiera a toda la sierra el fuego que vimos en la otra ladera. Llegamos tras una nueva caminata, a la hora más calurosa del día. Estábamos apagando un fuego en una zona relativamente fácil de bancales de olivos, allí el azadón y la pala en conjunto, tirando paletadas de tierra al pie de las llamas era bastante efectivo, afortunadamente llegamos a tiempo para que el fuego no pasara al monte, un monte donde hace años fui a veces a por madroños del único gran madroñal de toda la zona, también con robles, una isla en medio de un mundo pinariego.

Este otro foco en la umbría costó buenos sudores apagarlo, conseguimos salvar un robledal por los pelos

            Tras acabar aquí bajamos a la fuente del Escurialejo a refrescarnos y beber algo, y vuelta para arriba en esa umbría, a la zona a la que fuimos en principio, pues el fuego se había extendido y había pasado del borde del bosque a los cultivos. Aquí tuvimos que emplearnos a fondo, no era como lo de antes, era el borde de los olivares con pinos, bastante insalvables por arriba, y robledal por los lados. Aquí las llamas eran grandes, aquí ya solo de acercarme a apagar llamas a golpe de escobón de ramas, se me enrojeció la cabeza del calorón; el humo también soplaba en nuestra dirección y había que saltar y alejarse a cada rato para recuperar la respiración. Afortunadamente éramos bastantes y pudimos contener el fuego sin que entrase en el espeso robledal de al lado.

A pesar de estar casi sofocado el fuego, había que irse lejos para respirar

            Era el primer golpe fuerte de curro y me sentía agotado por el calor, por el humo y por cargar con una mochila que fue un estorbo, con una cámara que apenas usé porque no iba de reportero sino de apagafuegos. Entre los cambios de tarea, alternando palas con escobazos, descansos y movimiento a zonas donde se necesitaba más gente despisté el azadón, horas más tarde correría la misma suerte la pala, pues la guardia civil cortó el paso carretera abajo donde la dejé.

La carretera cortada  por la guardia civil. Los bomberos tuvieron que emplearse con un foco cercano, orientado a Gavilanes

            Encontré un par de brigadistas de las BRIF (brigadas de refuerzo de incendios forestales), con todo su pesado equipo anti-incendios que me contaron que llevaban ya dos días apagando fuegos, pero que eran de la zona y que moralmente no podían irse a descansar como les ordenaron, con el consiguiente riesgo de perder su trabajo por no cumplir los tiempos de descanso para reponerse; tras charlar con ellos se largaron ladera arriba, hacia la parte donde se oía crujir los pinos con más crudeza.

Otro nuevo foco en la ladera orientada hacia Gavilanes

            El fuego ya estaba controlado en esta ladera, había una gran pila de leña recién cortada ardiendo sin manera posible de apagarse y tuvieron que quedarse un par de personas allí de guardia. El resto nos fuimos otra vez para la carretera donde volvimos a subirnos a la furgoneta que hizo antes dos viajes a toda velocidad para llevar gente a la ladera de la caseta forestal. A nosotros nos llevó más abajo, pues había un gran frente progresando hacia el puente de Gavilanes. Afortunadamente el fuego era bajo, pero estaba a punto de llegar a una zona espesa del pinar. Mucha gente se quedó por el camino protegiendo las zonas cultivadas. Era desesperante porque el fuego era fácil de apagar pero no tenía las herramientas adecuadas e iba ganando terreno.

Muestra de la pericia de los pilotos, acrecentada por demasiados días de práctica continuados

            Por fortuna bajó un camión cisterna por esta zona que tenía un pequeño camino y allí poniendo tramos y tramos de manguera, conseguimos que un hábil brigadista fuese apagando de una forma más que eficiente todo esa línea de fuego, nos quedamos cortos de manguera y de agua, pero afortunadamente apareció ladera abajo una balsa de agua que regaba un huerto, accesible por ese mismo camino. Bajó el camión, pasamos las mangueras, el camión se conectó con la balsa, nuestra manga al camión y a empalmar tramos de manguera ladera arriba por una zona donde un par de otoños atrás cogí una buena cesta de níscalos. Solamente con cuatro personas conseguimos hacer avanzar al brigadista por todo el perfil del fuego hasta dar con otro equipo de brigadistas que venían siguiendo la línea del fuego en sentido opuesto .

La torreta de vigilancia de la Pinosa seriamente amenazada por las llamas

            Durante todo el tiempo no pararon de caernos cargas de agua de los helicópteros o del hidroavión, eso era una magnífica noticia porque significaba que no eran ya tantos los sitios que necesitaban con urgencia los medios aéreos. Tanta fue el agua caída que la temperatura bajó bastante, incluso el negro musgo de las rocas se fue tornando verde. Al encontramos con los brigadistas del otro corte, la alegría empezó a cundir entre los rostros negros y sudorosos, por este lado al menos, el fuego estaba controlado. Eso sí, más que agua lo que querían era bocadillos, como las bolsas que habíamos visto en la furgoneta, preparados por las mujeres de Mijares, aunque cuando llegamos ya habían ”volado” entre los hambrientos.

La disponibilidad de medios aéreos y la cantidad de voluntarios fueron determinantes para la extinción del fuego

            Esta vez había habido un final feliz, quedaban focos tozudos, rodeados pero casi inextinguibles, ya la gente se juntaba en la carretera de charla y comenzaban a volver coches al pueblo. Por suerte, no continuó el viento que al principio soplaba del sur amenazando con subir a toda la sierra, pero entre el despliegue humano y una súbita calma de ese viento, pudo ser reducido. Además ese día fue de los pocos que, tras el de Cebreros, no hubo varios  incendios simultáneos y todos los medios, aéreos y humanos, pudieron emplearse a fondo, a pesar de sus “recortados” efectivos.

Un helicóptero pasa "empequeñecido" ante las terribles columnas de humo

            Me comentaba un agente medio-ambiental toledano que a ellos ya les enseñan a cortar el paso a los voluntarios y que no los suelen admitir en esas peligrosas labores, pero recuerdo a los mijariegos de la furgoneta diciendo que como un guardia civil o quién fuese, les impidiese el paso, le daban lo suyo. Hay que reconocer que sin los voluntarios este fuego hubiese sido, sin duda, mucho más devastador, y hay que felicitar a todos los habitantes de Mijares (también a muchos forasteros), por su unidad, tenacidad y solidaridad a la hora de enfrentarse sin tardanza para salvar su magnifico patrimonio natural, ya fuesen huertas, olivos, pinos, robles o matorral. Esa misma mañana subimos por encima de Mijares y, a parte, de los pinos cascalbos, tejos, acebos y olmos de montaña, mi hermano me enseñó un rodal de álamos temblones, el único del sur de Gredos.

La población entera de Mijares colaboró de una manera o de otra para apagar el fuego

            No puedo evitar recordar el anterior incendio de Arenas de San Pedro en 2009 que empezó cerca de esa ciudad y acabó cruzando la sierra por el puerto del Pico, arrasando incluso el último pinar natural de pino silvestre de todo Gredos. Un incendio absolutamente descontrolado en el que los habitantes de El Arenal lloraban de impotencia y de rabia cuando las autoridades les prohibieron intentar atacar un fuego, (ya asesino) que dejó un enorme y arenoso secarral donde antes hubo tanta riqueza.

Los restos del último pinar verdaderamente autóctono de Gredos que ardió en el terrible incendio de Arenas

            El incendio fue provocado, yo vi la aparición de tres focos distantes del fuego inicial y me comentaron que al menos fueron cinco. Oscuros intereses se ocultan y se solapan, esta vez no ha estado la imprudencia más clásica de este verano, la de máquinas trabajando en el campo (incluso para el control de incendios), bien podría ser de intereses madereros, pues hay contratistas y madereros que mueven grandes cifras con la devaluada madera quemada o a saber que otros infames intereses.

Gavilanes, indemne tras el fuego que ya lo ha visitado en demasiadas ocasiones por el oeste

            Al campo y al monte hay que mimarlo tras tantos años de abandono y de éxodo, aunque alguien pueda pensar que es bueno para la naturaleza, no es así, el monte se espesa en exceso, los caminos se pierden, las especies más pirófilas (las que se aprovechan de los fuegos, incluído el propio pino), van conquistando terreno. Llevo más de 35 años viniendo por aquí, y he podido comprobar en las partes bajas de la Pinosa como los pinares ganaban terreno a una rica arboleda de encinas, alcornoques, quejigos y robles, muchas veces fomentado por el hombre y, también claramente, de forma natural; debe ser el famoso cambio climático, ante el que claramente debemos prepararnos, mucho mejor de lo que lo estamos.
P.D./ Mi agradecimiento y admiración al furgonetero-estratega (Hnos. Sánchez de la Paz)


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